Ing. Agr. Alejandra Herrero. 2003. Seminario de la Bolsa de Cereales, Bs. As..
Acaecer , 28(322):32-34.
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El agua es el principal elemento para el desarrollo del hombre, los animales y las plantas. Además de ser el componente mayoritario del cuerpo y el que más cantidad de funciones desempeña. El sector agropecuario es el que utiliza la mayor cantidad de agua disponible en todo el mundo. Es importante conocer la acción de elementos tóxicos del agua en el organismo animal y la capacidad de su almacenamiento en los tejidos o fluidos, como pueden ser la carne y leche, que luego se transforman en alimentos para el hombre. La ingeniera agrónoma Alejandra Herrero, investigadora y consultora en calidad de aguas, analizó en el Seminario de la Bolsa de Cereales los bemoles de este elemento vital, cuya cantidad y calidad pueden correr serios riesgos si no se les presta una necesaria atención.
Las funciones de digestión, absorción, metabolismo,
transporte, secreción, excreción, reproducción, lubricación de articulaciones,
regulación de temperatura y producción láctea tienen como protagonista
principal al agua. Para poder definir una determinada calidad del agua, es
necesaria la adopción de ciertos criterios que consisten en conocer cuál será
la relación entre la exposición y la frecuencia que se espera de un efecto
indeseable. Por ejemplo, cuando el agua va a ser utilizada con fines ganaderos,
el fin principal será el de bebida. En este caso, se espera conocer cuál será
el riesgo para la salud de los animales ante la ingestión de determinada
composición del agua. También es importante conocer la acción de ciertos
elementos tóxicos que pueden influir en los tejidos y fluidos del organismo, y
que en determinados casos se pueden trasmitir a los humanos mediante el
consumo. Actualmente, la necesidad y exigencia de elaborar productos
alimenticios de calidad, ubica al agua como a uno de los protagonistas
principales. Un ejemplo es la producción lechera, donde la calidad del agua
está considerada desde los puntos de vistas químico y microbiológicos. Esto se
debe a que además de la bebida, el agua es utilizada para el lavado de la
máquina de ordeñe. Este es un aspecto que comienza a vislumbrarse como una
barrera paraarancelaria, limitando el ingreso de productos a determinados
mercados.
Otro aspecto a tener en cuenta es el agua que será
utilizada en el manejo de los efluentes animales. Para esta aplicación, se da
prioridad al volumen de agua que se necesita para disponer de los efluentes de
instalaciones de carácter intensivo, como corrales de engorde, tambos, y
criaderos de aves y cerdos, entre otros. Estos usos de agua establecen una
relación que determina que una mala disposición pueda convertirse en una fuente
de contaminación para el agua subterránea, que condicionará su calidad futura.
La provincia de Buenos Aires presenta
particularidades con respecto a la hidrogeología regional, que es-muy compleja.
El agua subterránea se encuentra a profundidades variables, que oscila entre
los
El deterioro en la calidad del agua puede obedecer
a varios motivos. Uno de ellos es el proceso de sobreexplotación y
contaminación. La sobreexplotación es la resultante de un manejo inadecuado en
los volúmenes de extracción. La contaminación puede deberse a procesos
naturales o artificiales. Entre los naturales, se encuentran la salinización
por contacto con sedimentos marinos o salinos, la incorporación de sustancias
provenientes de yacimientos metalíferos que depositan plomo o cobre y por
disolución de oligoelementos como flúor o arsénico a partir de sedimentos
volcánicos.
Con respecto a la dimensión del recurso
deteriorado, los procesos de contaminación se pueden clasificar en puntuales o
difusos. Los puntuales se reconocen porque afectan un volumen reducido del
acuífero, que pueden incluir un pozo o unos pocos pozos. Se caracterizan por la
elevada concentración de contaminantes, que disminuyen si se elimina la fuente
de contaminación. En los procesos de contaminación difusa, en cambio, se ven
afectados volúmenes significativos del acuífero en concentraciones generalmente
bajas que son difíciles de reconocer y eliminar porque abarcan a muchos
usuarios.
La intensificación de los procesos agroproductivos,
puede enmascarar el deterioro de los recursos naturales comprometidos,
favoreciendo algunas propiedades, pero degradando otras. La incorporación de
tecnología en la agricultura, con el uso creciente de agroquímicos, sumado a un
deficiente manejo de efluentes en las producciones intensivas ganaderas,
implican un riesgo de contaminación en algunos acuíferos. Esa contaminación
puede tener como origen la infiltración de agua que provenga de terrenos muy
fértiles y/o fertilizados, agua de limpieza de los tambos o de charcos o
lagunas presentes en áreas donde se concentran animales. Uno de los
contaminantes del agua subterránea, frecuentemente asociados a procesos de intensificación
de los sistemas agropecuarios, son los nitratos.
La ingeniera Alejandra Herrero presentó resultados
de algunos estudios efectuadas en diversas zonas. Por ejemplo, una de las
evaluaciones abarcará 1000 perforaciones de la provincia de Buenos Aires que
mostraron una tendencia general a incrementar la salinidad, los cloruros, la
dureza y la presencia de sulfatos en la dirección este-oeste de la región. Una
tendencia similar fue hallada en el contenido de arsénico. Por el contrario, la
concentración de nitratos obedeció a causas puntuales que estuvieron
relacionadas a diferentes aspectos, como la deficiente construcción de los
pozos, inadecuado manejo de efluentes, ubicación de fuentes de contaminación
cercanas a la perforación y características locales de los suelos.
"Otro de los aspectos a tener en cuenta es la
relación entre las aguas subterráneas y superficiales", afirmó la
expositora, quien explicó que si bien existe una gran variedad de situaciones
provocadas por cambios en la relación de potenciales hidráulicos, la situación
general es que el agua subterránea descarga en el agua superficial. Las
condiciones de inundación y los procesos de extracción pueden modificar la
dirección de estos flujos, especialmente en acuíferos semiconfinados.
Resultados correspondientes a 25 establecimientos
agropecuarios que están ubicados en el oeste bonaerense, mostraron variaciones
en la calidad del agua subterránea, luego de estar sometidos a procesos de
inundación durante los pasados 6 años. La calidad del agua mejoró en cuanto a
la salinidad, dureza y contenido de arsénico, pero incrementó la concentración
de nitratos. Por otra parte, los resultados de 12 lagunas naturales existentes
como consecuencia de los excesos de agua en la misma región, mostraron
concentraciones salinas que si bien resultaron inferiores a la salinidad
promedio de los acuíferos, excedían la calidad recomendable para diferentes
usos.
La especialista puso énfasis en que la calidad del
agua es componente de un sistema complejo, donde el uso y condiciones que se
hagan condicionará la sustentabilidad del recurso. La contaminación, ya sea por
las explotaciones agropecuarias como por la población residente, constituyen
aspectos de vital importancia que tienen incidencia en la eficiencia de los
sistemas de producción y también en la salud.
Es imprescindible realizar un control periódico de las perforaciones e implementar programas para la educación de los distintos niveles de la comunidad rural, que permitan trasmitir la importancia de la calidad del agua para la producción agropecuaria y la relación entre calidad, uso y manejo del recurso. Son todos aspectos pendientes que tendrán que tenerse muy en cuenta para evitar el deterioro del recurso.
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