Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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sur de América
Carlos Moscuzza,
Alejo Pérez Carrera, Juana Garaicoechea y Alicia Fernández Cirelli. 2003. El agua en Iberoamérica;
Aspectos de la problemática de las tierras
secas. Edit. Alicia Fernández Cirelli y Elena Abraham.
Publ. por CYTED XVII. 35-53..
Centro de Estudios
Transdisciplinarios del Agua, Fac. de Cs. Veterinarias, Univ. de Buenos Aires.
La provincia
de Santiago del Estero, ubicada en la región noroeste de la República
Argentina, presenta gran variabilidad climática, siendo el área centro - oeste
de características semiáridas, mientras que la zona oriental puede considerarse
subhúmeda. El promedio anual de precipitaciones es de
En la región,
la silvicultura, la ganadería y la agricultura son las actividades productivas
más importantes. Estas actividades se han desarrollado utilizando los recursos
naturales en forma no sustentable produciendo un gran impacto ambiental y
social reflejado en el abandono de las zonas degradadas y en los procesos
migratorios que se dan en la provincia.
En este
trabajo se han identificado las zonas de la provincia con mayor deterioro
ambiental, vinculando las actividades productivas con el ciclo hidrológico
debido a que la escasez de agua condiciona el desarrollo de estas actividades,
pero a su vez, las prácticas productivas no sustentables inciden negativamente
en la disponibilidad del recurso hídrico.
Palabras clave: escasez de agua, Santiago del Estero,
silvicultura, agricultura, ganadería, prácticas no sustentables, demografía.
Las zonas
áridas y semiáridas representan el 75% del territorio de la República
Argentina. En ellas habitan 9 millones de personas, que representan el 30% de
la población total. Estas zonas son la Puna, la Prepuna, el Chaco, el centro -
oeste y la Patagonia. Cada una de ellas presenta características productivas
distintivas, pero la ganadería es, en general, la actividad económica
predominante. Los sistemas productivos están organizados en minifundios y en
latifundios, dependiendo de la región. En las regiones del Chaco y del centro -
oeste la agricultura es la actividad más importante, por lo que en muchos
casos, con el objetivo de aumentar la productividad de las tierras, se han
aplicado técnicas inadecuadas de riego. Estas técnicas generaron problemas de
salinización y sodificación de suelos en el 40% de la superficie (
La provincia
de Santiago del Estero está situada en la región chaqueña. En ella, la variabilidad
climática y las actividades agropecuarias y forestales no sustentables han
intensificado los procesos de degradación ambiental y la desertificación, con
reducción o pérdida de la productividad del suelo, con un importante impacto
negativo sobre el desarrollo económico y social, altamente condicionado por la
cantidad, calidad y distribución de sus recursos naturales. Esta provincia ha
sido ubicada, de acuerdo a su situación socioeconómica, en el puesto número 21
sobre un total de 24 jurisdicciones de nuestro país; sólo las provincias de
Formosa, Catamarca y Jujuy se encuentran por debajo según los índices
considerados (López Murphy y Moskovitz).
La Convención
Internacional de las Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación y la
Sequía (UN CCD) define la desertificación como “la degradación de las tierras
en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores
tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas”. Los procesos
de desertificación son complejos, sus principales causas son la deforestación,
el sobrepastoreo y las prácticas inadecuadas de cultivo (CCD/PNUMA, 1995). El
sobrepastoreo y la deforestación destruyen la vegetación protectora del suelo
en las regiones áridas y semiáridas, favoreciendo la erosión hídrica y eólica y
disminuyendo la fertilidad por pérdida de los estratos superiores.
Las prácticas
agrícolas no sustentables eliminan los nutrientes del suelo, salinizándolo,
desecándolo, compactándolo o sellando su superficie y provocando la acumulación
de sustancias tóxicas. Estas diversas formas de degradación ecológica y
perturbación socio económica derivan de una combinación de: las condiciones
climáticas adversas, en particular las graves sequías recurrentes, la inherente
fragilidad ecológica del sistema de recursos de las tierras secas y la
explotación humana, que sobrecarga la capacidad natural del ecosistema, y que
propicia el descuido y abandono de la tierra y la migración de los pobladores.
La
deforestación, el sobrepastoreo y las prácticas inadecuadas de cultivo son
también causas que producen la mayor alteración del ciclo hidrológico, a través
de la disminución de los caudales disponibles y el deterioro de la calidad del
agua. En las tierras secas, por su vulnerabilidad, y por lo imprescindible del
agua como factor de desarrollo y calidad de vida, la relación oferta - demanda
debe ser cuidadosamente analizada. La conservación y el manejo del agua están
relacionados con la eficiencia en su uso y el deterioro de su calidad, incide
en su disponibilidad. La sobreexplotación del recurso, allí donde es escaso,
generalmente destinado a actividades agropecuarias, provoca la salinización de
suelos con pérdidas de la productividad y trae como consecuencia el éxodo
rural. Por eso es importante la evaluación de los condicionantes naturales y la
presión antrópica, valorando la recuperación de los conocimientos
tradicionales, generando o adaptando tecnologías adecuadas y priorizando la
participación de la población en el manejo del recurso (Fernández Cirelli y
Abraham, 2002).
En Santiago
del Estero, la evaluación estratégica de los principales impactos ambientales y
socioeconómicos es de vital importancia para la preservación del medio y el
desarrollo de la provincia. Una herramienta eficaz es el uso de indicadores que
permitan una completa descripción de los principales problemas ambientales
imperantes, identificando su relevancia, para el desarrollo de futuras acciones
correctivas y mitigadoras. Es necesario para ello conocer el diagnóstico de la
situación y la disponibilidad de información. La silvicultura, la agricultura y
la ganadería, son las principales actividades productivas de la provincia. En
este trabajo se ha relevado la información existente para identificar las zonas
de mayor deterioro ambiental y las actividades humanas que alteran en mayor
medida el equilibrio natural de los ecosistemas y el ciclo hidrológico. La
escasez de agua condiciona el desarrollo de las actividades agropecuarias pero,
a su vez, las prácticas inadecuadas de manejo inciden negativamente en la
disponibilidad del recurso.
Santiago del Estero posee una superficie de 145.690 km2, siendo la décima provincia en extensión de la República Argentina. Se
encuentra ubicada entre los 25º 35´ y los 30º 41´ de latitud sur y entre los
61º 34´ y los 65º 34´ de longitud oeste -(Figura 1). Limita al norte con las
provincias de Salta y Chaco, al este, con Santa Fe y Chaco, al sur, con la
provincia de Córdoba; y al oeste, con Tucumán y Catamarca. Está dividida
administrativamente en departamentos (Figura 1).
El clima de
Santiago del Estero es cálido y corresponde con el de las regiones
subtropicales, por estar situada entre las isotermas de 20º C y 22º C. La
influencia alternativa del clima de regiones circundantes (Selva
Tucumano-Boliviana, Monte Occidental, Llanura Pampeana y Selva Misionera)
provocan en el área centro-oeste de la provincia gran variabilidad climática, con
una característica predominante de semiaridez, basándose en el balance
hidrológico. Sin embargo, el clima de la parte oriental de la provincia puede
considerarse de tipo subhúmedo.
Se distingue
una estación lluviosa, de octubre a marzo, con altas temperaturas (media entre
26º C y 28º C), y otra seca, desde abril a septiembre, con temperaturas menores
(media entre 15º C y 20º C). La temperatura media anual provincial es de 21,5º
C, con máximas de hasta 45º C (enero) y mínimas de -5º C (julio). La diferencia
entre la máxima y la mínima diaria oscila entre 5º C y 15º C.
Las
precipitaciones en la provincia de Santiago del Estero disminuyen en sentido
este a oeste, con un promedio anual de
Los vientos
dominantes en la provincia son los del norte, en verano y del sur, que
representan casi la totalidad de los vientos reinantes, en invierno. Los más
beneficiosos son los del sur, porque provocan lluvias del tipo frontal
(Bolleta, et al, 1989).
Su territorio
es una planicie que presenta una pequeña inclinación en dirección
noroeste-sureste, interrumpida por los ríos que corren en sentido diagonal y
por elevaciones ubicadas en la zona sur, oeste y noroeste; donde se registran
las mayores altitudes provinciales, que no superan los
Los tipos,
características y propiedades de los principales grupos de suelos de la
provincia, permiten ubicarla, considerando el factor relieve, dentro del
sistema de sierras y planicies.
Los suelos de
la parte oriental de la planicie santiagueña, originados a partir de materiales
loésicos y aluviales, presentan moderado desarrollo, con horizontes orgánicos
relativamente espesos. Dentro de los sistemas fluviales de los Ríos Salado y
Dulce se observa una gama de suelos que va desde minerales hasta hidromórficos.
En el
sudoeste de la provincia, zona de salinas, los suelos salitrosos no permiten el
crecimiento y el desarrollo de ningún tipo de vegetación.
Hacia el
oeste, con la disminución de las precipitaciones, los suelos presentan menor
desarrollo, con muy bajos tenores de materia orgánica. Las planicies
occidentales son definidamente áridas (Moscatelli, 1990).
Los ríos de
Santiago del Estero presentan una gran variabilidad tanto en su caudal como en
las posibilidades de aprovechamiento. Los más importantes son: Dulce, Salado,
Horcones, Urueña, y Albigasta.

La provincia cuenta con una población de 806.347 habitantes (INDEC, 2001).
Los departamentos de Río Hondo, Capital y La Banda, agrupan la mitad de la
población de la provincia (Figura 2).
La
distribución de la población por sexo y edades permite apreciar que, en las
edades activas (entre los 20 y 45 años), es donde más se advierten los efectos
de las migraciones. La población de la provincia es joven, dado que el 44% de
la misma tiene menos de 14 años. Pero la interpretación correcta de este hecho
debe tener en cuenta no solamente la existencia de una natalidad alta, sino
también la disminución relativa de los restantes grupos de edades por factores
migratorios.
Sólo un 43,3%
de la población es urbana, distribuida en 17 centros, lo que constituye un bajo
porcentaje en relación al nacional (89,3%; INDEC, 2001). La población rural,
presenta un alto índice de dispersión en la mayor parte del territorio de la
provincia, habitando pequeños núcleos, que en su mayoría oscilan entre los 300
y 1.000 habitantes.
La provincia
de Santiago del Estero es apta para la actividad forestal, con dos tipos de
bosques productivos: maderables, proveedores de madera para carpintería;
y combustibles, que proveen leña y carbón vegetal.
Las especies
más explotadas son: quebracho colorado (Schinopsis lorentzii) y
quebracho blanco (Aspidosperma quebracho blanco). Además, se extraen
especies de menor valor como el algarrobo (Phaseolus vulgaris), el
mistol (Ziziphus mistol Griseb) y el chañar (Geoffroea decorticans).
El
rendimiento que alcanza este monte, en las zonas de mayor superficie de bosque
virgen y semivirgen, considerando un rodal de
La provincia
posee sólo
Con excepción
de las áreas de salinas, el suelo de la provincia de Santiago del Estero es
relativamente fértil y apto para diferentes tipos de cultivos, que se
desarrollan en sistemas agrícolas bajo riego y de secano.
La tendencia
general de la agricultura provincial indica una recuperación del sector que
tiene su origen en la ampliación de la superficie sembrada (principalmente) y
en la tecnificación incorporada en algunos rubros.
Las zonas de
agricultura bajo riego son:
A) El Sistema del
Río Dulce: abarca aproximadamente
La base
productiva está compuesta por cultivos frutihortícolas, de gran importancia
dentro del país. Los principales son: melón, cebolla, batata, sandía, tomate,
zapallo, lechuga, y con menor relevancia, algodón, alfalfa, trigo, maíz, sorgo
y pasturas.
Desde el
punto de vista agrícola, la región es económicamente activa, pero no puede
extender su superficie cultivada ya que la cantidad de agua utilizada para
riego es limitada. La unidad económica está determinada en
B) Zona de Riego del Río Salado: en esta área (Departamentos Figueroa,
Avellaneda y Taboada) (Figura 1) se explota una superficie que alcanza las
C) Zona de Riego del Río Horcones y Urueña: los ríos del área (Departamento Pellegrini)
(Figura 1) se caracterizan por ser estacionarios, esto quiere decir que sólo
tienen caudales aprovechables en períodos cortos, que la mayoría de las veces,
favorecen a los cultivos estivales. Los principales cultivos de esta zona son
el poroto y el garbanzo; en la actualidad se observa un importante aumento en
el cultivo de soja. La superficie en explotación bajo riego se calcula en unas
D) Subzona de
riego con aguas surgentes (120 -
Las unidades
de producción se caracterizan por ocupar más de
Los
principales cultivos son: soja, sorgo granífero, girasol, comino y cultivos
forrajeros. Las zonas de agricultura de secano comprenden la región sudeste de la provincia
(límite con Santa Fe), en los Departamentos de Rivadavia, Taboada y Aguirre, y
parte de la zona norte, Departamentos de Alberdi, Moreno e Ibarra (Figura 1).
En las zonas
con precipitaciones estivales, nos encontramos con sorgo forrajero y granífero,
además se cultiva maíz, girasol y cultivos forrajeros.
Las zonas que
tienen menor precipitación es donde encontramos los cultivos de doble
propósito. El sorgo granífero es un buen ejemplo, cuando se encuentra con
buenas condiciones climáticas y precipitaciones adecuadas, se cosecha; pero si
en cambio las lluvias son escasas o inoportunas, el rendimiento del sorgo es
muy bajo y sólo se utiliza como pastura para el ganado.
Santiago del
Estero es la provincia con mayor desarrollo de la ganadería de la Región
Noroeste de Argentina, ya que cuenta con el 50% del stock ganadero regional. El
desarrollo de esta explotación, determina que sea la región con las mejores posibilidades
pecuarias, luego de la Región Pampeana. En el año 2002 el stock bovino ascendía
a 1.056.043 cabezas, que representaban el 1,4% del total del país (Censo
Nacional Agropecuario).
Los
departamentos con mayor existencia de vacunos son: Moreno, Copo, Rivadavia,
Gral. Taboada, Alberdi y Belgrano, cuya existencia bovina representa el 50% del
total de la provincia.
La ganadería
santiagueña responde a las características de la zona semiárida, con ganado
criollo adaptado a las condiciones climáticas, mejorado genéticamente con la
introducción de razas europeas (Aberdeen Angus y, en menor medida, Hereford,
Shorthorn, y Holstein).
En los
últimos veinte años se incorporaron razas índicas puras y sintéticas, de
probada resistencia y capacidad de adaptación (Brahman, Braford y Brangus).
Un problema
que a menudo reviste gravedad es el déficit, en cantidad y calidad, de agua
para bebida. La época más crítica es el final del invierno y comienzo de la
primavera. Los productores ganaderos solucionan este problema con obras de
conducción y almacenaje de aguas superficiales y perforaciones para extracción
de agua subterránea.
En gran parte
de la superficie dedicada a la ganadería en zonas de secano, se realiza la
explotación de cría y recría sobre campos naturales con monte, llegando hasta
un 10% las pasturas cultivadas y rastrojos de cultivo, en los que también se
realiza engorde. En zonas de riego, la actividad ganadera que se realiza es la
de engorde.
En Santiago
del Estero la producción lechera se concentra en los Departamentos de Rivadavia
y Belgrano por influencia de la cuenca lechera del noroeste de Santa Fe, y en
menor medida en la zona de riego del río Dulce cuya producción cubre sólo el
20% del consumo total de las ciudades de Santiago del Estero y La Banda.
La ganadería
caprina se distribuye en forma uniforme y dispersa en toda la provincia sin una
concentración territorial definida. Son sistemas de producción familiares que
utilizan el recurso forrajero nativo como fuente de alimentación.
En Santiago del
Estero predominan las empresas familiares unipersonales, con producción
tradicional-artesanal y escaso avance tecnológico. La industria se encuentra
localizada en los departamentos Capital y La Banda, en los cuales se radican
530 establecimientos con 4.000 obreros. En el departamento Choya, zona
calífera, se asientan otros 105 establecimientos, que ocupan a unas 800
personas. En general, los establecimientos industriales son pequeños, sólo 193
del total, poseen más de cinco personas ocupadas. Los principales rubros son:
conservas de hortalizas, algodón hidrófilo, fábricas de mosaicos, hilanderías
de algodón, maderas y carpintería de obra, caños y accesorios sanitarios de
hormigón.
El agua como recurso
natural presenta en Santiago del Estero un panorama variable, a través de los
contrastes hidrológicos existentes. Casi toda la provincia presenta condiciones
de aridez o semiaridez, aunque dispone de un área de influencia de los ríos
Dulce y Salado con abundancia de agua superficial y subterránea que supera los
rigores del déficit hídrico.
En otras
regiones se cuenta únicamente con provisión de agua de lluvia durante cuatro
meses al año. Por lo tanto la actividad humana se asocia a los sectores donde
el agua es más abundante y está regularmente distribuida.
Los recursos
hídricos superficiales y subterráneos provienen de las precipitaciones, (78.400
hectómetros3/año; sobre un territorio provincial de 136.351 km2)
en las respectivas cuencas de la provincia y de las limítrofes. Las aguas
superficiales de los ríos concentrados en la denominada mesopotamia
santiagueña, representan unos 5.000 hm3/año.
Las aguas
subterráneas, están contenidas en acuíferos freáticos y artesianos, con
calidades que varían desde aptas a inaptas para todo uso. Los acuíferos de
carácter interprovincial, que proceden de Salta y Catamarca, son de particular
importancia puesto que son fuente de extracción de los mayores volúmenes de
agua de buena calidad para la provincia, ubicados en la zona oeste, ocupan el
17% (23.000 km2) de la superficie provincial (Gastaminza, et al,
1998).
La
estacionalidad de las lluvias y la evapotranspiración inciden fuertemente en la
disponibilidad de agua.
La estación
seca (junio a octubre) es la época crítica por la carencia de humedad en el
suelo debido a la escasez de lluvias, con una máxima pluviométrica de
En la
temporada de lluvia, la oferta supera a la demanda, sin embargo, este período
es coincidente con el de altas temperaturas lo que favorece la
evapotranspiración. Como ejemplo puede observarse que, en los meses de verano,
el déficit hídrico es importante en Monte Quemado (Copo) y Frías (Choya),
siendo menor en Selva, localidad situada en el Departamento Rivadavia (Figura

Se han
realizado obras hidráulicas para permitir el aumento de la oferta de agua
(embalses, canalizaciones, etc.). Los principales embalses de la provincia son:
Río Hondo, Desbastadero y Cuchi Paso.
Toda obra de
ingeniería sobre un río, afecta de alguna forma sus propiedades físicas,
químicas y biológicas. Las obras de contención de agua son aprovechadas para la
producción de energía hidroeléctrica, consumo humano, regulación del caudal,
pesca, riego y recreación. Sin embargo, se generan consecuencias negativas pues
la segmentación de un río afecta el libre flujo de sus componentes impidiendo
por ejemplo, migraciones de especies a lo largo del mismo. Los canales tienen
un efecto de menor envergadura que los grandes diques, pero su impacto
ambiental no debe despreciarse. La construcción de diques trae también como
consecuencia cambios biológicos: eliminación de especies migratorias al no
poder atravesar el dique río arriba; desaparición de especies que aprovechan
las planicies de inundación del río; aumento de la densidad de macrófitas
debido a la estabilización del flujo; reducción en la diversidad de
microhábitats, con la consecuente merma de biodiversidad y crecimiento
poblacional de aquellas especies favorecidas por las nuevas condiciones
imperantes.
La cuenca
Salí–Dulce comprende un 74% de la superficie de la provincia de Tucumán y un
3,3% de la provincia de Santiago del Estero. Cuenta con 3 diques importantes:
Embalse Celestino Gelsi en Tucumán, Embalse de Río Hondo, entre Tucumán y
Santiago del Estero y el Dique Los Quiroga, en las cercanías de la ciudad de
Santiago del Estero. Este último inaugurado en 1950, controla un sistema de
irrigación de
La eficiencia
global del sistema de riego del Río Dulce se estima en un 36% (Prieto et al,
1994) ya que presenta una salinidad baja a media, atribuible a la aplicación de
láminas excesivas de riego y signos de eutrofización evidenciados en la
presencia de malezas acuáticas debido al uso de fertilizantes en las áreas
agrícolas, mayormente en los canales de riego, debido a su baja velocidad de
flujo y a la falta de mantenimiento. En el Río Salado la peligrosidad salina es
media a alta y su variabilidad depende de la época del año.
Debido a la
presencia de sales en el agua de riego, se estarían incorporando al suelo más
de 6 ton de sales ha/año en el área del Río Dulce y casi el doble en el Río
Salado. La consecuencia de ello es la acumulación del exceso de agua y sales en
la napa freática y el revestimiento salino de los suelos.
La cubierta
forestal de los ecosistemas naturales estables actúa como cubierta protectora
al interceptar las radiaciones solares y disminuir la velocidad del viento.
Cualquier alteración de esta cubierta, altera los parámetros citados y
consecuentemente produce variaciones en la humedad relativa, temperatura del
aire y del suelo y la evapotranspiración potencial.
En el Parque
Chaqueño seco, en cuya extensión está comprendida la provincia de Santiago del
Estero, el desmonte, la introducción de cultivos de ciclo anual y la actividad
ganadera inciden en la degradación de los ecosistemas (Figura 4).
Figura 4. Distintas vías de degradación del
bosque natural por la actividad de la
explotación forestal irracional y agropecuaria
(Boletta, 2001).

A principios
del siglo XX, la provincia contaba con un patrimonio forestal de
Desde
principios del siglo pasado la actividad forestal ha sido netamente extractiva,
sin dar lugar a la innovación tecnológica y la especialización. En varias
regiones, la modalidad depredatoria, basada en la tala de árboles (caso
exclusivo del quebracho) sin reposición, ha reducido el valor forestal, sin
liberar la tierra para la agricultura. La superficie original, de
aproximadamente 10 millones de ha, fue disminuyendo por la expansión agrícola,
los incendios forestales y el crecimiento de las áreas urbanas. Esto no fue
acompañado por un aumento de la superficie cultivada y se han destruido cerca
de un millón de hectáreas, reduciendo el área boscosa casi un 70%. Actualmente,
la superficie de bosques productivos y en regeneración, en toda la provincia es
de
Desde el
punto de vista forestal, el bosque es un capital que genera una renta, cuya
extracción racional permitiría que el capital se mantenga sin pérdidas en el
tiempo. La extracción de una mayor cantidad de madera que la que el crecimiento
produce, llevará a su eventual desaparición; para evitarlo, la superficie
forestal debe ser lo suficientemente grande como para cubrir las necesidades de
la industria sin afectar la masa boscosa. La instalación de industrias locales
que aumenten el valor agregado del producto permitirá alcanzar la rentabilidad
deseada con un consumo menor de madera en bruto.
Casas y
Michelena, 1983, evaluaron las consecuencias del desmonte y habilitación de
tierras para la agricultura, identificando los procesos degradatorios que
afectan a los suelos y el impacto de cada uno de ellos (Figura 8).

La intensa actividad
extractiva de especies forestales de mayor talla y valor condujo a la
degradación del bosque natural con la arbustización de los estratos bajos. Con
la utilización de maquinaria pesada y métodos de desmonte que producen la
alteración del suelo, se modificó la distribución de la materia orgánica, de
los nutrientes y de la biomasa en los horizontes superficiales, alterando las
propiedades físicas y químicas del mismo. (Hassink, 1993; Bardgett, 1999).
La
temperatura de un suelo desmontado supera por 6º a 9º C a la temperatura de un
suelo con cobertura boscosa (Casas y Mon, 1983). La quema posterior del
material leñoso residual intensificó el proceso de desertificación al influir
sobre la acción del viento y la escorrentía superficial manifestándose a través
de erosión eólica e hídrica.
La tendencia
del desarrollo agrícola en Santiago del Estero, se ha dado por la ampliación de
la superficie cultivable, sin la búsqueda definida del aumento de los rindes en
las tierras tradicionalmente cultivables. Este tipo de estrategia, ha sido
muchas veces, económicamente rentable, pero trajo como consecuencia la
sobreexplotación de los suelos, que, junto con la salinización producida por un
manejo deficiente del riego, han favorecido la desertificación de extensas
zonas de la provincia.
El laboreo
del suelo destinado a los cultivos anuales se efectúa mediante tecnologías
incorporadas desde la Pampa Húmeda produciendo, en una zona expuesta a fuertes
vientos calientes, la alteración de la estructura del suelo y la erosión eólica
del mismo.
Esta
conversión del bosque nativo a tierras de uso agropecuario con cultivos
anuales, con prácticas de manejo no conservacionistas, producen un marcado
descenso de la materia orgánica (Bremer, 1995; Albanesi, 1999).
Hasta fines
de la década del 70, las prácticas ganaderas de pastoreo sin apotreramiento,
condujeron a la destrucción de los renovales de las especies arbóreas
forestales principales y a la expansión de elementos arbustivos invasores, en
los 80, la subasta pública de tierras fiscales y la autorización del desmonte
con fines agropecuarios, modificó las explotaciones ganaderas, degradando aún
más el ecosistema.
Una práctica
habitual, realizada a fines del invierno, es la quema de los campos de pastoreo
para favorecer los rebrotes primaverales. Las altas temperaturas que sufre el
suelo durante la quema, provocan alteraciones en la microflora y microfauna del
mismo (Albanesi, 1999). Estudios realizados por Lorenz, et al (1994),
indican que las diferencias encontradas entre ambientes sometidos al impacto
repetido del fuego y ambientes de suelo virgen, sin
desmonte, son
las siguientes:
a) Incremento de la densidad aparente en el horizonte A y disminución de la
proporción de macro poros.
b) Disminución del contenido de materia orgánica en el horizonte A.
c) Pérdida de reservas de materia orgánica en todo el perfil.
Este tipo de
manejo irracional ha llevado a la pérdida de la cobertura forestal, aumentando
la erosión eólica que junto con el sobrepastoreo, han destruido en extensas
regiones la estructura del suelo. Por otra parte, el pisoteo y la compactación
del suelo, disminuyen la tasa de infiltración, alterando su capacidad de
almacenamiento e incrementando la escorrentía superficial con la consecuente
erosión hídrica.
La actividad
caprina está radicada generalmente en zonas degradadas, aumentado aún más el
proceso de desertificación, a través de los hábitos de consumo de esta especie.
La consecuencia final de estas prácticas es el abandono de los campos.
El
Departamento de Gestión Económica de la Casa de Santiago del Estero (1996) ha
dividido a la provincia en distintas zonas productivas de acuerdo con las
actividades agropecuarias y forestales de la región (Figura 5). Esta división
fue realizada considerando los Departamentos provinciales, con lo cual cada
zona no es homogénea. En función de la información recabada se ha analizado en
cada zona el desarrollo de las actividades agropecuarias y su relación con la
escasez de agua.
Figura 5. Distintas zonas de producción
agrícola - ganadera de Santiago del Estero

Zona 1 (Forestal-ganadera): Explotaciones con grandes superficies, forestal,
ganadería 2da actividad (12% del total de cabezas).
Zona 2 (Agrícola): Explotaciones entre 500 y
Zona 3 (Agrícola-ganadera): Explotaciones de hasta
Zona 4 (Ganadera): Cría y recría bovina (18% del total de
cabezas). Caprinos y ovinos (menor escala)
Zona 5 (Ganadero-Agrícola): Algodón: incremento significativo del área
sembrada. Ganadería (50% del Stock provincial). Cuenca lechera provincial.
Zona 6 (Agrícola-ganadera): Bajo riego. Horticultura y algodón. Ganadería:
8% del total de cabezas.
Fuente:
Departamento de Gestión Económica. Casa de Santiago del Estero, 1996.
La zona 1 corresponde
a los departamentos de Copo y Alberdi, siendo este último de muy baja densidad
poblacional (Figura 2).
El déficit
hídrico es significativo (Monte Quemado, (Figura 3 b) y la sobreexplotación del
bosque natural ha causado desequilibrios en el ecosistema.
Sin embargo,
en esta zona, permanecen áreas circunscriptas donde se conservan bosques
productivos. En las zonas ralas o desmontadas se desarrolla ganadería,
fundamentalmente cría sobre campo natural.
La zona 2 corresponde
a los departamentos de Pellegrini y Jiménez, de densidad poblacional baja
(Figura 2). Se realiza agricultura bajo riego (Río Horcones, Río Urueña y aguas
surgentes) en una extensión de aproximadamente
En el oeste
de ambos departamentos se ha incrementado el cultivo de soja en secano. La
práctica de monocultivo anual y el manejo inapropiado del agua para riego son
las principales causas de deterioro ambiental en la zona.
La zona 3 está
integrada por los departamentos de Río Hondo, Guasayán y Choya. Es una región
más densamente poblada, especialmente el Departamento de Río Hondo, por su
importancia turística (Figura 2). En esta zona es importante la agricultura
bajo riego con extracción de agua subterránea. El desarrollo de áreas de
cultivo de secano se ve limitada por la escasez de lluvias. El déficit hídrico
de la zona es notorio (Frías, Figura
En el
departamento de Guasayán, los incendios forestales, han transformado el bosque
nativo en pastizales menos productivos.
El deterioro
de las aguas superficiales en esta zona se debe fundamentalmente a la
intensificación de la agricultura, que además causa mayor presión sobre un
recurso muy escaso para la población de esta zona. El embalse de Río Hondo ha
sufrido un importante deterioro principalmente a raíz de los procesos de
eutrofización y colmatación, que han reducido su volumen en un 24% (Mariot et
al, 1999).
Los
departamentos que conforman la zona 4 son Atamisqui, Ojo de Agua,
Quebracho y Salavina (Figura 2). Es la segunda en importancia ganadera. Las
prácticas ganaderas, con quema de montes y pastizales para estimular el
rebrote, y el sobrepastoreo, han producido un marcado deterioro del ambiente,
especialmente en zonas de producción de ganado caprino.
La zona 5 incluye
los departamentos de Mitre, Moreno, Ibarra, Rivadavia, Aguirre, Belgrano y
Taboada. La densidad poblacional de esta zona va de
Considerando
los Censos Nacionales de 1991 y 2001, puede notarse que en el departamento de
Mitre la población ha disminuido en los últimos 10 años, mientras que en
Rivadavia se ha mantenido estable.
En esta zona,
el índice de sequía de Palmer se incrementa de este a oeste existiendo riesgo
climático de desertificación. La pérdida de cobertura vegetal producida por el
desmonte con fines agropecuarios promueve la pérdida de agua del suelo por
evapotranspiración, intensificando el proceso de desertificación (Bolleta,
2001).
Dentro de
esta zona, los departamentos de Rivadavia y Belgrano poseen las mejores
condiciones climáticas ya que cuentan con las mayores precipitaciones y no
presentan déficit hídrico de Marzo a Mayo (Selva, Figura 3 c).
En esta
región se ha desarrollado la producción lechera de Santiago del Estero, principalmente
por expansión de la cuenca lechera noroeste de la provincia de Santa Fe.
La actividad
agrícola de la zona está representada por cultivos extensivos en áreas de
secano. En una pequeña zona del departamento de Taboada se realiza agricultura
bajo riego, a partir de la cuenca del Río Salado.
La zona 6 está
integrada por los departamentos de Figueroa, La Banda, Robles, Capital,
Sarmiento, San Martín, Avellaneda, Loreto y Silípica. Es la zona más densamente
poblada, principalmente en las ciudades de La Banda y Santiago del Estero,
donde el sector público es el empleador más importante (Figura 2).
El área del
Río Dulce, la más importante zona bajo riego de la provincia, comprende los
departamentos de La Banda, Robles, Silípica, Sarmiento y Loreto. Es una región
económicamente activa, pero la baja disponibilidad de agua limita la expansión
de la superficie agrícola.
En esta zona
la horticultura tiene mayor desarrollo por la cercanía de los principales
centros de consumo. Esta actividad requiere de fertilizantes y plaguicidas,
potencial fuente de contaminación de aguas.
En el Río
Dulce se observa la proliferación de malezas acuáticas por aporte excesivo de
nutrientes (eutrofización).
La
salinización de los suelos, por el uso de aguas de alto tenor salino para riego,
trae como consecuencia la inutilización de tierras productivas. Los mayores
problemas son la salinización de suelos y agua y los procesos de eutrofización
en aguas superficiales.
El manejo no
sustentable del agua para riego y la persistencia de explotaciones agrícolas
sin rotaciones ganaderas, son las principales causas de deterioro ambiental en
esta zona.
Gran parte
del territorio provincial (Zonas 1, 3 y 5) se ve afectado por la baja
disponibilidad de agua en cantidad y calidad adecuada, lo que condiciona el
desarrollo demográfico, ya que existen poblaciones cuya provisión de agua es de
aproximadamente 10 L/hab./día, muy por debajo de los 40 L/hab./día recomendado
por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¨
Coexisten
en la provincia diferentes zonas climáticas, siendo el área centro-oeste
semiárida, mientras que la parte oriental puede considerarse subhúmeda.
¨
El
promedio anual de precipitaciones (
¨
La
estacionalidad de las lluvias es un escollo para el aprovechamiento del
recurso. La estación lluviosa (de octubre a marzo) coincide con el período de
mayores temperaturas (media 26º - 28º C), siendo diciembre, enero y febrero los
meses de mayor déficit hídrico.
¨
Los suelos
de la parte oriental presentan horizontes orgánicos relativamente espesos,
siendo la zona comprendida entre los ríos Salado y Dulce la de mayor
fertilidad. La zona occidental tiene menor desarrollo de suelos y la zona más
crítica es el sudoeste que presenta suelos salitrosos.
¨
La mayor
parte de la población es rural o habita pequeños núcleos urbanos de menos de
2.000 habitantes.
¨
La
distribución de la población por sexo y edades evidencia el proceso migratorio
que sufre la provincia.
¨
La
explotación no sustentable del recurso forestal producida por el incremento en
el consumo de madera y la ampliación de la frontera agrícola - ganadera de la
provincia, ha reducido, desde principios de siglo pasado, casi el 70% de los
bosques productivos.
¨
Las
principales actividades productivas son las agropecuarias. La agricultura de
secano ocupa la mayor extensión. Las zonas bajo riego muestran signos de
salinización de suelos, principalmente en la zona del Río Salado.
¨
La
provincia es apta para la cría de ganado vacuno, estando limitadas las
actividades de engorde por la calidad y cantidad del recurso forrajero. Es la
provincia de mayor actividad ganadera del Noroeste argentino, si bien el stock bovino
no es significativo respecto del total del país.
¨
El ganado
caprino, ampliamente distribuido en toda la provincia, es el segundo en
importancia. Se trata de explotaciones de subsistencia que utilizan como fuente
de alimentación del ganado, al monte nativo. El hábito de consumo de esta
especie, que preda sobre los rebrotes, retarda la renovación del bosque nativo.
¨
La escasez
de agua en extensas regiones de Santiago del Estero demanda una adecuada
planificación y gestión de los recursos hídricos, que permita el desarrollo
socio económico provincial.
¨
La
sobreexplotación de los recursos naturales del área ha producido modificaciones
en el ambiente, incrementando la degradación del ecosistema e influyendo en los
cambios de las sucesiones ecológicas (aumento poblacional de especies
arbustivas invasoras).
¨
El
deterioro ambiental en las zonas productivas analizadas se debe principalmente
a:
Zona 1: sobreexplotación de bosques.
Zona 2: manejo inadecuado de la agricultura.
Zona 3: intensificación de la agricultura.
Zona 4: manejo inadecuado de la ganadería.
Zona 5: riesgo potencial de deterioro por actividades agropecuarias.
Zona 6: manejo no sustentable del agua para riego y falta de rotación
agrícola-ganadera.
Estos procesos se dan en mayor o menor medida en todas las zonas ya que se
ha tomado como unidad de análisis, cada jurisdicción. Por otra parte, las
condiciones de déficit hídrico no son las mismas aún dentro de una misma zona
productiva.
¨
El marco
general para la formulación de acciones correctivas o mitigadoras que permitan
el desarrollo sustentable de la provincia debiera contemplar sus realidades
socioculturales: dispersión de la población rural, precariedad de la tenencia
de la tierra, mayor conocimiento de la dinámica de los ecosistemas chaqueños
semiáridos, desarrollo de infraestructura para facilitar las comunicaciones y
desarrollo y transferencia de tecnologías apropiadas, por ejemplo, de reuso de
efluentes.
¨
La escasez
de agua limita el desarrollo de los sistemas productivos, pero a su vez, las
prácticas inadecuadas de manejo de las actividades agropecuarias agravan este
problema. La selección de indicadores de fácil medición que contemplen la
calidad y cantidad del recurso agua (déficit hídrico, modificación de caudales,
salinización, eutrofización), los índices productivos de las actividades
agropecuarias (rindes, hectáreas bajo riego, carga animal, porcentaje de
parición) y sociales (migraciones) permitirá el seguimiento de la evolución de
la relación oferta-demanda. Sobre esta base podrán formularse estrategias de
uso sustentable del agua que permitan el desarrollo de esta provincia y la
mejora de la calidad de vida de sus habitantes.
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