PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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> Clima y
ambientación
Matías Giraudo. 2003. Marca
Líquida Agropecuaria, Córdoba, 29-32 y 29-33.
En
los rodeos argentinos, y más precisamente los destinados a la producción
láctea, en la época de altas temperaturas, se observa la incidencia del
denominado estrés térmico. Este no solo produce disminución de la producción
láctea, sino también pérdida de peso y problemas reproductivos.
Se
pueden usar índices para determinar con cierta aproximación el impacto del
ambiente sobre las respuestas productivas y fisiológicas, dependiendo de los
datos referentes a temperatura media y humedad relativa. La temperatura es muy
importante para determinar el grado de confort que experimenta el animal, en un
medio dado. En general se estima que cuando la temperatura máxima sobrepasa
los 27º C, el ambiente es estresante para los animales. Además se debe tener
en cuenta la incidencia de los rayos del sol, los cuales pueden tener
directamente un efecto negativo sobre la fertilidad. Vacas con manto negro
absorben más calor de los rayos del sol, que posteriormente elevan la
temperatura corporal. Se puede hablar de reacciones del cuerpo del animal ante
diversos agentes; de esta forma con un aumento de la temperatura ambiente,
como ser el flujo de sangre de la circulación interior es transferida a la
circulación periférica, como medio de intentar reducir la temperatura corporal.
Esto trae aparejado como consecuencia una reducción en el flujo de sangre a los
órganos interiores incluido el útero, oviductos y ovarios, reducirían los
nutrientes disponibles e incrementarían los productos bioquímicos de desecho al
nivel de los tejidos. A su vez, se debe tener presente que el bovino es un
animal de tipo homeotermo, los cuales poseen varios mecanismos fisiológicos
para mantener la temperatura del cuerpo constante. Estos animales pueden
mantenerla en un rango que va de
Ese
pasaje de calor fluctúa de acuerdo a las condiciones de temperatura y humedad
del ambiente, el cual se da gracias a cinco mecanismos fisiológicos:
conducción, convección y radiación (los cuales dependen de la temperatura
ambiente) como así también transpiración y jadeo (que dependen de la humedad
ambiente). Cuando el medio ambiente que rodea al animal se caracteriza por
presentar temperatura y humedad altas, el flujo de calor de la vaca se invierte
o reduce y el animal pasa de un estado de homeotermia a uno de hipertermia.
Como respuesta a este estado de hipertermia, el animal responde con una serie
de mecanismos fisiológicos para tratar de mantener la temperatura corporal en
un nivel permisivo o normal. Por eso el animal reduce una serie de actividades
que generan calor (como ser: ingesta de comida, producción de leche y
actividad física), de esta forma regulando las principales actividades
fisiológicas trata de alcanzar el estado de homeotermía. Por consiguiente se
puede decir que los animales característicos del ganado lechero son más vulnerables
a los efectos del estrés, si la humedad ambiente es elevada, comparado con los
animales destinados a la producción cárnica. Por otra parte, la tolerancia al
calor se ve deprimida dado por el intenso calor metabólico asociado con las
altas producciones de leche, de esta manera se puede decir que los animales en
lactancia son más susceptibles al estrés calórico que los animales que no han
tenido o han terminado una lactancia.
Los
dos factores principales vinculados son el reproductivo y la producción de
leche.
Aspectos reproductivos:
El
estrés calórico reduce la tasa de concepción (TC) y la eficiencia de la
detección de celo, afectando numerosos parámetros fisiológicos en la vaca. La
depresión estacional de la eficiencia reproductiva en la vaca es,
principalmente, un resultado de la elevada temperatura ambiente durante el
verano y el otoño. Otros factores contribuyen a la variación estacional en la
eficiencia reproductiva, pero el calor y la elevada humedad son las preocupaciones
primarias.
Una
disminución estacional en el desarrollo reproductivo es un problema serio para
las producciones lecheras ubicadas en áreas templadas, subtropicales y
tropicales. En el caso de la caída de la tasa de concepción comienza a visualizarse
cuando la temperatura ambiente supera los 29º C. Pueden existir alguna
variación basada en la humedad relativa a cualquier temperatura dada. Se puede
hacer una estimación que se podrían dar durante el verano y comienzo de otoño,
cuando los niveles de estrés son máximos, una disminución en la tasa de concepción
de 10 al 20%. No se debe perder de vista lo que respecta a las diversas razas,
como ser vacas Jersey y Pardo Suizas con estrés calórico, tienen
aproximadamente una tasa de concepción 6% y 2% mas alta que las Holando,
respectivamente. Estas variadas respuestas, son un reflejo de las diferencias
en masa corporal, color de pelaje, ingesta de alimentos y producción de
leche.
Si
nos referimos a las variables meteorológicas, hay dos elementos que influyen
sobre la Tasa de Concepción: La temperatura máxima del día siguiente al
servicio y la radiación solar del día del servicio.
La
mayoría de los estudios, indican que la TC esta correlacionada tanto a la
temperatura recta¡ (TR), como a la temperatura uterina (TU). Un aumento de 1º C
en la TR o de 1,8º C en la TU, genera depresiones significativas. En principio
parecería que las vacas inseminadas en condiciones de estrés por calor, no son
capaces de sobrellevar este aumento de la temperatura uterina. Tal
inconveniente deriva de una menor tasa de fertilización y podría afectar
viabilidad de los embriones hasta aproximadamente el día 16 post‑servicio.
Se
considera que el 60% del crecimiento fetal y la mayor parte del desarrollo
mamario ocurren durante el tercer trimestre de gestación. Por lo general se
observa que los terneros nacidos en épocas de calor, tienen menos peso que los
nacidos durante los meses de frío y las placentas recolectadas dentro de las 24
hs post‑parto durante los meses de verano pesaron menos que aquellas
recolectadas durante el resto del año. Por otro lado, el estrés térmico impide
que los animales ciclen normalmente, aunque debido a su severidad no es tan
grande, no causa deshidratación ni anorexia. Sin embargo, el anestro (causante
de que las vacas tengan ovarios no funcionales), es típicamente el problema
dado por el estrés calórico. Esto trae consigo una disminución en la tasa de
detección de celo de un 20 a 30%, este inconveniente se ve agravado, a su vez,
ya que es notable una mayor concentración de celos durante la noche.
Tratándose de celo se pueden englobar dos problemáticas: la reducción de la
intensidad del celo y las fallas en la detección de celo.
Producción láctea
Pasando
ahora a la influencia del estrés térmico sobre la producción de leche. Cuando
los animales se encuentran fuera de su zona de confort, se producen
desequilibrios en el balance de energía. Y ello deriva en una disminución de su
producción. La síntesis de leche, depende de que las glándulas mamarias reciban
el necesario abastecimiento de diversos metabolitos a través de la sangre. El
rinde lechero, siempre que no existan limitantes diferentes a las variables
meteorológicas, permanece mas o menos constante entre los ‑5 y 21º C,
para los animales Holando Argentino. Por debajo de –5º C, así como entre 21 y
27º C, la producción disminuye ligeramente, mientras que por encima de los 27º
C la reducción es mucho más marcada. El efecto de la temperatura sobre la
producción lechera no es el mismo para todos los animales de la misma raza. El
nivel de producción es un factor importante para tener presente cuando se
analiza la respuesta de la producción lechera a los diferentes ambientes. Es
que, cuando mayor es el nivel de producción, más sensible es el animal al
estrés térmico y, por lo tanto, más marcada resulta la disminución de su
rendimiento al superar el límite máximo de la zona de termoneutralidad. Ver gráfico
Nº 1.
Gráfico Nº 1.- Incidencia de la temperatura
en la producción

Cabe señalar que, no solo la cantidad de leche
se ve afectada, sino también su composición. Teniendo en cuenta el último
punto, la consecuencia más importante se visualiza en el contenido de
proteína en la leche, que refleja una marcada reducción durante la época
estival.
En
Argentina, la gran mayoría de las cuencas lecheras se encuentran influenciadas
por este grave problema (estrés térmico). No obstante, sabiendo sobre sus consecuencias,
no se le presta demasiada atención. Por otro lado, viendo como se encuentra la
situación a nivel país y lo difícil que es producir teniendo en cuenta el
precio de la leche, los altos impuestos y las alteraciones de tipo climáticas,
entre otros. El productor lechero, cada día se ve obligado a hacer más
eficiente su producción, ya sea aumentando los litros de leche por vaca, disminuyendo
al máximo posible los gastos y subiendo la tasa de concepción, como los temas
más destacables, los cuales se vinculan directa o indirectamente con el estrés
térmico.
Hay
tres vías de acción que permiten, actuando preventivamente, mejorar los
resultados. Las mismas son: modificando el ambiente, suministrando una dieta
adecuada y haciendo un manejo correcto del rodeo.
A
la hora de tratar de mejorar la performance del animal, una de las
posibilidades es alterar las condiciones del medio físico para el confort del
animal, mediante sombras, ventilación forzada, humedecimiento del animal, sistemas
combinados o enfriamiento evaporativo.
Sombras:
El
fundamento para el uso de esta, es disminuir la radiación solar. Las hay
naturales o artificiales. La sombra que producen los árboles, es una de las
más efectivas, ya que no solo disminuye la radiación, sino que también produce
una disminución de la temperatura del aire por la evaporación de las hojas.
Sin lugar a dudas, una buena forestación trae consigo muchas ventajas, pero no
obstante si se usa solo como sombreado, se pueden distinguir algunas desventajas:
·
La formación de un monte es un proceso lento y costoso.
·
Los árboles son afectados negativamente por el exceso de heces y
orina acumuladas en el suelo, pudiendo provocar la muerte de los mismos.
En
caso de no contar con sombra natural, es viable como alternativa el uso de
sombras artificiales. Con el uso de la sombra se pueden obtener los siguientes aspectos
destacables: aumentos de la cantidad y calidad de leche, incrementos en la
preñez y confort del animal. Por consiguiente, refiriéndonos ahora al diseño
de estructuras, siempre hay que respetar los puntos básicos para poder tener
respuestas positivas. Las sombras de material compacto, como ser de láminas de
zinc, son adecuadas para lugares donde el estrés es constante a lo largo del
año, y se requieren estructuras de mayor durabilidad. Los techos deberían
responder a las siguientes propiedades, alta reflectividad, baja conductividad
y baja transmisión de calor hacia el interior. A su vez, tiene que tener una
adecuada caída, evitando que se acumule agua, y una máxima altura práctica.
La altura de la parte mas baja no debe ser inferior a
El
uso de mallas muy cerradas no es aconsejable ya que dificulta una correcta
ventilación. Cualquiera fuese el sistema de manejo, una medida apropiada y de
resultados evaluados es el sombreado del corral de espera a la sala de ordeño.
No debe perderse de vista que el ordeño es un momento clave, durante el cual se
producen una serie de cambios hormonales que llevan a la eyección de la leche.
Todo tipo de estrés, compromete el proceso.
Ventilación forzada:
Se
utilizan ventiladores, basándose en el principio de pérdida de calor por
convección. Puede llegar a ser desfavorable en algunas circunstancias, o en
días muy calurosos de modo que se estaría haciendo circular aire caliente sobre
los animales, pudiéndose llegar al caso de inversión de los gradientes de
temperatura, provocando ganancias en vez de pérdida de calor.
Humedecimiento del animal:
En el caso de que existan temperaturas elevadas, la evaporación se convierte en la principal pérdida de calor. Este es el principio del funcionamiento de los aspersores o rociadores que aplican una lluvia de gota sobre el animal. Estas gotas luego se evaporan, tomando la energía necesaria para este proceso del cuerpo del animal, lo que aumenta su confort. Estos sistemas son adaptables a climas secos. Si la humedad es muy alta puede ser negativo si no existe una adecuada remoción de aire, ya que alcanzando un estado de saturación, frenaría el proceso de disipación de energía.
A su vez se pueden combinar los métodos basados por aspersores y ventiladores, el cual es apropiado para los corrales de encierre en los sistemas estabulados y para el corral de espera a la sala de ordeño, siendo estos sistemas combinados los más eficientes.
La
principal causa de la merma en la producción de leche por estrés calórico, es
la marcada disminución del consumo voluntario de materia seca, y un aumento
significativo de los requerimientos energéticos de mantenimiento. El consumo
voluntario de materia seca es el principal factor determinante de la
producción. Al disminuir el consumo voluntario, se afecta la disponibilidad de
nutrientes (energía, proteína, minerales, etc.), indispensables para los procesos
normales de síntesis de la leche. En periodos de estrés térmico, las dietas con
altos contenidos de fibra, comunes en animales en pastoreo, contribuyen a
elevar la temperatura corporal, pues la fermentación y el metabolismo de la
fibra en el tracto digestivo aumentan la producción de calor. Una mayor
densidad energética en las raciones, por ejemplo, cuando se incluyen
concentrados, mejora el consumo voluntario y disminuye el calor metabólico,
pudiéndose clasificar las mismas como "dietas frías". De modo que se
podría definir como una dieta que genera una alta proporción de nutrientes
netos para la síntesis, y disminuye el incremento calórico provocado en la
fermentación y el metabolismo. Las características más sobresalientes que
pertenecen a una dieta fría son: Mayor contenido energético por unidad de
volumen. Fibra de alta fermentación. Menor degradabilidad de las proteínas.
Alto contenido de nutrientes que "saltean" el rumen (nutrientes by‑pass),
como son las proteínas y lípidos. Por otro lado, se encuentran las dietas de
tipo "calientes", que poseen un desequilibrio entre los nutrientes
básicos: La energía y las proteínas. Está compuesta principalmente por una
elevada proporción de fibra indigestible. Esto genera un mayor incremento
calórico, menor energía neta, y baja eficiencia en la transformación (Cuadro
1).
|
Cuadro 1 Características de las dietas
calientes y frías: |
||
|
|
CALIENTES |
Frías |
|
Digestibilidad |
Baja |
Alta |
|
Fibra |
Alta |
Baja |
|
Proteínas |
Alta degradabilidad |
Baja degradabilidad |
|
Minerales |
Bajo en Na y K |
Alto en Na y K |
|
Ejemplos |
Pasturas pasadas Henos y silajes fibrosos Concentrado con alto afrechillo |
Pasturas tiernas Silajes con alto grano Concentrado rico en aceite |
La
fibra es un constituyente fundamental en la dieta, sin embargo, cuando la dieta
supera determinados rangos (mas de 35% como fibra detergente neutro
"FDN") disminuye el consumo voluntario por efecto del llenado
ruminal. Los resultados van a depender de la naturaleza de la fibra, y más si
proviene de forrajes maduros o de gramíneas tipo C4 (megatérmicas), salvo el
maíz y sorgo que tienen alto contenido de granos. Siempre que una formulación
de dieta lleve a una óptima fermentación ruminal, será beneficiosa para un
balance positivo de energía. Al respecto, no solo tendría influencia la
cantidad de proteína en la dieta, sino también su calidad. En el caso de
contar con dietas con alto contenido de proteína degradable y no se tiene
suficiente hidrato de carbono de fácil fermentación (azúcares, almidón), el
animal necesitará energía extra. La consecuencia fundamental de estos
desbalances es la disminución en la síntesis de la proteína microbiana,
principal fuente de aminoácidos para generar proteína láctea. En consecuencia,
a la hora de formular una dieta adecuada, es preciso conocer tres aspectos
claves, en términos de demanda y oferta de nutrientes del animal:
1. Los requerimientos nutricionales
de las vacas (Demanda)
2. La cantidad y calidad de alimento
‑ Materia seca y agua ‑ a suministrar (Oferta)
3. El equilibrio de la dieta, en su
relación: Energía, Proteínas y Minerales.
Por
otro lado, haciendo referencia al consumo de agua, es notable el aumento en
periodos calurosos. Esto provoca una situación de confort al animal, ya que
disminuye la temperatura del retículo del rumen. Gran parte del agua consumida,
se perderá en forma de vapor a través del jadeo (aumento en la tasa de
respiración). Se debe tener muy en cuenta el agua en verano, ya que si existen
limitaciones de cantidad y /o de calidad la producción de leche se verá
deprimida drásticamente. Los factores que afectan las necesidades de agua del
ganado son el nivel de consumo de materia seca, la forma física de la dieta,
el estado fisiológico y la cantidad y calidad del agua de bebida. La calidad
del agua es, a menudo, una de las causas que limitan la ingestión. La calidad
del agua se determina de acuerdo con los términos químicos, bacteriológicos, y
físicos, a través de pruebas de laboratorio. Para evitar mermas importantes en
la producción, cada uno de esos aspectos debe ser cuidadosa y periódicamente
evaluados.
Las
necesidades energéticas de mantenimiento corporal y el consumo voluntario, se
puede analizar de la siguiente forma: En el caso que el ambiente presente
valores cercanos a los 23º C de temperatura y 70% de humedad relativa, dará
como resultado cambios fisiológicos en el animal, tendientes a mantener la
homeostasis (situación de equilibrio interno, principalmente temperatura
corporal y balance hídrico). Las respuestas más destacables son: la reducción
en el consumo de alimento y un aumento en la ingesta de agua. En este caso se
recomienda el suministro de dietas frías. Por otro lado si la temperatura es
menor a 10º C, indicando características acordes al estrés por frío, la
tendencia se invierte. Esto quiere decir que aumentará el consumo de alimento y
disminuirá el consumo de agua. Para esta situación, es conveniente utilizar
dietas calientes.
Hay
tres pilares básicos en cuanto al manejo, como forma de palear la problemática
del estrés térmico: manejo del espacio y el medio en el que habita el animal,
manejo nutricional, manejo reproductivo.
Manejo del espacio y el medio en el que habita el
animal:
Para
retornar a la productividad animal en términos normales, la temperatura
corporal se debe mantener alrededor de los 38,5º C. El ambiente que rodea al
animal esta definido por la interacción de la temperatura ambiente, la
humedad del aire, la velocidad del viento y la intensidad de la radiación
solar. Se pueden encontrar diversas formas para alterar en parte el medio
donde se desenvuelve el animal, pero nunca hay que perder de vista el aspecto
económico. Los animales toman el calor del medio cuando están rodeados de
superficies mas calientes que ellos (cemento, chapa de zinc, etc.) y pierden
calor cuando en sus alrededores se ubican superficies mas frías que ellos
(agua, pasto, árboles, etc.). Por otro lado, se pueden hacer encierres
estratégicos en los potreros, siendo esta una alternativa simple y económica.
La cual consiste en encerrar bajo sombra los animales en los horarios de mayor
intensidad de¡ sol, es decir, entre las 10:00 hs. y las 16:00 hs. Este método
debe asegurar como mínimo 3,5 m2 por animal.
Manejo nutricional:
Uno
de los mayores impactos del estrés calórico se da en la producción de leche,
esto se da en gran parte por la disminución en el consumo de alimentos y en
menor grado a los efectos directos del estrés sobre la síntesis y secreción de
leche. El refrescado del animal en el corral de espera y en la sala de ordeñe
es efectivo por prácticamente 2 hs, ya que la temperatura corporal regresa a
los niveles previos al refrescado. Este método es útil para palear el efecto
del estrés térmico sobre el consumo y para aumentar la producción de leche.
Manejo Reproductivo:
Un
modelo convencional de manejo en rodeos lecheros, se basa en el tacto a los 30
días post‑parto, el tratamiento de las patologías encontradas durante este
examen y la inseminación al primer celo detectado luego de haber terminado el
periodo de espera voluntario. Se encuentran tres estrategias que aportan
eficiencia reproductiva en los meses de verano. Las cuales se describen a
continuación:
En
estos días la producción requiere de una gran intensificación y eficiencia
para de esa forma obtener resultados satisfactorios. Es por esto que no debe
dejarse de lado la prevención de los problemas generados por estrés térmico.
Haciendo una revisión de todas las técnicas, el uso de la media sombra, el
cuidado de las sombras naturales y la inseminación artificial, son las más
usadas y adaptables para la Argentina.
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