PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a:
Clima y
ambientación
C. Baker. 1990. Hoard’s
Dairyman, EEUU, 133(9):435-460.
Las
vacas con stress calórico comen menos, dan menos leche y tienen proporciones
de concepción menores. Las vacas secas, cuando sufren stress calórico, paren
terneros más livianos y dan menos leche después de la parición.
Cuando
las temperaturas ambientales exceden de 20º C, las vacas secas comienzan a mostrar
signos de stress calórico, tales como temperatura corporal, proporción de
respiraciones, consumo de agua e hinchazón intestinal más alta. Tienen menos
motilidad intestinal y menos rumiación, lo que afecta su apetito y su
producción. Las vacas de alta producción son más susceptibles, porque tienen
una mayor producción de calor debido a la digestión y metabolismo de mayores
cantidades de nutrientes.
Existen
muchos métodos para aliviar el stress calórico. Sin embargo, algunos se adaptan
más fácilmente a las facilidades y esquemas de manejo que otros. El desafío es
reunir las estrategias más económicas en términos de gastos monetarios para un
retorno anticipado.
Los
tamberos necesitan usar los métodos más prácticos y asequibles para sombra de
que dispongan. Mientras que no afecte la temperatura del aire, la sombra es
efectiva en reducir el calor radiante del sol hasta un 40 % y proporciona un
suelo fresco para que la vaca se eche.
Existen
3 tipos básicos de sombra. Los árboles o la sombra natural son la fuente más
barata y asequible pero debe cuidarse de no matarlos con una densidad de vacas
muy alta.
La
segunda es la sombra permanente o establos bien ventilados, con los costados
abiertos. El eje largo de la sombra debería orientarse en una dirección este‑oeste,
y los techos deberían tener respiraderos. El punto más bajo del techo debería
estar por lo menos a
La
paja, el metal pintado, el aluminio o los techos brillantes de hierro
galvanizado son buenos. Pintar la superficie exterior de blanco y la interior
de negro resulta un beneficio adicional agregado de 10 %.
La
tercera opción es bastidores para sombra portables (
Cuando se usan los establos para alojamiento, pueden usarse ventiladores para reemplazar aire que está caliente y húmedo por aire fresco, seco. Los ventiladores pueden sacar el aire respirado de la vecindad de los animales y bajar la temperatura entre 2,6º C y 3,7º C.
El
rociado ha probado ser muy económico para aliviar el stress calórico. Forzando
agua dentro de una corriente de aire, las gotas formadas absorberán el calor y
evaporarán. Esto es muy efectivo en áreas de baja humedad, pero también puede
ser efectivo en áreas húmedas cuando se usan ventiladores para forzar el aire
húmedo hacia fuera del establo.
En
California, más de 100.000 vacas están siendo refrescadas con rociados en sus
áreas de alimentación. Los rociados están colocados encima de los pesebres de
alimentación del corral donde las vacas se humedecen, pero el alimento no.
Humedecer el pelo de la vaca sin excesiva mojadura es el objetivo con las gotas
evaporándose antes de que lleguen al suelo. Sobresaturar con agua la vaca
puede ser un problema bajo condiciones húmedas.
Deben
proporcionarse ventiladores y rociadores en el área de detención adyacente a
la sala de ordeñe, bajo la estructura de sombra, en el establo o en el “1ugar
de” lluvia y ventilación, cerca del lugar en qué la
vaca pasa la mayor
parte del tiempo.
Este
método elevó el rendimiento lácteo en 0,790 kg/vaca/día en Arizona.
Investigadores
en Florida informaron un aumento de 1,06º C en las temperaturas corporales de
vacas cuando caminaban desde el corral hasta la sala de ordeñe. Rociadores
colocados en las veredas de salida de la sala de ordeñe son una forma
excelente de humedecer las vacas por última vez cuando salen de la sala de
ordeñe, y continúan refrescándose por evaporación a medida que vuelven a sus
corrales.
El
agua de bebida enfriada es beneficiosa ya que absorbe calor directamente de la
vaca. Una investigación en la Texas MM University informó que ofreciendo agua
de bebida enfriada a 10º C a vacas lactantes en áreas cálidas y húmedas puede
aumentarse la ingesta alimentaria y el rendimiento lácteo, mientras se bajan
las proporciones de respiración y las temperaturas corporales y se mantiene la
motilidad del rumen.
Si
se dispone de agua fría, será beneficioso usar bateas sombreadas y aisladas o
pequeñas palanganas aguateras con el agua sacada directamente del suelo. Esto
podría ayudar a mantener la temperatura del agua fresca.
Para
mejores resultados, las vacas con acceso al agua enfriada no deberían tener
acceso a agua de bebida más caliente. Cuando pueden elegir, las vacas beben el
agua más caliente. El agua de bebida enfriada necesita usarse solamente durante
los meses de calor, cuando las temperaturas exceden los 29º C.
Debe
colocarse un tanque de agua de bebida enfriada al lado de la salida de la sala
de ordeñe. Después de haber sido ordeñadas y de haber consumido recién el grano,
las vacas estarán más inclinadas a beber.
No
se ha determinado el efecto que el agua enfriada tiene sobre las vacas de baja
producción. Es necesaria una investigación adicional para determinar la
eficacia en el costo.
Durante
el stress calórico, las temperaturas corporales máximas de
Para
mantener el test de grasa en la lecho, es práctico ofrecer el alimento en
forma de muchas pequeñas comidas durante todo el día, para asegurar una
fermentación continua en el rumen y para provenir rúmenes ácidos. Raciones
mezcladas combinando forraje y grano pueden ser de beneficio y evitar que las
vacas coman grano en vez de forraje.
No
se recomienda suministrar grano dos veces por día, por ejemplo en la sala de ordeñe,
ya que esto interrumpe la fermentación ruminal y resulta en picos agudos en la
producción de calor. El alimento debe suministrarse durante las mañanas y la
noche, cuando las temperaturas son más bajas.
La
primera respuesta de la vaca al stress calórico es comer menos. Como resultado,
las deficiencias de ciertos nutrientes pueden producir el uso ineficiente de
la energía absorbida y aumentar la producción de calor.
Estudios
en Arizona, Texas y Louisiana han demostrado que raciones con alto porcentaje
de grano, pero por lo menos con 18 % de fibra ácido‑detergente, reducen el
stress calórico y ayudan a sostener la producción láctea mejor que las dietas
convencionales. Debe suministrarse una cantidad mínima de forrajes largos o
groseramente picados y evitar los forrajes picados finamente (menos de
A
medida que la ingesta alimentaria declina, debe aumentarse la concentración de
energía para mantener la producción. La grasa agregada mantendrá el nivel de
energía por aumento de la densidad acalórica de la ración, al mismo tiempo que
minimiza la producción de calor del metabolismo.
El
total de grasa suplementaria debe limitarse a
Puede
ocurrir deficiencia de proteína cuando la ingesta alimentaria cae, pero debe
evitarse el exceso porque el nitrógeno requiere energía extra para excretar.
El National Research Council sugiere que el requerimiento de energía para el
mantenimiento de una vaca en lactación se eleva a cerca de 20 % a 35º C.
La
mayor micción y sudoración se agregan a la pérdida de sodio, potasio y magnesio.
Investigadores en Florida informan un 12 % de aumento en el rendimiento lácteo
en vacas sin sombra suplementadas con potasio dietético. Ellos sugieren
niveles de ración de
Al
hacerse cambios, éstos deben maximizar el enfriamiento en tiempos y lugares estratégicos
en relación con las actividades diarias de la vaca. Las temperaturas corporales
deben mantenerse tan cercanas a las normales como sea posible durante la mayor
parte del día.
Ninguna
mejora única maximizará el enfriamiento, la ingesta alimentaría ni la producción
láctea. Por el contrario, deberán combinarse varios métodos. Esta combinación
variará de tambo a tambo, dependiendo de las facilidades existentes y el
equipo.
Volver a:
Clima y
ambientación > Principio
del documento