El cambio climático y su relación con la ganadería, influencia en las emisiones de gas del efecto invernadero

Dr. Guillermo Berra*. 2007. Motivar, Bs. As., 5(56):20-21.

*INTA Castelar.

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Introducción

Si bien la participación argentina en estos temas no es significativa, distintos especialistas ya están trabajando al respecto. Incrementando la productividad de los rodeos a través de mejoras sanitarias se reduce las emisiones de los animales.

 

  

Dr. Guillermo Berra, del INTA Castelar.

 

El laboratorio Agropharma inició un ciclo cuyo objetivo es colaborar con el diseño estratégico del sector agrícola ganadero. En tal sentido, realizó el 28 de junio un seminario sobre  las implicancias económicas del calentamiento global para la producción agroindustrial.

En el mismo se abordó la problemática desde distintos ángulos “para comprender el riesgo al que nos enfrentamos debido a esta realidad, que puede causar daños irreversibles. Ignorar sus consecuencias económico - financieras también puede ser letal para la supervivencia de nuestras empresas agropecuarias”, explicó Ricardo Capece, presidente de la firma.

De la jornada participaron el Lic. Osvaldo Girardin, investigador del CONICET y miembro de la Fundación Bariloche; el Dr. Guillermo Berra, del INTA Castelar y coordinador del programa nacional de Salud Animal del INTA y la Ing. Graciela Magrin, del Instituto Clima y Agro del INTA e integrante del grupo de trabajo del panel sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas.

Emisión de gases del efecto invernadero en el país

“Estamos subestimando la importancia de las vacas en este tema, debemos aclarar cuál es la situación de las vacas en el mundo y en la Argentina”. De esta manera inició su disertación el Dr. Guillermo Berra.

Según el especialista, en el mundo existen cerca de 1.400 millones de bovinos, a los cuales Argentina aporta solamente 50 millones. “Nuestro país emite el 0.5 o 0.6% de las emisiones mundiales de gases del efecto invernadero (básicamente metano)”, sostuvo Berra, quien agregó que el campo sería responsable del 44% de las mismas.

“De tal porcentaje, la ganadería es responsable del 69% y la agricultura del 31% restante. En tal sentido, el 80% de lo que se le atribuye a la ganadería se generan en los bovinos tanto de leche como de carne”.

Para poder tomar medidas de mitigación se deben medir los gases y para ello existen una serie de técnicas. La más habitual y reconocida internacionalmente fue desarrollada por la Universidad de Washington en 1995 y con ella se puede medir la influencia del metano.

“Nosotros hemos puesto en funcionamiento un sistema más simple y económico, que nos permite trabajar en condiciones de pastoreo: la vaca “metana”. A través de una mochila colocada en el animal cargamos el gas que se almacena dentro del rumen.

Realmente nos sorprendió ver cómo una vaca de 500 kilos producía 1.000 litros por día, con una concentración de metano de aproximadamente el 30%”, explicó Berra.

 

Esta iniciativa se desarrolla en conjunto con el INTI y les permite a los investigadores “introducirse” en el rumen del animal. Esta técnica seguramente servirá en un futuro para aprobar o no productos que reduzcan las emisiones.

Producción y medio ambiente

Hasta el momento, parecía habitual encontrar diferencias entre aquellos que protegen el medio ambiente y los que mantienen expectativas de producción. Según el investigador y en el caso de los bovinos, en la medida que se mejora la eficiencia de producción, se disminuyen las emisiones por unidad de producto. “Acá se junta el ambiente y la producción. Afortunadamente para nuestro país, tener las condiciones que tenemos permite estar en una situación de privilegio respecto de otros países. Argentina tiene un margen importante para crecer en términos productivos y en la medida en que mejoremos nuestros material genético, controle mejor algunas enfermedades sobre todo las vinculadas con la reproducción y con las mortandades, esto se puede estar logrando y afirmar que estamos en una situación de poder reducir nuestras emisiones produciendo productos por menor costo ambiental.

Si hacemos que nuestra vaquillona pueda parir antes, vamos a ganar un costo ambiental. Si pudiéramos hacer que las vacas tuvieran mellizos estaríamos logrando dos animales por año. Antes se desconocían muchas cosas y esto?
Respecto de prioridades en el mejoramiento de la nutrición. Mejora de la oferta y utilización de los mismos.

 

 

El rol de la sanidad

Tal cual lo explicó Berra, distintas acciones ligadas a la sanidad mejorarían la situación actual de nuestro país en cuanto a los gases de efecto invernadero. Por ejemplo:

Rodeos de cría:

        Adelantar un año la edad al primer parto reduce en un 15% las emisiones por unidad de producto (Kg CH4 / Kg  ternero destetado) para los sistemas propuestos.

        Mejorando los índices reproductivos (75 a 83% de preñez retenida) se reducen las emisiones de metano en un 35% para los sistemas propuestos.

        Disminuyendo, además,  la mortalidad al destete del 13 al 6% se reducen las emisiones de metano en un 40% para los sistemas propuestos.

Invernada:

        Las emisiones de metano, expresadas por unidad de producto (Kg CH4/ kg carne), se reducen considerablemente al mejorar la oferta alimenticia de los bovinos, tanto en  cantidad como en calidad (digestibilidad).

Lechería:

        Aumentando la producción en tres litros por vaca, mejorando la preñez un 2% y disminuyendo el índice de abortos un 2% se reducen las emisiones de metano en un 16.5%.

 

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