El algarrobo, exponente del clima de Río Cuarto

Ing. Agr. MSc. Jorge Alliney*. 2008. Puntal, Tranquera Abierta, Río Cuarto, 25.01.08:7.

*Asesoramiento Agropecuario  jorgealliney@hotmail.com

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La fitogeografía es una rama de la Geografía que estudia la distribución de las plantas sobre la superficie de la tierra. Agrupa las distintas especies de acuerdo a sus parentescos genéti­cos. El mapa fitogeográfico clasifica la vegetación en Regiones, Dominios, Provincias, Distritos y Comunidades. La Comunidad es el nivel que asocia a especies con mayor afinidad genéti­ca, luego, en un parentesco más laxo, le sigue el Distrito y así, a medida que se asciende en la pirámide de jerarquía, mayor es el área, y menor similitud en el ADN.

La Ciudad de Río Cuarto se encuen­tra en la Región Neotropical, Dominio Chaqueño, Provincia del Espinal y Distrito del Algarrobo. Sin embargo, cuando traspasamos los límites del área urbana, salimos al campo, mira­mos para un lado, miramos para el otro y no vemos ningún algarrobo, por el contrario, vemos que la ciudad está rodeada de campos cultivados, cam­pos de soja y campos de maíz.

Ambas especies fueron introducidas desde otros lugares del mundo y en es­tas latitudes se desarrollaron con gran éxito gracias a un largo trabajo de investigación genética, donde se aplicaron técnicas de selección, autofecundación, cruzamientos y aportes de la ingeniería genética, la ciencia que manipula y transfiere ADN de un organismo a otro.

Los cultivos circundantes, están for­mados por una planta que no posee la información para vivir por sí sola, las técnicas culturales le brindan todo lo necesario, está programada genética­mente para invertir lo mínimo en cualquier otra cosa que no sea llevar la energía solar al grano, el objetivo fi­nal del hombre. Es una planta que vi­ve en un ambiente donde el productor eliminó competencia, eliminó plagas y enriqueció el suelo con fertilizantes. Sin ayuda, no podría vivir, su genoti­po no posee la secuencia de bases pa­ra construir las formas y el funciona­miento adecuadas al entorno.

Por el contrario, aquellas especies, cuya estructura y función fueron mol­deados por los factores físicos y bioló­gicos del ambiente, son fieles expo­nentes del ecosistema natural. El tra­bajo de la naturaleza es un proceso que lleva tiempo. Darwin lo llamó se­lección natural, allí, el ambiente ac­túa como un tamiz, que niega las posi­bilidades a todos, excepto a aquellos que poseen los genes adaptados, a la vez, toda mutación que se produce en el ADN pasa por el mismo examen. Si esa variación tuviese ventajas adapta­tivas, los nuevos individuos podrían alimentarse mejor y por consiguiente, tendrían más energía para reprodu­cirse y con el tiempo, llegarían a ser los nuevos dominantes del área.

Antes de la introducción de la agri­cultura, el paisaje en esta parte del sur de Córdoba era un bosque abierto de Prosopis spp.

 

 

El algarrobo es un árbol autóctono de hoja caduca perteneciente a la familia de las Leguminosas, su fruto es una legumbre, posee una madera valiosa muy buscada por el hombre. El ser el dominante ecológico del Distrito, significa que era la especie que mayor influencia ejercía sobre el resto de la comunidad, era la planta más alta y la que controlaba la luz y otra factores del hábitat. Dominaba, no importaba si era superada en número por las gramíneas del estrato inferior.

Un simple análisis de su morfología y fisiología nos muestra el sorprendente ajuste con el clima y con el suelo. Sus hojas compuestas, formada por pequeños folíolos, permite que el aire pase entre ellos y los refrigere. Esta característica sugiere verano cálidos, en intima sintonía con el desarrollo de los suelos de la región, clasificados como Molisoles, suborden Ustoles, que significa quemante, que evolucionaron bajo veranos muy cálidos con períodos de déficit hídrico Las hojas pequeñas, caducas y transformadas en espinas, son adaptaciones al ambiente semiárido. Rebrota en primavera, cuando comienza el calor y las lluvias; entra en latencia en otoño, cuando comienza el frío y la seca, un claro ejemplo donde la morfolo­gía y la fisiología se relacionan para conservar agua, el factor crítico.

De la afinidad mencionada, conclu­yo, que, Río Cuarto y su región, pue­den tener veranos muy cálidos, donde la elevada evapotranspiración deja el suelo sin agua. En esos años, el riesgo de perder la cosecha es alto, por lo tanto, para evitar perjuicios mayores, debemos tomar los recaudos que exige el hacer agricultura en zonas semiári­das. Leer la forma y el funcionamien­to de las plantas, en relación con el suelo y con el clima del lugar, ayuda a entender la compleja y maravillosa unidad del ecosistema, de la cual no debemos apartarnos.

 

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