PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

 

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Los nuevos desafíos de la ganadería en el contexto actual

Eduardo Pereda*. 2005. La Nación, 14.05.05, Sección 5ª El Campo, pag. 18.

*Ex presidente de Aacrea y miembro de CREA 30 de Agosto - Mari Lauquen

Deberá evolucionar hacia un sistema más industrial de producción en busca de mejor calidad y continuidad de provisión

De cara al futuro, la ganadería enfrenta un gran desafío: pasar de ser una actividad que se desarrolla de muy diversas maneras y que da lugar a muy diferentes productos, a sistemas más industriales, que aseguren calidad, uniformidad de producto y continuidad de provisión. Para conseguir ese objetivo tiene que superar varias asignaturas pendientes, como lo hizo recientemente la agricultura.

En los últimos 15 años, los progresos tecnológicos agrícolas superaron ampliamente a los ganaderos, influidos, sin duda, por estar estos últimos asociados a la aplicación simultánea de numerosas tecnologías de procesos. Esta es una clara desventaja para la actividad ganadera debido a que las tecnologías, en gran medida, debemos generarlas los usuarios, es decir el sector de la producción.

En la agricultura actual -con alta oferta de tecnología de insumos- donde interactúan la siembra directa con la biotecnología, se obtienen sólidas producciones con rendimientos cada vez mayores y más estables.

Además, la facilidad de replicación de estas tecnologías permite una agricultura industrial en gran escala. No es muy diferente sembrar 200, 3000 o 12.000 hectáreas de soja, si se manejan con precisión los momentos de siembra y aplicación de agroquímicos.

Sin embargo, esa agricultura industrial también enfrenta dudas en cuanto a su viabilidad futura. Por ejemplo, la siembra de maíz, imprescindible para la rotación por su aporte de carbono, hoy está severamente cuestionada por su margen escaso o nulo. ¿Qué pasará con los planteos agrícolas si los fertilizantes siguen su tendencia creciente de la mano del precio del petróleo y los commodities continúan bajando? ¿Son sustentables a largo plazo estos sistemas de producción con alta utilización de insumos en el actual contexto del país?

Razones para invernar

Hay varias razones para seguir haciendo invernada en suelos con potencial agrícola. Entre las razones empresariales, hay que recordar que la producción diversificada estabiliza resultados y disminuye el riesgo productivo y el riesgo precio, debido a que da la posibilidad de captar mercados diversos, buenas combinaciones de precios relativos y hasta beneficios impositivos. Asimismo, el capital hacienda asegura liquidez (reserva financiera) y permite la diversificación de activos, además de ahorro a tasas razonables.

Hoy, las razones técnicas que avalaban la siembra de pasturas ya no son motivo de decisión, como cuando se intercalaban con los períodos de labranza para recuperar la fertilidad del suelo, si bien existen algunas dudas. En planteos de siembra directa, ¿será conveniente seguir sembrándolas por su aporte a la biodiversidad espacial y temporal y al reciclaje de nutrientes?

Por otro lado, es conveniente tener un sistema diversificado de producción, con actividades complementarias en la utilización de recursos humanos y de la maquinaria durante el año, y no competitivas entre sí.

Además de complementación, debemos buscar sinergismo entre las actividades. Veamos un ejemplo: el cultivo de maíz, tan necesario en la rotación de cultivos por su aporte de carbono, a su vez puede proveer el grano más apropiado para convertirlo en carne sin costos de transacción (facturación interna). También permite aprovechar relaciones de precios favorables como la actual (maíz-carne) a aquellos que tengan el know how y estén en la actividad. Los planteos exclusivamente agrícolas difícilmente puedan aprovechar estas situaciones.

También hay que destacar la mayor demanda de mano de obra que exige la ganadería, que, a su vez, cumple una función social y de seguridad en los campos.

Los sistemas de producción diversificados demandan mayor cantidad de gente y de diferentes niveles de conocimiento, permitiendo que ésta continúe viviendo en el campo. Además de favorecer el arraigo de las personas, al estar los campos ocupados y con actividad todos los días del año, contribuye con la seguridad de los establecimientos, tan importante hoy en día. Este cambio en la demanda de mano de obra más calificada demuestra la urgente necesidad de elevar el nivel educativo.

Finalmente, mucho se habla de las excelentes perspectivas de la carne, del mayor interés en productos de calidad sanos y confiables, del menor protagonismo de países tradicionalmente exportadores y de nuevos actores con perfil exportador ingresando en el sector industrial. A esto podemos agregar el reconocimiento internacional de la carne argentina, con bajo riesgo de Encefalopatía Espongiforme Bovina (BSE, según sus siglas en inglés). Es decir que, aunque existen amenazas, como el riesgo de aftosa y la falta de claridad en las políticas agropecuarias del país, entre otras, estamos frente a una gran oportunidad.

Conclusiones

La rentabilidad por sí sola no es suficiente para la definición estratégica y empresarial de un sistema de producción. Hoy, el diseño de un modelo ganadero de producción es una decisión empresarial, más allá del margen de la actividad y de aspectos técnicos.
Parecería que para tener un modelo ganadero estable, una parte de la producción debe provenir del pasto. Hoy, en la Argentina es riesgoso depender exclusivamente de sistemas intensivos en utilización de insumos. Es prioritario definir el objetivo del sistema de producción, maximizando el aprovechamiento del pasto y la utilización de la suplementación estratégica en las diferentes categorías.

La agricultura tiene un gran componente industrial mientras que la ganadería es fuertemente artesanal. Los sistemas ganaderos deberán evolucionar a sistemas más industriales en busca de calidad, uniformidad de producto para los distintos mercados, continuidad de provisión y repetición de un año para el otro.

Aquellos sistemas con capacidad de integrar varios eslabones de la cadena de producción (cría, recría y engorde), con bajos costos de producción y calidad de producto conocida, estarán en una posición competitiva superior.


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