PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

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Programar y medir

Ings. Agrs. G. Sevilla y A. Pasinato. 2005. Hoja Informativa Electrónica  E.E.A. Concepción del Uruguay, Argentina, 5:133

 

Ordenar nuestro establecimiento hará más fácil su manejo y diagnosticar problemas

La planificación y el registro de datos de los establecimientos agropecuarios es una herramienta fundamental que facilitan la toma de decisiones de la empresa agropecuaria. 

 Las actividades productivas que se llevan a cabo en los establecimientos agropecuarios persiguen principalmente una finalidad económica. Para que ello se concrete y sea perdurable en el tiempo, debe prevenirse la degradación de los recursos naturales. Dicho de otra forma, una actividad que no sea rentable biológicamente no puede serlo económicamente.

 La generación y manejo de información es el insumo básico para la toma de decisiones objetivas y acertadas. Operativamente el primer paso consiste en establecer las características y limitantes del clima y de los suelos. Con ello se puede determinar si un suelo puede ser puesto en roturación y el número de años que puede ser sometido a la actividad agrícola. En la actualidad se hallan muy difundidas técnicas de laboreo conservacionista que disminuyen y retrasan la degradación del recurso suelo por laboreo, sin embargo la única actividad que devuelve fertilidad física (estructura) al suelo es la ganadería llevada a cabo sobre pasturas perennes. La necesidad de reposición de fertilidad química (nutrientes) es mucho mayor en la actividad agrícola que en la ganadera, y en el caso del principal nutriente para el crecimiento vegetal que es el nitrógeno, la incorporación de leguminosas a las pasturas constituye una método económico de incrementarlo. Debe aclararse, que los verdeos de invierno y verano deben computarse como cultivos agrícolas en relación a sus efectos sobre la fertilidad del suelo.

Con los datos precedentes se puede determinar la/s rotación/es apta/s para el establecimiento. Prácticamente, significa establecer el número de años de agricultura y de ganadería (relación agricultura: ganadería) que se adapta a las condiciones ecológicas (clima y suelo) del mismo. Al mismo tiempo se debe definir la secuencia de cultivos de invierno y verano que se realizará en el ciclo agrícola y el tipo de pasturas. Metodológicamente para que la superficie de cada actividad se repita todos los año, el número de lotes debe ser igual o múltiplo a la duración de la rotación. Esto exige ser ingenioso para dividir o unir lotes de manera de cumplir con este requisito.

El número de años de agricultura y ganadería debería respetarse rigurosamente, permitiéndose variaciones entre los distintos cultivos en respuesta a diferentes motivos. Los principales estarán relacionados a variaciones en los precios relativos de las actividades y a predilecciones del productor.

Esta forma de trabajo, basada en principios biológicos, trae aparejada una serie de ventajas. Así, permite contar con un ingreso de dinero estable dentro y entre años, ya que el nivel de las distintas actividades se repite estacionalmente todos los años. De igual modo, se logran organizar las necesidades de maquinarias, mano de obra y flujos de dinero. También los presupuestos ganaderos son más fácil de ejecutar, ya que la oferta de forraje y demanda alimenticia de los animales es similar a través de los años.

Puesta en práctica esta metodología de trabajo, es importante continuar con la toma de información. En agricultura es relativamente fácil estimar la producción de los cultivos, a partir de los rendimientos obtenidos a la cosecha. En ganadería, será algo más complejo. Se necesita medir a través del año la producción animal (carne, leche o lana) y de las pasturas. Además, se deberá estimar la cantidad de suplementos suministrados. Donde la producción no es solo de engorde, también debe contarse con los porcentajes de preñez, parición y destete. Estos datos deben estar acompañados por información de la producción estacional y la eficiencia de utilización de los distintos recursos forrajeros.

Los datos que se obtienen pueden tener numerosas utilidades, tanto para evaluar el resultado logrado como para ajustes o cambios futuros en las actividades. Por un lado se podrá conocer si el nivel de producción es bajo, medio o alto. Para ello, se deberá comparar el nivel productivo físico y económico de cada lote y del establecimiento con el de otros establecimientos de punta del área.

Por otro lado, a partir de las medidas de producción vegetal y animal se podrán identificar los factores que impidieron obtener un nivel productivo superior. Ese diagnóstico es el paso previo a poder solucionarlos.

Hacia el futuro, la información generada podrá ser utilizada en la programación de actividades. Por ejemplo, se podrá estimar cuantas hectáreas de una pastura determinada se necesitarán para invernar un número de animales de características determinadas. Además, se podrá evaluar el resultado económico a obtener.

Recuerde, pensar y programar en el escritorio puede ahorrarle y simplificarle el trabajo de campo. Adaptando estos conceptos a su realidad, podrá ponerlos en práctica para su beneficio.

 

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