PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de
Córdoba, República Argentina
Julieta
von Thüngen. 1987. Presencia INTA, 2(11):20-23.
Bioecología: El puma o león (Felis concolor) es un animal de hábitos nocturnos
que evita encontrarse con el hombre.
Es
un depredador cuyos ataques a las especies domésticas, en especial los ovinos,
son bien conocidos por la gente de campo. Esa circunstancia ha motivado la
intolerancia del hombre por esta especie y ha provocado su caza indiscriminada,
muchas veces estimulada por pagos por ejemplar muerto, lo que ha resultado en
una importante reducción de su número.
Su
acci6n sobre el ganado doméstico, especialmente cuando se están criando los
cachorros, llega a ser espectacular. Un
solo ejemplar en una noche puede eliminar varias ovejas, potrillos, terneros y
chivitos. Sin embargo, y aunque en
algunas localidades por su número pueda llegar a ser problema, globalmente su
impacto no es muy importante.
Su
dieta habitual la componen pequeñas presas, como ratones, peludos, vizcachas,
perdices, etc.
Se
suele decir que el puma es el menos valiente de los grandes mamíferos
silvestres, pues rara vez lucha a no que esté herido o acorralado. Cuando se lo
persigue en el suelo, si no está herido, su primer impulso es escapar de los perros. Para ello se sube a algún árbol donde
permanece hasta que se acerca el cazador.
Entonces salta y huye, para treparse a otro árbol, a favor de su
extraordinaria velocidad en trechos cortos (no es bueno para correr mucha distancia). Después de haber cambiado de árbol dos o tres
veces se rehusa a abandonar el que ocupa aunque el cazador lo hostigue con un
palo.

Distribución: El hábitat del puma se
extiende desde el extremo austral de la América del Sud hasta el Canadá. En la Argentina, por referencias de viajeros,
observadores, y cr6nicas de principio de siglo, sabemos que esta especie
ocupaba un área mucho más amplia y que era mucho más abundante de lo que es
hoy. Desde el avance de las fronteras
agropecuarias y la proliferación de poblaciones humanas, su presencia se ha
restringido a zonas bien definidas, como las del monte o de la precordillera
andina.
Descripción: Su pelaje varía, con el ejemplar, la época del año, y el
ambiente. Suele ser agutí (canela) y
puede presentar gamas de color que pueden ir del bayo al rojizo.
Su
cuero no tiene valor para los peleteros, pero sí como trofeo de caza, y a veces
se lo usa como alfombra.
Las
pieles de los animales jóvenes son manchadas, presentando tres líneas dorsales
irregulares, presentes hasta los tres o cuatro meses de edad.
Su
tamaño es variable, dependiendo de la subespecie que se trate, aunque en
general los machos llegan a pesar de

Reproducción: El macho tiene hábitos polígamos.
El mismo ejemplar suele aparearse con iguales hembras, las que mantienen
siempre el mismo territorio.
Si
bien no hay datos precisos para el país, el tiempo de gestación oscila entre
los 82 y 96 días. El estro puede ocurrir en cualquier época del año, pero la
mayor concentración de nacimientos ocurre a fin del invierno o en la primavera
temprana.
Las
hembras llegan a la madurez sexual entre los dos y tres años de edad, pero
aparentemente no se aparean hasta no haber establecido su territorio.
El
tamaño de la camada puede ser de entre uno y siete cachorros pero lo más común
son tres, con una parición anual. Los
cachorros nacen con unos
Las
madrigueras por lo general se localizan en zonas rocosas en grandes troncos
ahuecados o en cavidades que le ofrezcan protección contra el clima y los
hombres.
RELACIÓN CON LA
GANADERÍA
Hábitos alimentarlos: El puma es un carnívoro oportunista que no consume carroña. Su dieta
depende de factores ambientales, como la disponibilidad y abundancia de presas.
Para
cazar utiliza el acecho silencioso. Espera que su presa esté a corta distancia y salta sobre su lomo. Se sujeta
con las garras delanteras a los hombros de su víctima y con las traseras a sus
flancos, matándola con mordeduras atrás del cuello. Su ataque es rápido y
seguro, raramente tiene que volver a
saltar. Una vez que la presa ha muerto, el puma la arrastra a un lugar
apartado, bajo algún árbol o arbusto. Cuando ha terminado de comer, cubre
parcialmente los restos, con hojas, palos y tierra antes de retirarse a dormir
a un lugar cercano.
Identificación del daño: Las víctimas de los pumas muestran marcas características de su
ataque. En ellos se advierten profundos surcos en el cuero causados por los
zarpazos y hendiduras en el cuello y cara provocados por mordeduras.
La
forma de comer la presa por parte del puma suele ser prolija, sin importar el
tamaño del animal. Aparta el cuero, para luego comer el hígado, bazo, riñones y
pulmones. Cuando come la totalidad del animal que ha matado, sólo quedan de él,
el cuero y los huesos largos generalmente bien articulados. Los músculos son
mascados hasta el hueso. Cuando deja restos los reserva para comidas
posteriores.
Métodos de control: El puma es un depredador de aparición esporádica, razón por la cual
se hace difícil al productor defender sus animales de su ataque.
El
hombre puede prevenirse de su acción usando cerca de sus rebaños implementos de
luz parpadeante (estrobosc6pica), aparatos de radio que funcionen durante toda
la noche o mediante la vigilancia de perros guardianes.
Las
trampas de cepo son muy eficientes si son aseguradas con cables o cadenas a
troncos o rocas cercanas, para que el puma encepado no pueda huir con la
trampa. Como el animal tiene para su
recorrido circuitos preestablecidos, se ponen las trampas cebadas con un animal
muerto o vísceras frescas, cercanas a esos corredores.
Sin embargo, la forma más efectiva de eliminar a un ejemplar que está causando problemas en un lugar es proceder a su caza con el auxilio de perros diestros.
Situaci6n legal: Las estadísticas de captura y caza son poco claras y precisas. Según ellas desde 1949 hasta 1960 se llevaron
campañas oficiales de exterminio de pumas en las provincias de La Pampa, Río
Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, San Luis, La Rioja, Córdoba y
Catamarca. En esos años se declararon
las muertes de 3.851 pumas. Hoy en día
causa problemas en algunas regiones, donde se lo combate, a veces en
contraposición con leyes provinciales.
En 1980 se declararon 6015 cueros en todo el país. En 1981 sólo 500, de
los cuales 150 provenían de la Provincia de Buenos Aires y en 1982 también 500.
Mientras
que en algunas provincias la legislación protege a estos félidos por ser
escasos y/o por considerar que los prejuicios que ocasiona son ampliamente
compensados por las reducciones que produce en las poblaciones de herbívoros
silvestres nocivos (liebre europea, vizcacha, etc), en otras se fomenta su
eliminación a través del sistema de caza por recompensa.
Por
ejemplo la provincia de Río Negro paga al cazador o "leonero" una
recompensa de 50 australes por cuero recibido, premio que los consorcios
ganaderos suelen incrementar en un cien por ciento. Durante el quinquenio 1978/83 se pagaron más
de 300 recompensas, la gran mayoría proveniente de zonas en expansi6n ganadera
en la región del monte.
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