PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
Biólogo Hever Bonino. 1994. Grupo de Fauna Silvestre, INTA-EEA Bariloche.
Presencia INTA, 9(31):19-20.
En
el INTA Bariloche, ocasionalmente se reciben consultas de personas que manifiestan
tener problemas con murciélagos en casas o edificios, tanto rurales como
urbanos. Con el fin de aportar al conocimiento de este grupo de mamíferos, se
presenta una reseña de su ecología, así como de los problemas o molestias que
pueden plantear y sus posibles soluciones.
Varias
son las especies de murciélagos presentes en la Patagonia, la mayoría de ellas
residentes todo el año y unas pocas solamente en el verano cuando migran desde
otras áreas del país.
Estos
animales son de hábitos nocturnos, es decir, desarrollan sus actividades
habituales durante la noche mientras que durante el día descansan en refugios
naturales, tales como cuevas, huecos en árboles, e incluso entre las ramas de
arbustos y árboles. Sin embargo, en
ocasiones eligen como lugar de reposo una casa o edificio.
Con
la llegada de la estación invernal algunas especies migran hacia lugares más
cálidos al norte de la Patagonia, mientras que otras permanecen en la región
donde comúnmente eluden la época fría hibernando en los refugios.
Algunos
murciélagos son solitarios y habitan, por lo general, en el follaje de arbustos
y árboles nunca en cuevas.
Ocasionalmente
pueden entrar en edificios, pero dado su carácter solitario estas especies no
plantean problemas.
En
cambio, otros murciélagos viven en colonias que pueden alcanzar miles de
individuos. En estos casos, y cuando los
individuos eligen casas o edificios para descansar o hibernar, es cuando pueden
presentarse algunos problemas para sus moradores.
Las
especies de murciélagos patagónicos se alimentan casi exclusivamente de
insectos por lo tanto sus hábitos alimentarlos no son objetables. Además muchas
veces cumplen un rol benefactor para el hombre al controlar poblaciones de
insectos perjudiciales.
Cuando
una colonia de murciélagos selecciona una casa o edificio como lugar de reposo,
las más susceptibles son las casas y edificios antiguos o abandonados. También
las construcciones de madera son más susceptibles que las de material. la
puerta de entrada puede ser cualquier abertura de más de 2-3 cms. de diámetro
que comunique con el exterior. Una vez
dentro, los lugares preferidos son los espacios entre techados y cielos rasos,
aleros, chimeneas, canaletas de desagüe y otras estructuras que les sirvan de
refugio.
Una
manera de detectar la. presencia de murciélagos es a través de las heces. Estas son bastante similares a las producidas
por los ratones, pero pueden distinguirse por la facilidad con que se trituran
con los dedos revelando restos de insectos no digeridos. las heces de roedores
son más duras y fibrosas.
Además
de las molestias causadas por la acumulación de heces y orina, las quejas más
frecuentes son por el olor penetrante característico que emana de las mismas y
el ruido provocado al entrar y salir de sus lugares de descanso.
Hay
que mencionar que los murciélagos son agentes transmisores de la rabia. Sin embargo, la incidencia de esta enfermedad
en la región prácticamente no existe, de allí que sea nulo el riesgo de
contraerla a través de los murciélagos.
Si
bien los murciélagos raramente muerden, aún cuando son atrapados, una medida
precautoria al respecto es no tocarlos con las manos desprotegidas (utilizar
preferentemente guantes de cuero).
En
áreas urbanas no es raro encontrar que uno o dos ejemplares penetraron
casualmente en una casa durante sus actividades nocturnas. En estos casos, y dado que los murciélagos
detectan las salidas por el movimiento de aire fresco, la solución más simple
consiste en abrir puertas y ventanas guiándolos al exterior. Si los individuos aún permanecen adentro al
anochecer, se deberían apagar las luces para ayudarlos a encontrar las puertas
o ventanas. Si los murciélagos rehúsan
irse pueden atraparse en una caja o bolsa pequeña, e incluso con una mano
enguantada, y luego ser liberados en el exterior.
Una
situación distinta se presenta cuando una colonia de murciélagos adopta una
casa o edificio como lugar permanente de reposo. En otros casos, la medida más efectiva
consiste en hacer que el edificio sea inaccesible para los murciélagos,
cerrando todas las posibles vías de entrada. Las aberturas grandes deben
cerrarse con chapas (metal, madera) o mallas metálicas de no más de 0,5 cms. de
abertura. Las aberturas chicas pueden ser rellenadas con material.
En
cualquier caso, antes de proceder a cerrar las aberturas debe asegurarse que
los murciélagos estén afuera del edificio.
Para ello, el mejor momento del día es el anochecer cuando los
individuos abandonan el edificio para alimentarse, y la mejor época del año es
el otoño cuando los juveniles han aprendido a volar y salen del edificio.
Cuando
las áreas a ser protegidas tienen grandes aberturas al exterior y el intento de
cerrarlas no es práctico, el uso de repelentes puede ser exitoso. El único producto químico de efectividad
conocida es la naftalina, preferentemente en láminas.
Aparentemente
el olor de la naftalina es muy ofensivo para los murciélagos y provoca que
abandonen el lugar casi de inmediato, aún a plena luz del día. Se debe colocar la naftalina debajo del lugar
donde los individuos reposan, y dado que el olor se disipa rápidamente,
generalmente se requieren varias aplicaciones.
En
algunas situaciones la luz artificial también puede ser un repelente
efectivo. Las lámparas de 100-150 watt
son las más adecuadas y deben permanecer prendidas permanentemente lo que hace
a este método costoso.
Existen
trampas (no disponibles en el mercado nacional) para la captura viva de
murciélagos y su posterior liberación.
Estas generalmente se utilizan antes de proceder a cerrar aberturas por
donde entran/salen los murciélagos.
No
existen en nuestro país cebos tóxicos registrados para combatir a los
murciélagos, pero sí un fumigante cuyo principio activo es el azufre. De todas maneras, y al menos en nuestra
región, se considera que no existen situaciones que justifiquen la mínima
matanza de estos animales.
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