Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río
Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. en Prod. Agrop. Javier Martínez del Valle.
Jornada de
Actualización Ganadera. C.E.I.A. y Cát. Prod. Bovina de Carne, F.A.V. UNRC.
2001.
Sin
duda el mundo asiste a uno de los cambios más espectaculares jamás imaginados
en el pasado en los hábitos de compra y venta de productos en todo el mundo. Si
miramos solamente diez años para atrás y nos contaran como seria el mundo de
las transacciones comerciales al día de hoy, seria difícil de imaginar lo que
hoy sucede como cierto. La
concentración de las ventas minoristas, el comercio electrónico, el acceso
inmediato a la información, el poder de veto de los consumidores sobre los
productos, la sobreproducción de commodities junto a la estabilización de la
tasa de crecimiento de la población mundial, nos dibuja un escenario donde la
carne vacuna deberá encontrar su espacio para valorizarse y permitir vivir de
esta actividad a millones de ganaderos, trabajadores de la industria
procesadora, comerciantes, empresarios y profesionales de todo el mundo.
Varios
elementos se han conjugado en la última década en la producción y
comercialización de alimentos en el mundo y también en la argentina que
plantean grandes desafíos a nuestra industria, la cual tendrá que transformarse
profundamente de cómo hoy la conocemos, si queremos evitar el estancamiento y
la lenta perdida de espacio relativo dentro del mercado del consumo.
Algunos
de estos elementos han hecho que los poderes relativos que detentaban en el
pasado las distintas industrias se modifiquen obligando a repensar rápidamente
sobre las consecuencias de algunos de estos cambios en nuestro futuro.
Quisiera
detenerme solamente en tres de ellos a modo de ejemplo:
a)
El
cambio de hábito de los consumidores en sus canales de compra.
Se
modifica el habito de compra por "lista fija" por "compra por
impulso". Esto se traduce en la
perdida de peso relativo y de influencia en la formación de precio del almacén,
verdulería y carnicería trasladándose ese espacio hacia el
supermercadismo. El aumentar la compra
por impulso (más del 60% de las compras de marcas realizadas en supermercado no
son compras programadas) obliga a las industrias a repensar sus estrategias
para que sus productos se encuentre entre los elegidos. Por lo tanto nuestro primer desafío es como
hacemos para que la carne tenga los atributos necesarios para que no sea una
tradición que lentamente se pierde por nuevos productos sustitutos, sino que
sea una nueva experiencia de compra permanente. Y el segundo desafío desde
luego es como obtenemos recursos para poder hacer la necesaria investigación y
desarrollo de productos para llegar a ese consumidor que cada vez nos elige
menos y nos exige mas.
b)
El
cambio de cultura de los consumidores hacia productos más saludables y
confiables.
Hoy
el consumidor es cada vez más consciente de su poder para hacer crecer o destruir
industrias enteras y ese poder lo ejerce con "tiranía" en todas las
industrias alimenticias. Todos los días
vemos ejemplos de estos, como el problema de la dioxina en Bélgica, E. Coli en
Japón y Estados Unidos, BCE en Europa, etc.
La pregunta es ¿estamos como industria, desde el productor al
comerciante, preparados para ofrecer todas las garantías a nuestros
consumidores en el mercado local e internacional?. Si la respuesta fuera no, el siguiente paso es ¿como aplicamos
recursos humanos y económicos para alcanzar este objetivos preventivos? o
esperamos a recibir el castigo de nuestros clientes. Sin duda revertir un problema ya instalado requerirá esfuerzos
humanos y económicos quizás imposibles de soportar por una cadena en crisis.
c)
La
desvalorización de los commodities.
Hace
pocas semanas la población mundial alcanzó la cifra de 6000 millones de
habitantes. Varios de los institutos de
investigación en temas de población en la década del 70 y del 80 auguraban una
tasa de incremento de la población mucho más alta que la actual. Hoy hasta los países africanos están
frenando su tasa de natalidad y el crecimiento se ha vuelto mucho mas
lento. Por el lado de la oferta de alimentos
vemos que la tasa de crecimiento de producción de alimentos es muy superior a
la prevista. Fuera del caso puntual de
la Unión Soviética, el resto del mundo este aprendiendo a producir mucho mas
alimentos y a mucho menores costos: Mejor conversión en cerdos y pollos, países
asiáticos que pasan de importadores al autoabastecimiento, cereales
genéticamente modificados, etc., etc.
Este escenario nos confirma que el proceso que se viene dando en las
últimas décadas inexorablemente se acelera, esto es la fuerte caída en el corto
mediano y largo plazo de los alimentos considerados commodities. El gran desafío en ese caso es corno
transformar una industria netamente orientada a la producción de commodities a
una industria preparada para satisfacer Mercados exigentes y de alto precio. Para esto sin duda es necesario el agregarle
valor al producto y por supuesto el comunicarlo en la forma adecuada al mercado
objetivo. La pregunta en este caso es como hace una industria atomizada entre
mas de 200 mil productores y cuatrocientas plantas procesadoras para tener la
fuerza necesaria para transmitir un mensaje que se oiga y que lo oiga el
consumidor que buscamos.
Evidentemente
es muy difícil proponer un cambio tan profundo a toda una industria y de la
magnitud de la nuestra. Culturalmente
estamos preparados para mirar nuestra industria desde la oferta. Como producimos mas kilos, como los
alimentamos, como los curamos, pero no como los vendemos. Nuestras Universidades enseñan treinta y dos
materias sobre como aumentar la oferta y una o dos sobre temas de la
demanda. Nuestros centros de investigación
destinan el 97% de sus presupuestos a investigar como aumentar la oferta y
menos del 2% a aspectos relacionados con la tecnología de la carne e
investigación y desarrollo del producto. Todo esto no se modifica en un
escenario donde los problemas de la demanda nos llevan a una caída de mas del
40% de las ventas por habitante, reducción de mas de 12 millones de cabezas en
los últimos 20 años pese a que la población casi se duplicó y junto a caída de
las exportaciones a uno de sus niveles más bajos inclusive este año, ya que
pese a que en volumen podemos haber crecido entre un 10 a un 20% este año, si
afinamos el lápiz veremos que los ingresos por exportaciones son aun menores
que el año pasado. Tan poco sabemos de
los que nos pasa que hemos perdido mas del 40% del mercado y aun no hemos
investigado porque, ya que toda respuesta continua en el terreno de las
hipótesis y no de la investigación aplicada de mercado
La
pregunta seria ¿Es posible producir la transformación que nuestra industria
requiere en todos sus eslabones para generar una actividad rentable y que pueda
ser en sustento de mas de un millón de personas que viven directa o
indirectamente relacionadas a esta?.
Estoy
seguro que sí y hay muchas experiencias exitosas de las cuales podemos aprender. Nuestros competidores nos están mostrando el
camino desde hace muchos años y no hemos sabido aun escucharlos. No solo los productores de ganado de carne,
los productores de cerdos, corderos, vinos, frutas, jugos etc., nos muestran en
distintos países del mundo que existen mecanismos para que industrias
atomizadas y desmembradas, rápidamente puedan localizar sus principales
amenazas y aprovechar sus oportunidades estratégicas.
Transformando
industrias orientadas desde la producción a modernas cadenas agroalimentarias
orientadas desde el consumo.
La
producción y la industria pueden tener mil elementos de conflicto sobre quien
se apropia de una mayor porción de la torta pero en lo que siempre deberán
estar de acuerdo es en que ambos quieren que la torta crezca y esa es la
verdadera alianza entre la producción y la industria.
El
objetivo será, unir a una industria atomizada y disgregada para trabajar en
programas conjuntos de investigación de mercados, desarrollos de productos,
promoción y publicidad para reconquistar al consumidor y volver a tener una
industria rentable ya que el consumidor solo va estar dispuesto a pagar por un
producto que realmente valore. Sentimos
admiración por la conquista del mercado asiático por la Industria de la carne
de los Estados Unidos, también nos maravillarnos por las nuevas investigaciones
y programas de tipificación australianos, por las creativas campañas de
promoción de la carne de cerdo y leche en Estados Unidos, y el prestigio de
marca del cordero de Nueva Zelandia. Sin
duda todos estos programas tienen un elemento en común que es la creación por
parte de los actores de las cadenas de fondos específicos aplicados a resolver
la problemática de sus demandas y a conquistar mercados. Si para estos países es importante para la
Argentina es definitorio ya que el 70 % de nuestras exportaciones dependen del
éxito o el fracaso de nuestras industrias agroalimentarias. Y la industria de la carne vacuna, aun hoy
por cantidad y calidad de mano de obra ocupada en cada uno de sus eslabones y
facturación total esta entre las primeras cinco industrias de la argentina.
Hemos
perdido marcho tiempo, plata y clientes en los últimos cinco años debatiendo
estos temas, hoy con el cambio del año, cambio del siglo y por supuesto cambio
de gobierno, a todos los productores se nos renuevan las esperanzas para que
transformemos décadas de estancamiento en siglos de prosperidad.
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