Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Dr. Juan José Grigera Naón*.
2003. Conferencia en el Congreso Mundial
Braford.
*Depto. de Producción Animal,
Fac. de Agronomía, Universidad de Bs. As.
Una de las estrategias de alimentación más relevantes en el engorde de vacunos es la suplementación
“El
carácter pastoril de nuestros sistemas de producción redunda en carne de
excelente calidad desde el punto de vista de la salud humana; dicha calidad
puede mantenerse con la implementación de estrategias de alimentación dirigidas
fundamentalmente a acortar la duración de la invernada, dentro de estos
sistemas pastoriles”, a esta conclusión arribó el Dr. Juan José Grigera Naón
del Departamento de Producción Animal, Facultad de Agronomía, Universidad de
Buenos Aires, durante su disertación en el Segundo Congreso Mundial de Braford,
en el panel “La integración de la res y calidad de carne”.
“La
carne ha cobrado en los últimos años bastante mal nombre, no sólo acá sino en
todo el mundo, debido a lo que se ha denominado "riesgo cardíaco", el
riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la consecuencia directa ha
sido una considerable caída en el consumo de carne vacuna, pero no así de
ciertos sustitutos”, expresó el técnico.
Hasta
hace unos cinco años esta preocupación se centraba fundamentalmente en dos
ítems: el contenido de colesterol de las carnes y la proporción de ácidos
grasos polinsaturados (para una saludable alimentación humana la relación entre
los ácidos polinsaturados n-6 y los n-3 (n-6/n-3) debe ser igual o inferior a
4). A su vez , en lo últimos 3 a 4 años, se le ha prestado particular atención
al ácido linoleico conjugado (CLA).
Una
de las estrategias de alimentación más relevantes en el engorde de vacunos es la
suplementación. Se puede dar la situación de suplementar por períodos largos
(más de tres meses) y niveles inferiores al 1% del peso vivo por animal y por
día o por períodos más cortos con niveles más altos. Al mismo
tiempo, cobra importancia, a los efectos de la calidad del producto, el tipo de
alimento suplementario que se use.
Las
experiencias e investigaciones desarrolladas por el técnico en materia de
suplementación larga con niveles medios de suplemento indican que la carne
producida a pasto presenta un menor contenido de colesterol. Los valores más
bajos para la relación de ácidos grasos n-6/n-3 corresponde a los animales
alimentados sólo con pasturas o que recibieron suplemento en otoño e invierno.
La terneza fue mayor en el caso de carne proveniente de feedlot.
A
la hora de comparar con suplementación corta con niveles altos de suplementos,
los ensayos indican que el nivel de colesterol correspondiente a carne de
animales en feedlot a lo largo de todo el engorde es superior que para el
resto. En lo que atañe al contenido de ácidos grasos nuevamente la
suplementación no está afectando mayormente la salubridad de la carne producida
en sistemas pastoriles, ya que en todos los casos la relación n-6/n-3 permanece
por debajo de 4.
“La
carne de nuestro país posee comparativamente a otros países valores altos de
CLA, ello indudablemente constituye una ventaja que debe se explotada en la
promoción de nuestro producto. La razón de esos valores altos se debe
precisamente a la producción sobre pasturas”, expresó el técnico basándose en
análisis realizados por países europeos.
La
importancia atribuida a CLA es tal que actualmente es tema central de estudio
en distintos países. En este sentido se explora la posibilidad de suministrar
semillas de oleaginosas.
Al
incluir dos niveles de poroto de soja en raciones de feedlot se obtiene carne
con una concentración algo mayor de CLA para el caso del nivel más alto.
Obviamente, suplementar con poroto de soja no es aplicable a nuestro país, pero
si lo es la sojilla.
La
sojilla contiene en promedio arriba del 68% de poroto de soja. “Probamos el
efecto de suplementar 1,2% del peso vivo con sojilla a novillos en pastoreo
durante 75 días antes de su faena como así también el efecto de arrastre una
vez interrumpida la suplementación respecto a animales que estuvieron siempre
en pasturas. En todos los casos la faena se realizó al mismo grado de gordura”,
expresó Naón y agregó que “si bien la sojilla permitió acortar el engorde en 70
días provocó carne con una peor relación n-6/n-3 y un menor contenido de CLA en
el bife, pero resulta interesante notar que los animales que recibieron el
suplemento durante 75 días y luego continuaron comiendo pastura fueron faenados
un mes antes que los que comieron sólo pasturas, presentaron una mejor relación
n-6/n-3 y un nivel de CLA en bifes semejantes al de los animales en pastoreo”.
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