Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia
de Córdoba, República Argentina
Méd. Vet., Master of
Philosophy Ernesto R. Odriozola. 2002. Grupo
de Sanidad Animal, INTA EEA Balcarce.
La producción de carne bovina se basa en tres
pilares fundamentales que son la nutrición, el manejo y la sanidad. En la
actualidad existe suficiente información disponible para que el productor pueda
manejar estos tres pilares con la eficiencia necesaria que garantice la
obtención de índices productivos no inferiores al 80% de terneros destetados
sobre vacas entoradas.
En el presente trabajo se enfocarán los problemas
sanitarios más comunes que pueden actuar como limitantes para la obtención de
un resultado productivo óptimo y las medidas de prevención y control
disponibles.
Carbunclo y Hemoglobinuria bacilar
son dos enfermedades ampliamente conocidas y de aparición esporádica. Son
fácilmente prevenidas por la utilización anual de vacunas de bajo costo.
Hipomagnesemia, es sin duda la causa número
uno de muerte en el rodeo de cría y su control implica el uso combinado de
medidas de manejo tendientes a evitar que la vaca llegue al parto con exceso de
gordura (momento de máximo riesgo) y medidas preventivas como el uso de
suplementación con Mg en proximidades del parto.
Estas son enfermedades que pueden afectar la
fertilidad del rodeo o la gestación impidiendo la culminación normal de la
misma.
Enfermedades venéreas: la Campylobacteriosis
y la Tricomoniasis son enfermedades de transmisión
venérea y que sin duda interfieren en forma notable en la obtención de un buen
porcentaje de preñez. Las medidas preventivas consisten en el control de los
reproductores machos, portadores de ambas enfermedades, mediante raspajes
prepuciales, al menos dos controles con resultado negativo consecutivos y en
casos de campos con antecedentes de Campylobacteriosis, la
vacunación de todo el rodeo con dos dosis con intervalo de 21 días, aplicando
la primera dosis 60 días antes de comenzar el servicio.
Brucelosis: esta enfermedad es la
mayor causa de abortos en nuestros rodeos de cría. Relevamientos serológicos
realizados en más de 20 partidos de la provincia muestran un 5% de vacas
positivas. Afortunadamente existe una vacuna confiable (cepa 19) que debe ser
aplicada entre los 3-10 meses de edad en las terneras.
Leptospirosis: Las condiciones
climáticas de los últimos años, excesiva humedad, han favorecido la
presentación de esta enfermedad, que puede ocasionar graves pérdidas durante la
gestación con mermas de hasta un 30% de preñez en vaquillonas y abortos en el
último tercio de la gestación. Para su prevención se recomienda el empleo de
vacunas aplicando la primer dosis previo al servicio y la segunda al efectuarse
el tacto rectal.
IBR (rinotraqueítis infecciosa bovina):
esta enfermedad viral tiene distintas formas de presentación tales como
respiratoria, encefálica y reproductiva, esta última puede manifestarse con
bajos índices de preñez y abortos. Existen vacunas comerciales que confieren
cierto grado de protección.
DVB (diarrea viral bovina):
Enfermedad viral de amplia difusión en nuestros rodeos con distintas formas de
presentación, variables de acuerdo al momento de la gestación en el que toma
contacto la vaca con el virus, puede producir abortos o el nacimiento de
terneros con incoordinación e incapacidad de mantenerse en pie. Existen vacunas
comerciales que deben ser aplicadas previo al servicio en dos aplicaciones con
intervalo de 21 días.
Festucosis: el servicio efectuado
sobre pasturas donde la festuca es tóxica resultará en una reducción en el
porcentaje de preñez de hasta 30 puntos; la festuca no produce aborto en la
vaca pero si afecta la fertilidad de la misma.
La Paratuberculosis es una enfermedad
de amplia difusión en los rodeos de cría y que tiene como manifestación clínica
una diarrea que resulta imposible de controlar, el animal tiene una pérdida de
estado progresiva y al cabo de un tiempo, que puede ser variable de 20 días a 2
meses, resulta mortal. No existen vacunas disponibles para prevenir la
enfermedad no obstante se cuenta con análisis de laboratorio (ELISA, cultivo)
que permiten detectar a los animales portadores antes de que manifiesten los síntomas
de diarrea.
Parasitosis gastrointestinal: los
animales adultos son resistentes a la acción de los parásitos, no obstante,
cuando hay déficit alimenticio las consecuencias pueden verse agravadas por el
efecto de los parásitos que actúan en forma oportunista ante la caída de las
defensas de un animal debilitado. En la vaquillona de primera parición es
recomendable el uso de antiparasitarios previo al parto ya que en este momento
hay caída inmunitaria con aumento de la sensibilidad hacia los parásitos.
Festucosis: el consumo de festuca
tóxica, cuando la temperatura ambiente es superior a los 25°C produce un efecto
nocivo en la vaca conocido como síndrome distérmico y se manifiesta con una
marcada pérdida de estado y búsqueda de agua y sombra.
Diarrea neonatal: esta enfermedad que
afecta a los terneros en sus primeros días de vida y hasta los 20 días, es
considerada una enfermedad multifactorial, entre ellos puede mencionarse
factores inmunitarios, manejo, alimenticios e infecciosos. Por las
características de la placenta de la vaca, el ternero no recibe anticuerpos
antes del parto, por lo tanto resulta de fundamental importancia el consumo de
calostro durante las primeras 24 hs. de vida, tiempo durante el cual la absorción
del calostro es máxima. Son muchos los agentes causales de la diarrea siendo
los más comunes Rota y Corona virus y una bacteria Escherichia coli. Las
medidas preventivas consisten en la aplicación de vacunas a las madres, dos
dosis a intervalos de 21 días próximos a la parición.
Leptospirosis: Esta enfermedad puede
producir la muerte del ternero desde los primeros días de vida hasta los 7-8
meses de edad; la aparición de esta enfermedad está relacionada a la presencia
de ambientes muy húmedos, con aguas estancadas, donde la Leptospira logra
sobrevivir. En campos con antecedentes debería actuarse en forma preventiva
mediante la aplicación de vacunas a partir de los 3 meses de edad. En casos de
mortandad el tratamiento recomendado es el uso de antibióticos en la totalidad
de los terneros.
Mancha: enfermedad ampliamente conocida por el productor de fácil control mediante el empleo de vacunas; la primera dosis debería ser aplicada a los 3 meses de edad y la segunda al destete.
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