Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Ing. Agr. Héctor A.
Molinuevo. 2003. Rev. Hereford, Bs.As., 67(631):14-25.
Todo
rodeo tiene animales con un cierto potencial productivo que puede ser más alto
o más bajo de la media del mismo. Este
potencial está enteramente determinado por su genotipo.
Para
que el potencial productivo se convierta en realidad (terneros destetados y
peso), el productor debe cuidar la sanidad del rodeo, suministrar el pasto
necesario y acomodar la parición a la época del año en la que la vaca con cría
pueda beneficiarse de la mayor oferta de forraje. El conjunto de estas prácticas y otras accesorias, constituye el
llamado manejo del campo y del rodeo que designaremos como "Sistema de
Producción".
Se
comprende fácilmente que si un productor se preocupa por incorporar
reproductores del más alto potencial productivo pero no alimenta adecuadamente
sus crías, ese potencial permanecerá sin poder manifestarse.
En
cambio, si alimenta hacienda de muy bajo nivel productivo como si tuviera un
alto potencial, con todos los manuales en la mano, esa hacienda se cargará de
grasa pero no producirá la proteína (carne o leche) por el cual el mercado está
dispuesto a pagar. Por lo tanto, para
obtener buenos resultados productivos es necesario que el Sistema de Producción
utilizado y las características genéticas de los animales empleados se
encuentren mutuamente ajustados, en equilibrio uno con el otro.
Veremos
más adelante que si bien esta enunciación es una buena base de partida, ella no
alcanza por sí sola, sino que se necesita también que el producto obtenido con
animales de características genéticas determinadas, se adapte a su vez, a la
demanda del mercado.
Lo
dicho hasta ahora invita a tratar los siguientes puntos
Figura 1: Potencial genético (G) y potencial
productivo (P) del sistema
En
la figura 1 se muestran tres situaciones diferentes. En la 1ª, el factor limitante está constituido por el potencial
genético ya que, estando por debajo del potencial de sistema, fija la
producción real por debajo de las posibilidades del mismo.
La
2ª figura muestra, en cambio, la situación contraria, en la que el potencial
genético permanece inexplotado en todas sus posibilidades por cuanto el mismo
no es acompañado por el potencial del sistema.
La
3ª figura, por su parte, expone una producción real por debajo del potencial,
dado tanto por el nivel genético como por el sistema.
¿Cuál
es la Figura que mejor describe la situación de la zona? No es, sin duda la 1ª Figura, ya que la genética difundida en la Cuenca del Salado
está muy lejos de constituir un factor limitante de la producción. No parece
tampoco haber evidencias de casos en los que se combina la mejor tecnología
existente (sanidad, forrajeras, reservas, fertilización, suplementación,
manejo, etc.) como para explotar la totalidad del potencial productivo del
sistema, quedando aún un potencial genético sin explotar por parte de los
animales como estaría representado en la 2ª Figura. En general, la situación de
los campos que comprenden la Cuenca del Salado parece estar mejor esquematizada
en la 3ª Figura, en la que tanto el potencial del sistema como el potencial
genético se encuentran por arriba de la producción real. En este caso, el
aumento de la productividad puede alcanzarse con lo que ya se dispone, a través
de un mejor manejo de los recursos existentes (hacienda, pasturas ... ), un
ajustado control sanitario, la realización de reservas forrajeras, el
ordenamiento del rodeo (servicio, destete, recría ... ) y el acomodamiento de
algunas cosas más que dependen de cada una de las situaciones particulares de
cada establecimiento.
En
el cuadro 1 y en las figuras 2 a y b, se presentan los resultados productivos
de una Unidad Demostrativa del INTA (E.E.A Balcarce).
Estos
resultados comprenden:
♦
Alta
carga de vacas por unidad de superficie (vacas de entre 380 y 400 Kg.),
♦
Alto
porcentaje de preñez y de destete como consecuencia de ausencia casi absoluta
de dificultades de parto (24 a 26 Kg. de peso al nacimiento),
♦
Facilidad
de engorde y terminación de novillos en pastoreo antes de cumplir el 2º año de vida (vendidos entre Diciembre y Marzo, para consumo, con
pesos promedio entre 302 y 370 Kg de peso; Carrillo, Sciotti y Bustamante,
1986).
Resultados
como éstos no se encuentran fácilmente en campos de características semejantes
(clima, suelo, lluvias).
Cuadro 1: Parámetros reproductivos de un
rodeo de cría (R6 E.E.A. Balcarce INTA)
La
concentración de la parición en los primeros meses con servicio de tres meses
(Figura 2a) y de dos meses (Figura 2b), sin bajar el porcentaje de crías
logradas, facilita el manejo del rodeo.
Figura 2.-
Distribución de la parición con entore de tres meses (a) y de dos meses (b) en
R6 (EEA INTA Balcarce)
Por
otra parte, la incorporación del engorde de novillitos y novillos a la cría
tradicional, como es la tendencia actual, aumenta la eficiencia productiva y
las ganancias del productor.
Acaso
¿la genética de este rodeo empleado en esa unidad tiene algo de particular para
lograr estos resultados?. Depende de cómo
se mire, ya que la particularidad de la genética de ese rodeo es que el tipo de
animales empleados para la producción representó en su momento, en la década
del 60, lo más común y vulgar en cuanto al tipo de vaca utilizada en la Cuenca
del Salado. Deliberadamente, como
propósito demostrativo, el rodeo de origen fue un "rejunte" del tipo
de vaquillonas y de vacas con cría que se ofrecían en los remates de esos años
(siendo la sanidad la única exigencia).
A partir del comienzo de la década del '70, con el advenimiento de la
moda del new type, ese rodeo se cerró
a la incorporación de semen y de toros externos al mismo, seleccionando sus
propios toros entre los terneros cabeza de parición. Conviene resaltar la alta carga de vacas por hectárea, el elevado
porcentaje de destete y la facilidad de terminación de novillitos livianos
engordados en pastoreo (en campo de cría) que salen antes del segundo invierno,
justamente lo que mejor paga el mercado.
Es
necesario tener en cuenta que:
♦
Entre
el 80 y el 90% de la carne producida en el país, según los años, es absorbida
por el mercado interno.
♦
La
Cuenca de] Salado se encuentra en excelentes condiciones para satisfacer esa
demanda, no así para producir animales para ser faenados a pesos superiores a
los de la demanda interna.
♦
El
precio por cabeza decrece en relación inversa a la edad y al peso de los
animales (a mayor peso y edad, menor precio por kilo).
De
esta forma, el precio de los animales jóvenes y livianos viene a ser superior
por dos motivos: el primero es, sencillamente, porque el precio es más elevado
en términos absolutos; el segundo motivo es que el precio es superior porque se
paga antes de lo que hay que esperar la terminación y la venta (y el cobro de
esa venta) de novillos más pesados (para que ambos precios fueran comparables,
al primero que se obtiene habría que agregarle los intereses por disponer de
ese dinero más tempranamente, o a la inversa con el precio posterior). A ello, habría que agregar, que la
terminación de novillos livianos implica un costo de producción menor, ya que
los requerimientos alimentarlos de los animales pesados son superiores y no son
susceptibles de ser satisfechos totalmente por alimentación a pasto.
En
realidad, el tamaño que caracteriza el ganado del rodeo que ha sido descripto
más arriba se ajusta, con mucha precisión, a la demanda del mercado. El
agrandamiento del tipo de animal no producirá ninguna ventaja y sí
inconvenientes.
En
este sentido, varios años atrás realizamos una experiencia de campo en la que
quedó en evidencia que el aumento del tamaño de las vacas obliga a una
disminución de la carga medida en número de cabezas por hectárea. Y a pesar de que las vacas más grandes producen
también terneros más pesados, la producción es superior con mayor número de
vacas más chicas por hectárea que, con mayor número de terneros destetados,
compensa el menor peso de los mismos (Molinuevo, 1964).
Por otra parte, es necesario resaltar el hecho que la consecuencia de un aumento de tamaño no es solamente el mayor costo de mantenimiento (menor carga de vacas por hectárea), sino también del aumento de la probabilidad de que se presenten dificultades de parto que van seguidas de la disminución del porcentaje de destete, de mayor dificultad en la terminación de los novillos, de mayor exigencia alimentarla para el engorde y en fin, de pérdida de adaptación a las condiciones del medio y de la versatilidad para la comercialización de los productos.
Hasta
ahora no se ha reparado suficientemente en que el cambio de tamaño de los
reproductores (machos y hembras) va seguido de modificaciones importantes en la
economía de la producción.
Efectivamente,
la disminución de la carga de vacas por hectárea y un pequeño aumento de las
dificultades de parto que se producirán como efecto de llevar el peso de las
vacas existentes en Cuenca del Salado de 400 Kg., promedio actual aproximado, a
500 kg., causaría una pérdida anual de $ 75.446.000 en el ingreso global de la
Cuenca (Cuadro 2).
Cuadro 2.- El costo
anual de la selección distorsionada en la Cuenca del Salado
'Teniendo
en cuenta que la superficie de la Cuenca del Salado no alcanza a 10 millones de
hectáreas, estos valores perdidos año tras año, representan aproximadamente, el
valor del impuesto inmobiliario más la tasa de caminos que paga el
productor. El cálculo señalado de
disminución de carga se realiza sobre la base que, de acuerdo a su tamaño
metabólico, una vaca de 500 kg. tiene 18.2%
más de requerimientos para mantenimiento que una vaca de 400 kg., por lo
que la carga de vacas de aquel peso disminuye 15% respecto a la de vacas de 400
kg. Una decisión sobre el tamaño deseable de reproductores, que ejerza un
efecto de esa magnitud, en más o en menos, en el ingreso de los productores de
la zona, no debería ser la consecuencia de modas que van y vienen sino la
conclusión de un análisis de mercado.
Ha
sido mencionada más arriba la necesidad de que exista una correspondencia entre
el sistema y las características genéticas de la población en explotación.
En
realidad, es necesario agregar el mercado a los factores del párrafo anterior
para lograr los mejores resultados productivos y económicos. Con el fin de presentar estas cosas sobre la
base de datos objetivos, viene bien comparar las características del ganado
faenado con diferentes destinos. Para
ello hemos elegido los mercados de consumo y de exportación argentino y el de
consumo norteamericano (cuadro 3). Es
fácil apreciar que el tipo de animal para el mercado de consumo argentino se
diferencia netamente de los otros dos, principalmente por ser más liviano; en
cambio el modelo de res del consumo americano y el de exportación argentino,
son muy similares, diferenciándose más que nada por su estado de gordura. A partir de ese cuadro es fácil extraer
conclusiones.
Cuadro 3.-
Características de reses en diversos mercados
La
primera conclusión es que la genética, el sistema de explotación y el mercado
no son factores independientes sino que constituyen un conjunto que funciona
con sus mutuas dependencias (Figura 3). Si se analizan bien las distintas
situaciones, se podrá apreciar que la variación de uno solo de los factores (el mercado o el sistema o la
genética) alteraría el funcionamiento del conjunto, que requeriría un ajuste
ulterior.
Figura 3.-
Interrelación entre factores productivos y del mercado
En
este contexto, el tamaño de los reproductores de los rodeos en explotación,
lejos de ser un asunto librado a modas de selección, debería responder a los
intereses del mercado por el producto final (que constituye la razón de ser de
los reproductores). Los animales de
gran tamaño son necesarios para abastecer mercados que demandan reses pesadas;
mientras que para el abastecimiento de un mercado de reses livianas, como el
que predomina en este país, se adecua perfectamente el ganado de tamaño
tradicional.
Este
tipo de ganado, por otra parte, permite ser explotado con ventajas en
condiciones de pastoreo a las que se adapta con altas cargas de vacas por
hectárea, buena capacidad reproductiva, elevado porcentaje de destete y
facilidad de terminación antes de la natural restricción alimentarla invernal,
y que los animales en engorde cumplan el segundo año de vida. El abastecimiento del mercado de
exportación, por su parte, requiere un tipo de animal más grande; como también
requiere un sistema de alimentación que, atendiendo la mayor capacidad de
ganancia de peso de este ganado, haga uso de la ración suplementaria o del
engorde a corral, para terminar los animales en tiempo y forma. En realidad, este sistema de uso de raciones
suplementarias en pastoreo y el mismo sistema de engorde a corral, que se
impone como una rígida necesidad en el mercado americano y en nuestro país para
engorde más eficiente con destino al mercado de exportación, también puede ser
utilizado o no, para animales para el mercado interno.
La
reseña realizada termina conformando un cuadro resumido pero bien descriptivo
de la realidad en cuanto a que, mientras el mercado externo de nuestro país (en
común con el mercado americano) exige sistemas rígidos e intensivos de engorde
(puesto que de otra manera se convertiría en un sistema coeficiente), la
demanda del mercado interno argentino permite una gran flexibilidad en la
adopción de alternativas de engorde.
Esta flexibilidad de opciones se encuentra acompañada por la gran versatilidad
de la terminación del tipo animal, de tamaño moderado a chico, que cubre
enteramente el espectro del mercado que abarca desde el ternero gordo hasta el
novillo de 440 kg., pasando por todas las categorías intermedias.
Así
pues, sistema de explotación en pastoreo, mercado interno y tamaño moderado a
pequeño de reproductores, forma un conjunto armónico que facilita las tareas
del productor y que, quizás, no ha sido suficientemente valorado como para
extraer de él el máximo resultado posible.
Extraer o no, este máximo resultado no depende de incorporar
reproductores aparentemente extraordinarios sino de controlar la sanidad del
rodeo existente, y de asegurar al mismo las mejores condiciones de manejo de
acuerdo a los recursos disponibles, incorporando aquellos insumos cuya relación
con el precio del producto lo justifique.
La
mayor producción en los campos de cría no requiere animales de mayor potencial
de producción que el que normalmente posee el ganado típico de la Cuenca del
Salado sino que la mayor producción es la consecuencia del ajustado control de
la sanidad del rodeo y del adecuado manejo de los recursos existentes.
Los
mejores resultados productivos y económicos exigen el equilibrio entre la
selección, el sistema de producción en pastoreo y el mercado para consumo
interno.
Las
ventajas que se obtienen mediante el equilibrio descripto en el presente texto
coinciden con el tipo de animal que responde a la demanda del mercado interno y
con las características del sistema de producción; ellas son las siguientes:
♦
Mayor
cantidad de vacas
♦
Facilidad
de parto
♦
Mayor
cantidad de terneros destetados
♦
Versatilidad
de terminación de novillitos y novillos
♦
Terminación
antes del 2º invierno en condiciones de pastoreo
♦
Mayor
producción por hectárea
♦
Mayor
precio por kilo producido
♦
Menor
costo de producción.
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H.A.M. Balcarce, Noviembre de 2001
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