Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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amamantamiento
INTA E.E.A Balcarce. 2005.![]()
La diarrea
neonatal de los terneros es una enfermedad ocasionada por múltiples causas y
representa uno de los problemas sanitarios de mayor relevancia en las primeras
semanas de vida. Además es una importante causa de muerte. Produce
significativas pérdidas económicas a la ganadería y afecta a los sistemas de
producción intensivos, como el tambo. No es casualidad que en nuestros sistemas
de crianza artificial de terneros o “guacheras”, se observe una mortandad
elevada por diarrea, de hasta un 70%. Cuando los terneros con diarrea no son
atendidos con rapidez, la septicemia (infección diseminada) ocurre muy
frecuentemente debido a la multiplicación incontrolada y, generalmente
simultánea, de diferentes agentes causales de enfermedades entéricas. Los
agentes bacterianos más comunes, como Escherichia coli o Salmonella entérica
serovar Dublin, o víricos, como rotavirus y coronavirus, son los que ocasionan
la enfermedad en los primeros días de vida. Otros agentes asociados, menos
patógenos, son unos pequeños parásitos como coccidios y cryptosporidios.
La presencia
de la diarrea neonatal, se debe fundamentalmente a la falta de inmunidad pasiva
(anticuerpos que trasmite la madre al ternero) a través del calostro. Los
terneros deben recibir calostro de su madre tan pronto como sea posible, dentro
de los 30 minutos después de haber nacido. Esto es de suma importancia para
contar con una mayor resistencia a las enfermedades. Durante las primeras doce
horas de vida los neonatos pueden consumir un 5% de su peso al nacimiento de
calostro. Si el calostro se administra más tarde, las inmunoglobulinas
(anticuerpos) que la vaca le transfiere a su ternero no pueden absorberse por
la mucosa intestinal.
Algunos de
los motivos por los cuales los terneros no pueden mamar ocurren en: Terneros
nacidos de partos dificultosos (distócicos) o de vacas mal nutridas, los hijos
de vaquillonas, aquellos que nacen en corrales con barro en épocas invernales
(lo cual dificulta la movilidad y el acceso a la ubre de la madre), los
terneros de madres que los abandonan y los de gran tamaño que tardan mucho
tiempo en incorporarse. Todos estos factores, muchas veces agravados por la
falta de dedicación del personal que cumple múltiples funciones, tienen como
resultado la falta de inmunidad en los terneros y una mayor susceptibilidad a
los agentes causantes de enfermedades diarreicas.
Además, existen
otros factores predisponentes que pueden desencadenar episodios de diarrea como
por ejemplo:
♦
La carga
de agentes infecciosos en el medio ambiente (se debe al movimiento de las
terneras y a la higiene en general).
♦
Factores
nutricionales (sobrealimentación, sustituto lácteo de mala calidad, limpieza
inadecuada, cambios repentinos en la dieta, utilización de leche fermentada mal
conservada o preparada).
♦
Estrés
(inclemencias climáticas, traslados por largas distancias de los animales
dentro de las primeras 2 ó 3 semanas de vida de los terneros, etc.).
♦
Problemas
de manejo (horarios de administración de alimento, temperatura de leche o
sustituto, forma de alimentación, número de tomas diarias, toma de calostro,
cambios repentinos en la dieta, etc.).
Uno de los
aspectos más importantes a tener en cuenta frente a la problemática de las
diarreas es la detección de signos clínicos. Al principio la única
manifestación de diarrea es la suciedad de los cuartos posteriores, cola,
garrones y aumento del número de deposiciones con alteración de la consistencia
de las heces.
Conforme la
enfermedad progresa, otros signos se pueden tornar evidentes tales como
alteraciones de las heces (aguachentas, de olor fétido, descoloridas
amarillentas o blanquecinas, a veces con mucosidad y/o sangre), signos de
deshidratación (pérdida de elasticidad del pliegue cutáneo, hundimiento de los
ojos, pelo áspero), hipotermia (extremidades frías) pérdida gradual del apetito
y debilidad extrema (dificultad para incorporarse y/o mantenerse en pie) y en
casos de septicemia dificultad respiratoria.
La mayoría de
los terneros con diarrea mueren a causa de la deshidratación. Por ello la
hidratación (fluido-terapia) es el tratamiento adecuado.
Otros agentes
usados para el tratamiento de la diarrea del ternero comprenden antibióticos,
modificadores de la motilidad intestinal y del pH, protectores y absorbentes
gastrointestinales, agentes que regulan la secreción incluyendo las
prostaglandinas, astringentes, lactobacilos y otros microorganismos,
esteroides, antiadhesivos microbianos, antitoxinas y anticuerpos monoclonales.
Aunque
existen muchas alternativas en los tratamientos de las diarreas, algunos son
eficaces y otros de cuestionable valor, por eso el principal camino para
reducir la mortalidad por diarrea, es prevenirla. Para ello se puede
suministrar a los terneros anticuerpos específicos contra los agentes de la
diarrea mediante:
Inmunidad
pasiva: Se vacunan las
madres en el período de vaca seca con agentes causales de la diarrea neonatal
del ternero. La vaca inmunizada genera anticuerpos específicos que pasan al
ternero por el calostro. Enfatizando, los terneros deben recibir una cantidad
adecuada calostro lo antes posible después del nacimiento.
Inmunidad
activa: Se vacunan los
terneros con los agentes causales de diarrea. Este método sólo es efectivo en
terneros mayores de tres semanas de edad, ya que la respuesta del sistema
inmune de los animales muy jóvenes no es suficiente para responder a una
infección.
Dado que la inmunidad activa sólo puede ser proporcionada después de la tercera semana de vida, como ya dijimos la inmunidad pasiva dada por el calostro cumple un rol primordial en la prevención de las diarreas. Muchas veces esta protección calostral es insuficiente, de modo que uno de los mecanismos para suplir su carencia es el suministro de inmunoglobulinas adicionales específicas por vía oral. Estas Igs pueden obtenerse ordeñando el calostro de otras vacas o bien mediante la extracción de sangre de animales hiperinmunizados (a los que se les dieron repetidas dosis de vacunas) para luego obtener el suero (que contiene los anticuerpos) para ser aplicado por vía inyectable. La producción de Igs mediante estos procedimientos implica una producción limitada que a menudo resulta demasiado costosa. Por ejemplo, en el caso de la obtención del suero los animales deben ser sangrados (equinos, caprinos) o inclusive sacrificados (conejos).
Existe una
posibilidad mucho más barata y sencilla de brindar protección pasiva, además de
la suministrada por el calostro, y es la obtención de Inmunoglobulinas (Igs,
anticuerpos) específicas proporcionadas a través del huevo de gallina. La
mayoría de las Igs del huevo de gallina se encuentran en muy alta concentración
en la yema. Las aves, a diferencia a los mamíferos, no disponen de calostro y
en cambio usan a la yema del huevo como un método muy eficaz de transferencia
pasiva de anticuerpos a su descendencia. Se la denomina Inmunoglobulina (Ig) de
yema (Y) ó IgY. Su eficiente acción protectora local en la mucosa intestinal es
muy similar a la ejercida por la IgA de los mamíferos.
Debido al gran
avance de las líneas genéticas de alta postura, hoy en día la avicultura
industrial permite elaborar en forma muy económica a estas Igs. En efecto, una
sola gallina usualmente pone unos 250 huevos por año, cantidad que rinde
Se han
realizado varios trabajos en muchas partes del mundo, a campo y experimentales,
en los cuales se les suministra oralmente IgY (como yema en polvo o huevo
entero) a los terneros, demostrándose una muy efectiva protección para la
diarrea causada por rotavirus, colibacilos (Escherichia coli), coronavirus y
salmonelas. En todos estos trabajos las gallinas han sido repetidamente
vacunadas (hiperinmunizadas) contra estos agentes infecciosos de los terneros.
Cuando se compararon terneros alimentados con huevo en polvo con otros testigos
sin tratamiento o con huevo en polvo de gallinas no vacunadas, se obtuvieron
estos notables resultados en los animales que habían recibido el huevo con IgY
específica:
♦
Menor
incidencia de diarrea y menor mortandad de terneros,
♦
Mayor
ganancia de peso,
♦
Menor
duración y severidad de los signos diarreicos,
♦
Marcada
reducción de la colonización intestinal por los agentes infecciosos,
♦
Disminución
de la carga microbiana en el medio ambiente (menor contagio)
♦
Ausencia o
disminución en los tratamientos médicos adicionales en los terneros.
♦
A
diferencia de los antibióticos, la IgY no induce al desarrollo de resistencia
bacteriana.
En un trabajo
conjunto realizado entre la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de
Buenos Aires (Tandil) y el INTA (Balcarce), pudimos demostrar en forma práctica
la eficaz protección que se brinda a los terneros cuando son alimentados con
huevos de gallinas vacunadas. Realizamos un trabajo con terneros de guachera,
criados bajo las clásicas condiciones de campo. Las gallinas que se utilizaron
provenían de un criadero comercial. Las gallinas fueron divididas en dos
grupos: uno fue vacunado repetidamente con los diferentes agentes bacterianos
que ocasionan la diarrea neonatal de los terneros y el otro no fue vacunado.
Para la
evaluación se utilizaron terneros de razas lecheras distribuidos en tres lotes
que recibieron el mismo manejo del establecimiento. El lote “A” (tratado con
huevo de gallinas vacunadas); el lote “B” (testigo con huevo de gallinas no
vacunadas); y un lote “C” (control sin administración de huevo). El suministro
de huevo se realizó una vez al día (por la tarde) mezclando la yema y la clara
con la toma diaria de la dieta láctea. Los resultados preliminares fueron muy
alentadores, ya que se observó que: el 60% de los terneros del lote A no
presentaron ningún episodio de diarrea versus el 27% de los de los otros dos
lotes.
La carencia
de anticuerpos de los terneros es el principal factor condicionante para que
aparezcan episodios de diarrea debida, como ya dijimos, al consumo insuficiente
o fuera de término de calostro, sumado a la escasa cantidad de anticuerpos con
que nacen o responden durante las primeras tres semanas de vida. Es allí,
justamente, donde se presentan la mayor cantidad de casos diarrea. Por
consiguiente, lo más aconsejable es brindar protección pasiva mediante el
suministro de anticuerpos por vía oral con huevo fresco o en polvo proveniente
de gallinas vacunadas, habiendo una acción directa sobre las mucosas
digestivas.
Para reforzar esta medida de manejo se
recomienda:
♦
Vacunar a
las vacas antes del parto (durante los últimos dos meses de gestación) contra
los agentes de la diarrea del ternero.
♦
Proporcionar
al ternero un consumo de calostro y verificar que sea adecuado en cantidad,
calidad y en el tiempo.
♦
Durante el
primer mes de vida administrar diariamente huevos de gallinas o sus
ovo-productos (vacunadas contra los agentes de la diarrea del ternero).
La
Inmunización pasiva, por vía oral, de anticuerpos específicos es una atractiva
herramienta para prevenir y tratar las infecciones gastrointestinales, tanto en
humanos (lactantes y niños) como en animales. Es también una terapia
alternativa cuando hay resistencia de los gérmenes patógenos entéricos a los
antibióticos.
La Tecnología
IgY (Inmunoglobulina extraída de la Yema de huevo) ofrece una gran oportunidad
para diseñar futuras estrategias destinadas a prevenir las diarreas de humanos
y animales.
Las futuras
investigaciones están orientadas en esa dirección y permitirán abrir puertas
para solucionar estos graves problemas con los que diariamente convivimos.
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