Dr. M.V. Bruno Muñoz Marazzi. 2006.
Departamento de Producción Animal,
Facultad de Ciencias Agronómicas, Universidad
de Chile. Tecno Vet.
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y ultrasonografía
Introducción
La fertilidad
de la especie equina es alta en caballos al estado salvaje y en los
domesticados sometidos a un sistema de monta libre, siempre y cuando dispongan
de grandes superficies de terreno, en las que puedan encontrar buenas
condiciones de salud y especialmente cantidad y calidad de alimentos.
En la medida
que el proceso de producción equina se intensifica, aparecen una serie de
problemas que trataremos de enunciar, y que van a influir directa o
indirectamente en la reproducción, manifestados en porcentajes de parición
anual, bastante por debajo de lo normal.
Alimentación
Las yeguas no
siempre disponen de suficiente superficie en la que puedan encontrar una
alimentación de acuerdo a sus necesidades y más aún se mantienen por lo
general, en praderas artificiales que les proporcionan la cantidad de alimento
requerida pero deficiente en una serie de oligoelementos.
Por esto, es
necesario suplementar la alimentación en los períodos críticos (previo al
inicio del encaste y último tercio de gestación), para obtener un parto normal
y la recuperación del aparato genital en forma rápida, de tal manera que las
yeguas paridas puedan volver a quedar preñadas durante el período reproductivo
siguiente.
Período Reproductivo en
la época menos oportuna
La yegua es
una hembra poliéstrica estacional, de actividad sexual en días largos, razón
por la cual muestra una clara tendencia a tener mejor fertilidad durante
ciertos meses del año, que en la zona Centro Sur de Chile corresponde al
período Octubre-Febrero.
La
intensificación del proceso productivo, debe respetar algunas normas
establecidas, que no toman en cuenta lo ideal desde el punto de vista
fisiológico, como es que: "todos los caballos F.S de carrera cumplen año
el 1° de julio". Para cumplir con esto y obtener potrillos "bien nacidos",
la reproducción de las yeguas debe iniciarse el 1° agosto, período aún no ideal
ya que la gran mayoría de ellas están lejos de alcanzar su máxima fertilidad y
la pradera natural todavía no cubre las necesidades mínimas requeridas.
Sistema de Monta
dirigida
El éxito de
un caballo en su desempeño, esta dado en gran medida por su condición genética.
Por ello a medida que se intensifica la producción equina, juega un rol
preponderante el padre del producto.
Es así como
en todo criadero, el número de yeguas que debe servir un reproductor es alto,
razón por la cual se hace necesario celar diariamente las yeguas, para
cubrirlas solo cuando han alcanzado su máxima fertilidad durante el celo y con
ello aprovechar al máximo la capacidad reproductiva de cada potro.
Duración de la gestación
y gestación de mellizos
La yegua
tiene una gestación promedio de 342 ± 10 días, lo que hace muy difícil poder
obtener un parto al año. Por esta razón, como ya se ha mencionado, es
fundamental la alimentación, especialmente durante el último tercio de su
gestación, la atención del parto y el manejo postparto a que debe ser sometida.
En la yegua,
que es una especie unípara (es decir pare por lo general una cría), un 10 a 15%
de sus gestaciones parten siendo gemelares, debido a que durante el celo
algunas presentan más de una ovulación.
Estas
gestaciones gemelares bivitelinas tienen el siguiente destino: puede
reabsorberse espontáneamente una de las vesículas embrionarias, sin afectarse
la otra; morir precozmente ambas, reabsorbiéndose; producirse aborto de ambos
fetos al final de la gestación, o llegar a parir mellizos, los que por su
escaso desarrollo al parto y crecimiento postnatal quedan inhabilitados como
futuros caballos de carrera.
Si a los
antecedentes antes mencionados, agregamos que existe un porcentaje importante
de yeguas que presentan abortos únicos sin una causa clínica aparente, sumado a
muertes de potrillos durante y después del parto por mala atención de este,
explican el porqué, en condiciones de manejo tradicional, es difícil obtener en
la yegua fina sangre de carrera, resultados de fertilidad, medidos sobre crías
nacidas vivas/año superiores a un 70%.
¿Cómo el uso sistemático
de la Ecografía, durante el período reproductivo puede mejorar la Fertilidad?
En una
explotación tradicional, nadie discute la importancia que tiene la
alimentación, la salud animal y el manejo en la obtención de un buen resultado
desde el punto de vista reproductivo.
Si al manejo
reproductivo, le incorporamos el uso sistemático de la ecografía una a dos
veces por semana durante el período de montas, podemos mejorar la fertilidad,
si nos preocupamos de los siguientes aspectos:
Examen clínico genital
Pre-encaste
Un mes antes
del inicio de la temporada reproductiva, es conveniente examinar las yeguas
secas (no preñadas), para determinar el estado y funcionalidad del útero y los
ovarios. En caso de que nos encontremos con
ovarios de
poco desarrollo e inactivos, se deben iniciar tratamientos conducentes a favorecer
el inicio de la actividad ovárica, junto con mejorar los niveles nutricionales,
si fuera necesario. La ecografía es de mucha ayuda para determinar en este
período la funcionalidad ovárica (presencia de folículos maduros o en vías de
desarrollo y cuerpos lúteos) y el estado del útero.
Examen clínico genital
de yeguas en anestro
A medida que
avanza la temporada de montas, es necesario efectuar un acabado examen clínico
genital y ecográfico a todas aquellas yeguas que no muestren celo ante el potro
celador.
Con el
sistema tradicional de manejo se puede encontrar un porcentaje no despreciable
de yeguas que no muestran celo y, por lo tanto, quedan sin ser servidas en la
temporada, debido fundamentalmente a un celaje ineficiente y a potros celadores
que no efectúan bien su trabajo, produciendo en algunas yeguas cierto rechazo
ante el celador.
Con el uso de
la ecografía en forma sistemática y seriada en estas yeguas, es posible
determinar exactamente cuándo se encuentran en celo, por las características
del endometrio en el que se observan zonas de secreción convergentes hacia el
centro ("limón cortado" o "rueda de carreta") (Figura 1) y
por las características de sus ovarios, en uno de los cuales encontraremos uno
o más folículos de buen desarrollo (Figura 2).
En este caso
está indicada la monta, aunque la yegua no muestre celo ante el celador,
tomando las precauciones del caso.

Figura
1. Útero de yegua
en celo (se observa "limón cortado" o "ruda de carreta")
Figura
2. Ovario de
yegua en celo (se observa folículo de buen desarrollo)
Examen clínico genita de
yeguas en estro y control de la ovulación
Con el uso de
la ecografía, es perfectamente posible determinar en las yeguas en celo, a
través de la observación del útero y de sus ovarios, el momento de máxima
fertilidad, caracterizado por encontrarse en el útero los signos de celo antes
descritos y la presencia en uno o ambos ovarios de folículos maduros.
El grado de
maduración de estos folículos y su aproximación a la. ovulación está
determinada por- el diámetro de éstos (> 4.2 cm) y su fluctuación a la
palpación rectal. Con estas características se puede indicar el servicio.
Si
controlamos dos días después la existencia de un cuerpo lúteo (Figura 3) donde
estaba el folículo maduro, no será necesario repetir la monta; en caso
contrario, estaría indicada. Con esto podemos aumentar la fertilidad
sustancialmente y el número de yeguas a servir por cada reproductor, ya que se
necesitará un solo servicio por yegua en la mayoría de ellas.

Figura
3. Cuerpo lúteo
hemorrágico. Se observa en el ovario en donde dos días antes había un folículo
maduro (Figura 2)
Diagnóstico precoz de
gestación y eliminación de mellizos bivitelinos
La ecografía
debe ser hecha acuciosamente, de tal manera de recorrer todo el útero un par de
veces, desde la unión útero tubárica izquierda a la derecha, pasando por el
cuerpo del útero.
La presencia
de una vesícula embrionaria será motivo de diagnóstico de gestación positivo,
cuando su diámetro y forma (circunferencia de bordes nítidos) este de acuerdo
con los días de gestación (Figura 4).

Figura
4. Vesícula
embrionaria de 16 días de gestación.
La vesícula
embrionaria equina, tiene un diámetro aproximado de 2 mm a los ocho días de
gestación, transita libre a través de los cuernos uterinos y crece un promedio
de 2, 4 mm/día entre los once y dieciocho días de gestación.
Por lo tanto,
el diagnóstico es posible realizarlo a partir de los ocho días, con un error
que va disminuyendo, alcanzando una eficiencia cercana al 100% cuando este
diagnóstico se hace alrededor de los 14 a 16 días de gestación.
Es más
habitual de lo que uno se imagina, encontrarse con dos vesículas embrionarias
de tamaño similar (dos ovulaciones simultáneas) o con diferencia de hasta dos o
más días de gestación, ubicadas en uno o en ambos cuernos uterinos (Figura 5).

Figura
5. Dos vesículas
embrionarias ubicadas en un cuerno uterino.
Estas
gestaciones mellizas que no pueden ser diagnosticadas sin el uso del ecógrafo son
las responsables, en gran parte, del alto grado de reabsorciones que se
observa, entre el diagnóstico de gestación, hecho por palpación rectal durante
la temporada de monta y el posterior de marzo o abril, debido a que se produce
muerte embrionaria temprana cuando hay oposición de las paredes de ambas
vesículas, después de la fijación unilateral de éstas.
Cuando el
disco embrionario y la pared vascular que rodea el disco no están en contacto
con el endometrio, sino que con la pared del saco vitelirio de la otra
vesícula, el intercambio materno-embrión es muy reducido, reabsorbiéndose el
embrión rápidamente (Figura 6 ).

Figura
6. Mellizos de
aproximadamente 32 días de gestación. Ambas vesículas embrionarias adosadas
entre ellas.
Cuando la
oposición de las vesículas no ocurre, existe la posibilidad de reabsorción
espontánea de una de ellas, aborto de mellizos durante el último tercio de la
gestación, y/o parto de mellizos.
La
eliminación manual de una de las vesículas embrionarias a través del recto, es
una maniobra fácil cuando la ejecuta una persona con experiencia, con muy
buenos resultados de sobrevivencia de la otra vesícula, cuando esta
intervención se hace alrededor de los 20 días de gestación.
Control de gestación
El mayor
número de reabsorciones embrionarias en la yegua se produce alrededor de los
25-30 días de gestación. En este período es posible ver el embrión pequeño en
la parte inferior de la vesícula, el que va paulatinamente ascendiendo.
De acuerdo
con el porte del embrión e intensidad de los latidos de su corazón, podemos
darnos cuenta del grado de su vitalidad.
Cuando en
este período observamos embriones de desarrollo bajo lo normal y poco vitales,
a pesar de la opinión entregada por Irvine y col. (1990) en relación a que el
déficit de progesterona endógena no sería causa de pérdidas de preñez en la
yegua en este período, la experiencia clínica indica que aplicando a tiempo
progesterona de depósito. se puede recuperar varios de los embriones que en
este período presenten poco desarrollo.
Esta
posibilidad obliga a incorporar como rutina una segunda ecografía, la que debe
realizarse alrededor de los 26 a 30 días de gestación, para confirmar la
gestación normal o aplicar progesterona de depósito, a toda yegua cuya
gestación merezca dudas en cuanto al grado de desarrollo y vitalidad del
embrión.
Comentario final
La
experiencia que el autor ha adquirido en relación a las ventajas que significa
trabajar con la ecografía incorporada al manejo reproductivo equino en forma
rutinaria, le permite llegar a las siguientes conclusiones:
El uso
sistemático de la ecografía en reproducción equina, permite detectar
precozmente las gestaciones bivitelinas y eliminar con éxito una de las
vesículas embrionarias mediante reducción manual. Con ello, se disminuye las
reabsorciones embrionarias, los abortos de mellizos y los nacimientos de
mellizos al mínimo.
Si además
tomamos en cuenta que podemos influir mucho más directamente en las yeguas que
presentan disfunción ovárica, detectar el celo de las que siendo normales no
manifiestan su estro ante el potro celador y, también mejorar, mediante
aplicación de medicamentos, el desarrollo y viabilidad de algunos embriones,
podemos concluir que el uso de la ecografía en la forma que se propone, puede
mejorar la fertilidad promedio de la yegua fina sangre de carrera en un 10 a
15%, con lo que se puede pretender la obtención de un 80% de potrillos nacidos
vivos al año.
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