Ecografía reproductiva: precocidad diagnóstica en nuestros establecimientos ganaderos

Med. Vet. Diego Alberto Boyezuk*. 2007. Producir XXI, Bs. As., 15(189):47-50.

*Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad Nacional

de La Plata. diegoboyezuk@gmail.com

www.produccion-animal.com.ar

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Introducción

La ultrasonografía es un método diagnós­tico de aplicación a campo, rápido y efi­ciente. La información que brinda su uso en ginecología bovina resulta ser una he­rramienta útil para la toma de decisiones de manejo en los rodeos tanto lecheros como de carne contribuyendo a mejorar la eficiencia de los establecimientos.

La ultrasonografía o ecografía representa un avance revolu­cionario en el conocimiento de la fisiología de la reproducción animal. Desde su aplicación en el campo científico, cuantiosa infor­mación clarificó gran parte de los eventos reproductivos de los bovinos.

El desarrollo de la gestación, como así también la compleja actividad ovárica bovina, fueron desentrañados por esta nueva técnica, aportando conocimien­tos que hoy son las bases del desarro­llo de estrategias reproductivas. Su adopción por parte de los veterinarios es cada día mayor, si bien sigue existiendo la polémica sobre la apli­cación de esta técnica en la rutina reproductiva de los tambos comer­ciales y establecimientos de cría, desafío a enfrentar en el futuro inmediato.

 

Ecógrafos y transductores

Inicialmente los equipos de ultra­sonido o comúnmente llamados ecó­grafos, eran excesivamente caros y poco o nada transportables, hechos que limitaban su incorporación. Hoy se cuenta con equipos totalmente portátiles y de excelente calidad de imagen, promoviendo su uso en cualquier circunstancia de campo. Los hay portátiles estáticos que deben colocarse en una mesa o carro, por lo general á 1 o 2 metros de distancia del animal a explorar y contar con sumi­nistro de corriente eléctrica. Existen equipos totalmente portables, pesan 1 a 3 Kg, se cuelgan del cuerpo, funcio­nan a batería y poseen una buena ca­lidad de imagen, marcando una ten­dencia futura hacia equipos funcional­mente dinámicos.

Todos los ecógrafos son de tiempo real, cuentan con una sonda o trans­ductor, (emite y recibe las ondas de sonido de alta frecuencia) y una con­sola en la que se observa la imagen en escala de grises. Las ondas de sonido son generadas por el estímulo eléctri­co de cristales especiales llamados piezoeléctricos que se encuentran en el transductor. Según su disposición encontraremos transductores lineales o sectoriales. Si bien se aconseja el uso de transductores lineales para repro­ducción bovina, dependerá más del operador y su comodidad que de una disposición de la imagen ecográfica. La resolución de la imagen y la pro­fundidad de escaneo dependen de la frecuencia de los transductores. A mayor frecuencia, mayor definición pero menor penetración. En la prácti­ca diaria, para la exploración de los órganos genitales de la vaca se utilizan transductores con frecuencias de 5 Mhz. Para una evaluación más minu­ciosa de la actividad ovárica o para la punción y aspiración folicular pueden utilizarse frecuencias mayores como 7,5 o 10 Mhz.

Modo de exploración

Los exámenes reproductivos por vía transrectal se realizan con el ani­mal en estación, con el método de sujeción con que se cuente en el establecimiento y dependerá también del tipo de ecógrafo a utilizar. La ma­niobra de exploración es semejante a la utilizada en la palpación rectal. Algunos autores aconsejan vaciar la ampolla rectal, hecho que no siempre es necesario.

Diferentes estados patológicos pueden ser detec­tados precozmente y, de este modo, determinar un tratamiento ter­apéutico o una decisión de mane­jo, como piómetras (enfermedad infec­ciosa producida por bacterias y se caracteriza por la presencia de pus dentro de la cavi­dad del útero o matriz).

La exploración rutinaria involucra la visualización del útero en su totali­dad. Se pueden obtener imágenes transversales y longitudinales de ambos cuernos evaluando la pared y el contenido. Diferentes estados patológicos como metritis, piómetras, hidrosalpinx, etc. pueden ser detecta­dos precozmente y, de este modo, determinar un tratamiento terapéuti­co o una decisión de manejo.

 

 

 

 

En el examen ginecológico, los ovarios son examinados para determi­nar la presencia de estructuras fun­cionales (fisiológicas o patológicas) que ayuden a un diagnóstico de situación. Algunas de estas estructuras son a menudo difícil de palpar co­rrespondiéndose con fallas diagnósti­cas que se traducen en tratamientos, generalmente hormonales, erróneos, encontrándose en el orden del 25­-30 %, hecho acentuado cuando se trata de estructuras quísticas ya sean foliculares o luteínicas. Solo el 43 % de los quistes luteínicos son correcta­mente diagnosticados por palpación, siendo 87 % la precisión diagnóstica con el uso de la ecografía. En cuanto a la determinación de los quistes folicu­lares la eficiencia diagnóstica se encuentra en el 65 % por palpación y 82 % por ultrasonografía. Estas dife­rencias hacen que la ecografía sea el método indicado para diagnosticar estas alteraciones que influyen negati­vamente en la eficiencia reproductiva.

 

Diagnóstico de gestación

La detección precoz de la gestación en los rodeos lecheros es la práctica más utilizada de la ultrasono­grafía reproductiva. Es así que a partir de los 25 - 28 días post-inseminación es posible detectar el saco gestacional con alta precisión (95%) y con mínimo riesgo de pérdida debido a la escasa o nula manipulación del aparato geni­tal. Identificadas las hembras preñadas puede planearse la estrategia nutri­cional, sanitaria o de manejo perti­nente. Las hembras detectadas precoz­mente como vacías normales (abiertas) pueden ingresar en protocolos de sin­cronización mejorando la eficiencia reproductiva. Transformándose en la herramienta de elección en sistemas de IATF (Inseminación Artificial a Tiempo Fijo).

 

 

Pudiendo detectar la gestación aún en forma más precoz (20 días post inseminación) esta carece de sentido práctico ya que entre los 20 y 56 días post-inseminación el porcentaje de pérdida de gestación en el ganado lechero oscila entre el 6 y 14%. Por lo tanto, de rutina, todas las hembras diagnosticadas preñadas por ultra­sonografía alrededor de los 25 días post-inseminación deben ser explo­radas nuevamente a los 60 días, momento en el cual disminuye la tasa de pérdida.

La velocidad de examen de la ultrasonografía frente a la palpación rectal en el diagnóstico de gestación aumenta cuanto más pequeña es la gestación. Vale aclarar que este es un tema de polémica generalmente con veterinarios palpadores experimenta­dos, pero se debe tener en cuenta que la exploración genital no es un juego de carreras sino una maniobra tendi­ente a garantizar un diagnóstico cer­tero.

Determinación del sexo fetal (sexado)

La ecografía es el único método diagnóstico de tiempo real que existe para la determinación del sexo fetal. La técnica precoz se basa en la loca­lización del tubérculo genital a partir de los 58 días (± 2), órgano que dará origen al pene o al clítoris. Puede determinarse, pero en forma más tardía, por la observación de los sacos escrotales o de la glándula mamaria en la hembra. La información brindada, junto con maniobras de manejo o decisiones comerciales, pueden justi­ficar el costo del examen. De este modo, en rodeos lecheros, vacas gestando hembras pueden ser retenidas y definir la venta de aquellas que se encuentran gestando un macho.

Asimismo la determinación de un pre­cio diferencial según el sexo de la gestación puede ser una estrategia a seguir.

Punción ovárica y aspiración folicular

Esta es una técnica actualmente vinculada a establecimientos de elite o centros de alta genética donde, biotecnologías de punta como la fer­tilización in Vitro son realizadas. Se basa en la obtención de ovocitos por punción y aspiración ecoguiada de folículos ováricos. Se realiza tanto en vacas adultas como también en ani­males jóvenes.

Conclusión

La ultrasonografía reproductiva, es solo una herramienta dentro de un esquema de manejo racional, donde el objetivo es la mejora de la eficiencia repro­ductiva. Así, junto a la nutri­ción, contribuirán a maximizar la producción y de esta forma promover una evolución rentable de la empresa ganadera.

 

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