Diagnóstico del sexo fetal por ecografía en la yegua

R. Ruperez Fliess y A. Vázquez. 2006.

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IntroducciÓn

Desde hace años se viene usando la ecografía como técnica para diagnosticar el sexo del feto en humana. La visualización del escroto o vulva en la pantalla del ecógrafo, indica al ginecólogo sobre el sexo del feto, niño o niña.

En la yegua, al igual que en la vaca, la visualización del Tubérculo Genital (TG) en una localización u otra, nos indicará si estamos ante un feto macho o uno hembra. Avanzando en la edad del feto, se visualizan otras partes del feto características de cada sexo, las mamas en las hembras y el escroto en los machos.

El TG es la estructura fetal que evoluciona para originar el pene en el macho y el clítoris y vulva en la hembra.

Aunque una vez diagnosticado el sexo, éste, por supuesto, no se puede modificar y casi ningún propietario decide abortar una yegua por no estar preñada con un feto de un sexo determinado, los propietarios, al igual que los padres en humana, quieren saber cuanto antes el sexo de su futuro potro.

Esto, aun toma más interés en compra-venta de yeguas y en reproductoras inseminadas con semen caro.

Fundamento

El TG se aprecia en la pantalla como una estructura hiperecogénica generalmente bilobulada y a veces trilobulada. La imagen del TG es similar en el macho que en la hembra, así su diferenciación se basa en su localización. Los fetos machos son más fáciles de diagnosticar que las hembras.

Hasta el día 55 de edad fetal, el TG se sitúa entre los miembros posteriores del feto, en estos días, y hasta el día 60, el TG se desplaza hacia el cordón umbilical en los machos o hacia la base de la cola en las hembras.

La visualización de una estructura bilobulada hiperecogénica próxima al cordón umbilical, nos indicará que estamos ante un feto macho y ver una estructura de similar imagen junto a la base de la cola, nos indicará que estamos ante un feto hembra. También, al visualizar el escroto o mamas cuando el feto tiene más edad, nos ayuda a confirmar el diagnóstico de macho o hembra.

Material y MÉtodo

El ecógrafo empleado para el sexaje es el que habitualmente se usa en reproducción. Necesitamos entonces un ecógrafo con sonda transrectal de 5 MHz (hasta 65 días se puede hacer con 7,5 MHz) y preferiblemente es mucho mejor lineal que sectorial, ya que el ecografista se orienta mejor en el corte anatómico fetal. Las ecografías aquí presentadas, se han realizado con un ecógrafo MEDISON-SONOVET 600 equipado con sonda lineal de 5 MHz.

Puesto que se requiere muy buena calidad de imagen, algunas condiciones se han de dar para facilitar y hacer posible el diagnóstico:

        Equipo de alta resolución, con sistema de ajuste y procesado de imagen y con pantalla o zoom de buen tamaño.

        Poca luminosidad.

        Ecógrafo próximo a la altura de los ojos.

        Inmovilidad de la yegua.

Se procede de forma similar a un tacto rectal o ecografía de rutina, vaciando muy bien el recto de heces. Es conveniente palpar el útero y la localización de la preñez antes de la ecografía. Introduciendo el transductor en el recto, se sitúa sobre la zona de la gestación y se mueve suavemente hasta localizar el feto.

El feto nos interesa tenerlo lo más cerca posible del transductor, en la parte superior de la pantalla, ya que obtendremos mejor calidad de imagen.

Toda vez localizado el feto, es importante saber qué corte ecográfico le estamos practicando e identificar estructuras fetales. Algunas referencias fetales hemos de tomar para saber en qué zona del feto nos encontramos y cuál es craneal y caudal, estas referencias son: palpitar cardíaco, el cordón umbilical y las patas y cola. Debemos acercarnos a las regiones de diagnóstico, que son, la región de inserción del cordón umbilical y la base de la cola.

Principalmente son dos las secciones o cortes ecográficos empleados, la transversal y la frontal.

La sección transversal, es la más fácil de realizar, ya que es la que más nos encontramos al introducir el transductor. La sonda se desplaza de cabeza a cola y perpendicular al eje longitudinal del feto. En los machos, una estructura hiperecogénica bi o trilobulada aparece pegada a la base de la cola. La cola y las patas, en su sección transversal, nos dan una imagen hiperecogénica que puede confundirse con el TG, así hemos de tener en cuenta para diferenciarlas, que el TG está más próximo al cuerpo y su imagen es lobulada. Un falso macho positivo podemos diagnosticar cuando el feto tiene la cola entre las patas y la punta hacia la base del cordón umbilical.

La sección frontal es muy útil en fetos muy jóvenes (60 días), sin embargo, es más difícil de conseguir. La sonda se sitúa paralela al eje longitudinal del feto y se desplaza de dorsal a ventral.

La edad ideal para sexar se sitúa entre los 60 y los 75 días, pero se puede hacer hasta por encima de los l00 días. En los fetos jóvenes, se diferencian peor las estructuras, sin embargo todo el feto entra dentro del campo de acción del transductor, visualizándose en su totalidad en la pantalla, además el útero no se encuentra descendido en el abdomen. En los fetos de más edad las estructuras se diferencian mejor, sin embargo, puede no aparecer todo el feto en la pantalla, situarse más lejos del transductor y estar el útero en abdomen por lo que no se llega bien con la sonda.

El poder realizar el sexaje depende también del genital de cada yegua y el carácter -comportamiento de ésta que nos permita la manipulación transrectal. Hay feto que por su posición no podemos visualizar la zona de diagnóstico y se hace difícil determinar su sexo.

Conclusiones

La ecografía transrectal en la yegua es una técnica eficaz para diagnosticar el sexo del feto.

El adquirir la suficiente destreza, requiere practicarla cientos de veces para familiarizarse con las imágenes de las diferentes secciones fetales y aprender a manejar el transductor para enfocar y obtener buenas imágenes.

La edad ideal se sitúa entre los 60 y 75 días desde la ovulación.

El ecografista ha de ver claramente el TG en una posición u otra antes de dar un diagnóstico certero de macho o hembra.

Existe un mínimo riesgo de rotura rectal al manipular durante más tiempo que en un tacto de rutina, el recto de la yegua.

Se necesita un equipo de alta resolución y buenas condiciones de luminosidad y trabajo.

Bibliografía

Brad K., Stroud, DVM.: Clinical applications de bovine reproductive ultrasonography. Texas. The Continuing Education Article 7, l994.

Curran, S.; and Ginther, O.J.: Diagnosis of equine fetal sex by location of the genital tubercle. J. Equine Vet. Sci., 9: 77, l989.

Ginther O.J.and Curan S.: Fetal Genital Gender Determination in Cattle and Horse. Video. Cross Plain, Wisconsin, USA, l995.

 

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