Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular
Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de
Córdoba, República Argentina
Volver a: Principal > Ecografía y ultrasonido
Pieterse,
M. C. (1). 1999. Taurus 1(1):18-26.
(1)Department of Herd Health
and Reproduction, Faculty of Vet. Med., Utrecht University, Yalelaan 7, 3508 TD
Utrecht, The Netherlands.
Trabajo presentado en el
Congreso de la Sociedad Francesa de Buiatría, "Le Nouveau Peripartum",
París, 25 y 26 de noviembre de 1998.
En
la reproducción bovina existe la necesidad de contar con una técnica
diagnóstica directa que provea mayor y más precisa información acerca de
estructuras uterinas y ováricas fisiológicas y patológicas. La ecografía del
tracto reproductivo puede mejorar o confirmar nuestro diagnostico y
consecuentemente el tratamiento, especialmente cuando el diagnóstico por
palpación rectal es dudoso.
Desde
la incorporación de la ultrasonografía a la reproducción equina (19), los
ecógrafos formaron parte del equipamiento estándar de muchos veterinarios. Como consecuencia, las aplicaciones en otras
especies, especialmente en reproducción, fueron más frecuentes y más intensamente
investigadas (16, 34). En el área de la
reproducción bovina, las técnicas de imágenes ultrasonográficas bidimensionales
son usadas por veterinarios a tres niveles:
-
Diagnóstico en la práctica diaria, como control posparto del útero en
condiciones patológicas, control de la actividad folicular y luteal normal y
patológica de los ovarios (6, 14), determinación temprana de preñez (2, 5).
-Durante
la selección, preparación y control de donantes y receptoras en programas de
reproducción artificial, o para la recolección de ovocitos (Ovum Pick-Up) por parte de veterinarios más especializados, sexado
fetal (27).
-En
proyectos de investigación por parte de fisiólogos y clínicos en reproducción.
En
1880 se descubrió un efecto llamado cristales piezo-eléctricos. Estos cristales hicieron posible transformar
los pulsos eléctricos en ondas de ultrasonido y subsiguientemente una
conversión de la cantidad de energía a partir de las ondas reflejadas en pulsos
eléctricos (9). Durante la Segunda
Guerra Mundial las ondas ultrasónicas fueron utilizadas para detectar
submarinos, conocido como SONAR (SOund NAvigation and Ranging). Este principio ha sido adaptado para la
visualización de tejidos y líquidos con diferentes densidades en seres humanos
y animales (9). El primer sistema para
inspeccionar el abdomen y la cavidad pélvica se basó en una técnica similar al
sonar: un transductor de ultrasonido fue sumergido en agua. El paciente tuvo que entrar en una tanque con
agua y el transductor fue movido en círculos alrededor de él. Gracias al desarrollo de la medicina actual,
los transductores de contacto no están hoy en uso. Este avance permitió colocar los
transductores directamente sobre el paciente, evitando el uso de agua para la
transmisión de las ondas de ultrasonido y sus ecos (9).
Un
transductor es un instrumento que convierte energía de una forma en otra. Un transductor de ultrasonido con cristales
piezo-eléctricos convierte energía eléctrica en energía mecánica para la
producción de ondas de ultrasonido y convierte la energía acústica que retorna
en energía eléctrica. Un transductor lineal de ultrasonido tiene los cristales
piezo-eléctricos ubicados en línea recta.
La imagen en la pantalla es rectangular.
Un transductor sectorial muestra una imagen en triángulo (9).
Los
transductores más utilizados en veterinaria son los de 3.5 MHz, 5 MHz y 7.5
MHz. La penetración con un transductor
de 7.5 MHz es de sólo 4 ó
A
mayor frecuencia mejor imagen, pero menor penetración.
Debe
tenerse en cuenta los siguientes aspectos al utilizar la ecografía en la
práctica veterinaria:
-
La elección del equipo de ultrasonido debe estar basada en las aplicaciones
previstas. Si se van a realizar
principalmente procedimientos diagnósticos de rutina, tales como control
ovárico o diagnóstico de preñez, un equipo simple y pequeño con un transductor
de 5 MHz será suficiente. Este equipo
permite realizar exámenes transrectales (en equinos, bovinos, pequeños
rumiantes, cerdos) y transabdominales (pequeños rumiantes, cerdos, perros y
gatos). El transductor de 5 MHz ofrece
un balance entre profundidad de penetración (hasta
- La rutina de manipulación del ecógrafo en
las vacas requiere de "manos extra" y organización.
- Aunque muchos de los ecógrafos pequeños son
portátiles, no todos los equipos pueden ser operados con batería. Por lo tanto,
algunos tienen que ser conectados a una fuente de energía.
-
Es preferible disponer de un lugar determinado, aislado, con una
fuente de energía cercana. De esta
manera, las vacas seleccionadas para examen ecográfico pueden entonces ser
sujetadas con cepo y el equipo estará seguro.
-
Debe evitarse la luz solar directa, ya que realizar ecografías con
mucha claridad disminuye considerablemente la calidad de la imagen. La menor claridad asegura el mejor uso de las
escalas de grises, con lo cual, se una obtiene una máxima calidad de imagen.
-
Luego de retirar la materia fecal que sea necesario, debe tenerse
especial cuidado para asegurar que durante la introducción del transductor no
entre aire dentro del recto, lo que hace imposible el examen. El uso de gel en el transductor no es
esencial, la lubricación normal es suficiente.
-
Cuando el procedimiento es prolongado, como por ejemplo los exámenes
con propósito de investigación, se recomienda el uso de anestesia epidural (2-5
ml de lidocaína). Puede ser útil para una breve relajación de los intestinos
una inyección adicional de Buscopan endovenoso (1 ml/100 kg de peso).
Una inyección endovenosa o intramuscular de Domosedan (0.1 ml/100 kg de peso) puede ser muy efectiva. Domosedan no solamente tranquiliza al animal, sino que también induce una relajación prolongada de las paredes del recto para una más fácil manipulación mientras el animal permanece en estación.
Las
estructuras ováricas y uterinas fisiológicas y patológicas pueden ser
diagnosticadas en vacas mediante el examen ecográfico transrectal (14). A
diferencia de la yegua, el examen transrectal en vacas es más difícil por la
anatomía topográfica de los órganos genitales, lo que crea un muy estrecho
contacto entre el transductor y las partes del tracto genital. La manipulación
simultánea del transductor y tracto genital con la misma mano requiere de
cierta práctica. El examen transvaginal,
no tan frecuente como el transrectal, también ha sido reportado (21, 22, 24):
los ovarios o el útero son rectalmente manipulados contra la pared vaginal
anterior y el transductor se coloca a nivel del fornix, por detrás del orificio
cervical externo. De esta manera, puede
realizarse un procedimiento más controlado, ya que el transductor y los órganos
son manipulados independientemente. Sin embargo, el examen transvaginal
requiere medidas higiénicas extras y una
pieza de extensión para el transductor, debido al largo de la vagina de
la vaca. Es de elección el examen
transrectal (22, 28).
El
útero no preñado se reconoce por la visualización de una o varias secciones del
cuerpo uterino y cuernos encorvados sin encontrar líquidos fetales.
Especialmente durante la fase folicular del ciclo estral, los cuernos están mas
encorvados por lo cual el número de secciones de los cuernos que pueden ser
vistas en el monitor es mayor. Las diferentes partes del útero pueden ser
vistas con movimientos lentos del transductor de izquierda a derecha y girando
a lo largo de su eje longitudinal.
Para
permitir un examen completo del útero es necesario la retracción, y si es
posible la reflexión del mismo, previo a
que el transductor sea movido a lo largo de las diferentes estructuras. Durante
el período alrededor del estro, la imagen de la pared uterina puede mostrar
diferentes capas a causa de la distinta ecogenicidad (diferentes grises) entre
el miometrio y el endometrio resaltada por el estrato vascular, visto como
pequeños vasos sanguíneos llenos de líquido (negro). Algunas veces pueden
visualizarse pliegues del endometrio.
El
diagnóstico temprano de preñez se basa en el reconocimiento de líquido (imagen
completamente anecogénica, negra) dentro de la luz del útero. Sin embargo, la mayoría de los estudios han
mostrado que este diagnóstico temprano (antes del día 25) no es del todo
confiable, debido a que la presencia de pequeñas cavidades de líquido pueden
ser visualizadas tan temprano como a los 12-14 días posteriores a la
inseminación artificial, especialmente con transductores de 7.5 MHz. No obstante, uno podría pensar que la
acumulación de algo de líquido puede existir en ausencia de preñez,
especialmente durante el celo y durante la primera mitad de la fase luteal del
Ciclo(4, 19).
La
acumulación de líquido también puede ocurrir en condiciones patológicas del
tracto genital tales como piómetra o mucómetra.
Un fluido ecogénico nuboso ("cloudy") en el útero es siempre
patológico, indica endometritis, piómetra o mortalidad embrionario-fetal
temprana (6, 14). La endometritis puede ser tratada con aplicaciones
intrauterinas de antibióticos o con inyecciones intramusculares de
prostaglandinas cuando un cuerpo lúteo es palpado o visualizado con el ecógrafo. Después del día 25, los fluidos fetales en el
útero pueden ser identificados fácilmente, vistos como una línea negra o
estrella, dependiendo de la dirección del ecógrafo.
El
embrión mismo, aunque a veces es difícil, puede ser visualizado luego del día
30 de preñez. En este estadio el líquido
embrionario alcanzó ambos cuernos uterinos.
El
diagnóstico de preñez con un transductor lineal de 5 MHz tiene una sensibilidad
del 97.7% y una especificidad del 87.8% entre los días 26 y 33. Entre los días 30 y 40 la membrana amniótica
alrededor del feto y el latido cardíaco fetal se hacen claramente
visibles. El corazón ahora es visto como
un punto blanco que aparece y desaparece rítmicamente. En este estadio temprano puede realizarse el
diagnóstico de gestación doble.
Después
del día 40 de preñez puede hacerse una buena diferenciación de cabeza, grupa,
extremidades y cordón umbilical. Las
mediciones por ultrasonido, como por ejemplo largo cabeza-cola del feto, dan
una estimación de la edad fetal cuando no se conoce el día del servicio (11,
12).
El
sexado fetal puede ser hecho con transductor de 5 MHz entre los días 55 y 70 de
gestación (18, 27). Los placentomas pueden ser vistos desde los 2 meses en
adelante. No son difíciles de visualizar
(15).
En
la preñez avanzada, el volumen de los líquidos fetales aumenta y el útero
crece. Como el transductor de 5 MHz
penetra solamente
Se
han obtenido diagnósticos de preñez confiables desde el día 26 en adelante
(transductores de 5 MHz), con sensibilidades superiores al 90% (que significa
que la ocurrencia de falsos negativos en detectar animales preñados fue menor
al 10%) y especificidades de entre 80 y 95% (5-20% de diagnósticos falsos
positivos al detectar animales vacíos) (35).
Estos estudios también demostraron que los errores dependen del
transductor utilizado y la experiencia del operador. Un estudio reciente (33) encontró que después
del día 24 de preñez, cuanto más craneal está el útero con respecto a la
entrada de la pelvis, más frecuencia de diagnósticos de no-preñez falsos
negativos. Obviamente es más difícil en
esos animales revisar todo el útero, siendo necesaria la retracción previa del
mismo. Falta aún conocer qué proporción
de los diagnósticos inicialmente positivos que fueron encontrados negativos en
un nuevo examen, correspondía, de hecho, a casos identificados inicialmente en
forma correcta y que luego fueron negativos por mortalidad embrionaria.
Aunque
es posible realizar un diagnóstico ecográfico de preñez confiable alrededor de
2 semanas antes que por medio del tacto rectal, permanece la duda si el mismo
se justifica rutinariamente a esta edad tan temprana en todos los animales
inseminados.
Podría
ser que no brindara una ventaja económica para los productores cuando las
visitas veterinarias al establecimiento se hicieran a intervalos de 3 ó 4
semanas.
En
la práctica bovina, parece ser preferible el uso más selectivo de la ecografía,
por ejemplo en animales inseminados en los que se desea un diagnóstico temprano
de preñez, o cuando el diagnóstico de preñez es dudoso por tacto rectal o
cuando existen dudas acerca de la viabilidad del embrión.
Es
bien conocido que en los casos de mortalidad embrionario-fetal, el cuerpo lúteo
puede permanecer funcional por varias semanas antes de que tenga lugar su
regresión, la expulsión del conceptos y la nueva ovulación (16,17).
El
reconocimiento ultrasonográfico de la mortalidad embrionario-fetal se basa en
la ausencia de latido cardíaco fetal, desplazamiento de las membranas fetales,
o apariencia nubosa del líquido fetal.
En este caso está indicado el tratamiento directo con prostaglandinas,
que no ha sido posible únicamente con tacto rectal.
Un
diagnóstico temprano de preñez puede llevar a una significativa reducción en el
número de días abiertos de las vacas, porque puede aplicarse una prostaglandina
inmediatamente después de definir por ultrasonografía la condición de vacía,
mortalidad embrionaria temprana o piómetra.
Ventajas
similares pueden existir en las vacas con adherencias en el tracto genital en
las cuales no es sencillo el diagnóstico por tacto rectal o en vacas con fetos
macerados o momificados que podrían no ser claramente diagnosticadas solamente
por tacto rectal.
La
ecografía ha sido una herramienta útil para estudiar el desarrollo folicular
durante el ciclo estral (y preñez) en vacas sin interrumpir patrones
fisiológicos normales (29). Durante un
ciclo estral normal pueden ser vistas dos (comienzan alrededor del día 3 y 12
del ciclo) o tres (comienzan alrededor del día 3, 10 y 16 del ciclo estral)
ondas foliculares (8, 20, 30, 31). Cuando comienza la luteólisis, el folículo
dominante continúa creciendo y finalmente ovula 30 hs después de iniciado el
celo. Los folículos crecen
Los
folículos aparecen como cavidades redondeadas negras, lo que corresponde al
fluido folicular. La pared folicular
puede ser vista especialmente cuando dos folículos adyacentes están en
el mismo plano del transductor. Los
folículos terciarios de
Debido
a la apariencia grisácea de la
ecografía, un cuerpo lúteo (CL) de mitad del ciclo puede ser claramente
diferenciado por su diferente ecogenicidad de otros tejidos ováricos. Esto
significa que la presencia de un CL de mitad del ciclo único o doble no es
inadvertida en un examen ecográfico.
No
obstante, en manos de un clínico especializado con amplia experiencia en
fertilidad bovina, la ecografía puede no ser más segura que la palpación rectal
para detectar CL de mitad del ciclo (19). La ecografía mejorará el diagnóstico
en clínicos menos experimentados. Más aún, ciertamente ayudará a controlar y
mejorar su habilidad en el diagnóstico de estructuras ováricas al hacer el
examen rectal previo a la evaluación ecográfica.
Los
CL jóvenes y viejos pueden ser más difíciles de diagnosticar durante el examen
rectal y la ecografía, porque dan una imagen menos ecogénica. Incluso con
transductores de 7,6 MHz pueden ser difíciles de diagnosticar. Únicamente luego
de 3 ó 4 días, un CL joven puede ser visualizado por ecografía. Crece alrededor
de 1-2 mm/día, alcanzando un tamaño máximo
La ultrasonografía fue más confiable que la
palpación rectal al comparar vacas con CL jóvenes o viejos con vacas con CL de
mitad del ciclo. La implicancia práctica de esta ventaja diagnóstica de la
ecografía es que las prostaglandinas no serian gastadas inyectando vacas con CL
(jóvenes o viejos) no sensibles a la misma.
El
CL activo puede contener una cavidad llena de líquido (60%), apareciendo como
una cavidad negra de forma más o menos regular en medio del tejido luteal. Algunas veces pueden ser vistas pequeñas
trabéculas de tejido en estas cavidades.
Estos CL son erróneamente llamados cuerpos lúteos quísticos. Algunas
veces han sido vistas las trabéculas en el centro del tejido luteal. No obstante, estas estructuras representan
variaciones fisiológicas normales del CL en la vaca y no tienen influencia en
los niveles de progesterona o tasas de preñez (14).
Los
quistes ováricos son frecuentemente definidos como folículos anormales,
anovulatorios, con un diámetro mayor de
En
los quistes foliculares no puede visualizarse tejido dentro de la cavidad y
aquellas partes de la pared que pueden ser vistas son siempre muy finas. El tratamiento con gonadotrofinas o GnRH está
indicado para inducir la luteinización, la producción de progesterona y
finalmente celo aproximadamente 3 semanas después. También pueden utilizarse los tratamientos
con progestágenos, tales como el PRID (Progesterone Releasing Intravaginal
Device), que se deja generalmente 14 días en la vagina. Luego del retiro del dispositivo, el animal
entra en celo a los dos días, cuando el quiste folicular ha desaparecido y una
nueva generación de folículos comienza a crecer.

Los
quistes luteínicos, en cambio, tienen una pared de varios milímetros causada
por la luteinización de la capa granuloso.
A la imagen ecográfica, esta capa puede ser vista como una delimitación
grisácea irregular de la cavidad.
Algunas veces pueden verse trabéculas en la cavidad del quiste. Cuando
la capa de tejido luteinizado es bastante gruesa, la diferencia entre un CL
normal con cavidad y un quiste luteínico con pared gruesa se hace
arbitraria. En caso de duda, un nuevo
examen revelará la naturaleza más estática del quiste luteínico, mientras que
el CL con cavidad seguirá el desarrollo cíclico con una gradual disminución de
tamaño de la cavidad y desaparición del mismo en el celo. Las densidades
ecogénicas de las paredes del quiste luteal son más frecuentemente, pero no
siempre, acompañadas con altos niveles de progesterona plasmática. Un nivel de 0.5 ng/ml de suero de sangre
periférica fue utilizado para discriminar entre animales con quistes
foliculares o luteales. El tratamiento
de los quistes luteínicos es posible con GnRH, Gonadotrofinas o PRID. Sin embargo, la ultrasonografía ayuda a
justificar el tratamiento con prostaglandinas con la rápida desaparición del
quiste luteal seguida por el inicio de un nuevo ciclo estral. La palpación
rectal es significativamente menos segura que la ultrasonografía para
diferenciar entre quistes foliculares y luteínicos.
Aunque
se han diagnosticado tumores ováricos por examen ecográfico, son de muy baja
frecuencia en las vacas. La ecografía
parece más útil para estimar el tamaño más que la naturaleza del tumor.
La
ultrasonografía es una técnica no invasiva para el diagnóstico reproductivo en
la vaca. Los veterinarios siempre deben
ser selectivos en el uso de la ecografía durante sus trabajos a campo. Por ejemplo, cuando hay dudas luego de la
palpación rectal de los ovarios, para la confirmación de la presencia de
estructuras con actividad luteal y justificación de un tratamiento con
prostaglandina. La detección temprana
por ultrasonografía de una vaca preñada con el conceptus muerto nos permite el
uso inmediato del tratamiento con prostaglandina. También posibilita un diagnóstico más preciso
de varias patologías de útero y ovarios cuando existen dudas luego de la
palpación rectal. Endometritis,
piómetras, mucómetras o mortalidad embrionario temprana, así como quistes
ováricos (foliculares o luteínicos) y la presencia de un CL activo pueden ser
determinados sin error gracias a la ultrasonografía. Más aún, puede controlarse fácilmente los
efectos de terapias dadas a estos animales.
Finalmente,
la ultrasonografía es clave en reproducción bovina, tanto para veterinarios,
como para programas comerciales de reproducción y para fines de investigación.
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