Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de
Córdoba, República Argentina
Volver a: Principal > Ecografía y ultrasonido
Bo,
G. A.(1, 3) y M. Caccia (2, 3). 2000. Taurus, 2(5):23-39.
1) Fac. Csas. Agrop., U.C. Córdoba; 2) CONICOR; 3) Inst. de Repr.
Animal (IRAC).
Resumen
La
ultrasonografía permitió descubrimientos importantes para la reproducción
animal, posibilitando una mayor comprensión de los eventos que ocurren durante
el ciclo estral. Este mayor conocimiento
fue aplicado en programas de sincronización de celos e inseminación artificial
y en esquemas de mayor tecnología como la superovulación, transferencia de
embriones y aspiración de folículos para fertilización in vitro. Mediante el uso de un ecógrafo es posible
determinar con mayor eficacia el momento óptimo de comienzo de los tratamientos
para obtener la mayor cantidad posible de embriones viables.
La
ultrasonografía también posibilita una examinación exhaustiva del tracto
genital, la determinación temprana de la preñez, la evaluación de la viabilidad
fetal y la determinación del sexo del animal en un estadio temprano de la
gestación. Asimismo, la ultrasonografía
transvaginal para la recolección de ovocitos es un método no invasivo,
repetible y no complicado que no compromete la fertilidad posterior del animal.
La
ultrasonografía es totalmente inocua,
no irradia al paciente ni al operador.
La experiencia del operador tiene una gran importancia para el uso
adecuado de la misma. La coordinación
entre la visualización de la imagen y los movimientos realizados con la mano
así como la localización de los órganos reproductivos son de fundamental
importancia. Es necesario tener un conocimiento profundo de las estructuras
anatómicas y de su apariencia normal para poder utilizar está técnica con una
mayor eficiencia.
Introducción
La
ultrasonografía o ecografía es una técnica que permite la visualización de los
órganos internos. Su aplicación en
bovinos y equinos a partir de la década del
Principios básicos
La
ultrasonografía utiliza ondas de sonido de alta frecuencia medidas en Megahertz
(1 MHz = 1.000.000 de ondas de sonido por segundo) para producir imágenes de
los tejidos blandos y órganos internos.
Figura
1.- Componentes de un equipo de ultrasonografía
Las
máquinas de ultrasonido están compuestas por el transductor y la consola
(Figura l). El transductor está
integrado por una gran cantidad de pequeños cristales que vibran al ser
estimulados por la corriente eléctrica proveniente de la consola, resultando en
la emisión de ondas de sonido que viajan a través de los tejidos en diferentes
ángulos, de acuerdo a la orientación dada al transductor. Luego, los tejidos tendrán la capacidad de
reflejar o propagar las ondas de sonido y el eco resultante será recibido por
los cristales que transformarán las vibraciones en corriente eléctrica, que irá
a la consola para ser luego transformada en imágenes. La intensidad y frecuencia de las ondas son
directamente proporcionales a la distancia y la consistencia de los
tejidos. El color de las imágenes se
traducirá en distintos tonos de gris, desde el blanco al negro. Los líquidos (folículo, amnios) se ven en la
pantalla de color negro debido a que no reflejan ondas y se llaman no
ecogénicos. Los tejidos densos como los
huesos reflejan las ondas., se ven de color blanco y se los llama
hiperecogénicos. Las otras estructuras tienen diferentes tonos de gris dependiendo
de la densidad.
Las
ondas que atraviesan los tejidos son muy delgadas (
Equipos y transductores
Los
instrumentos de ultrasonografía usados actualmente en veterinaria son llamados
ecógrafos de modo B y tiempo completo, equipados con transductores lineales,
sectoriales y/o convexos de 3,5 MHz, 5,0 MHz o 7,5 MHz. Modo B se refiere a que la imagen es un corte
bidimensional del órgano en estudio, conformada por pequeños puntos de
diferente intensidad. Tiempo completo se
refiere a que los impulsos se van transmitiendo constantemente y de esta manera
se tiene una visión instantánea de los tejidos examinados.
Hay
tres tipos principales de transductores: lineales, convexos (y microconvexos) y
sectoriales. Los lineales tienen los
cristales alineados a lo largo del transductor.
La estimulación secuencial de grupos de cristales produce la imagen en
forma de rectángulo y el ancho de la imagen se corresponde con el largo de la
fila de cristales. El transductor es
generalmente orientado en sentido longitudinal.
De esta manera, por ejemplo, se observa el cuerpo del útero en sentido
sagital y los cuernos uterinos en un sentido transversal. Los transductores lineales son los más usados
en reproducción porque el recto posee una gran superficie plana, especial para
trabajar con estos transductores.
Los
transductores sectoriales producen una imagen triangular con el vértice hacia
arriba. La ventaja de estos es que necesitan una superficie de contacto pequeña
(por ej. espacio intercostal).
Los
transductores convexos y los microconvexos son los más modernos. Los cristales en este caso están dispuestos
de la misma manera que en los lineales, pero la superficie es convexa y la
imagen tiene forma de abanico. Debido a
que su principio es el mismo, la mayoría de las máquinas modernas pueden ser
usadas con transductores lineales o convexos.
En general los transductores convexos son de gran aplicación en medicina
general de pequeños y grandes animales.
También se los utiliza para la aspiración de folículos y la obtención de
ovocitos para ser fertilizados in vitro.
El
poder de resolución, que es la menor distancia observable que separa dos
puntos, y la claridad de la imagen están en función del transductor utilizado y
de la calidad de la máquina o consola.
Los transductores de alta frecuencia como los de 5 MHz y 7,5 MHz tienen
una resolución mucho mayor que los de menor frecuencia como el de 3,5 MHz. Por ejemplo, con un transductor de 5 MHz se
puede visualizar un folículo de
Examinación ultrasonográfica del tracto reproductivo bovino
Morfología
ultrasonográfica del ovario: Los folículos ováricos, como cualquier estructura que está llena de
líquido, aparecen en la pantalla del ecógrafo como áreas de color negro,
también denominadas no ecogénicas (Figura 2).
Figura
2.- Morfología ultrasónica de un ovario superestimulado con FSH
Los
folículos en general tienen forma redondeada, pero también pueden presentarse
formas más irregulares, generalmente debido a la compresión de los folículos
adyacentes, al CL o a la compresión entre los folículos y el estroma
ovárico. Las paredes que separan los
folículos pueden ser muy delgadas y en consecuencia difíciles de
distinguir. A veces, la presencia de dos
folículos adyacentes y del mismo tamaño da la impresión de estar en presencia
de un folículo grande e irregular. Las
medidas de los folículos son en realidad las medidas del antro folicular ya que
no se incluye el espesor de la pared.
Esto es conveniente debido a que es mucho más fácil distinguir el borde
entre el antro y la pared folicular que el límite entre la pared folicular y el
estroma del ovario
Ovulación: La ovulación en la vaca se
detecta fácilmente. Si se realiza un seguimiento del animal se observa la
desaparición del folículo preovulatorio (mucho más grande que los demás
folículos del ovario; alrededor de 15-
Determinación
de las ondas de desarrollo folicular
por medio de la ultrasonografía: Trabajos originales no coincidían en la
hipótesis de desarrollo de los folículos durante el ciclo estral. Muchos de estos estudios eran realizados con
material obtenido post mortem y el
análisis posterior de las estructuras presentes en el animal en ese momento del
ciclo estral. El advenimiento de la
ultrasonografía permitió el seguimiento de los cambios que ocurren en el ovario
durante el ciclo estral, sin la necesidad de sacrificar al animal. De esta manera se concluyó que existen ondas
de desarrollo folicular durante el ciclo estral.
Se
ha definido al comienzo de una onda de crecimiento folicular como el día en que
se detecta el crecimiento de un gran número de folículos al mismo tiempo,
seguido por la posterior selección de un folículo dominante y la regresión y
atresia de los folículos más pequeños o subordinados. En ausencia de
luteólisis, el folículo dominante deja de crecer y comienza a regresar dando
lugar al crecimiento de una nueva onda folicular . Se ha demostrado que la
primera onda de desarrollo folicular comienza en promedio el día 0 del
ciclo. El día 0 es definido como el
primer día en que detectamos la desaparición del folículo preovulatorio del
ciclo anterior. En el bovino se ha
determinado que la mayoría de los animales tiene 2 o 3 ondas de desarrollo
folicular. En los animales con 2 ondas, éstas comienzan los días 0 y 10,
mientras que en las vacas de 3 ondas éstas comienzan los días 0, 9 y 16. El folículo destinado a ovular es el folículo
dominante de la segunda onda (en las vacas con 2 ondas) o de la tercera en las
vacas con ondas.
Para
evaluar la dinámica folicular se deben monitorear los cambios individuales de
los folículos >
Esta
identificación individual de los folículos requiere de gran coordinación entre
los ojos y los movimientos de la mano pero permite una visualización directa y
más detallada de todas las estructuras.
Muchas veces se debe realizar un escaneo minucioso para encontrar un
folículo, ya que las sombras u otras interferencias pueden ocultarlo. Otra forma de trabajo es grabar las imágenes
en un video para luego analizarlas. Esta
técnica demanda más tiempo que la primera.
Ejemplos de cómo se diagraman los cambios de los folículos en los
distintos estadios del ciclo estral se encuentran indicados en la Figura 3.
Figura 3.- Diagramas demostrando la manera de anotar los cambios que ocurren en los ovarios durante el ciclo estral.
Se
encuentran esquematizados los cambios que se podrían observar en vacas con un
ciclo estral de 2 ondas (día 0 = ovulación).
Morfología ultrasonográfica del cuerpo
lúteo: La
ultrasonografía también ha sido usada para caracterizar el CL bovino durante el
intervalo interovulatorio. Su ecotextura
es diferente a la del estroma ovárico e identificable por ultrasonografía en la
mayoría de las vaquillonas a partir del día de la ovulación (promedio: día 0,5)
y a partir del día 3 con bordes bien definidos.
Normalmente se distingue a lo largo de casi todo el ciclo estral e
inclusive hasta cerca de la siguiente ovulación (en promedio: 1,4 días antes de
que la misma. En algunos casos el cuerpo
albicans se distingue hasta 2 o 3 días post ovulación.
Se
han realizado estudios para determinar la eficiencia de la ultrasonografía en
la observación y medición del CL comparado con la examinación de las mismas
estructuras post mortem. Se concluyó que no hay diferencias entre
las dos técnicas ya que se visualizó correctamente en todas las vaquillonas (23/23)
la localización del CL en el ovario izquierdo o derecho entre los días 12 y 14.
Los
trabajos iniciales de morfología luteal demostraron que existen dos tipos
distintos de CL: con o sin cavidad central.
En un estudio, el 48% (11/23) de los CL tenían una cavidad central de un
tamaño de entre 2 y
En
otro estudio realizado, 2 de 11 vacas evaluadas tenían cavidades de hasta 20-
Además
se observó que la presencia de la cavidad se corresponde con el período de
mayor tamaño del CL y que no afecta la longitud del período interovulatorio o
el establecimiento de una preñez.
En
otro estudio realizado por Kito y col. se utilizó ultrasonografía pero además
se tomaron muestras de plasma para evaluar las concentraciones de progesterona
circulantes durante el ciclo estral. En
este experimento el 7% de los animales tenían CL con cavidad y tanto la
concentración de progesterona como el porcentaje de preñez no fueron diferentes
para las vacas con CL con o sin cavidad.
Por lo tanto se concluyó que la presencia de cavidades en el CL no
ejerce ninguna influencia sobre la fertilidad del animal.
También
se ha utilizado la ultrasonografía para evaluar el CL en receptoras de
embriones. En un trabajo realizado por
nuestro grupo, vacas cruza cebú (1/2 sangre Brahman) con un CL > 1
Dinámica y morfología del útero: Otra aplicación de la
ultrasonografía es la evaluación de los cambios morfológicos del útero a lo
largo del ciclo estral en el bovino. Los cambios de estructura, visibles por
ultrasonido, incluyen variaciones en el volumen del cuerpo del útero,
evidenciados por el aumento de vascularización, edema y acumulación del fluido
intrauterino, intracervical e intravaginal.
El espesor del cuerpo uterino comienza a aumentar aproximadamente 3 ó 4
días previo a la ovulación y disminuye después de la misma, hasta el día 3 ó 4
del ciclo, para mantener su tamaño a lo largo del diestro. Es importante recordar que el día 0 del ciclo
es el día de la ovulación, lo que en el bovino ocurre entre las 24 y 36 hs de
comenzado el estro. También se ha
estudiado la presencia de líquido intrauterino.
Generalmente el líquido intrauterino comienza a ser visible a los 3 ó 4
días previos a la ovulación y decrece hasta el día
Figura 4.- Representación de la forma del útero bovino sobre las bases de la visualización ultrasónica:
a) estro; b) diestro (Adapt. De Pierson y Ginther, 1987).
Los
resultados de estos estudios indican que la evaluación de la forma y tamaño del
útero puede ser indicadora de la presencia de progesterona o de estrógenos
circulantes.
Además
del estudio de los eventos normales, la ultrasonografía puede ser útil para el
diagnóstico de diversas patologías del tracto reproductivo bovino, como
piómetras, metritis, salpingitis, hidrosalpinx, etc.
Determinación
de la gestación: Hasta aquí, la ultrasonografía es una técnica útil para monitorear
aspectos dinámicos de la fisiología reproductiva. Otros usos importantes que actualmente están
tomando más vigencia, son la determinación precoz de preñez, el seguimiento del
desarrollo embrionario para detectar anormalidades del feto, su muerte o el
sexado fetal entre los días 58 y 100 de gestación.
Para
determinar preñez comúnmente se utiliza la palpación rectal a los 60 días
después del servicio. También se puede
usar el dosaje de progesterona en leche o sangre el día 24. No obstante, esta
técnica no ha resultado de gran utilidad en la práctica veterinaria.
Se
realizaron examinaciones con ultrasonografía desde el servicio a un grupo de
vaquillonas. Se detectó la presencia de
una vesícula negra de 2-
Basados
en los resultados del experimento anterior y en nuestra experiencia, lo más
conveniente en la práctica a campo sería examinar al animal a partir del día 25
de gestación en vaquillonas y del día 28 en vacas. Durante la examinación es importante
determinar la presencia de un CL funcional y la evaluación del embrión junto
con la visualización de los latidos del corazón. La edad mínima en que el embrión es detectado
va a estar influido por el tamaño del útero de la vaca a evaluar (es más
dificultoso en vacas Holstein de muchos partos por ejemplo) y sobre todo por
las condiciones de sombra en las que estamos trabajando. Es importante no tener
luz solar directa sobre la pantalla del equipo para poder tener buena
visualización. Una práctica interesante
en rodeos de cría es realizar ecografías después de treinta días de una
inseminación artificial (IA) para determinar con exactitud los animales
preñados por estas técnicas y diferenciarlos de los preñados por los toros de
repaso (que de esta manera se pueden colocar con las vacas a 5-7 días después
de la IA). Otra alternativa es realizar
la evaluación de todo el rodeo a los 28-30 días de terminado el servicio y
combinar la palpación con la ultrasonografía para detectar todas las vacas
vacías y apartarlas del rodeo para su engorde y venta en el mercado. En nuestras condiciones, esta práctica es muy
importante debido a que si realizamos el diagnóstico de gestación a principios
del otoño podemos poner las vacas vacías en los mejores potreros, con pasto en
crecimiento y suplementación y tratar de venderlas antes de la entrada del
invierno, cuando nuestras pasturas ya pierden mucha calidad y valor nutritivo.
Apariencia del Conceptus desde el día 20 al
60: También se
ha estudiado la apariencia ultrasonográfica del embrión bovino. La Figura 5 muestra el ritmo de crecimiento
del embrión junto con el día en que fueron identificadas las diversas
estructuras.
Figura 5.- Curva de regresión de la longitud del feto y el día medio de la primera detección de varias características identificadas
por
ultrasonografía del conceptus durante el período de gestación en 15 vaquillonas
(ovulación = día 0)
(Adapt.
De Curran y col, 1986).
Analizando
la Figura 5, se puede ver que el largo promedio del embrión aumentó desde el
día que fue detectado por primera vez (día 20,3±0,3; 3,8±
La
curva de crecimiento fue cuadrática con un significativo aumento del ritmo de
crecimiento el día 50. La forma del
embrión también cambió desde una línea corta y recta (día 21) a forma de C (día
24) y posteriormente a forma de L.
El
ritmo cardíaco fue detectado y medido desde el primer día de visualización del
embrión: fue disminuyendo desde 188 latidos/minuto el día 20 hasta
aproximadamente 145 latidos/minuto el día 26 y después se mantuvo constante
hasta el día 60. Los miembros anteriores
fueron visibles a partir del día 25 y dos días después se diferenciaron los
miembros posteriores. Las vesículas
ópticas a partir del día 29 y aumentaron de diámetro hasta el día 40 (Figura
6).
Después
del día 40 los cambios que se observaron fueron la visualización de las
costillas alrededor del día 50 y el incremento de la ecogenicidad en sitios de
futura formación de hueso, incluyendo la zona craneal, vértebras, área pélvica
y miembros. Se ha reportado que la
calcificación ocurre alrededor del día 59.
La
alantoides se observó como un pequeño círculo blanco adyacente a la porción
media ventral del embrión, en 9/15 vaquillonas el día 23,2±0,3. No se pudo
observar más como estructura separada después del día 27. El amnios se observó
como una banda ecogénica alrededor del embrión desde el día 29,5±0,5 hasta el
día 60, final del experimento.
Finalmente las estructuras circulares de los placentomas se vieron por
primera vez el día 5,2 y para el día 60 su tamaño era de 19,1±
Utilizando
estas medidas y características se puede determinar la edad del embrión con
gran exactitud. En ensayos de campo
realizados por nuestro grupo se ha podido determinar la edad del embrión con un
error de 3 días en 125/130 animales con
Determinación del
sexo:
Se
puede realizar el diagnóstico de sexo utilizando ultrasonografía entre los 55 y
los 100 días de gestación. Revisando los
conocimientos de embriología surge que durante la diferenciación sexual el
tubérculo genital (TG) migra desde su posición inicial, intermedia entre el
cordón umbilical y la base de la cola (día 48-50), para ubicarse
definitivamente detrás del cordón umbilical en el macho (día 56) y cerca de la
base de la cola en la hembra (día 53), diferenciándose en el pene y el clítoris
respectivamente. Para el día 80 ya no se
habla de TG sino de pene y clítoris, y se visualizan el escroto y las mamas.
El
TG es una estructura ultrasonográficamente detectable, hiperecogénica y de
forma bilobulada. En un trabajo
realizado para determinar la certeza del diagnóstico por ultrasonografía basado
en la ubicación del TG se concluyó que la técnica tiene un 100 % de eficacia
cuando el TG llega a su ubicación definitiva.
Por lo tanto la técnica puede ser usada con máxima certeza a partir de
los días 55 y 60 de la gestación.
Para
la realización de la técnica se debe comenzar haciendo una revisación del útero
con el transductor, ubicar el feto y obtener una buena imagen del mismo. El feto se mueve bastante en este momento de
su vida por lo que es necesario ser paciente y a veces esperar a que se quede
quieto. El veterinario debe
familiarizarse con las distintas imágenes del feto para saber en qué zona y con
qué ángulo se está haciendo el corte ecográfico. La observación o
identificación de la cabeza, los latidos cardíacos y el cordón umbilical
constituye la referencia para reconocer la ubicación del feto. Luego debemos concentrarnos en la zona del
cordón umbilical y de la cola para visualizar el TG.
La
localización del TG depende del corte o de la imagen del feto. Hay tres vistas o cortes que se pueden usar
para examinar el feto: vista lateral, vista frontal y vista transversal. Debido a la ubicación del tracto reproductivo
y del feto, la vista lateral es difícil de obtener, la transversal es la más
común, sobre todo en los fetos de más de 60 días. Habitualmente la más fácil de ver en fetos de
Cuando
se realiza una examinación con vista transversal se debe identificar la cabeza
y luego mover el transductor hacia caudal para ver los latidos cardíacos y
continuar hasta el cordón umbilical. Si
el feto es macho, el TG estará inmediatamente en caudal del cordón umbilical,
pero si es hembra, se debe continuar con el movimiento hasta la zona de la cola
e identificar el TG inmediatamente hacia craneal y ventral de la misma. Por lo general es fácil visualizar su forma
bilobulada pero el problema de estos cortes transversales es que es difícil
calcular la distancia entre el cordón umbilical y el TG. Muchas veces ayuda a hacerlo una combinación
de imágenes transversales y sagitales.
En
una visión frontal se pueden ver la cabeza, tórax, abdomen y la zona
inguinal. El operador debe mover el
transductor y enfocar la inserción del cordón umbilical en el abdomen del
feto. Con ese enfoque frontal se pueden
identificar 7 zonas ecogénicas: miembros anteriores, miembros posteriores,
cola, cordón umbilical y TG. Si el feto
es macho, inmediatamente detrás del cordón umbilical se verá el TG. Si es hembra, algunas veces el TG se confunde
con la cola, por lo que movimientos del transductor ayudarán a identificar las
dos estructuras. Es fácil obtener vistas
laterales pero es difícil ubicar el TG en la hembra. Esta vista es útil para identificar el pene
alrededor del día 90 de gestación.
Para
realizar esta técnica se requiere de mucha experiencia, paciencia, un equipo de
alta resolución y buenas condiciones de trabajo (principalmente poca luz). Si se dan estas condiciones su fiabilidad
alcanza el 99 %. Normalmente es necesario indicar al cliente el índice de
seguridad del diagnóstico. Esta es una indicación muy subjetiva y se basa
principalmente en experiencia del operador y las condiciones de trabajo. No todas las vacas son iguales y a veces las
características de la mucosa rectal o el tamaño del útero (úteros muy
"caídos" en la cavidad abdominal) pueden dificultar el diagnóstico. Basados en estos aspectos y para tratar de
tener un índice de confianza más objetivo, se realizó un trabajo de campo para
determinar índices de seguridad en porcentajes que iban desde el 50 %
(no-visualización) hasta el 99 % (máxima visualización). Para los índices intermedios se realizó una
tabla donde se asignaron porcentajes de acuerdo a las veces que se podía
identificar el TG en sucesivos pasajes sobre del feto durante una misma
examinación (Tabla 3).
Se
realizaron trabajos en varios establecimientos ganaderos utilizando esta
metodología. Las determinaciones fueron
realizadas en vacas y vaquillonas de razas varias, entre los 58 y 90 días de
gestación. Sobre 351 diagnósticos
realizados en la Cabaña La Josefina de San Carlos Centro, Provincia de Santa
Fe, Argentina, donde se realizó eficazmente el seguimiento e identificación de
los terneros nacidos, se obtuvieron 350 diagnósticos correctos y 1 equivocado
(99,72 % de efectividad). El diagnóstico
erróneo fue el de una preñez macho que había sido diagnosticada como hembra con
una seguridad del 70 %, basado en la tabla anterior. Datos de más de 500 diagnósticos realizados
en esa época tuvieron aparentemente una eficacia similar, aunque en estos casos
no se realizó un seguimiento individual tan exhaustivo. Con esta técnica se pueden realizar
aproximadamente
Obtención de ovocitos por aspiración transvaginal:
Uno
de los objetivos más importantes en los programas de mejoramiento genético es
multiplicar los animales superiores. La
superovulación y transferencia de embriones son hoy en día las herramientas más
usadas para multiplicar la genética de las hembras. Otra de las técnicas que se encuentra en
constante perfeccionamiento es la fertilización in vitro. En la mayoría de
los laboratorios de investigación la fuente de ovocitos son ovarios de matadero
por lo que la técnica no es repetible para un mismo animal. Durante los años 90 la ecografía guiada
comenzó a utilizarse como método de recolección de ovocitos en bovinos.
La
imagen de la pantalla del ecógrafo se utiliza para guiar la aguja de punción
dentro del ovario hasta el folículo, por lo que la calidad de la imagen del
equipo es de suma importancia. Los
transductores utilizados son los sectoriales y convexos de 5 ó 7,5 MHz que
permiten la visualización de folículos >
En
animales adultos se pueden realizar aspiraciones cada
Recientemente
se ha desarrollado un método de aspiración transvaginal en vaquillonas prepúberes
en las que es imposible manipular los ovarios por vía transrectal. Se obtuvo un 38 % de eficiencia en la
recolección (Figura 7).
Figura 7.- Posición de los órganos genitales y ubicación del transductor par aspiración de folículos en terneras
de 16 semanas de edad, en estación (Adapt. De Brogliatti, 1996).
Además
de la obtención de terneros a una edad tan temprana de la vida del animal, se
ha comprobado que la utilización de la aspiración no produce efectos adversos
en la posterior performance reproductiva. Se realizó un trabajo recientemente
con el objetivo de producir embriones, preñeces y nacimientos de terneros a
partir de terneras prepúberes. Se
utilizó un grupo de 18 terneras Brangus coloradas seleccionadas de un rodeo
Brangus de pedigree. Las terneras tenían
una edad de 8 meses al iniciar la colección de los ovocitos. Los ovarios fueron examinados por ecografía
transrectal con un transductor de 7,5 MHz antes de la punción folicular. Los ovocitos fueron recolectados por vía
transvaginal con un intervalo de 15 días y luego madurados en TCM 199 con 100 mM
de cisteamina, fertilizados y cultivados en medio SOF. Los blastocistos obtenidos fueron
transferidos a receptoras sincronizadas y las preñeces se diagnosticaron por
ultrasonografía a los 30 y 60 días posteriores.
A los 15 meses de edad 14 de las 18 donantes fueron superestimuladas dos
veces. Los embriones fueron recolectados
y congelados para su posterior transferencia.
De cada punción transvaginal se obtuvo una cantidad de 9,2±0,4 ovocitos
por ternera, de los cuales 1,2±0,6 llegaron a convertirse en blastocistos
transferibles. El porcentaje de
fertilización fue 65,1% y el de blastocistos 23,6% (de los ovocitos
inseminados). El porcentaje de preñez
fue 29 % confirmado a los 30 y 60 días.
Se lograron un total de 18 preñeces de las cuales 13 terneros
nacieron. De los dos programas de
superestimulación se obtuvo un total de 83 embriones transferibles (promedio de
5,9±1,2 embriones/vaquillona; 2,9+1,8 embriones por recolección). Luego de este programa, entre los 18 y 20
meses todas las vaquillonas fueron inseminadas y retornadas a su rodeo
original. Tres de estas vaquillonas
concurrieron a exposiciones, preñadas y con 24 meses de edad, teniéndose en el
campo de origen terneros ya nacidos y embriones congelados.
El
presente reporte demuestra que la combinación de un programa de fertilización in vitro durante la vida prepuberal (
Conclusiones
La
mayor ventaja de la ultrasonografía es la posibilidad de realizar un
seguimiento dinámico y periódico en el mismo animal. Eso permitió llegar a descubrimientos de gran
importancia para la reproducción animal, como por ejemplo determinar que los
folículos del ovario se desarrollan en ordenados procesos llamados ondas de
desarrollo folicular. Este
descubrimiento ha permitido una mayor comprensión de los eventos que
normalmente ocurren durante el ciclo estral bovino y ha llevado a poder
aumentar el potencial reproductivo del bovino en programas de sincronización de
celos e inseminación artificial y en esquemas de mayor tecnología como la
superovulación, la transferencia de embriones y la aspiración de folículos para
fertilización in vitro. Mediante el uso de un ecógrafo podremos
llegar a determinar con mayor eficacia el momento óptimo de comienzo de los
tratamientos para obtener la mayor cantidad posible de embriones viables.
En
clínica, la ultrasonografía posibilitaría una examinación exhaustiva del tracto
genital, para detectar anomalías muy difíciles de individualizar mediante la
palpación. Otra posibilidad es la
determinación temprana de la preñez. Se
puede diagnosticar con un 99% de eficacia una preñez de 25 días en el bovino,
por lo menos 10 días antes de lo que lo haría el más experimentado técnico
mediante palpación. Además se puede
evaluar la viabilidad del feto ya que es factible visualizar los latidos del
corazón. Por último, la posibilidad de
la determinación del sexo del animal en un estadio temprano de la
gestación. Se puede determinar el sexo
del animal con un 99 % de eficacia entre los días 60 y 75 de la gestación.
La
ultrasonografía guiada transvaginal para la recolección de ovocitos es un
método no invasivo, repetible y no complicado que no compromete la fertilidad
posterior del animal. La producción de
preñeces de embriones producidos in vitro
a partir de ovocitos recolectados de terneras prepúberes puede resultar de
gran beneficio en los programas de mejoramiento.
La
ultrasonografía es totalmente inocua. No
irradia al paciente ni al operador.
Puede repetirse cuantas veces sea necesario. La experiencia del operador en la realización
de la técnica tiene una gran importancia para el uso adecuado de la misma. La coordinación entre la visualización de la
imagen y los movimientos realizados con la mano así como la localización de los
órganos reproductivos son de fundamental importancia. Una vez individualizado el órgano, el técnico
deberá tener un conocimiento profundo de las estructuras anatómicas y de su
apariencia normal para poder utilizar esta técnica con una mayor eficiencia.
1 . Bó, G.A.,
Caccia, M. 1997/1998. Examinación
ultrasonográfica del tracto reproductivo bovino. En: Modulo 111, Anexo 1,
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