Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río
Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Roberto
García Bouissou (1). 2000. Taurus, 2(7):52-57.
(1) Med. Vet., actividad
privada.
Aunque
todavía existe confusión en los métodos existentes para estimar la eficiencia y
seguridad de la detección de celo, generalmente se concuerda que su eficiencia
es igual o menor al 50% en la mayoría de los rodeos lecheros. Además, experiencias que usaron dosaje de
progesterona en leche y sangre, indican que entre el 5 y el 30 % de las
inseminaciones se efectúan en vacas que no están en celo. Con el incremento del
tamaño de los rodeos lechero, el problema de la pobre detección de celo es
mayor porque el manejo individual de las vacas se ve afectado.
Está
demostrado que el beneficio económico para el productor que trae resolver el
problema de la detección de celo es probablemente igual o más grande que el
beneficio asociado a otras prácticas de manejo, como, para los países que lo
permiten, el uso de la somatotrofina bovina (BST). Todavía, los gastos en experiencias destinadas a mejorar las
técnicas de detección han sido mínimos comparados con los esfuerzos para probar
la eficacia y seguridad de la BST. El
mejoramiento en la detección de celo puede dar al productor las mayores
ganancias cuando se compara con otras formas de mejoramiento en manejo
reproductivo de la empresa lechera. La
mayoría de los reportes económicos
sugieren que el valor de un celo perdido está entre $ 36 y $70 para nuestras
explotaciones tamberas (entre $1,5 y $2,5 por día abierto por encima de 90 días
de parto a concepción). Si
trasladáramos esa cifra al rodeo nacional -2.700.000 vacas- y asumiéramos por
lo menos 3 celos perdidos por vaca (63 días de atraso en el parto-concepción
solo por detección), por lo menos habría una pérdida económica del orden de los
$25.000.000 para la actividad lechera, si tenemos en cuenta el valor mínimo. La tabla 1, describe (en una base
individual) el impacto económico de mejorar la detección de celo desde un 50 %
a un 90 % de eficiencia.

Hay
una urgente necesidad de desarrollar y aplicar nuevas tecnologías que provean
alta eficacia en métodos para identificar vacas en celo. Eso está ocurriendo (podómetros, implantes,
cambios en la resistencia eléctrica de los tejidos del aparato reproductivo,
sensores de presión que determinan que una vaca ha sido montada, etc), pero aún
son métodos caros y lejos del alcance del productor medio de nuestro país,
además de no estar absolutamente probados en las condiciones de pastoreo en las
que se mueven nuestras vacas. Por eso
es necesario recurrir a otros sistemas de ayuda que permitan identificar mejor
los celos, sin incrementar los costos de producción (pintura en la base de la
cola, Kmar heat detector, animales marcadores, etc).
Dentro
de ellos, el más usado está siendo el de pintar la base de la cola de las
vacas, tecnología desarrollada por Nueva Zelandia en los 70, con muy buen éxito
y de fácil aplicación.
En
los últimos 10 años, el desarrollo de la actividad lechera en el país hizo que
el tamaño de los rodeos llegara a cifras no pensadas años atrás y así hoy es
frecuente ver tambos de más de 1.500 vacas en ordeño. Ese aumento del stock ha implicado problemas nuevos en el manejo
de las vacas, perdiéndose el control individual de las mismas en muchos de los
casos. Además, la presión que el
sistema generó sobre todos aquellos relacionados a la actividad y más aún en
los últimos tiempos con la baja del precio del producto, hizo también mella en
el trabajo de los responsables directos de la reproducción de los rodeos, y no
sólo en tambos grandes, también en los chicos y medianos. Y así la detección de celo de las vacas se
ha visto fuertemente afectada.
El
sistema tradicional de sacar celo dos veces por día rodeando los distintos
lotes para ver las vacas con actividad sexual se ve entorpecido al tener que
hacerlo, no ya en un solo lote de relativamente pocas vacas, sino en 3-4 rodeos
de 300-400 vacas cada uno, sin poderle prestar el tiempo de atención debida
para un correcto trabajo que no debería ser inferior a 45 minutos por lote. Por otra parte el identificar y apartar las
vacas para inseminación genera una complicación más que se traduce muchas veces
en errores de identificación, que llevan a bajas tasas de concepción. Porcentajes de vacas vacías sobre no
retornadas a servicio de 40 días superiores a 20 % comenzaron a ser cifras
corrientes en la palpación de los rodeos (con metas inferiores a 10-15%) y eso
es indicativo de las fallas de detección.
Por
eso, y a raíz de trabajos previos realizados y de otras experiencias observadas
en rodeos grandes de Arizona y California, hemos empezado a usar la pintura en
la base de la cola, como sistema de ayuda permanente y único método de detectar
vacas en celo en los rodeos grandes, aún sabiendo que
·
No
es un sistema perfecto.
·
También
genera errores.
·
También
necesita buenos observadores.
·
Salvo
en los rotativos y en los bretes a la par, hay más dificultad para observar si
la pintura fue o no removida en los tambos con fosa.
Pero
notamos que:
·
Los
resultados son más repetibles.
·
Se
detectan vacas no observados en el rodeo a campo.
·
Los
resultados no son peores, en muchos casos mejores a los provistos por la
detección a campo, sin verse mayormente afectada la tasa de concepción.
¿Qué materiales usamos? Cualquiera de las pinturas que están en el
mercado argentino, nacionales o no.
También los crayones existentes, sistema mayoritariamente usado en
EE.UU.
¿Cuál es el sentido de su
uso? Identificar las vacas en celo que se han
dejado montar.
¿Cómo la aplicamos? Pelamos primero con tijera o peladora
eléctrica la zona sacrococcígea (base de la cola) que luego se pinta en una
franja de 20 cm de largo por 5 cm de ancho -tratando de que no sea más de eso -
para que luego no haya dudas en la interpretación de la observación.
El
punto medio de la franja debe estar en la primera vértebra coccígea (lugar más
elevado de la cola).
Usamos
varios colores para identificar así lotes o vacas preñadas y/o abiertas. Es de utilidad.
Es
importante señalar aquí que se aconseja pintar TODAS las vacas en ordeño que permitan definir bien cuáles están
despintadas realmente. De no hacerlo
así los errores ocurren con más frecuencia por confusión.
¿Cómo se interpreta? Basados en las experiencias previas,
considerando menos de un 30 % de pérdida de color como no estando en celo o
dudoso y más del 30 % como estando en celo, inseminándose una vez apartada, en
el sistema am-am o pm-pm, teniendo en cuenta los últimos trabajos que indican
la falta de diferencias en tasa de concepción y priorizando facilidad de
manejo, aunque se resigne algún punto en preñez.
¿Cuándo se repite la
pintura? Cada vez que es detectada se vuelve a
pintar. En los rotativos en cada ordeño
hay un detector que está todo el ordeño observando las vacas a medida que pasan
delante de él, igual que en los bretes a la par.
En
el caso de las fosas la situación se complica y en esos casos, generalmente se
intenta hacerlo una vez por semana.
Al
repintar las vacas inseminadas, puede ocurrir que en el ordeño siguiente la
vaca vuelva a estar despintada y en ese caso se vuelve a inseminar, registrando
ese doble servicio. Así hemos visto que
un 10-15 % de las vacas servidas se vuelve a despintar enseguida, fruto de
haber continuado ese celo, pero el hecho de volverla a inseminar genera un
aumento de preñez del 5% al 11% según los casos. Hay un pequeño aumento del semen usado, pero
se genera una mejor tasa de concepción y eso es lo importante (tabla 2).

En
la tabla 3 se observan distintos niveles de porcentaje de vacías/no retornadas
a servicio en tres campos distintos y con distintos sistemas de ordeño, como
una manera de monitorear detección de celo.

Como
siempre, la repetibilidad de los resultados estará sujeta a la calidad de los
observadores pero en un campo grande, de más de 1.500 vacas en ordeño, la
evolución del dato % vacías/no retorno en 1999 fue la que muestra la tabla 4.

El
dato de diciembre coincidió ya con un período en el que el estrés calórico
afectó la reproducción.
Las
tasas de concepción son variables según campos, semen y técnicos, pero no
difieren de las normales encontradas rutinariamente en los rodeos que sacan
celo de manera tradicional.
Conclusiones:
·
Creo
que el uso de pintura en la base de la cola de las vacas lecheras nos ayuda a
mejorar el trabajo.
·
Exige
también gente responsable.
·
No
se modifican en menos, las tasas de concepción.
·
Bien
usado, aumenta la tasa de celos, que es el objetivo primario para lograr una
mayor tasa de preñez final.
·
La
gente debe estar convencida de los beneficios de su uso, sino es
contraproducente obligarlos a usarla.
·
Todas
las vacas deben ser pintadas (preñadas y vacías).
·
En
la medida de lo posible, sobre todo en tambos medianos a chicos, la combinación
de pintura con observación visual debe ser lo recomendable para maximizar la
tasa de celos.
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