Director: Guillermo Alejandro
Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción
Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
Volver a: principal
> Inseminación
Artificial
G. A. Bó (1, 2), L. Cutaia (1, 2, 4) y Tríbulo, R (1, 2,
3). 2002. Taurus, Bs. As., 4(14):10-21 y 4(15):17-32.
(1) Instituto de Reproducción Animal Córdoba (IRAC),
Córdoba, Argentina.
(2) Universidad Católica de Córdoba, Argentina.
(3) Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
(4) Agencia Córdoba Ciencia, pcia. de Córdoba, Argentina.
Una de las opciones para aumentar el número de
animales que pueden ser Inseminados Artificialmente (IA) es la
utilización de protocolos de IA sin detección de celos, llamados
comúnmente IA a tiempo fijo (IATF). Básicamente los protocolos de
IATF se clasifican en aquellos a base de aplicaciones de GnRH y prostaglandina
y los que utilizan progestágenos y estradiol. Los productos con
progestágenos disponibles en la Argentina son los implantes
subcutáneos con norgestomet y los dispositivos intravaginales con
progesterona. Los implantes subcutáneos contienen 3 mg de norgestomet y
se administran junto a una solución inyectable, que contiene 5 mg de
valerato de estradiol y 3 mg de norgestomet. Se quitan los implantes a los 9
días y se realiza la IATF entre las 48 y 56 horas de la remoción.
También se han desarrollado protocolos que combinan los
progestágenos con la administración de prostaglandina, para
asegurar la luteólisis en vacas cíclicas (no en vaquillonas), y
otros que utilizan
Palabras clave: bovinos para carne, inseminación artificial a tiempo fijo, progestágenos, estradiol.
A pesar de que la Inseminación Artificial (IA) es una herramienta que ha demostrado una gran utilidad en los programas de mejoramiento genético, menos del 1 % del rodeo bovino de los países del Mercosur está incluido en estos esquemas. Dentro de las causas más importantes que dificultan el uso masivo de esta tecnología podernos citar a los costos de los tratamientos. Sin embargo, los mayores problemas identificados por productores y técnicos a nivel nacional e internacional son los relacionados con el manejo y la ineficiencia en el control de los celos de los animales. Esto ocurre especialmente en los rodeos medianos y grandes de nuestro país dadas las extensiones y personal necesario para llevar a cabo estas tareas. Probablemente la alternativa más útil para aumentar significativamente el número de animales inseminados sea la utilización de protocolos que permitan realizar la IA sin detección de celos, llamada comúnmente IA a tiempo fijo (IATF). El objetivo de esta revisión es presentar experiencias realizadas utilizando protocolos de sincronización de celos y ovulaciones en ganado bovino para carne utilizando progestágenos comerciales disponibles en el mercado argentino.
La Prostaglandina F2α (PGF) y sus análogos son los agentes farmacológicos más utilizados en programas de sincronización de celos. El tratamiento con PGF causa la regresión del cuerpo lúteo (CL) maduro y se han desarrollado muchos protocolos de sincronización de celos que la utilizan. Si se administra un solo tratamiento con PGF, aproximadamente el 70% de las hembras que están ciclando deberían entrar en celo. La palpación rectal de un CL y el tratamiento de las vacas con un CL aparentemente funcional debería aumentar la proporción de los animales que responden; no obstante, errores en la palpación y en la detección del celo determinan que aproximadamente el 75% de las vacas tratadas sean detectadas en celo. Si esto se multiplica por un índice de concepción del 60% se obtendrá una preñez final del rodeo tratado del 45% en los mejores casos.
Otro de los problemas de la sincronización de celos con PGF es la baja fertilidad a los esquemas de IATF. Esto se debe a que el intervalo desde el tratamiento hasta la ovulación es afectado por el estadio del folículo dominante en el momento de la aplicación de la PGF. Por lo tanto, para tener buenas tasas de preñez con estos esquemas es necesario detectar el celo de los animales para realizar la IA a las 12 horas, es decir, que la detección de celos sigue condicionando su aplicación y resultados.
Se ha determinado que para tener una buena
fertilidad en un programa de IATF, el tratamiento debe controlar tres aspectos
fisiológicos fundamentales: la fase luteal, el desarrollo folicular y la
ovulación. Es posible controlar la fase luteal mediante el uso de PGF
y/o progestágenos. Para controlar la dinámica folicular y la
ovulación se han desarrollado protocolos que utilizan extractos de
pituitaria ricos en hormona luteinizante (LH) o análogos de la hormona
liberadora de gonadotrofinas (GnRH) que causan la ovulación del
folículo dominante, resultando en una nueva onda de crecimiento
folicular dentro de los 2 o 3 días posteriores. Los protocolos de
sincronización de la ovulación utilizando GnRH se han
popularizado con el nombre de Ovsynch. El tratamiento consiste en la
administración de un análogo de la GnRH (para sincronizar el
desarrollo folicular), seguido de una inyección de PGF 6 o 7 días
después (para inducir la luteólisis) y una inyección de
GnRH
El nombre genérico de progestágenos incluye un grupo de compuestos que son similares a la progesterona (P4). Estos compuestos están en el mercado desde hace varios años, inclusive desde antes que comenzara la utilización masiva de PGF para la sincronización de celos. Dentro de estos compuestos podemos citar los progestágenos de administración oral como el acetato de melengestrol (MGA), los implantes subcutáneos de norgestomet y los dispositivos intravaginales con progesterona. Con la irrupción en el mercado de las PGE los progestágenos dejaron de usarse en algunos sistemas debido a que con los tratamientos de 14 días (para esperar la regresión "natural" del CL) se obtenía una baja fertilidad.
Varios factores estuvieron relacionados con esa
baja fertilidad, entre ellos, defectos en el transporte de espermatozoides y
una mala calidad del ovocito. Se observó, en trabajos recientes, que los
progestágenos no llegaban a "imitar" la acción de los
niveles luteales de progesterona sobre la secreción pulsátil de
LH, que se encontraba aumentada y hacía que el folículo dominante
siguiera creciendo, sin permitir el crecimiento de una nueva onda folicular (se
lo denominó folículo persistente). A su vez, la alta frecuencia
de pulsos de LH activa al ovocito para que continúe con la meiosis, de
manera que, cuando se retira la fuente de progesterona, el folículo
ovulatorio contiene un ovocito "envejecido" y resulta en una baja
fertilidad. Para evitar el problema de los folículos persistentes es
necesario sincronizar el desarrollo folicular, de manera que todos los animales
tengan un folículo en crecimiento y con capacidad de ovular un ovocito
viable después de la remoción del progestágeno.
Una de las alternativas para sincronizar el
desarrollo folicular es la utilización de dosis farmacológicas de
estrógenos y progestágenos para que, a través de la
inhibición de las gonadotrofinas circulantes, induzcan la atresia de los
folículos en crecimiento y resulte, de esta manera, en el desarrollo de
una nueva onda folicular. En una serie de experimentos se demostró que
el tratamiento con progestágenos y estradiol-17ß (E-17ß) o
benzoato de estradiol (BE), administrados en cualquier momento del ciclo
estral, inducen el crecimiento sincrónico de una nueva onda folicular,
aproximadamente 4 días después. El tratamiento con dispositivos
intravaginales CIDR-B (InterAg, New Zeland; Boehringer-Ingelheim, Argentina)
combinados con E-17ß y P4, administrados por vía
intramuscular (im), resultó en el comienzo sincrónico de una
nueva onda folicular
Norgestomet (N) es un progestágeno
sintético que es utilizado en dos productos comerciales Syncro-Mate-B
(SMB, Merial) y Crestar (Intervet). El Syncro-Mate-B es un implante de
"Hydron" que contiene 6 mg de norgestomet pero que lamentablemente ya
no se encuentra disponible en el mercado nacional. Crestar es un implante
"silástico" (de silicona) que contiene 3 mg de norgestomet.
Aunque las dosis de norgestomet son distintas, la liberación en la
circulación es similar debido a la diferente composición
química del implante. Estos implantes son colocados
subcutáneamente en la oreja y se retiran 9 días después.
Ambos productos vienen acompañados de una inyección que contiene
5 mg de valerato de estradiol (VE) y 3 mg de N, que se administran en el mismo
momento en que se coloca el implante (Día 0). El propósito
original de la inyección era que el VE indujera la luteólisis y
el N permitiera tener altos niveles inmediatos del progestágeno, que
luego serían mantenidos con la liberación lenta del implante
subcutáneo. A finales de los 80 se descubrió que el VE
inducía también, a través de la supresión de los
folículos presentes, el desarrollo de una nueva onda folicular
El tratamiento con SMB ha sido utilizado por una
gran cantidad de productores en todo el mundo para sincronizar celos en
vaquillonas y vacas posparto. En la mayoría de los trabajos,
aproximadamente un 90% de los animales tratados mostraron celo poco tiempo
después de la remoción del implante. No obstante, la fertilidad
fue variable, con porcentajes de preñez del 33 al 68%. Las diferencias
en las tasas de preñez entre los experimentos pueden deberse en parte,
al nivel de ciclicidad de los animales utilizados y a la condición corporal.
Se observó que si menos del 50% de las vacas del rodeo estaban ciclando,
los resultados de preñez eran menores que en los rodeos en los cuales
más del 50% de las vacas estaban ciclando. Muchas vacas en anestro
muestran celo después de la remoción del implante, pero la fertilidad
puede ser baja. Una buena proporción de los trabajos realizados con IATF
Se realizó un experimento para evaluar el efecto de la administración de GnRH al final del tratamiento de SMB en la sincronía de la ovulación.
En ese experimento se utilizaron 20 vaquillonas Holstein que fueron tratadas con SMB (más VE + N) por 9 días y la mitad de las vaquillonas recibieron una inyección de 100 µg GnRH (Cystorelin, Merial) 30 horas después de la remoción del SMB. La ovulación fue más sincrónica (56-64 horas) y la preñez fue numéricamente (no significativamente) mayor (7/8) en las vaquillonas tratadas con GnRH que en las no tratadas con GnRH (ovulación 60-76 horas y 4/8 preñadas). En cuanto a este análisis hay que destacar que 3 vaquillonas (15%) no tuvieron regresión luteal. Este protocolo también fue utilizado en vacas con cría, donde la administración de 250 µg de GnRH en una cápsula de gelatina a las 30 horas de retirado el implante resultó en un mayor porcentaje de preñez a la IATF en las vacas ciclando (61 vs. 22 %) o en anestro (31 vs. 14%) con respecto a vacas Control (sin GnRH). Colazo y col. utilizaron un protocolo similar en vacas ciclando donde se aplicó 10 µg de buserelina (Receptal, Intervet, Argentina) y se obtuvo una preñez del 54 %.
Otra alternativa de inducción de la ovulación es utilizar 1 mg de BE a las 24 horas de la remoción del SMB e IATF a las 50-52 horas pos SMB. Se diseñaron dos experimentos para evaluar la sincronía de la ovulación y tasas de preñez en vacas y vaquillonas tratadas con un implante SMB y BE 24 horas después de retirado el implante. En el Experimento 1 se utilizaron 11 vaquillonas Holando de 2 años de edad que recibieron un SMB y 2 ml de la solución inyectable de 5 mg de VE y 3 mg de N en momentos no conocidos del ciclo estral (Día 0). El Día 9 se retiraron los implantes y 24 horas después 6 vaquillonas recibieron 1 mg BE (Grupo SMB+BE) mientras que las 5 restantes (Grupo SMB) no recibieron ningún otro tratamiento. Las vaquillonas fueron examinadas por ultrasonografía cada 12 horas para determinar el momento de la ovulación. Los datos fueron evaluados por el test Bartlett de homogeneidad de varianzas y las medianas fueron comparadas por el test de Kruskal-Wallis. La distribución de la ovulación se observa en la Figura 1.
Figura 1: Distribución de la ovulación en vaquillonas Holstein tratadas con SMB por 9 días y
1 mg de BE im a las 24 horas después (adaptado de Bó y col., 2001)

Todas las vaquillonas ovularon dentro de las 120 horas pos SMB, pero la ovulación de las vaquillonas del Grupo SMB+BE fue más temprana y menos variable (mediana: 60 horas, varianza: 24 horas, rango: 60-72 horas, P<0,03) que las del Grupo SMB (mediana: 84 horas, varianza: 748 horas, rango 72-120 horas).
El objetivo del Experimento 2 fue comparar las tasas de preñez de vacas tratadas igual al Experimento 1. Se utilizaron 232 vacas y vaquillonas para carne, de cuatro establecimientos que recibieron SMB y VE+N en el Día 0. El Día 9 los implantes fueron removidos y 137 animales recibieron 1 mg de BE (Grupo SMB+BE), mientras que 95 animales no recibieron tratamiento (Grupo SMB). Todos los animales fueron IATF entre 50-55 horas pos remoción del implante y las preñeces fueron diagnosticadas por palpación rectal a los 60 días pos IATF. Ambos grupos estuvieron representados en los cuatro establecimientos. Los datos fueron analizados por Regresión Logística para tener en cuenta el efecto establecimiento, semen utilizado y tratamiento y se presentan en la Tabla 1.
Tabla 1: Porcentaje de preñez de vacas y vaquillonas tratadas con SMB mas la administración
de BE a las 24 horas de la remoción del SMB e IATF (adaptado de Bó y col., 2001)

Aunque los resultados en los establecimientos fueron numéricamente distintos, las diferencias no fueron significativas (P>0,2). En general, los porcentajes de preñez fueron mayores (P<0,05) en el Grupo SMB+BE, debido principalmente a diferencias marcadas en 2 establecimientos.
Será necesario realizar más trabajos
para confirmar estos resultados, aunque experimentos realizados con
dispositivos intravaginales con progesterona han demostrado que la
administración de BE después de la remoción del
dispositivo sincroniza la
ovulación y mejora los porcentajes de preñez.
Desde hace muchos años se promueve, sobre todo en Europa, la utilización de una dosis de Gonadotrofina Coriónica Equina (conocida internacionalmente con las siglas eCG o PMSG) al final del tratamiento para estimular el desarrollo folicular en vaquillonas prepúberes, vacas con cría o vacas lecheras en anestro pos parto. La eCG es una glicoproteína de larga vida media que tiene en la vaca un efecto similar a la FSH. Se ha observado un mayor porcentaje de preñez en vacas en anestro pos parto y con condición corporal comprometida o en vacas con menos de 60 días pos parto, cuando se agrega eCG al tratamiento. Sin embargo, hay otros trabajos que no han encontrado un beneficio en utilizar eCG en vacas pos parto con alto porcentaje de ciclicidad y buena condición corporal.
Se realizó un experimento para
determinar el efecto de una dosis
de 300 UI de eCG, (Folligon,
Intervet, Argentina) en el momento de retira el implante de Crestar. Se
utilizaron 63 vacas Angus
Coloradas,
También se realizó otro experimento
para determinar si era posible aumentar el porcentaje de preñez de los tratamientos
con eCG mediante la sincronización de la ovulación con BE. Se
utilizaron 200 vacas cruza
cebú con
Los animales recibieron un implante SMB (más VE+N) en el Día 0 y fueron separados al azar en 4 grupos en un arreglo factorial 2x2. La mitad de las vacas recibieron 400 UI de eCG en el Día 6 y el resto en el Día 9 (día de remoción del implante) y fueron a su vez subdivididas para recibir o no 1 mg de BE en el Día 10. Los porcentajes de preñez oscilaron entre el 40 y el 50% no encontrándose diferencias significativas entre los grupos. En otras pruebas de campo posteriores se trataron 106 vacas con Crestar+eCG+GnRH y se obtuvo un 58,5% de preñez (62/106), mientras que de 49 vacas IATF con eCG pero sin GnRH resultaron preñadas 25 (51%), sin embargo estas no fueron significativas y habría que hacer nuevas comparaciones con un número mayor de animales para obtener resultados concluyentes.
Con respecto al uso de eCG en vaquillonas, los resultados dependen en gran medida de la condición corporal y de la ciclicidad de los animales. Algunos, autores encontraron diferencias significativas a favor de utilizar eCG en vaquillonas cruza mientras que otros no han encontrado diferencias en vaquillonas británicas.
La utilización de eCG es especialmente útil en rodeos donde, el porcentaje de anestro es alto. No obstante, el porcentaje de vacas cíclicas en el rodeo y la condición corporal de los animales siempre condicionan los resultados de preñez. En tratamientos con implantes con N y eCG se han obtenido porcentajes de preñez de hasta un 60 % en vacas ciclando y de un 40 % en vacas en anestro. En casos de rodeos con baja condición corporal el destete temporario es fundamental para aumentar el porcentaje de preñez y es aparentemente tan importante como la adición de eCG al retirar el implante. Estos datos también concuerdan con otros resultados de campo, donde hemos obtenido porcentajes de preñez del 28,7 % en vacas con cría, 60-90días posparto y pobre condición corporal (≤ 2, escala del 1 al 5) y generalmente más de un 50 % de preñez en vacas con una condición corporal ≥ 2,5. No obstante esas vacas con baja condición corporal tuvieron un 95% de preñez final después de 3 meses de servicio con toros, mientras que el porcentaje de preñez en el resto del rodeo que no fue tratado con SMB fue de 85 %, (Bó y Tríbulo, datos no publicados). Esto sugiere, que si bien a veces no se obtiene un buen porcentaje de preñez a la IATF, el tratamiento puede inducir la ciclicidad y estas vacas pueden tener más oportunidades de quedar preñadas durante el servicio natural.
Como se explicó anteriormente, el propósito original de la inyección de VE en el tratamiento con progestágenos era la inducción de la luteólisis, sobre todo porque en el momento que se desarrolló este sistema no había prostaglandinas disponibles en el mercado. Hace un tiempo se comenzó a cuestionar la acción luteolítica del VE aplicado a vacas en la fase temprana del ciclo estral. Vacas para carne tratadas con SMB+VE en los Días 1, 3 ó 5 del ciclo estral tuvieron un porcentaje de celo del 50, 33 y 23 % respectivamente, contra un 96 % de celo cuando las vacas fueron tratadas en el Día 9. En ese mismo trabajo se encontró que el 67, 50 y 92 % de las vacas tratadas con 5 mg de VE en los Días 1, 3 ó 5 del ciclo presentaron altos niveles de progesterona en el momento de la remoción del SMB, contra solo un 1 % de las vacas tratadas en el Día 9. Por lo tanto, algunos autores recomiendan inyectar PGF para aumentar los índices de preñez. Odde obtuvo un 10 % más de preñez en las vacas que recibieron PGF comparado con las que no recibieron PGE. Si evaluamos lo que puede ocurrir en una situación de campo, podemos predecir que aproximadamente un 20 % de las vacas ciclando estarán en fase luteal temprana; en la mitad de ellas el CL regresará por acción del VE y en otras no. Debemos entonces evaluar económicamente el beneficio de tener un 10 % más de preñez por la adición de PGF en el sistema y tal vez dependa, además del precio del semen que utilizamos, del grado de ciclicidad del rodeo y de la categoría de animales a utilizar.
Para el caso de las vaquillonas, la respuesta al VE
es aparentemente distinta y está posiblemente relacionada con el menor
tamaño corporal de los animales. Con una inyección de 5 mg de VE
se obtendrán, indudablemente, mayores concentraciones
plasmáticas de estradiol que los que se obtienen en vacas adultas. Se
realizó un experimento utilizando 115 vaquillonas Bradford de 20 a 24
meses de edad y una condición corporal de
Tabla 2: Efecto de la administración de PGF en el momento de la
remoción del Crestar sobre el porcentaje
de preñez de vaquillonas Bradford tratadas con Crestar y Valerato de Estradiol en el Día 0, más BE
a las 24 hs. de la remoción del Crestar (Día 10) (adaptado de Bó y col., 2001).

Estos resultados demuestran que no es necesario
incluir una PGF a la remoción del Crestar en vaquillonas para carne
sincronizadas con Crestar y VE y cuya ovulación fue sincronizada
utilizando 1 µg de BE a las 24 horas de la remoción del Crestar.
En resumen, los implantes subcutáneos de
norgestomet son tratamientos muy útiles para la sincronización de
celos en vacas y vaquillonas. En este momento existe una sola marca de
implantes en el mercado argentino (Crestar, Intervet) y que viene
acompañado con una dosis de 5 µg de VE y 3 µg de
norgestomet. Los tratamientos tradicionales consisten en la aplicación
del implante más la solución inyectable en el Día 0 y la remoción
en el Día 9. En caso de utilizarlo en vacas con cría es
importante combinarlo con un destete temporario de 48 horas, sobre todo en
vacas con pobre o moderada condición corporal. La mayoría de los animales
presentarán celo a las 36-48 horas de retirado el implante y se puede IA
a las 12 horas del celo o IATF entre las 48 y 56 horas de la
remoción del implante. Se han desarrollado otros protocolos que combinan
los progestágenos con PGF para asegurar la luteólisis en vacas
cíclicas (no en vaquillonas) y aumentar los índices de
preñez. También se los ha combinado con
Actualmente existen varios dispositivos
intravaginales con P4 en el mercado argentino: PRID (Sanofi,
distribuido por CIASA); CIDR-B (InterAg, distribuido por
Boeheringer-Ingelheim); TRIUB (distribuido por Biogénesis); Cue-Mate
(Duirs-PfarmAg, distribuido por Biotay) y DIB (Syntex). El PRID contiene
Desde que se crearon estos dispositivos sido
desarrollados una gran cantidad de protocolos. Los primeros tratamientos
evaluados tuvieron una duración de
Posteriormente, con el aumento del conocimiento y el desarrollo de nuevos tratamientos se optó por recomendar la administración de PGF al final del tratamiento. Estos tratamientos tuvieron un resultado variable, debido a que si eran comenzados en la fase luteal tardía (después del Día 14) resultaban en una baja fertilidad. Para evitar el desarrollo de folículos persistentes y a partir de trabajos que demostraron que la administración de BE por vía im indujo el crecimiento de una nueva onda folicular 4 días después, se desarrollaron protocolos de 7 u 8 días de duración. El tratamiento mas utilizado consiste en administrar 2 mg de BE al momento de la inserción del dispositivo en el Día 0, remover el dispositivo en el Día 7 u 8 y administrar PGF. Veinticuatro horas después se administra 1 mg de BE para sincronizar la ovulación y la IATF se realiza entre las 50 y 56 horas pos-remoción.
Se realizaron experimentos para evaluar distintos
esquemas de tratamientos con dispositivos con P4. En un experimento
se evaluó el porcentaje de preñez de cuatro protocolos, con o sin
BE a las 24 horas de la remoción del CIDR-B. Se utilizaron 242
vaquillonas A. Angus de 15-17 meses de edad con un peso de 282±
Tabla 1: Porcentaje de preñez en vaquillonas para carne tratadas con CIDR-B con o
sin BE a las 24 horas de la remoción (adaptado de Colazo y Col., 1999).

Estos resultados confirman por un lado, la utilidad de administrar BE a las 24 horas del CIDR-B y por otro lado, que los esquemas de CIDR-B con 7 U 8 días resultan en porcentajes de preñez similares. Esta posibilidad tiene una gran aplicación practica, ya que se puede tratar un grupo grande de vaquillonas un mismo día y después variar el retiro del CIDR-B para IATF en dos días distintos. Este esquema fue recientemente repetido en uno de los proyectos del Curso de Post-grado del IRAC en 1999 con resultados similares. El porcentaje de preñez fue de 59,1 % (68/115) para las vaquillonas tratadas por 7 días y de 51,3 % (59/115) para las tratadas por 8 días.
Trabajos realizados por Macmillan proponen la
utilización de tratamientos de 8 días en vacas lecheras en
lactancia, basándose principalmente en la teoría de que al
alargar el tratamiento por un día se permitirá un mayor
crecimiento del folículo dominante. Burke y col. observaron en vacas en
anestro, que cuando el folículo dominante tenía más de 3
días desde su emergencia a la remoción del CIDR-B
(folículos de aproximadamente
La recomendación de IATF a las vacas entre
las 52 y 56 horas de la remoción del dispositivo con progesterona, se
origina en los resultados de trabajos en los cuales se detectó la ovulación alrededor de las
Tabla 2.- Porcentaje de preñez en vacas Hereford con cría e IATF a las 48 horas o 56 horas
de la remoción del dispositivo DIV-B (adaptado de Bó y col, 2001).

A pesar de que los números favorecen a la IATF a las 56 horas de la remoci6n del dispositivo, las diferencias no fueron significativas. En un trabajo realizado recientemente en Canadá, utilizando vacas con cría tratadas con CIDR-B+BE o BE+P4 y una segunda inyección de BE a las 24 horas pos CIDR-B, las vacas IATF entre las 53,5 y las 57,5 horas pos CIDR-B tuvieron una tendencia numérica a una mayor preñez que las vacas IATF entre las 47 y 50 horas pos CIDR-B. Estos resultados indicarían que la IATF tardía al menos no resulta en una baja preñez y habría que realizar más trabajos para confirmar si esta diferencia favorable a la IATF después de las 53 horas de la remoción del dispositivo se mantiene.
Además del tratamiento con 1 mg de BE a las
24 HORAS pos CIDR-B, se puede sincronizar la ovulación utilizando GnRH
en el momento de la IATF y con esto disminuir el número de veces que los animales deben pasar por la
manga para recibir tratamientos. Recientemente, realizamos un trabajo
para evaluar esta hipótesis. En este trabajo se utilizaron 433 vacas
para carne con cría, con una condición corporal de
Todas las vacas recibieron un CIDR-B y 2 mg de BE en el Día 0. Además, la mitad de las vacas recibieron 50 mg de P4 al mismo tiempo. En el Día 8 se removieron los CIDR-B y se inyectó una dosis de PGF. Las vacas fueron subdivididas nuevamente para recibir 1 mg de BE a las 24 horas de retirado el CIDR-B o una inyección de 50 mg de GnRH (Cystorelin, Merial) en el momento de la IATF. Todas las vacas fueron IATF entre las 50 y 55 horas pos CIDR-B. Los datos fueron analizados por Regresión Logística y se encuentran resumidos en la Tabla 3.
Tabla 3: Porcentaje de preñez en vacas para carne con cría que
fueron tratadas con
CIDR-B y BE o GnRH para inducir la ovulación (adaptado de Bó y col, 2000).

No hubo diferencias en los índices de preñez entre los tratamientos. En otros trabajos se obtuvieron resultados similares; sin embargo, Colazo y Col. tuvieron un mayor porcentaje de preñez en vaquillonas sincronizadas con CIDR-B y cuya ovulación fue inducida con 0,5 mg de Cipionato de Estradiol (ECP) a las 24 horas de la remoción del CIDR-B (216/331, 65 %) en vaquillonas tratadas con GnRH en el momento de la IATF (169/328, 51 %) o ECP en el momento de la remoción del CIDR-B (168/320, 52 %; P<0,01). En un experimento preliminar se observó que las ovulaciones ocurrieron en promedio entre 60 y 84 horas después de retirado el CIDR-B con un 37 % (3/8) de vacas que ovularon entre las 72 y 84 horas, lo que indica que el semen debería mantenerse viable y en condiciones de fertilizar en el tracto reproductivo femenino durante 24 horas o más. Por lo tanto, el semen utilizado debe ser de excelente calidad en programas de IATF, sobre todo si se decide utilizar GnRH en el momento de la IA.
Con respecto al uso de P4 inyectable en el momento de la inserción de los dispositivos, no hubo diferencias en los porcentajes de preñez entre los animales que recibieron P4 o no. Estos resultados coinciden con los obtenidos recientemente por Cutaia y col. y Whittaker y col. utilizando dispositivos nuevos o reutilizados. A pesar de que la combinación de BE+P4 inyectable administrada en el momento de la inserción de los dispositivos resulta en una onda folicular más sincrónica que cuando se administra BE solo, los resultados de preñez a IATF indican que no es necesario utilizar P4 inyectable y tener una sincronización de la onda tan exacta para obtener porcentajes aceptables de preñez. No obstante, la utilización de BE inyectable sí es critica para inducir el crecimiento de una nueva onda folicular y evitar el desarrollo de folículos persistentes que disminuyen la fertilidad.
La utilización de eCG al momento de la remoción de dispositivos con P4 para sincronizar el celo de animales en anestro también ha sido estudiada. En general, la adición de eCG aumentó el porcentaje de ciclicidad y los porcentajes de preñez en vacas con estrés nutricional. Otros trabajos sugirieron que si la causa del anestro estuvo asociada solamente al efecto del amamantamiento y no al amamantamiento sumado a un estrés nutricional, la adición de eCG no aumentó el porcentaje de preñez. El porcentaje de vacas para carne con cría que fueron servidas por toros dentro de las 96 horas de la remoción del CIDR-B fue del 94 % para las tratadas con CIDR-B+eCG y del 88 % para las tratadas con CIDR-B sin eCG. El porcentaje de preñez de esos servicios fue del 58,5 % en ambos grupos.
Macmillam y Burke estudiaron tres protocolos para
sincronizar el celo de vacas lecheras en anestro. Dos de estos tratamientos
incluían la de 400 UI de eCG en el momento de la remoción del CIDR-B
o la administración de 1 mg de BE im 24 horas después de la
remoción del CIDR-B. La administración de BE a las 24 horas pos
CIDR-B resultó en un porcentaje mayor de vacas en celo (78 %) que el
tratamiento con eCG (57 %). En un resumen de varios estudios, vacas lecheras
diagnosticadas en anestro y tratadas con CIDR-B por 7 días mas la
aplicación de 1 mg BE im a las 24 horas de retirado el CIDR-B,
presentaron celo entre un
Recientemente realizamos un trabajo con el objetivo
de comparar el porcentaje de preñez de vacas secas Bradford tratadas con
un dispositivo intravaginal con P4 combinado con la
aplicación de eCG en el momento de retirar el dispositivo o con la
aplicación de BE 24 horas más tarde. El objetivo de este trabajo fue evaluar si la
adición de eCG al retirar el dispositivo permitía suprimir el
encierre de las 24 horas pos remoción del dispositivo para la
administración del BE, sin afectar los índices de preñez.
A su vez se comparó el porcentaje de preñez de vacas tratadas con
DIV-B o vacas tratadas con CIDR-B. Se utilizaron 140 vacas Bradford (3/8
Brahman y 5/8 Hereford) secas, ciclando y con condición corporal >2,5
(escala
Tabla 4: Porcentaje de preñez de vacas Bradford tratadas con un dispositivo con progesterona y BE
mas eCG en el momento de retirar el dispositivo o BE 24 horas después (adaptado de Bó y col., 2000).

Aunque los resultados fueron aceptables, la supresión de un pasaje por la manga de los animales del grupo tratado con eCG resultó en un menor porcentaje de preñez. Esto se puede deber a que como estas vacas tenían buena condición corporal, la necesidad de un estímulo para el crecimiento folicular no fue necesaria. Por otro lado, los resultados estarían indicando que el tratamiento con BE produce una mayor sincronía de las ovulaciones que con eCG y esto resultó en un mayor porcentaje de preñez en las vacas tratadas con BE. Estos resultados fueron recientemente confirmados en un experimento realizado utilizando vacas Angus con cría donde el porcentaje de preñez de las vacas tratadas con eCG en el momento de la remoción del dispositivo TRIUB fue significativamente inferior al de vacas tratadas con BE a las 24 horas pos TRIUB (Grupo eCG: 55/117, 47 % vs. Grupo BE: 76/125, 60,3 %; P<0,03).
La adición de eCG para estimular el
desarrollo folicular en vacas con cría tratadas con dispositivos con P4
y BE a las 24 horas presenta resultados contradictorios. Nosotros realizamos
trabajos preliminares en los años 1999 y 2000 para evaluar el efecto del
tratamiento con eCG en un esquema de sincronización con
progestágenos. En ambos casos se utilizaron vacas Angus (n= 108) con una
condición corporal de
48 IATF en ambos grupos). En el otro trabajo ya mencionado, 362 vacas Angus con
cría que fueron tratadas con 2 mg BE en el momento de la
inserción de dispositivos TRIUB y una dosis de PGF en el momento de la
remoción del TRIUB (Día 8). Las vacas fueron divididas al azar en
3 grupos para recibir 1 mg de BE a la 24 horas de removido el TRIUB, 400 UI de
eCG al
momento de la remoción del TRIUB o una combinación de 400 UI de
eCG a la remoción del TRIUB y 1 mg BE 24 horas después. Tampoco
en este caso hubo diferencias significativas en los porcentajes de
preñez entre las vacas tratadas con BE (76/125, 60,3 %) o con eCG+BE
(65/120, 54,2 %), pero ambos grupos fueron superiores al grupo tratado con eCG
solo (55/117, 47 %; P<0,03). En este caso las diferencias entre los grupos
se mantuvieron tanto para las vacas cíclicas como para las vacas en
anestro. Cabe aclarar que en ese lote de animales había un 60 % de vacas
ciclando y las que se encontraban en anestro tenían buena
condición corporal y no fue necesario un estímulo extra para el
crecimiento folicular, confirmando los resultados de otros trabajos ya
mencionados. Tal vez la adición de eCG tenga resultados positivos en
vacas en una condición corporal más comprometida que la que
utilizamos nosotros, como lo sugieren algunos resultados preliminares
realizados con vacas Nelore en Brasil. Serán necesarios más
experimentos de este tipo para confirmar estos resultados en vacas con pobre
condición corporal.
La sincronización de los celos de los
animales que no quedan gestantes después de la primera IA posibilita
maximizar el número de animales gestantes por esta técnica. Se
observó que al colocar un dispositivo CIDR-B (nuevo o usado) entre los Días
En un ensayo realizado por nuestro grupo utilizando
293 vacas secas, resultaron preñadas a la primera IA 176 vacas (60,0 %).
De las 117 vacas que resultaron vacías a la primera IA solo 69 (59,0 %)
repitieron celo con la resincronización y 54/69 (78,3 %) resultaron
preñadas. En total, el 78,5 % (230/293) de las vacas tratadas resultaron
preñadas con las dos IA. En otro trabajo con 150 vacas con cría
en pobre condición corporal, resultaron preñadas 39 (26 %) a la
primera IA. De las 111 vacas que resultaron vacías a la primera IA, solo
60 (54 %) repitieron celo con la resincronización y el 70 % (42/60) de
esas resultaron preñadas a la segunda IA. En total, el 54 % (81/150) de
las vacas tratadas resultaron preñadas con las dos IA. La ventaja de la
resincronización en este segundo caso, fue que se recuperó una
baja tasa de preñez inicial con una mejor preñez a la segunda IA
y el programa finalizó con resultados mas o menos aceptables. La
única desventaja que se observó en la utilización de este
esquema en vacas, es que solamente un
Otra posibilidad recientemente estudiada es la
utilización de una dosis baja de BE durante la fase luteal. El objetivo
es utilizar una dosis baja de BE que no llegue a desencadenar el mecanismo
luteolítico pero que sea suficiente para actuar sinérgicamente
con la progesterona secretada por el CL e inducir la regresión del
folículo dominante de la segunda onda folicular y transformar a todos
los animales en animales de 3 ondas, con intervalos interovulatorios de
Figura 1:
Distribución de los celos en vacas que recibieron un DIV-B entre los
Días
en el Día 13 (Resincronización) y vacas Grupo control. La distribución de los celos fue más
homogénea en el Grupo resincronización (P=0,0002; adaptado de Cutaia y col., 2002).

Los resultados finales de preñez fueron del 69,2 % (63/91) para el Grupo resincronización y del 57,4 % (54/94) para el Grupo control.
El patrón de distribución de celos en
el experimento anterior fue similar al observado recientemente en un trabajo
donde se utilizaron vacas Brangus con cría que fueron resincronizadas
con el mismo esquema anterior, utilizando dispositivos TRIUB. El 89 % (24/27)
de las vacas que resultaron vacías a la primera IA y fueron
resincronizadas con TRIUB entre los Días
Figura 2:
Distribución de los celos en vacas con cría y vaquillonas Brangus
que recibieron un TRIUB entre los Días
solo o combinado con 1 mg BE im en el Día 13 (TRIUB+BE). Entre las vacas, el porcentaje de animales que retornaron
al celo fue mayor (P<0,08) en el Grupo TRIUB+BE (21/24, 88,9 %) que en el Grupo TRIUB (16/23, 69,3 %). En las
vaquillonas el porcentaje de retorno fue de un 74,2 % (23/31; P>0,2 comparado con las vacas; adaptado de Cutaia y col., 2002).

En base a estos datos concluimos que la resincronización con dispositivos con progesterona y BE en vacas produce retorno al estro más sincrónico, sin afectar los porcentajes de preñez. Esto permite reducir considerablemente el tiempo de observación de los animales para la detección de celos y obtener altos porcentajes de preñez finales después de dos IA.
Otro cambio realizado a este tratamiento de
resincronización fue la adición de 0,5 o 1 mg de BE las 24 horas
de removido el CIDR-B. Esta nueva alternativa ha resultado en un mayor porcentaje de vacas Holstein en lactancia que retornaron al
celo después de la primera IA. En este experimento se utilizaron 591
vacas que fueron tratadas con CIDR-B en IA y resincronizadas con CIDR-B y 1 mg de BE en el
Día 13 pos IA. El CIDR-B fue removido en el Día 21 y en ese
momento las vacas fueron aleatoriamente asignadas a dos Grupos de tratamiento
(Grupo BE x 2 = 0,5 mg de BE 24 horas pos CIDR-B y Grupo BE x 1 = sin BE a las
24 horas pos CIDRB). Luego, las vacas detectadas en celo fueron IA a su vez
fueron resincronizadas por tercera vez, pero en este caso solo recibieron 1 mg
de BE. Hubo un mayor (P>0,05) porcentaje de vacas en el Grupo BE x 2 que
fueron IA por segunda vez (77,8 % vs. 102,7 %; P<0,05), pero sin afectar los niveles de concepción
al primer servicio (49,2 %, vs. 48,3 %). Por otro lado hubo mas vacas IA
durante el primer día de detección en el Grupo BE x 2 que en el
BE x 1. Lo interesante es que no hubo diferencias en los niveles de concepción
entre los grupos en la Primera, Segunda o Tercera IA. La preñez final
del rodeo fue mayor en el Grupo BE x 2 (84,8 vs. 75,7; P<0,05), simplemente
porque más vacas vacías mostraron celo y fueron IA durante los días
de observación.
En vacas para carne se realizaron algunas pruebas
preliminares con este esquema. Sobre 37 vacas IATF, 21 (56 %) resultaron
preñadas a la primera IA y las 16 (100 %) que no quedaron
preñadas retornaron al celo. De las 16 IA por segunda vez, 7 (43 %)
quedaron preñadas, por lo que el final fue 76 % de preñez
(28/37). Resultados similares fueron obtenidos por Péndola y Col..
Los buenos resultados obtenidos en vacas con
cría no se repitieron cuando se evaluó el mismo esquema en
vaquillonas de 15 meses. Obviamente, la fisiología y requerimientos de
las vaquillonas hacen que las mismas se puedan comportar diferente a las vacas
con cría. Se realizó un experimento con el objetivo de evaluar la
sincronización de los retornos al celo en vaquillonas previamente IATF,
utilizando un dispositivo DIV-B y BE. Se utilizaron 97 vaquillonas Hereford de
15 meses, con un peso de
Tabla 5.- Porcentaje de preñez en vacas Hereford con cría e IATF a las 48 hs o 56 hs de la
remoción del dispositivo DIV-B (adaptado de Bó y col, 2001).

Los datos demuestran que el tratamiento de
resincronización con dispositivos reutilizados entre el Día
Por lo tanto no recomendarnos el uso de BE para la
resincronización de vaquillonas. Por otra parte, la aceptable tasa de
resincronización que se
obtiene en vaquillonas y datos presentados en la Figura 2 con la sola
reutilización del dispositivo, no justifica correr el riesgo de inducir luteólisis
al agregar una inyección de 1 mg de BE en el Día 13 pos IATF en
esta categoría de
animales.
Los resultados presentados en este trabajo confirman que para obtener una máxima fertilidad en los esquemas de IATF es necesario controlar el CL, el desarrollo folicular y la ovulación. Los dispositivos con progestágenos son efectivos para sincronizar el celo en vaquillonas, vacas secas y vacas con cría y deben ir acompañados de una inyección de estrógeno (BE, E-17ß o VE) en el momento de su inserción para sincronizar el desarrollo de una nueva onda folicular y mejorar los índices de concepción a la IA.
La administración de BE o GnRH después de la remoción de los dispositivos resulta en la ovulación del folículo dominante y permite realizar IATF con buenos índices de preñez. Tomando datos de IATF a campo en distintos establecimientos y con distintas condiciones, sobre 5.743 animales tratados se obtuvo un porcentaje de preñez promedio de 51,3 %, con un mínimo de 28,7 % (vacas con cría con una CC de 2,5) y un máximo de 66,9 % (vacas con cría con una cc > 3,5; Figura 3).
Figura 3: Tasa de preñez en vacas y vaquillonas para carne tratadas con progestágenos y estradiol e Inseminadas a tiempo fijo (IATF). Los datos corresponden a un total de 5.743 animales IATF en 52 lotes distintos y están representados en base al resultado de preñez y la condición corporal promedio del lote (escala 1 al 5) estimada el día que se comenzaron los tratamientos.

Como bien puede observarse, la condición corporal es un factor excluyente en los
resultados de preñez a IATF y los resultados presentados aquí y
en otros trabajos sugieren que los animales deben tener una condición
corporal mínima de 2,5 (escala 1 al 5) o idealmente 3 para obtener
buenos resultados de preñez.
También se han
desarrollado tratamientos que posibilitan la resincronización de los
animales no preñados luego de la IATE Esto puede realizarse con
la inserción de un dispositivo con progesterona entre los Días
Bibliografía: 106
citas bibliográficas.
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