Director: Guillermo Alejandro
Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción
Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
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> Inseminación
artificial
Wiltbank, M.C.(1), Sartori, R.(1), Pursley, J.R.(2) y Vasconcelos,
J.L.M.(3). 2002. Taurus, Bs.As., 4(16):15-23.
(1) University of Wisconsin,
Madison, Wl, USA.; (2) Michigan State University, East Lansing, MI, USA.
(3) UNESP, Botucatu, Brasil. Conferencia dictada por Milo Wiltbank en
la 18ª Technical Conference
on Artificial Insemination and Reproduction, NAAB - 29 y 30 de
septiembre de 2000.
El momento óptimo para realizar la inseminación artificial (IA) ha sido discutido desde los inicios de la utilización comercial de la técnica. La mayoría de los estudios han sido realizados considerando el momento de inseminación en función de la detección de celo, sin embargo también se han efectuado investigaciones recientes en base a diferentes momentos de IA en relación a ovulaciones sincronizadas. Este tema es de gran importancia para la industria de la IA y está vinculado con la eficiencia de trabajo, el marketing de los servicios y el éxito de los resultados obtenidos con el producto semen. Existen otras revisiones sobre este tema por lo que el presente artículo tratará sólo algunos aspectos fisiológicos e históricos de los estudios realizados acerca del momento óptimo de IA e incluirá algunos de los resultados recientes logrados con diferentes momentos de IA.
La mayoría de los programas de IA
están basados en la detección de celo e inseminación de
las vacas en relación al momento en que el mismo es detectado. Las
preñeces logradas de estos servicios no dependen del comportamiento de
celo de las vacas sino de la ocurrencia de la ovulación de un ovocito
próxima al momento de las manifestaciones
estrales. Los cambios endocrinos y ováricos alrededor del celo han sido
muy bien caracterizados por medio de mediciones hormonales y seguimiento
ultrasonográfico por vía transrectal. La Figura 1 muestra en
forma simplificada los eventos claves que ocurren en el periestro: el aumento
de estradiol, la pasividad a la monta, el pico de LH y
la ovulación. Todos estos eventos
tienen como disparador el incremento de 1as concentraciones circulantes de
estradiol. Este aumento es debido al crecimiento de un folículo
preovulatorio en el ovario. Luego de la regresión del cuerpo
lúteo (CL), el folículo dominante crece y produce cantidades
crecientes de estradiol. La vaca se vuelve sexualmente activa antes del inicio
del celo (pasividad a la monta) a causa del aumento de estradiol en ausencia de progesterona (P4) circulante. La P4 está
baja debido a la regresión del CL. Si el CL no regresa y la P4 permanece
elevada, algunos o todos los eventos subsecuentes (pico de LH, celo, ovulación)
no ocurrirán aunque el estradiol aumente.
Luego de que las concentraciones de estradiol alcanzan niveles suficientes durante un cierto tiempo, se producen cambios a nivel cerebral que provocan el inicio de las manifestaciones de celo (pasividad a la monta). Existe también secreción de GnRH en grandes cantidades desde el hipotálamo. La secreción de GnRH causa el pico de LH. Estos dos eventos (celo y pico de GnRH/LH) ocurren muy cercanos en el tiempo, pero en realidad son debidos a dos acontecimientos distintos que están normalmente sincronizados. Por lo tanto, es posible que en algunas vacas ocurra el celo sin el correspondiente pico de LH.
Por ejemplo, algunas vacas que tienen quistes pueden tener manifestaciones de celo sin pico de LH y ovulación. Por medio de un control ultrasonográfico diario de vacas en lactancia (n= 175) observamos comportamiento de celo sin ovulación en el 11 % de los animales (Sartori y Wiltbank, datos no publicados). En general, estas vacas no tuvieron folículos suficientemente grandes para ser calificadas como vacas quísticas. La falta de ovulación probablemente sea debida a la ausencia de pico de LH inducido por el estradiol. Contrariamente, algunas veces vacas en lactancia que no presentaron comportamiento de celo, ovularon debido al pico de LH (aproximadamente un 9 %). Por lo tanto, aunque el celo y el pico de LH ocurren casi simultáneamente, hay casos en que uno de los eventos puede ocurrir en forma independiente.
El inicio del celo es debido a las altas concentraciones de estradiol. El comportamiento de celo en el bovino finaliza antes de la ovulación. El final del celo puede deberse a la disminución de las concentraciones circulantes de estradiol provocada por la marcada reducción de su síntesis por parte del folículo luego del pico de LH Como muestra la Figura 1, la duración del celo es mayor en vaquillonas que en vacas en lactancia
Nosotros hemos también encontrado que el pico de estradiol cercano al estro es menor en vacas en lactancia que en vaquillonas. Por lo tanto, la reducida intensidad y duración del celo en vacas en lactancia puede ser debida a la menor concentración de estradiol circulante.
El tiempo que transcurre desde el inicio del celo
hasta la ovulación varía entre
Es fundamental advertir que la IA en base al comportamiento de celo se fundamenta en la idea que el celo es un buen indicador del momento de ovulación. Pero si no se produce la ovulación, no habrá fertilización ni preñez aunque la vaca muestre muy claramente signos de celo. Un procedimiento comúnmente utilizado en los rodeos lecheros, denominado protocolo Ovsynch, fue desarrollado para permitir dar servicio a vacas con ovulaciones sincronizadas sin la necesidad de detección de celos. Este protocolo se basa en la inyección de GnRH para inducir el pico de LH y subsecuente ovulación. Este protocolo también ha permitido realizar numerosos estudios sobre el momento óptimo de IA en relación con ovulaciones inducidas. Es posible comparar el momento óptimo de IA entre estudios utilizando GnRH debido a que el inicio del celo debería corresponderse con el pico de GnRH/LH. Por lo tanto, el momento de aplicación de GnRH se aproxima al momento de inicio del celo y ambos ocurren unas 28 hs antes de la ovulación.
Los primeros estudios sugirieron que había un período muy reducido para lograr óptimos resultados con la IA. Como se muestra en la Tabla 1, los estudios de Trimberger y Davis indicaron que la vaca inseminada al comienzo de celo o 12 hs después de su finalización tenía reducidas tasas de concepción. La fertilidad óptima parecería ser lograda al inseminarse desde la mitad del celo hasta 6 hs después de su finalización. Esta información fue utilizada para desarrollar la denominada regla AM/PM para IA. Sin embargo, debería advertirse que hubo importantes deficiencias en este estudio. Desafortunadamente, el número de vacas por grupo tratado fue bajo para la comparación de tasas de concepción y no hubo un adecuado diseño estadístico para la comparación de datos. Además, la detección de celos se hizo solamente tres veces por día y las inseminaciones fueron realizadas con semen fresco depositado en el cérvix. Por lo tanto es difícil utilizar esta información para determinar el momento óptimo de IA en nuestras condiciones actuales.
En un segundo estudio, Trimberger informó resultados de 132 hembras a las que se les controló el momento de ovulación mediante palpación rectal. Las vacas (n=72) inseminadas antes de la ovulación tuvieron una tasa de concepción del 69 %, mientras que aquellas (n=60) inseminadas después de la ovulación tuvieron una tasa de concepción del 33 %.
Barret y Casida publicaron los resultados
obtenidos con 3.841 inseminaciones con intervalos conocidos desde el inicio del
celo (detectado por los productores) hasta el momento de la IA. El porcentaje
de preñez promedio fue de 52,4 %, con diferencias aparentes entre grupos
(0-3 hs= 46,3 % 3-<6 hs= 55,8 %; 6-<9 hs= 54,0 %; 9-<l6 hs= 53,5 %;
16-<20 hs= 54,4 %; 20-<25 hs= 50,5 %; 25 o más hs= 43,6 %). El
mayor descenso fue observado en vacas que fueron inseminadas después del
momento esperado de ovulación. También parece obtenerse
resultados ligeramente inferiores en vacas inseminadas antes de las 3 hs del
inicio del celo.
Aschbacher y col. realizaron un experimento de competencia espermática en el cual cada vaca era inseminada tres veces con semen de tres toros de raza diferente, al inicio del celo, 12 hs y 24 hs más tarde. No hubo un efecto significativo del momento de la IA sobre la fertilidad. Sin embargo, sólo se evaluaron en este estudio 50 vacas. Las vacas tendieron a concebir en las inseminaciones anteriores a la ovulación. Por lo tanto, en base a estos primeros estudios, particularmente las investigaciones de Trimberger, se impuso la regla AM/PM. No obstante, estos primeros estudios fueron más consistentes para sostener la idea que las vacas no deberían ser inseminadas después de la ovulación y no demostraron convincentemente el momento óptimo de IA.
Varios estudios han informado la obtención
de tasas de no retorno similares inseminando una o dos veces por día.
Foote comunicó los datos logrados a partir de 44.707 inseminaciones
utilizando semen no congelado. Hubo un 72,5 % de las vacas y vaquillonas que
fueron observadas en celo por primera vez a la mañana (AM) y 27,5 %
observadas por primera vez en celo a la tarde (PM). Estos resultados sugieren
que la detección de celo debería hacerse con mayor intensidad en
la mañana, debido a que el inicio del estro está distribuido al
azar a lo largo del día cuando se emplea un método de monitoreo
continuo. La tasa de no retorno a los 150-180 días promedio fue 69,3 % y
no hubo efecto del tiempo desde la detección de celo hasta la IA, cuando
ésta fue realizada dentro de las 24 hs de la detección. Las vacas
inseminadas después de las 24 hs de la detección tuvieron tasas
de no retorno inferiores (
Nebel y col comunicaron las tasas de
no retorno de vacas inseminadas una vez por día y de vacas inseminadas
según la regla AM/PM. No hubo efecto significativo del programa de IA
sobre la tasa de concepción (Tabla 2). González y col.
también encontraron que los resultados obtenidos inseminando sólo
a la mañana fueron similares a los logrados con la regla AM/PM (Tabla
3). Inseminar dos veces tampoco parece mejorar la tasa de preñez. Los
resultados obtenidos con una única IA al inicio del celo fueron
similares a aquellos logrados inseminando al inicio y 12 hs mas tarde (Tabla
4).

Gwazdauskas y col. evaluaron 2.600 inseminaciones
en vacas y vaquillonas Holstein para determinar el efecto de varios factores
sobre la fertilidad. Numerosos factores tuvieron efecto significativo sobre la
tasa de concepción, como: número de lactancia, número de
servicio, toro, lugar de descarga del semen en el tracto reproductivo y temperatura
máxima. Sorprendentemente, el tiempo desde la primera observación
del celo hasta la IA no tuvo efectos significativos sobre la tasa de
concepción.
Graves y col. hallaron que vacas Jersey inseminadas una vez por día tuvieron tasas de preñez similares a las obtenidas utilizando la regla AM/PM (Tabla 5). Este trabajo analiza el tiempo desde la detección hasta la IA (Tabla 6). Encontraron que las vacas que fueron detectadas en celo temprano a la mañana e inseminadas en la misma mañana tuvieron tasas de concepción ligeramente inferiores a las de aquellas inseminadas 12 hs posdetección. Por lo tanto, existe disponible una cantidad importante de datos que indica que inseminando una vez por día se obtienen resultados de fertilidad similares a los logrados con la regla AM/PM.

Sin embargo, un estudio de Foote encontró que inseminar en forma muy tardía tuvo efectos negativos y Graves y col. que la IA muy temprana podría tener efectos negativos sobre la fertilidad.
Robbins y col. llevaron a cabo un estudio con 2.091 vacas ele carne para determinar el momento óptimo de IA. La detección de celo fue realizada al amanecer y continuó hasta el mediodía y fue reiniciada a las 3-4 PM y continuó hasta el atardecer. Todas las vacas detectadas en celo un día fueron inseminadas al azar al día siguiente, de manera que fueron inseminadas entre 12 y 29 hs posteriores a la detección. Las vacas inseminadas entre 24 y 29 hs posteriores a la detección (n= 1.018) tendieron a una menor fertilidad (58-60 %) que las vacas inseminadas 14-23 posteriores a la detección (n=977; 66-69 %). Los autores también indicaron que las vacas inseminadas a las 12-13 hs posteriores a la detección tuvieron menor fertilidad (57 %), si bien este grupo tuvo menos datos (n=96) que los otros. No se analizaron períodos inferiores a las 12 hs.
Algunos estudios recientes sugieren
que hay un período de alrededor de 24 hs durante el cual se puede
obtener aceptable fertilidad. Diskin en Irlanda comunicó los resultados
de 1.200 inseminaciones a partir de toros de fertilidad promedio y por sobre el
promedio (Tabla 7). Inseminar en cualquier momento desde el inicio del celo
hasta 24 hs posteriores al comienzo arrojó tasas de parición
semejantes. Sin embargo, en las vacas inseminadas luego
de las 24 hs del comienzo del celo
se obtuvieron inferiores porcentajes de parición. Por lo tanto, ambos
estudios sostienen fuertemente que se obtiene una inferior fertilidad cuando
las vacas son inseminadas demasiado tarde (por ej. luego de la
ovulación).
Resultados similares, quizás mas marcados,
fueron informados por Maatje y col.. Utilizaron podómetros para determinar el inicio de celo
en 117 inseminaciones en 121 vacas. Como lo muestra
la Figura 2, se obtuvieron tasas de concepción similares en vacas
inseminadas 0-24 hs luego del inicio del celo. Las vacas inseminadas luego de
las 24 hs del inicio del estro tuvieron tasas de concepción más
bajas, si bien fueron incluidos en este grupo 17 inseminaciones.
Probablemente el estudio más grande que se
ha realizado estudiando el inicio del celo y la fertilidad fue llevado a cabo
por Dransfield y col.. Estos investigadores utilizaron el sistema de
detección de celo por radiotelemetría denominado Heat-Watch para determinar
el inicio del celo. Cada establecimiento eligió una
ventana de 3 horas en las cuales llevar a
cabo las IA. Ellos analizaron el tiempo desde el inicio del celo hasta la IA en
2.661 inseminaciones. Como lo muestra la Figura 3, la tasa de concepción
fue óptima en vacas inseminadas
Otro método utilizado para determinar el momento óptimo de IA es variar el tiempo de IA luego de una ovulación sincronizada. Un protocolo de sincronización de ovulación, denominado Ovsynch, ha sido desarrollado para utilizar en vacas lecheras en lactancia. Este protocolo utiliza GnRH y prostaglandina F2α (PG) para sincronizar el crecimiento folicular, la función luteal y el momento de ovulación. El tratamiento inicial con GnRH es dado a todas las vacas que se encuentran en cualquier fase del ciclo estral. Siete días mas tarde se les da PG para regresar los cuerpos lúteos. Dos días más tarde se administra una segunda dosis de GnRH para causar el pico de LH y la ovulación del folículo. Los folículos ovulan 24-32 hs luego de la segunda dosis de GnRH. Por lo tanto, el momento de la segunda GnRH puede ser comparado con el inicio del celo, debido a que en ambos transcurre aproximadamente el mismo tiempo hasta el pico de LH y alrededor de 28 hs hasta el momento de la ovulación.
Pursley y col. utilizaron el protocolo Ovsynch para
sincronizar la ovulación en 732 vacas lecheras en lactancia para evaluar
la hipótesis que existe un momento óptimo de inseminación
en relación a las ovulaciones sincronizadas. Para asegurar la validez de
los resultados, fueron variados los momentos de aplicación de hormonas a
lo largo del día para que todas las vacas pudieran ser inseminadas al mismo
tiempo, por el mismo inseminador y sin saber a
qué grupo pertenecían. Como lo
muestra la Tabla 8, la mayor tasa de concepción fue lograda a las 16 hs
luego de la segunda dosis de GnRH. No obstante, inseminando entre las 0 y 24 hs
posteriores a dicha aplicación se obtuvieron similares tasas de preñez.
Las inseminaciones realizadas luego del momento esperado de ovulación
(32 hs) lograron inferiores tasas de preñez. Las pérdidas de preñez
también tendieron a ser mayores y por lo tanto, el porcentaje de parición
a las 32 hs fue significativamente inferior que en vacas inseminadas en otro momento
(antes de la ovulación). También hubo una diferencia en la relación
de terneros machos y hembras nacidos debido al momento de IA.
Estamos ahora realizando otro estudio sobre el momento de IA, evaluando 1.601 inseminaciones realizadas a las 0 o 24 hs posteriores a la segunda dosis de GnRH. Elegimos estos dos momentos, porque son los más prácticos para administrar las inyecciones e IA, ya que en algunos tambos encierran las vacas una vez al día. Además, este estudio fue diseñado para evaluar si la menor pérdida de preñez y la mayor proporción de hembras nacidas que fueron logradas inseminando a las 0 hs podía repetirse en otro estudio. Encontramos que las tasas de concepción fueron mayores cuando las vacas fueron inseminadas a las 24 hs (35,1 %) en comparación con las obtenidas a las 0 hs posteriores a la segunda dosis de GnRH (29,2 %). Esta diferencia no fue grande pero estadísticamente significativa (p<0,05) debido al gran número de inseminaciones evaluadas. Las menores pérdidas de preñez en el grupo de 0 hs no se repitieron en este estudio, teniendo ambos grupos importantes pérdidas desde el día 28 hasta el parto (24,7 % de pérdidas de preñez en promedio). Hubo un 54 % de hembras nacidas en el grupo de 0 hs y un 46 % en el grupo de 24 hs. Existe una tendencia a una diferencia en estos resultados (p<0,l), pero no es totalmente convincente. La bibliografía no es clara sobre si hay efecto del momento de IA sobre la relación de terneros machos:hembras nacidos. Algunos estudios han demostrado que no hay efecto y otros que sí hay un efecto significativo. Es de esperar que los nuevos estudios que se realicen sobre el momento de la IA, examinen críticamente las pérdidas de preñez y la relación de terneros machos:hembras nacidos para proveer mayor información sobre estos temas.
Aunque las primeras investigaciones sugirieron que las tasas de concepción podrían mejorarse utilizando la regla AM/PM, existe ahora un acuerdo general en que las inseminaciones realizadas una vez por día logran casi idénticas tasas de concepción. Esto podría deberse a que las observaciones de celo infrecuentes en las condiciones de campo producirían una sustancial discrepancia entre el momento en que el celo es detectado y el inicio real del mismo. Las principales reducciones en fertilidad fueron debidas a inseminar muy tarde desde el inicio del estro. En varios estudios también hubo una disminución de la fertilidad por inseminar al inicio del celo, pero la reducción fue inferior que cuando se lo hacía demasiado tarde.
Aquellos estudios que determinaron con precisión el inicio del celo o que trabajaron con ovulaciones sincronizadas con GnRH generalmente mostraron que las IA realizadas a las 8-18 hs después del inicio del celo (o tratamiento con GnRH) tuvieron óptima fertilidad. Las inseminaciones al inicio del celo o al momento de la administración de GnRH generalmente produjeron tasas de concepción ligeramente inferiores. Esto podría ser explicado por la vida media de los espermatozoides. Existen también algunas evidencias, que necesitan ser confirmadas en futuros estudios, que las IA realizadas 24 hs antes del momento de la ovulación (al tiempo de la administración de GnRH producirían un aumento del 8-10 % en el porcentaje de terneras nacidas.
La mayor disminución en las tasas de concepción tuvo lugar cuando las vacas fueron inseminadas después de la ovulación (>24 hs del inicio del celo o administración de GnRH). Esta disminución de las tasas de concepción en inseminaciones tardías fue informada en varios estudios, desde los trabajos de Trimberger y Davis en los años '40 hasta los ensayos realizados en los '90. Parecería haber un incremento en las pérdidas de preñez en vacas que resultaron preñadas luego de una IA realizada después de la ovulación. Estos resultados probablemente se deban a la relativamente corta vida media del ovocito. Luego del pico de LH se produce en el bovino la reiniciación de la meiosis en el ovocito. Por lo tanto, la recomendación sobre el momento de IA deberían enfocarse más a lograr inseminaciones tempranas para asegurar que espermatozoides viables estén presentes antes de la ovulación.
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