Director: Guillermo Alejandro
Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción
Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
Volver a: principal > Cría: Inseminación artificial
Meds. Vets. R.L. Piccinali* y J.A. Trinidad*. 2003. Vet. Arg., Bs. As.,
20(200):739-744.
*Técnicos E.E.A INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos,
Arg.
La sincronización de celos con dispositivos intra vaginales, y su reutilización, puede constituir una fuente de infecciones en el aparato genital femenino. En este caso, se realizó, diagnóstico macroscópico y bacteriológico de los dispositivos intra vaginales utilizados sobre un rodeo de vacas con cría. El 98 % de los mismos fue recuperado al cabo de 7 días. El 50 % mostró algún tipo de contaminación fecal. Del 50 % restante, el 75 % presentó algún tipo de exudado purulento. Una muestra de los mismos resultó bacteriológicamente positiva en cultivos sobre agar sangre, donde se pudo identificar Staphylococcus aureus, Staphylococcus albus y Pseudomonas aeruginosa.
Palabras clave: bovinos para carne, celo, dispositivos intra vaginales, contaminación.
Ciertos aspectos de orden metodológico que
hacen al éxito o al fracaso de la inseminación artificial (IA) y
más aún a tiempo fijo (IATF), son de alguna manera poco
considerados a la hora de realizar las prácticas de
sincronización del celo en las hembras bovinas, en condiciones de campo.
Tanto es así que en general los dispositivos
intra vaginales (DIV) impregnados con una cantidad de progestágeno, pese
a ser considerados como alternativas válidas para sincronizar celo (Bo,
Cuitaia y Tríbulo, 2002), no son manejados con el debido respeto desde
el punto de vista de su contaminación.
Merece también observación el hecho,
de que en varios de estos dispositivos puede ser considerada su
reutilización, con lo que la contaminación podría ser transportada
a varias hembras del rodeo y persistir así durante mucho tiempo.
Tampoco existe debida conciencia, sobre las
consecuencias que pudiera tener la respuesta inflamatoria local que los mismos
provocan como cuerpo extraño, además del trauma mayor o menor que
pudiera producirse al introducir o retirar dichos dispositivos.
En todos los casos, la inflamación
afectará en mayor o menor medida el contenido de la vagina, lugar por
donde en un plazo relativamente breve, durante IATF (
Pese a que la mayoría de los autores hace
caso omiso de la influencia que la respuesta inflamatoria pudiera tener sobre
la preñez resultante de la utilización del DIV, es de hallazgo
frecuente la inflamación local en los puntos de contacto de los
dispositivos con la pared vaginal (observaciones de los autores, sin publicar).
Para evaluar si la utilización de un
dispositivo IV constituye una forma de contaminación de la vagina y la
respuesta inflamatoria concomitante a la utilización de los mismos, el
presente trabajo busca demostrar la calidad de la carga bacteriana de los
dispositivos retirados, así como su influencia sobre la respuesta
animal.
Se trabajó sobre un lote de 49 vacas
destetadas a los 60 días del parto en promedio (20/11/02). Previa
higiene de la región perineal con papel absorbente, se les colocó
un dispositivo intra vaginal sin uso previo, impregnado con
Los dispositivos fueron retirados a los 7
días de su aplicación (Bo, Cuitaia y Tríbulo, 2002).
Previo a ser retirados, se higienizó la zona
perineal con papel absorbente; se extrajeron por tracción del
cordón presente a tal efecto, evitando el contacto de los mismos con
materiales contaminados y se los colocó en bolsas de polietileno estériles
e identificadas, las que permanecieron en refrigeración hasta su
procesamiento.
Antes de las 4 horas de retirados, se los
evaluó por la presencia de exudados y/o MF y se tomaron muestras para
bacteriología.
Cinco de los mismos (20,83 %), tomados al azar,
fueron sometidos a un hisopado con hisopo estéril por su cara interior.
Con el material así obtenido se hizo inoculaciones de placas de Petri
con medio de agar base con el agregado de 10 % de sangre bovina heparinizada.
Las placas sembradas permanecieron en estufa a 37º
C por espacio de 48 horas.
Se realizó identificación de colonias
y morfología bacteriana a través de una tinción de GRAM
(Carter, 1969) sobre los materiales que desarrollaron en el medio de cultivo.
A: de la permanencia de los dispositivos.
De los 49 dispositivos colocados, se extravió sólo uno (2 %).
B: de integridad de los dispositivos.
Dos de los dispositivos recuperados tuvieron
roturas bilaterales del material de recubrimiento, evidenciándose el
"alma" semi-rígida de los mismos en superficie.
C: De la contaminación macroscópica.
De los 48 dispositivos recuperados, 24 (50 %)
presentaron algún tipo de contaminación fecal a la
observación macroscópica, pese al cuidado con que se trataron
durante la colocación, extracción y acondicionamiento. Debido a
esta circunstancia, ninguno de éstos fue utilizado para la etapa de
identificación bacteriológica.
De los 24 restantes, 18 (75 %) presentaron
algún tipo de exudado, a la
observación macroscópica, hallándose en su mayoría,
ubicada en el sector del dispositivo que tuvo contacto con la pared vaginal.
D: bacteriológicos.
Los cinco dispositivos del muestreo al azar,
resultaron bacteriológicamente positivos, a saber: Dos presentaron contaminación
bacteriana con crecimiento en agar sangre de colonias blancas o amarillentas, P
hemolíticas, identificadas como bacterias cocoides, morfológicamente
similares a Staphylococcus aureus y albus. Una de las mismas presentó
abundante crecimiento de un coco-bacilo identificado con el género Pseudomonas.
Los dos restantes
presentaron crecimiento de una mezcla de los anteriores, aunque en menor
cantidad (Carter, 1969).
El haber perdido sólo uno de los 49 DIB
colocados, constituye una permanencia aceptable de los mismos.
No se puede considerar igual, el hecho de haberse
rasgado el material de cobertura de dos de ellos, permitiendo la
aparición en superficie del "alma" semirígida de los
mismos, pudiéndose incrementar así su efecto traumático
sobre la mucosa vaginal.
Pese a realizar las maniobras de colocación
y retiro del dispositivo de la manera aconsejada por el instructivo del mismo y
considerando hasta donde fue posible la higiene de los procedimientos, la mitad
de los DIB resultó contaminado con materia fecal de manera
macroscópicamente evidente. Dicha contaminación, a pesar de las
precauciones, podría haberse producido al introducir o al retirar los
dispositivos, o bien durante el período de permanencia en el interior
del espacio vaginal.
En el último caso, la explicación de
estos hallazgos, pertenece al terreno de las hipótesis, en cuanto a que
la vagina no es un lugar que presente habitualmente contaminación fecal,
sin embargo, al ser transformado el espacio virtual que constituye la luz
vaginal en un espacio real por la presencia del DIB, podría haber
condicionado dicha contaminación; constituyéndose,
circunstancialmente en una neumovagina, entidad patológica bastamente
identificada (Benesch, 1963: Zemjanis, 1966, Ostrowski, 1979).
La presencia de MF en vagina, no puede considerarse
un hallazgo menor. La vagina constituye la puerta de entrada al cérvix y
pese a contener una flora mínima
de proporciones variables (Hafez 1993) es a través de ésta que
puede estar condicionada la presencia de infección uterina (Lourence,
1995)
El resto de los dispositivos, pese a no observarse
MF, presentó en su mayoría algún tipo de exudado purulento
(alguno sero-sanguinolento) lo que constituye una evidencia de la respuesta
inflamatoria vaginal a la presencia del DIV.
Pese a no presentar MF, en la totalidad de los DIV
tomados al azar, se evidenció algún tipo de contaminación
bacteriana, hallazgos coincidentes con lo ya informado por Williams (1952) y
por González et al (1985),
La presencia de contaminación, ya sea
accidental al introducir el dispositivo, o debido a su permanencia en vagina,
pudiera incidir de manera negativa sobre la preñez a IATF, condicionar
de alguna manera el éxito de la técnica y concomitantemente la
eficiencia reproductiva de los vientres, considerando que el tiempo
crítico de la mortalidad embrionaria temprana es entre el día
En el mismo sentido, se expresan Lafi y Kaneene
(1988) quienes consideran a las enfermedades infecciosas no específicas
del aparato genital como uno de los factores
de riesgo de la "vaca repetidora"
y de las pérdidas económicas que ésta produce.
Los hallazgos bacteriológicos, coinciden en
parte con los informados por McCaughey et al. (1982) en el tubo uterino
de vacas y postula que las mismas podrían haber ingresado a través
del cérvix y son considerados por Luginbuhl et al. (1981) como
potencial o cuestionablemente patógenos para el aparato genital de la
hembra bovina post parto.
Con relación a los hallazgos presentados,
considerando la importancia que pudieran tener (tanto la inflamación por
causas traumáticas inespecíficas, la respuesta vaginal al cuerpo
extraño, la presencia de materia fecal y la flora bacteriana normal o
esporádica) en el éxito de la técnica de inseminación
artificial, es que reviste trascendental importancia realizar el manejo de
cualquier dispositivo intra vaginal, de manera responsable y a través de
un minucioso proceso higiénico.
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