Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad
Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
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Marino Greifemberg. 1992. Entrevista. Rev. de
la Soc. Rural de
Jesús María, 64:46-49.
LA REVISTA: Cómo caracterizaría
Ud. el Norte de Córdoba con respecto al agua de bebida para la hacienda,
tanto en su calidad como en cantidad? De
acuerdo con lo anterior, ¿se puede dividir el Norte de Córdoba de
acuerdo con características o cualidades precisas del agua de bebida
para la hacienda?
MARINO GREIFEMBERG: En general, el agua de los
campos del Norte de Córdoba es de muy buena calidad y abundante para la
hacienda. La única parte de aguas salinas es la de Villa Candelaria en
el Departamento Río Seco, en la cual las primeras napas son salinas y
mejoran en profundidad y otras veces las primeras napas son buenas y se vuelven
salinas en profundidad; son zonas de aguas invertidas. En un caso tenemos aguas
buenas a 45 metros, y siguiendo para aumentar el caudal, se va dando con aguas
malas, con mucha sal.
En otras partes, a 11 metros empiezan
aguas malas y siguiendo para abajo, va empeorando hasta que sale un lodo (campo
de Don Guillermo Decker) con pedazos de caracoles, muy salado a los 80 metros.
También otra zona de aguas salobres es la de Quilino al norte, vecina a
las salinas.
En el resto del norte de
Córdoba tenemos aguas bastante buenas, en partes muy profundas, como en
La Dormida, donde la tenemos a 260 metros de profundidad y con poco caudal , como en el caso de "Pozo de la Carreta";
también en el campo del Sr. Lavezo, a 290 metros, en el campo del Ing.
Aguilar Benítez el agua está a 230 metros, con poco caudal,
apenas 1400 litros por hora, son campos que están en el Departamento
Tulumba.
En la zona de Obispo Trejo y Chalacea
hay que perforar a 180/200 metros para conseguir agua buena, que en algunos
casos es surgente.
En el Departamento Totoral la
profundidad del agua está entre los 50 y 100 metros, aguas buenas. En
Colón, en el llano, tenemos agua entre los 30 y 70 metros, en las
sierras el agua está cerca en todas partes, entre 10 y 20 metros, muy
buenas aguas y abundantes.
L.R.: Qué opina de las represas como
fuente de agua para la hacienda?
M.G.: Quedan pocas en el Norte de Córdoba.
Hay represas que se rompen por “mallines”, que las vacían.
Hay que perforar.
L.R.: Estima Ud. que los campos ganaderos del
Norte de Córdoba tienen una buena infraestructura para dar agua a la
hacienda?
M.G.: La infraestructura para dar agua a la
hacienda es, en general, bastante buena. Hay buenas instalaciones de
cañerías y bebederos, con pocas perforaciones.
L.R.: En general, ¿los ganaderos tienen
un conocimiento exacto de la calidad del agua para su hacienda? Realizan
análisis periódicos?
M.G.: Hablando de los ganaderos, la mayoría
conoce la calidad del agua de su campo, pero no hacen los análisis necesarios.
Creen que con hacer un análisis es suficiente, cuando lo correcto es
hacer análisis permanentes dos veces por año, hay variaciones de
calidad en el tiempo.
L.R.: ¿Tienen los ganaderos los
conocimientos necesarios sobre las características de los distintos
materiales que se utilizan para la confección de las redes de
cañerías?
M. G. : Con respecto a los materiales que se utilizan para distribuir el agua,
los ganaderos no tienen mucho conocimiento ni experiencia, deben buscar
asesoramiento para utilizar los materiales adecuados, de acuerdo con la
altimetría del campo, conocer las pérdidas por rozamiento de los
distintos diámetros de cañerías, para llevar el agua a
determinadas distancias, con determinado caudal de agua, de acuerdo con
la población ganadera del campo y de cada potrero. Tienen que
asesorarse: cada diámetro de caño soporta distintas presiones.
L.R.: ¿Cuáles son a su criterio
las características de esos materiales y en que casos deben utilizarse
unos y otros?
M.G.: Hay un problema con los caños de
polietileno o P.V.C. Hoy los de polietileno no son de diámetro interior perfecto,
tienen distintos diámetros, se incrustan fácilmente y se tapan,
con los consiguientes problemas. El caño PVC es de diámetro
parejo, por lo que es más conveniente. Hay que descartar los
caños de polietileno por imperfectos, más caros que los PVC, y
además, en las uniones del polietileno, se achica el diámetro,
con pérdidas de presión. Con el PVC unido con cuplas casi no hay
roce en las uniones. Hoy los ganaderos son concientes de que deben hacerse
asesorar por gente entendida que domine el tema, tomando la altimetría
del terreno y en base a eso determinar el diámetro de los caños a
colocar, y con que presión, y evitar que los caños se
"chupen" o aspiren, por falta de espesor de pared. Lamentablemente no
hay técnicos de nivel universitario que actúen en la zona.
Estamos los prácticos nomás, con muchos años de
experiencia y con los cursos que nos da PLUVIUS, con bastante frecuencia. Con
respecto a los accesorios que se utilizan en las instalaciones, hay que
recomendar nunca usar "T" ni codos se deben usar curvas lo más
largas posibles, a 45 grados, pero nunca codos, que achican el caudal, las
"T" deben reemplazarse por un ramal en "Y". Los
respiraderos de agua deben colocarse únicamente en caños en
subida, nunca en trayectos planos ni en bajada. Yo no pongo nunca respiraderos
en las cañerías. Mando el agua con bomba, saco todo el aire, y se
acabó el problema. Con respecto a las llaves esclusas, deben utilizarse
las que vienen con dos estopadas, porque las de una sola prensa estopada se
aflojan enseguida, aspiran aire por el vástago y siempre se tiene aire
en las cañerías.
L.R.: ¿Qué técnicos de
nivel universitario conoce ud. que han actuado con éxito en el Norte de
Córdoba, en lo que hace a Geología e Hidráulica?
M.G.: Con respecto a la parte
geológica, o sea la presencia de agua en el subsuelo, profundidades,
calidad, caudales, etc., debería haber una institución
pública a quien recurrir antes de iniciar una perforación, para
que le indiquen con cierta precisión dónde perforar y que se
puede esperar, denunciar la perforación, registrarla, y si resultan
aguas malas, sellar la napa mala y seguir perforando, pero cuidando que no se
mezclen las napas. Hidráulica de la Pcia. de Córdoba tiene información al respecto, pero
se perfora sin conocimiento previo, al azar. Hay un código de aguas,
decreto nº 5589 de la provincia, convendría que los ganaderos lo
conozcan. También es
importante tener el mapa o croquis del perfil de la perforación, por
cualquier modificación o arreglo que hubiese que hacer. Quiero hacer hincapié
sobre el problema de cuidar mucho de no mezclar napas malas con las buenas,
sellando las malas.
L.R.: Ud. tiene mucha experiencia sobre el uso
de sifones. ¿Qué nos puede decir al respecto?
M. G. : Vamos a tratar un poco el tema de los
sifones, que son necesarios utilizar si se encuentra agua suficiente, cuando el
agua de los campos está muy profunda y es escasa. En
"Pozo de la Carreta" una perforación llega a 280 metros,
subiendo el agua a 260 pero con un caudal muy bajo de 1400 litros por hora, con lo
cual se obtenía un agua muy cara. Por medio de un sifón entonces,
se sacó agua de un pozo de 7 metros, del otro lado de la ruta, en pie de
sierra y por simple desnivel, se llevó el agua hasta el fondo del campo
que tiene 16 km., tanques mediante. En el campo "El Zapallar" de
Bridas Argentina, instalamos un sifón que tiene 27 km, otro sifón
se instaló en Rosario de la Frontera, eliminando un bombeador y llevando
el agua a 12 km. Con el sifón el agua va sola, sin bombeo, el secreto es
saber cargar el sifón, para que trabaje ininterrumpidamente.
Concluyendo este reportaje, lo que
siempre aconsejo, en contra de mis intereses, es hacer en los campos una sola
perforación, bien ubicada, y de ahí distribuir el agua con los
correspondientes tanques de reserva, o si son necesarias dos perforaciones,
unirlas una con otra.
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