Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. Álvaro Frigerio. 2005. TERKO,
Tecnologías Agropecuarias.
Una vez
determinado el tipo de instalación y el energizador que garantizará un buen
funcionamiento, es determinante la buena elección de los elementos necesarios
para la construcción del eléctrico, que se adecue al tiempo de uso y no se
convierta en una permanente fuente de problemas y constante reposición.
Los cercos eléctricos son una herramienta indispensable para toda la
explotación agropecuaria y permiten manejos y subdivisiones que no podrían hacerse
de otra forma, por lo que al ser una solución económica no se debe exagerar el
ahorro, perjudicando el éxito del sistema.
De acuerdo
con el concepto de que cuanto más grueso es el conductor, menor será su
resistencia eléctrica y mayor su conductividad, en toda la extensión de las
líneas madres o distribuidoras de corriente debe usarse 17/15. La calidad
del alambre debe ser buena ya que por ser el galvanizado un baño, al saltarse
genera focos de óxido en nudos y puentes, perjudicando la conducción.
Para equipos mayores a 4 joules es imprescindible respetar estas
recomendaciones.
En las
instalaciones locales o en las parcelas que se “alimentan” de la línea madre se
puede reducir la sección, con alambres tipo 14/12.
LOS CABLES
ELECTROPLÁSTICOS se utilizan
sólo con carretel, recomendándose los de 6 hebras de acero o más. No se
recomienda utilizar en tramos mayores a 500 mts. por línea porque disminuye
mucho el voltaje. Hay piolines que además poseen hilos de cobre que le
dan mucha mayor conductividad.
LAS CINTAS
ELECTROPLÁSTICAS cumplen
funciones similares a los cables plásticos aportando mucha mayor visibilidad
todavía por su ancho y por el movimiento que les produce el viento. Se
usan para manejo de caballos en instalaciones fijas o temporarias con carretel,
para el control de animales no tradicionales o para animales que están en
período de aprendizaje.
Cuando es
necesario cambiar las parcelas diariamente o cada pocos días, se debe recurrir
al uso del carretel y las varillas metálicas o plásticas. Las primeras
fueron una herramienta eficaz y económica durante años hasta la aparición de
varillas plásticas.
No
recomendamos el uso de varillas de acero con “rulo” o “cola de chancho” por ser
mal aislantes las mangueras y deteriorarse rápidamente por los efectos del sol
o del roce con los cables.
Al ser
livianas, flexibles y permitir varias alturas del cable, han desplazado a las
de acero en los pastoreos rotativos.
Son estos los
aislantes que soportan la tensión del alambre y los estiramientos a los que se
someten los eléctricos. En su elección influye el destino o tiempo de
vida previsto para la instalación y las condiciones climáticas de la zona.
Para ser
considerados buenos aislantes deben garantizar una distancia mínima de 15mm.
entre el alambre electrificado y el que se pretende aislar, de tal manera que
de ninguna forma se toquen o haya una inducción eléctrica entre ambos.
Esta premisa es fundamental en la elección de cualquier aislante a tener en
cuenta. No se recomiendan los aisladores de arranque macizos porque se
parten con la tensión.
En la línea
madre o en cercados permanentes de varios hilos, donde la construcción es
definitiva y de mayor esfuerzo por tensión hay que elegir los nuevos aislantes
de fibra de vidrio y nylon de larga vida. Los alambrados internos y las
subdivisiones de parcelas, permiten el uso de esquineros plásticos,
recomendando que la elección sea en base a su diseño y calidad y no exclusivamente
a su costo. Un aislador es barato por poca y mala calidad de material
plástico lo que hará que no soporte el esfuerzo al que será sometido y
“saltará” al poco tiempo, obligando a un permanente control y gasto por
reposición.
A diferencia
de los esquineros, los aisladores para piques, no trabajan con tanto esfuerzo y
solo deben garantizar que el alambre corra libremente, para poder bajar o subir
los alambres para el paso de hacienda o vehículos. También se recomienda
elegir aisladores fuertes, de materiales plásticos aditivados contra UV, para
evitar recambios frecuentes. Se recomiendan el color negro, tipo “W”.
Al recorrer
una instalación a la búsqueda de fallas, la primera pregunta es si hay varillas
de acero y cómo están instaladas. Es tan grande el riesgo al no asegurar
una buena aislación cuando se trabaja con estos materiales, que hay que prestar
especial atención a los 15mm. y a la calidad de plástico que lo compone.
Cuando por economía se resuelve el empleo de varillas o postes metálicos, el
gasto debe aplicarse a un buen aislante, cuyo diseño asegure que no se salga el
alambre y toque el metal.
Hay
oportunidades en la instalación que es necesario el empleo de manijas aisladas
para poder mantener electrificado el paso, permitiendo abrir o cerrar sin
interrumpir el circuito. El diseño tiene que asegurar que no tengan
corriente aún en los días de humedad. El resorte o espiral que facilita
su apertura no debe ser sometido a grandes tensiones, sino que todo el alambre
del paso debe estar flojo para poder abrir fácilmente y darles mayor vida útil
a las manijas. Las cintas electroplásticas también son usadas para
acoplar a las manijas y darle más visibilidad al paso.
Han sido
diseñados específicamente para este trabajo. Se componen de un alambre de
acero doblemente aislado que se utiliza para el paso de puertas, cruce de
calles o cada vez que sea necesario hacer pasos bajo tierra. A pesar de
su excelente aislación, deben ser protegidos además por mangueras o caños
plásticos que garanticen seguridad de conducción sin pérdidas. También
pueden ser utilizadas para llevar el VIVO desde el electrificador hasta el
alambre en cortas distancias. Ha salido al mercado últimamente cable
subterráneo de alta conductividad (2,5mm.) especial para electrificadores
mayores a 4 joules.
Al crecer el
tamaño de las instalaciones, se vuelve necesario facilitar la conexión o desconexión
de sectores, con las llaves de corte o interruptores, permitiendo hacer cambios
de parcela, reparar los alambres o aisladores, eliminar sectores sin uso y
detectar pérdidas, sin tener que levantar los puentes (siempre vuelven a
hacerse en forma deficiente).
Los
interruptores de línea hacen más fácil el trabajo del personal y garantizan
uniones fijas y firmes a lo largo del tiempo.
Estos
separadores permiten instalar un alambre electrificado paralelo a un
convencional, para protegerlo de la presión que ejercen los animales al
rascarse, como rejuvenecedor de viejos alambres o como línea conductora de
corriente para alimentar otras parcelas.
Mal
denominado pararrayos, este accesorio protege y disminuye considerablemente los
riesgos de las tormentas eléctricas, por las peligrosas descargas que pueden
quemar equipos o paneles. Cuando un rayo cae en un eléctrico, “busca” la
forma más fácil y rápida de llegar a la tierra más cercana. Estos diversificadores
lo desvían a tierra entes de alcanzar a perjudicar el equipo. Protege de
los rayos que caen en el alambre eléctrico, pero no de los rayos que entran a
través de la red a 220V.
Para aprender
a encontrar una pérdida es necesario conocer cómo se comporta el voltaje de la
“patada”, en una instalación de alambrados eléctricos. Este es el único
parámetro medible que nos indicará cómo está funcionando el sistema, su
conocimiento tanto del productor, como del personal que lo maneja, estimulará un
buen mantenimiento de la instalación.
Podemos decir
que en una correcta o ideal instalación el voltaje es uniforme o igual en todas
partes, lo que indica que cualquier cortocircuito o pérdida produce una caída
del voltaje en todo el sistema. Esto significa que la lectura en los
bornes del energizador es,
salvo
pequeñas variaciones, igual que en cualquier otro lugar del circuito, lo que
facilita y permite una rápida detección de las pérdidas que afectan al voltaje.
Es en este
punto donde una correcta sectorización cobra vital importancia ya que todo el
método de búsqueda se basa en mediciones por eliminación de sectores.
Al comprobar con el voltímetro digital en los bornes del
energizador, que la “patada” es baja o insuficiente, es necesario salir al campo
a encontrar el problema que ocasiona la pérdida. Al llegar a la división
de alambres más cercana al equipo se hace la primera prueba de eliminación en
donde probablemente ya detectemos a cual sector pertenece el problema. A
partir de allí y basándonos en la misma metodología iremos eliminando sectores
para rápidamente solucionar el “corto” que nos afectaba. Queda claro
entonces que si el voltaje sube notablemente el eliminar un sector, la falla se
encuentra en el sector eliminado.
En una buena
instalación y con el energizador bien dimensionado puede ocurrir, que al final
de la línea haya una subida de voltaje.
Una caída del
mismo a medida que nos alejamos del equipo, puede indicar acumulación de
pérdidas, malas conexiones o radio de acción o alcance del equipo
superados. El no detectar ningún defecto notorio en la instalación cuando
hay bajo voltaje puede ser indicativo de la resistencia producida por la
cantidad de alambre electrificado, por condiciones de mala humedad en el suelo
o acumulación de pequeñas pérdidas en la línea.
Como durante
el día se podrán observar diferentes lecturas, todas las mediciones, como los
recorridos para detectar las fallas deben realizarse en condiciones de humedad
normales o sea cuando el rocío levantó y la lectura es más confiable.
Solamente a
medida que nos acercamos a la pérdida se nota una progresiva y relativa caída
del voltaje. Como dato curioso, la interferencia en la radio de un
vehículo se hace más pronunciada también cerca de la falla, lo que indica que
cuanto más interfiere el eléctrico a la radio, mayor es la cantidad de pérdidas
del sistema.
La detección
de fallas en sistemas centrales es imposible sin la ayuda de un voltímetro
digital o al menos el de 5 luces. Cosa que no es tan importante en
instalaciones locales de fácil recorrido, salvo que la subdivisión sea muy
intensa.
El voltaje
mínimo para control es 3000V. De todas maneras es bueno recordar
que a mayor energía en joules del electrificador, su poder de control, y el
“dolor” de la patada para el ganado, es mayor que un electrificador pequeño,
aún cuando en el alambre los dos entreguen 3000V.
Para
colaborar a comprender el párrafo anterior, es bueno recordar las fallas más
habituales que detectamos en el campo:
♦
Mala
tierra.
♦
Mala conexión
del energizador al alambre.
♦
Energizador
mal dimensionado.
♦
Contactos
o puentes flojos.
♦
Aislantes
no aconsejados (mangueritas, goma negra, madera, huesos, etc.)
♦
Cruces con
alambres neutros que descargan a tierra.
♦
Aisladores
saltados en varillas o postes metálicos.
♦
Varillas
“cola de chancho” o con “rulo”.
♦
Excesiva
vegetación tocando los alambres.
♦
Cortocircuitos
accidentales (alambres sueltos colgados, ramas caídas, aisladores esquineros
saltados, etc.)
♦
Acumulación
de óxidos.
Esta es sólo una
síntesis de algunas fallas comunes que provocan importantes caídas de
voltaje. Para evitar que se produzca una excesiva acumulación de pequeñas
pérdidas, que derivarían en un cortocircuito importante, hay que revisar
periódicamente la línea haciendo un mantenimiento preventivo y utilizar
materiales de buena calidad.
Un método
práctico y duradero para el control de malezas debajo de los alambres es
aplicar herbicidas totales que evitan el permanente corte y control de los
pastos que producen las pérdidas.
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