Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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> Invernada o engorde a corral o feedlot
Ing Agr. Guillermo Molina*. 2004. Marca Líquida Agropecuaria, Cba.,
14(126):17-20.
*Nutrición Animal Córdoba.
En días de definición de estrategias de destete precoz o anticipado, debemos analizar la alternativa de destinar parte de la zafra a sistemas intensivos de engorde. Analizar los números ayuda a definir la adopción de esta herramienta.
Pocos productores desconocen todavía los sistemas de producción de terneros gordos en confinamiento con maíz entero sin dieta láctea. Su aparición a partir de la implementación como alternativa para canalizar la producción de terneros machos de tambo abrió las puertas a una generalización de su empleo para otros animales de razas netamente carniceras. Su rápida difusión se vio impulsada por la sencillez de su implementación y el bajo costo en instalaciones; pero la obtención de la máxima eficiencia de producción y la más alta rentabilidad, solo se obtiene observando en forma ajustada las pautas de manejo necesarias para lograr la mayor conversión de alimento en carne; sin superar el límite que nos separa de severas disfunciones digestivas, que pueden acarrearnos incluso a soportar mortandad de animales o afecciones crónicas que significaran bajísima eficiencia del sistema, en animales aislados que bajarán la media general o en cada lote en conjunto.
La alta conversión del sistema de producción de terneros gordos se basa en el desafío constante a la capacidad fisiológica de metabolizar los nutrientes aportados por la dieta. Este fin se logra solo en función del consumo en forma voluntaria, de una ración que logra balancear su alto contenido energético (el 70 % o más de su composición son almidones provenientes de cereales) con fuentes de proteína con distintos sitios de absorción. Siempre existe un nutriente que actúa como limitante (ley del mínimo). Garantizar la provisión de cada uno de ellos hasta cubrir los requerimientos de los animales es condición necesaria para lograr el aprovechamiento de los restantes nutrientes. La disponibilidad permanente de alimento en los comederos es un requisito del sistema para permitir el empleo de maíz entero, que redunda en una baja sustancial del costo del sistema al eliminar el gasto de molienda de los ingredientes, el mezclado y la molienda e incorporación de fibra; (cuyo valor de mercado se ve multiplicado en condiciones de sequía prolongada).

Los cambios en los animales se observan en
muy poco tiempo
Es indispensable también
contar con una fuente de agua limpia y fresca. Los corrales deben ser
sombreados y con una superficie mínima que va desde los
Es suficiente disponer
pequeños.
En caso de colocar media
sombra en los corrales la orientación debe ser norte-sur para permitir el
secado por el sol después de las lluvias. La adaptación al sistema importa un
período de 15 días con una dieta específica. Algunas de estas recomendaciones
puede diferir e incluso ser opuestas a las recomendaciones tradicionales de
manejo de FEEDLOT. Esto se debe a que aquellas provienen fundamentalmente de
publicaciones originadas en EE.UU., donde los animales engordados a corral son
animales adultos con altos pesos de terminación.
El correcto manejo sanitario es vital para el éxito del sistema. El veterinario asesor es quien mejor conoce el historial de los rodeos y la incidencia de enfermedades en cada establecimiento. Su recomendación es fundamental a fin de establecer la conveniencia de aplicación tanto de planes de control de parásitos, como de vacunación contra enfermedades virales y bacterianas.
Tradicionalmente se manejan relaciones de precios
entre el valor del gordo y del cereal a fin de determinar la conveniencia de
realizar planteos de feedlot. Realizamos un análisis más detallado de la
situación actual sobre la base de valores de mercado del 24 de febrero de 2004,
para estimar margen bruto y rentabilidad de algunas alternativas de producción
de ternero bolita. Se trabajó con cuatro dietas alternativas en terneros de
1- Maíz quebrado (54 %) + rollo de alfalfa (43 %) + suplemento mineral con oligoelementos y ionóforo (2 %).
2- Maíz entero (80 %) + concentrado comercial primera marca (20 %).
3- Maíz entero + concentrado comercial primera marca + pellet de girasol.
4- Alimento balanceado completo de primera marca.
Y con tres rangos de peso de los animales con dietas de maíz y concentrado comercial:
1-
2-
3-
Con relación a las diferentes dietas Cuadro 1 y gráfico 1, el menor costo se logro con el uso de maíz, subproducto de girasol y concentrado comercial (alternativa 3) y el peor resultado con la opción 1 de maíz, alfalfa y suplemento mineral. Esto se explica por ser esta una dieta de más baja energía, que prolonga la alimentación en el tiempo (142 días de engorde contra 90 días con las otras raciones) al ser imposible alcanzar los mínimos de proteína con menores inclusiones de alfalfa.
Costo por Kg ganado según dieta

Con relación a los distintos pesos (Gráfico y cuadro 2), a medida que aumenta el peso promedio del lote disminuye la eficiencia de conversión (Kilogramos de alimento para ganar un Kilogramo de peso vivo), pero también decrece el costo de la ración para esos animales y se reduce el diferencial precio de compra/venta del ternero. Por tanto el costo es creciente a medida que es mayor el peso de los animales.
Costo por Kg ganado según rango de pesos

Al analizar la rentabilidad para cada uno de estos
casos (Gráficos 3 y 4); el resultado es claramente desfavorable para las dietas
de baja energía que prolongan los períodos de engorde y aparecen como más convenientes aquellas
que incorporan cereal y subproductos de molienda. En función de los pesos de
los animales, la alta eficiencia se compensa en parte con el diferencial de
compra/venta.
Grafico 3: Rentabilidad por ciclo y anualizada según dieta. Gráfico 4.- Rentabilidad por ciclo y anual según rango de peso.

El ingreso bruto marginal entonces de la aplicación de esta técnica en forma correcta, alcanza entre 80 $ y 100 $ por ternero y por ciclo (Cuadro 3), y una secuencia óptima para su aplicación a lo largo del año será iniciar con los terneros machos cabeza de parición provenientes del destete precoz o adelantado; continúa con las terneras de rechazo en primera selección y finaliza con los terneros machos y hembras cola de parición.

Esta técnica aparece nuevamente como una herramienta válida para incrementar el margen bruto de las explotaciones ganaderas que no disponen de capacidad para encarar un ciclo completo pastoril y deben comercializar sus terneros al destete, o en años de particular baja disponibilidad forrajera para canalizar parte de la producción propia de terneros que no podrán recriarse para engorde a pastura.
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