Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a:
principal
> Invernada o engorde a corral o feedlot
Maresca, S., Santini, F.J. y
Paván, E. . 2003. INTA -
Cuenca del Salado.
Universidad Nacional de Mar del
Plata, Fac. de Ciencias Agrarias.
Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria EEA Balcarce.
El engorde a corral representa una de las principales formas de producción intensiva de bovinos para carne. En este sistema, la variable de mayor incidencia en el costo de producción es el alimento, razón por la cual la eficiencia de utilización del mismo es un aspecto fundamental en la eficiencia global del sistema de producción.
El grano de maíz es el más utilizado en la alimentación de ganado en una amplia zona de nuestro país. Durante muchos años se ha estudiado la forma de mejorar la utilización de este grano por los rumiantes, con especial énfasis en los diferentes métodos de procesamiento. No obstante, siguen existiendo controversias sobre la conveniencia de utilizar el grano entero o procesado.
Muchos autores han demostrado que el principal efecto del procesado del grano de maíz (molido, aplastado en seco o aplastado al vapor, etc.), es favorecer la ruptura de la matriz proteica que contiene los gránulos de almidón, mejorando su digestibilidad en todo el tracto digestivo (Lee, Galyean y Lofgreen, 1982; Brent Theurer, 1986; Murphy, Fluharty y Loerch, 1994). Sin embargo, esta ruptura de la matriz proteica puede realizarse durante la masticación del grano por parte del animal (Morgan y Campling, 1978; Orskov, 1979).
Se concluye empíricamente que en animales jóvenes
(de menos de
Por otro lado, la utilización de grano de maíz entero en la dieta de animales jóvenes evitaría el costo adicional del procesamiento, y disminuiría la posible ocurrencia de desequilibrios metabólicos (acidosis) como consecuencia de su menor tasa de fermentación ruminal con respecto al procesado. De esta forma, se evitarían los menores aumentos diarios de peso vivo que se producen por este tipo de trastornos digestivos que, en casos extremos, puede generar la muerte del animal (Owens, Secrist, Hill y Gill, 1998).
En nuestro país no se dispone de información sobre la conveniencia de utilizar los granos enteros o procesados en la alimentación de animales jóvenes. Por tal motivo, se realizó el siguiente ensayo cuyo objetivo fue evaluar el efecto de la utilización de grano de maíz entero o partido sobre el comportamiento productivo de terneras alimentadas a corral.
El ensayo se realizó en la Reserva Nº. 7 de la EEA
Balcarce del INTA (371 45` S, 581 18` W), durante los meses de abril a julio de
1999. Se utilizaron 116 terneras de raza británica con un peso inicial promedio
de
Los tratamientos se definieron en base a las características del grano de maíz utilizado en la dieta, T1: grano de maíz entero (GMe) y T2: grano de maíz partido (GMp). En ambos tratamientos el grano representó el 40% del total de la materia seca suministrada; el resto de la dieta se balanceó con harina de girasol peleteada (30%) y silaje de planta entera de maíz (30%) para alcanzar un 18% de proteína bruta. Se suministró junto con la ración un 0,02% de un balanceado comercial de sales minerales. Los componentes de la dieta se mezclaron en un carro distribuidor (mixer) antes de ser entregados. Las raciones se suministraron en partes iguales dos veces al día, a las 8:00 y 16:00 hs.
Los Cuadros 1 y 2 muestran la composición química
de los ingredientes de la dieta y de los tratamientos, respectivamente, los que
se determinaron a partir de los siguientes análisis: a) materia seca (MS)
mediante secado en estufa a
CUADRO 1: Composición química de los componentes de la dieta (%)

CUADRO 2: Composición química de las dietas (%).

Sobre los animales se realizaron las siguientes
mediciones:
a) Ganancia diaria de peso vivo (GDPV): se calculó individualmente por diferencia entre el peso final y el inicial sobre el total de días de ensayo.
b) Tasa de engrasamiento: por medio de determinaciones ultrasonográficas, cada 28 días, del espesor de grasa dorsal entre la 12E y 13E costilla (Ecógrafo Aloka 210 con traductor lineal de 3,3 Mhz.); por regresión lineal se obtuvo la tasa mensual de engrasamiento.
c) Consumo diario: se determinó por diferencia entre el suministro y rechazo de MS. Las mediciones se realizaron en forma grupal (por corral) cuatro veces por semana.
d) Consumo de energía metabolizable (EM): se estimó a partir del consumo de MS y de la concentración de EM de cada una de las dietas, calculada en base a su DIVMS (EM calculada, AFRC, 1993). Adicionalmente, se estimó cual debió ser el consumo de EM (EM estimada) para lograr las ganancias de peso vivo observadas en base al sistema NRC (1980). Para ello, se asumió que la composición de la ganancia de peso de los dos tratamientos fue igual.
e) Eficiencia de conversión (kg MS: kg GDPV): se calculó en base al consumo de MS y la tasa de ganancia de peso vivo. Los datos se analizaron por ANOVA según un diseño completamente aleatorizado (DCA), con dos tratamientos (grano de maíz entero y partido) y tres repeticiones (corrales) por tratamiento, empleando el paquete estadístico SAS (1990)
Efecto sobre la ganancia de peso y tasa de engrasamiento
En Cuadro 3 se muestran los resultados de los
parámetros productivos obtenidos. No se observaron diferencias significativas
(p>0,05) con respecto al peso inicial y final en los animales que
conformaban los dos tratamientos. Las ganancias diarias de peso fueron de 1,01
± 0,38 y 0,99 ±
CUADRO 3: Resultados de los parámetros productivos.

Letras diferentes en la misma fila representan
diferencias estadísticamente significativas (p<0,05).
Consumo y eficiencia de conversión
Según Fulton, Klopfenstein y Britton (1979), el procesado del grano de maíz reduce las ganancias diarias de peso debido a disminuciones en el consumo de MS como consecuencia de cuadros de acidosis subclínicas, producidas por altas tasas de fermentación ruminal y una gran producción de ácidos grasos volátiles. Sin embargo, en el presente trabajo el consumo fue un 10,6% mayor (p<0,05) en los animales alimentados con el grano partido. Estos resultados coinciden con los de Owens y otros (1997), quienes observaron que los efectos negativos sobre el consumo de materia seca se producirían con métodos de procesados más severos (rolado al vapor, copos al vapor, maíz con alta humedad, etc.) que con el partido del maíz.
Una posible explicación al mayor consumo observado
en animales alimentados con grano partido sería el incremento en la velocidad
de pasaje a través del tracto digestivo. Ewing, Johnson y Rumpler (1986)
estudiaron el efecto del tamaño de partícula del grano de maíz sobre la
velocidad de pasaje ruminal, determinando que a medida que se reduce el tamaño
de partícula, en un rango de
Coincidiendo con los resultados de Owens y otros (1997), la relación kg MS:kg GDPV en este ensayo fue menor (p<0,05) para el tratamiento con grano entero, indicando que la eficiencia de conversión fue mejorada. Como lo indica el Cuadro 4, la concentración de EM calculada (Mcal/kg MS) para cada tratamiento fue similar. Sin embargo, se encontró una diferencia importante en la EM estimadas de las dietas, calculadas a partir de la ganancia de peso y el consumo de MS. Estas diferencias podrían deberse a que la técnica para determinar la DIVMS no contempla el procesado de los granos. Asimismo se observa una importante diferencia entre las dos formas de cálculo. La técnica de digestibilidad estaría sobrestimando los verdaderos resultados debido a que no tiene en cuenta las altas tasas de pasaje de los animales de alta producción (Satter, Jung, Van Vuuren y Engels, 1999).
CUADRO 4: Energía metabolizable calculada y estimada para cada dieta.

*Calculada a partir de la DIVMS (AFRC, 1993).
**Calculada a partir de la GDPV y el consumo de MS
(NRC, 1980).
La mayor concentración de EM estimada (11% más) en la dieta con grano entero estaría indicando una mayor eficiencia de utilización de la energía. Owens y otros (1997) menciona que con este tipo de dietas el efecto negativo de la digestión del grano sobre la digestión del forraje, sería menor con respecto al grano procesado, como consecuencia de una mayor estabilidad ruminal. Esto, sumado a una mayor eficiencia energética como consecuencia de una mayor proporción de almidón que alcanzaría el intestino delgado cuando el grano es suministrado entero, contribuiría a mejorar la eficiencia de conversión. [Volver]
La utilización de grano de maíz entero, en animales
de hasta
AFRC. 1993. Energy and protein requirement of
ruminants. Ed. CAB International, Wallinford, Reino Unido, 159 pag.
BRENT THEURER, C. 1986. Grain processing effects on
starch utilization by ruminants. J. Anim. Sci. 63:1649-1662.
EWING, D.L., JOHNSON, D.E. y RUMPLER, W.V. 1986. Corn
particle passage and size reduction in the rumen of beef steers. J. Anim. Sci.
63:1509-1515.
FULTON, W.R., KLOPFENSTEIN, T.J. y BRITTON, R.A. 1979.
Adaptations to high concentrate diet by beef cattle. I Adaptation to corn and
wheat diet. J. Anim. Sci. 49:775-781.
LEE, R.W., GALYEAN, M.L. y LOFGREEN, G.P. 1982.
Effects of mixing whole shelled and steam faked corn in finishing diets on
feedlot performance and site and extent of digestion in beef steers. J. Anim.
Sci. 55: 475-483.
Mc RAE, J.E., y AMSTRONG, D.G. 1868. Enzyme method for
determination of alph-linked glucose polymers in biological materials. J. Food
Sci. Agr. 19:578.
MORGAN, C.A. y CAMPLING, R.C. 1978. Digestibility of
whole barley and oat grains by cattle of different ages. Anim. Prod. 27:
323-329.
MURPHY, T.A., FLUHARTY, F.L. y LOERCH, S.C. 1994. The
influence of intake level and corn processing on digestibility and ruminal
metabolism in steers fed all-concentrate diets. J. Anim. Sci. 72:1608-1615.
NORDIN, M. y CAMPLING, R.C. 1976. Effect of the level
and form of roughage in the diet on digestibility of whole maize grain in cows
and steers. J. Agric. Sci., Camb.
87:213-219.
NRC. 1980.
Necesidades nutritivas del ganado vacuno de carne. Ed. Hemisferio Sur S.A., 80
pág.
ORSKOV, E.R. 1979. Recent information on processing of
grain for ruminants. Livestock Prod. Sci. 6:335-347.
OWENS, F.N., ZINN, R.A. y KIM, Y.K. 1986. Limits to
starch digestion in the ruminant small intestine. J. Anim. Sci. 63: 1634-1648.
SECRIST, D.S., HILL, W.J. y GILL, D.R. 1997. The
effect of grain source and grain processing on performance of feedlot cattle: A
Review. J. Anim. Sci. 75:868-879.
SECRIST, D.S., HILL, W.J. y GILL, D.R. 1998. Acidosis
in cattle: A Review. J. Anim. Sci. 76:275-286.
ROBERT, D.V., PRESTON, R.L., KLOSTERMAN, W.E. y CAHILL,
V.R. 1972. Utilization of whole shelled corn and crimped corn grain with
varying proportion of corn silage by growing-finishing steers. J. Anim. Sci. 35:598-605.
SANTINI, F.J. y
ELIZALDE, J.C. 1993. Utilización de granos en la alimentación de rumiantes.
Prod. Anim. 13:39-60.
PAVÁN, E., GARCÍA,
S.C. y CASTAÑO, J. 1997. Uso del silaje de maíz como dieta base en la
alimentación a corral. Primer Congreso Nacional sobre Producción Intensiva de
Carne, 13 al 19 de noviembre. pp. 161-164.
SATTER, L., JUNG, H., VAN VUUREN, A. y ENGELS, F.
1999. Challenges in the nutrition of high producing ruminants. 609-646. En:
Nutritional ecology of herbivores. Proceedings of the international symposium
on the nutrition of herbivores. Jung H. y Fahey, G. (Ed.) ASAS Illinois, USA.
STATISTICAL ANALYSIS SYSTEM INSTITUTE INC. 1990. SAS
User=s Guide : statistics, Cary, N. C.
STRITZLER, N.P. y GINGINS, N.A. 1983. Efectos del tamaño del animal sobre la masticación de
los granos. Prod. Anim. 10:115-119.
TILLEY, J.M.K. y TERRY, R.A.
VAN SOEST, P., ROBERTSON, J. y LEWIS, B. 1991. Methods for dietary fiber, neutral detergent fiber and nonstarch polysaccharides in relation to animal nutrition. J. Dairy Sci. 74
Volver a:
principal
> Invernada o engorde a corral o feedlot > Principio del documento