Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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> Invernada o engorde a corral o feedlot
Med. Vet. Guillermo Clifton,
Ing Agr. Julio Cabana, Lic. en Zoología
Amanda Manero e Ing. Agr. Marcela Barahona.
2003. INTA
E.E.A Santa Cruz, Río Gallegos, prov. Santa Cruz.
El engorde de
terneros a corral, estabulados o en superficies reducidas de terreno, es una
herramienta indiscutible dentro del esquema de producción de cualquier empresa
agropecuaria en la mayoría de los países del mundo productores de carne de
cualquier especie que sea.
La
especialización en la producción cárnica, mas allá del nivel de subsidios en
algunas economías, esta considerada como la llave para lograr niveles de
rentabilidad aceptables en cualquier explotación. Esta especialización la
podemos definir como la dedicación full time a producir un determinado tipo de
animal. Para el caso de la carne podríamos hablar de las típicas zonas de cría,
recría, engorde, etc..
La
explicación de esta situación esta dada por una serie de factores:
1- Disponibilidad y calidad de los campos de pastoreo
2- Disponibilidad de forraje y concentrados
3- Disponibilidad de instalaciones
4- alternativas de diversificación del productor ya sea dentro de la
ganadería como de otra especialidad
En la mayor
parte de los países productores de carne se busca la máxima eficiencia en la
producción para la cual cada uno se ha especializado, dejando para otros
productores especialistas en las siguientes etapas del proceso productivo la
continuación del mismo. En esta cadena entonces, la rentabilidad de la
explotación se basa en lograr la máxima eficiencia de producción en la etapa
del proceso para el cual se esta especializado evitando la distracción de
esfuerzos hacia otras áreas en las cuales no se este, al menos, igualmente
especializado.
En nuestro
país este esquema de “zonificación” se mantuvo intacto durante muchos años
debido a la lenta intensificación de la agricultura. Cuando a comienzos de los
80 comenzaron a expandirse las fronteras agrícolas hacia zonas hasta entonces
impensadas (como consecuencia de los grandes avances tecnológicos que
permitieron lograr márgenes sustancialmente superiores de ganancia), la
ganadería fue desplazada hacia áreas cada vez más marginales. La única
alternativa entonces de competencia de la ganadería frente a la agricultura fue
la intensificación.
Muchas veces
se piensa que la intensificación en producción animal, esta directamente
asociada a encerrar hacienda en corrales para darles de comer. Si bien el
objetivo de este trabajo es dar algunos conceptos y resultados de la experiencia
en engorde a corral de terneros, debe quedar claro que esta es simplemente una
de las herramientas de la intensificación.
En ganadería
de carne podemos definirla como el proceso tecnológico por el cual se busca
producir la mayor cantidad de carne en el menor tiempo. En el caso del engorde
a corral se le agrega que debe hacerse en el menor espacio físico posible y con
el mínimo gasto de energía por parte de los animales. Así definido este proceso
va directamente asociado a un importante aporte de capital con lo cual ya no
solo se lo ve como un planteo tecnológico sino que se transforma en un planteo
economico; ya no basta con producir bien. Hay que hacerlo al menor costo
posible, buscando obtener un producto por el que se puedan lograr valores
diferenciales. De esta manera se pueden lograr rentabilidades tales que
permitan desviar capital de otro circuito económico hacia el de la producción
de carne. Es por ello que las especies que no pudieron lograr estos objetivos
perdieron sus nichos tradicionales casi hasta desaparecer (caso del ovino en la
pampa húmeda).
Pero para
lograr los resultados planteados, la intensificación requiere de cambios
fundamentales no solo en la estructura económica sino también en la
idiosincrasia del productor. Esto es debido a que intensificar requiere cambiar
la metodología de trabajo tradicional, romper con los esquemas tradicionales
muy arraigados en el productor (como la raza, el tipo de animal, etc.) Buscar
mercados que hasta ahora no eran siquiera tenidos en cuenta, etc..
Pero quiero
volver al tema de la zonificación porque va directamente asociado al concepto
de especialización en la producción. Creo que es sumamente importante en estos
tiempos definir claramente que es lo que cada uno puede hacer con sus recursos
para de esa manera lograr ubicarse lo más cerca posible de la excelencia. Y si
bien esta palabra suena un tanto rimbombante, me parece muy importante aprender
de los errores de otros. Simplemente miremos nuestro país.
Hace poco
tiempo atrás leyendo un informe de un especialista en carnes, que comentaba la
visita de un ganadero y profesor universitario americano, me llamo la atención
el comentario de este ultimo luego de una reunión con productores de la cuenca
del salado de la cual participaron representantes de todos los tipos posibles
de productor de la zona. Desde el pequeño ganadero que trabaja sin aplicar las
mas elementales técnicas de cría vacuna, hasta asesores de grandes
inversionistas que realizan ciclos completos de producción incluyendo pasturas
rotadas con agricultura, feedlot y cuanta tecnología se encuentre disponible.
Este importante técnico americano concluyo: “aquí cada uno hace lo que le
parece, lo que le gusta o esta de moda. Todos prueban”. Y la realidad nos
indica que es tal cual. En este marco en que no existe la especialización la
anarquía es tan grande que el propio productor se puede pasar la vida probando
y con ello no solo pierde el rumbo, sino que, lo que es mas importante, pierde
la seguridad en lo que esta haciendo, pierde la capacidad de poder corregir
errores y mejorar su producción, pierde las posibilidades de “revancha”, y como
corolario de todo esto aumenta los riesgos de fracasos y por ende de quebrantos
económicos. En esto los técnicos tenemos nuestra cuota de responsabilidad ya
que en el afán de lograr que el productor mejore sus condiciones económicas y
por ende de vida, lo incentivamos muchas veces a salir de su especialidad para
meterse en algunos meandros oscuros de la producción que muchas veces nosotros
mismos no sabemos como enfrentar.
Por ello me
parece fundamental en estos tiempos de crisis que amenazan incluso con la
desaparición de muchos sectores de la producción primaria, lograr la máxima
especialización por parte del productor.
• intensificación + especialización
En nuestra
provincia la crisis ganadera la conocemos todos. Los problemas estructurales
(abandono de los campos, desertificación, precios deprimidos, etc.) Asociados a
los productivos (prelación, caída de los stocks ganaderos, etc.) Obligan a
agudizar el ingenio tendiente a unificar esfuerzos entre los productores para
evitar el aumento de las quiebras y los abandonos de explotaciones.
A estos
fenómenos se ha sumado ahora la competencia que presenta a nuestras carnes, el
ingreso de carne con hueso del norte de la ex barrera sanitaria. En este punto
me quiero detener un momento.
Las magias en
la producción no existen. Los costos están claros y los precios también. Por lo
tanto el abaratamiento en el precio al consumidor necesariamente debe ir atado
a alguna de estas dos opciones:
1- Eliminación de intermediarios en la cadena de comercialización sin
aumentos de los costos fijos.
2- Disminución de la calidad de carne vendida
Si analizamos
los precios de Liniers y los que se pagan en nuestra zona tomando como base el
novillo, veremos que ya ha desaparecido la brecha tradicional del 10 al 20% de
sobreprecio para nuestras carnes. Es mas se ha depreciado el valor del novillo
local frente a Líneas. Hoy un gordo en Liniers se paga 0.80 $ al contado y en
nuestra zona
Es decir
entonces que si al precio de Liniers le incorporamos las comisiones, fletes
cortos y largos, la faena, el enfriado, etc., etc., Veremos que es imposible
para cualquier frigorífico ofrecer carne de novillo o vaquillona (ni hablar del
ternero) a los precios a que hoy se esta ofreciendo al minorista y al publico
la carne del norte. Esta claro entonces que la carne que llega a nuestra zona
es carne de mucho menor calidad que la nuestra. Cualquiera que la haya comprado
habrá visto el nivel de engrasamiento y el tamaño de costilla (o huesos en
general) que presenta como características identificatorias. Es decir el precio
final que se termina pagando siempre es mayor que el abonado en mostrador
La conclusión
simple que se puede sacar es: la forma de competir con la carne enfriada con
hueso que viene del norte a bajo precio, es con calidad uniforme a lo largo del
año.
Aquí es donde
comienza a jugar entonces la necesidad de encadenar la producción de manera tal
que aquellas zonas de la provincia que no puedan sacar un ternero gordo antes
del invierno, sean las abastecedoras de aquellos productores que por estructura
de producción y especialización puedan engordarlos eficientemente. Me parece
fundamental volver a aquellos esquemas de producción que hablamos
anteriormente, (que sin ser inamovibles) de alguna manera definan las zonas
productoras de carne dentro la provincia de santa cruz, cada una de ellas con
el mayor grado posible de capacitación y especialización del productor y con un
solo objetivo: obtener la mayor cantidad y calidad posible de carne en el menor
tiempo y a lo largo del año.
Planteadas
así las cosas es obvio que para lograr la máxima intensificación en la
producción de carne es necesario lograr la máxima especialización por parte de
los productores.
A modo de
ensayo se me ocurre que, sin entrar en demasiados detalles, la costa debería
ser una zona netamente de cría y la precordillera la zona de recría y engorde.
Un análisis
simplista nos diría que, en una cadena comercial de este tipo, el criador
tendría asegurada la compra mientras que el engordador debería enfrentarse al
problema mayor de todo este esquema cual es la comercialización del ternero
terminado. Sin embargo no debiera ser así por cuanto debería encararse al menos
una experiencia en la cual los criadores “confíen” sus animales a los
engordadores para la terminación difiriendo el cobro de los mismos para el momento
de la venta del gordo. De esta forma se compartiría el riesgo que hoy implica
el mercado zonal. Entre la entrada y salida de los animales el riesgo será
exclusivamente del engordador.
Si a este
simple esquema lo traducimos a un análisis financiero nos daríamos cuenta que
en definitiva el diferimiento de cobro se limitaría a unos pocos días mas. Vaya
el siguiente ejemplo aclaratorio:
♦
Productor
Juan cría sus terneros hasta los 180/200 kg en su campo y se los entrega al
productor pedro quien los engorda y vende a los 90 días con plazo de pago a 30
días. En este caso el productor pedro pagaría los animales al productor Juan a
los 120 días desde la entrega de la hacienda pero con garantía de pago.
♦
Si el
mismo productor Juan vendiera hoy sus terneros los cobraría a los 90 días en el
mejor de los casos.
Es decir
entonces que la diferencia de días de cobro se trasladaría como máximo a 30
días, lo cual a su vez se podría compensar con algunos centavos de sobreprecio.
Es cierto que
no es fácil poner de acuerdo a tanta gente y mucho menos formar esta especie de
empresa virtual donde cada uno aporta una cuota parte. Pero mas allá de todo me
parece que ha llegado el momento de enfrentar la situación con la suficiente
madurez como para que se llegue a buen termino.
Las
experiencias del productor convertido en matarife o frigorífico ya demostraron
sus malos resultados mientras que propuestas como las que menciono gozan de muy
buena salud en la misma Patagonia.
La experiencia
de cuatro años nos ha demostrado que no todos los animales son aptos para el
engorde a corral.
Me parece
razonable destacar algunas características salientes que deberían reunir los
terneros para poder garantizar resultados satisfactorios:
1- En nuestras
condiciones es fundamental trabajar aparte los lotes de animales de bajo peso
(si los hubiera) de los de mayor peso. Esto es debido a que si bien los
resultados a esperar son similares los ritmos de los mas chicos, su
comportamiento, etc.., Obligan a un tratamiento especial.
2- Si bien no
podemos definir una raza como mas apta que otra, si se puede definir un tipo de
animal mas apto para engorde a corral. La experiencia nos indica que aquellos
animales sobre todo cruzas, cuya conformación de cuartos demuestra una falta de
armonía entre el largo y el ancho de los mismos, (cuarto “chupado”) siempre va
a ser un animal falto de estado respecto a otro que al mismo peso presenta
cuartos armónicos y redondeados y por lo tanto necesitara mas tiempo dentro del
engorde para su terminación.
3- El peso de
entrada. Se sabe que en nuestras condiciones de cría, es sumamente riesgoso que
un animal de bajo peso quede en le campo todo el invierno. Sabemos también que
con un peso de entre 90 y
4- El factor
sexo. La explicación es simple. Si bien el ritmo de crecimiento de las hembras
y su eficiencia de conversión no es diferente al de los machos, el inicio del
ciclo sexual en las vaquillonas en feedlot, además de los problemas de montadas
cuando están mezcladas con terneros estén o no castrados, produce mayor
tendencia a los prolapsos y disminución del ritmo de crecimiento por
disminución directa del consumo durante al menos 15 días con lo cual su perdida
real es entre 20 y 30 días desde que comienza a perder ritmo de incremento de
peso y hasta que lo estabiliza nuevamente. Para solucionar esto deben usarse
hormonas tales como acetato de melengestrol para evitar que ciclen con el
consiguiente aumento de los costos, además de trabajarlas apartadas de los
novillos. Por ello en todos los feedlot que se compran hembras para engorde,
estas se pagan menos que los machos y además se incorpora solo un porcentaje de
ellas.
5- Mansedumbre
de la hacienda. Este factor es verdaderamente determinante de buenos resultados
en los engordes a corral. Los animales provenientes de lotes criados en monte o
con poco trabajo han demostrado sus grandes inconvenientes de adaptación a los
encierros, de acostumbramiento a las dietas, etc..la experiencia indica que en
lo posible no hay que encerrar este tipo de animales salvo que demuestren
mansedumbre desde el inicio o bien que el porcentaje en el encierro total sea
bajo y se los pueda mezclar con los otros lotes. Caso contrario se los deberá
sacar del engorde en poco tiempo porque producen más trastornos que
satisfacciones.
6- ¿enteros o
castrados? Sabemos perfectamente que la calidad de la carne entre los animales
enteros y castrados difiere básicamente por la disposición de la grasa. Esto
hace directamente al sabor. Pero también tiene que ver con la eficiencia en la
conversión por cuanto a menor cantidad de grasa intermuscular depositada. Mayor
es la conversión (menos energía consumida por kg ganado). A su vez la decisión
de capar o no los terneros para engorde a corral, debe tomarse en función de la
cantidad y tipo de animales que se engorden, el peso final buscado, las
instalaciones con que se cuente, etc.. prácticamente el único lugar en el mudo
en el cual todavía se capan los animales para consumo es en nuestro país. Esto
esta directamente asociado al tipo de explotaciones extensivas que tenemos y al
animal que producimos, (año y medio a dos años a campo). Pero al tratarse de
animales encerrados de menos de un año que se venden gordos con un año de edad,
puede mejorarse mucho la eficiencia del sistema si se utilizan animales enteros
y no castrados.
Si algo
pretendo que quede claro al finalizar este trabajo, es que el engorde a corral
no es la panacea de ningún productor, sino simplemente una herramienta más para
que algunos productores, puedan hacer más eficientes sus producciones y mejorar
sus niveles de ingresos.
Es muy
difícil “recetar” en este tema. Cada productor deberá hacer sus números y
decidir en función de sus recursos económicos, naturales, etc., Si le resulta o
no conveniente engordar a corral, o si le conviene o no cambiar su sistema de
producción de novillos por un engorde de terneros, etc., etc.. Cada productor
es un universo diferente y como tal debe resolver de acuerdo a su realidad.
Hecha esta
aclaración entremos en los números.
Aunque suene
elemental como principio básico podemos decir que en nuestras condiciones, el engorde
a corral será negocio siempre que el kg de carne obtenido cueste por lo menos
igual que el precio de venta esperado.
En los
engordes tradicionales de la pampa húmeda el costo del kilo ganado por DIA,
oscila entre los 0.7 y 0.8 $. En nuestro caso ese costo aumenta por la
incidencia lógica del flete del alimento. ¿Que quiere decir esto? Que si se
prevé vender el kg de carne a 1.2 $, el costo total de producir ese kg de
carne, no debe superar los 1.20 $. Sabemos que lograrlo no es poca cosa. Pero
también sabemos que es posible.
Existen
además algunos diferenciales difíciles de cuantificar, pero que deben ser
tenidos en cuenta al momento del análisis. Por ejemplo si los terneros al
destete tienen un bajo peso, difícilmente tengan otro mercado seguro que el de
un engorde ya que el hecho de quedar en el campo un invierno implica el riesgo
de muerte. La experiencia indica que, por el contrario, en un engorde a corral
el animal no solo tiene casi asegurada su subsistencia, sino que además siempre
aumentará de peso aun en las condiciones climáticas más extremas si las dietas
son lo suficientemente balanceadas. Concluimos entonces que un ternero de peso
y precio al destete muy bajos, ingresado en un engorde a corral, en poco tiempo
no solo cambia de categoría sino que adquiere un precio diferencial,
sustancialmente mayor que el que podría hipotéticamente tener a la entrada del
invierno. Es decir pasa de ser un animal de muy bajo valor a un ternero bolita
vendible a buen precio en solo 90/100 días.
En estos tiempos
en que el precio de la carne, como ya vimos, se ha deprimido hasta llegar a los
mínimos valores históricos (para el mes de abril 79.5 sobre una base 1960=100)
pareciera que hablar de intensificación y de engordar a corral fuera una
locura.
Sin embargo
hay datos de la realidad que nos permiten pensar que esto no tiene porque ser
necesariamente así. Todo lo contrario. Me parece que del análisis que haré a
continuación, se podrá deducir que si se ajustan los costos operativos, y se
buscan alternativas en los suplementos energéticos de las dietas, la
rentabilidad de un engorde a corral, debería mantenerse respecto a la de años
anteriores.
|
Ingresos |
Año 99 |
Año 98 |
Año 96 |
|
Venta ternero |
377 |
450 |
345 |
|
Subtotal ingresos |
377 |
450 |
345 |
|
Egresos |
|
|
|
|
Ternero |
180 |
198 |
140 |
|
Alimentación |
96.2 |
132.3 |
107.73 |
|
Fletes y Guías |
5 |
5 |
5 |
|
Prod. Veterinarios |
6 |
6 |
6 |
|
Sueldos y Jornales. |
11.3 |
15.5 |
15.5 |
|
Combustibles y lubricación. |
1.7 |
1.7 |
.17 |
|
Subtotal egresos. |
300.2 |
358.5 |
275.93 |
|
Margen Bruto. |
76.8 |
91.5 |
69.07 |
|
Intereses. |
6.00 |
9.75 |
4.75 |
|
Amortizaciones |
2.26 |
2.26 |
2.26 |
|
Ingreso Neto |
68.54 |
79.49 |
62.06 |
|
Rentabilidad |
22.89 |
22.29 |
22.5% |
En este
cuadro se puede ver que desde el año
En el año
1996 se estableció que los animales al ingreso no deberían pesar más de
En el planteo
de este año, el precio del gordo ha descendido de 1.5 $ a un estimado de 1.25
$. Pero también han descendido los costos ya que a la baja sustancial de los
granos y el pasto, se le sumara la disminución de los costos de mano de obra al
utilizar personal propio de los establecimientos participantes sin ningún tipo
de extras y una mayor eficiencia en los alimentos por cuanto al may (fuente de
energía tradicional en este tipo de producciones), se la complementara con
otras fuentes de menor costo para las distintas etapas del engorde.
A través de
este trabajo he tratado de sintetizar algunos conceptos relacionados con la
experiencia de engorde de terneros a corral.
Debo reiterar
que esta es solo una herramienta que el productor puede utilizar para mejorar
sus ingresos siempre y cuando la escala de producción se lo permita.
Yo se que hay
muchos interrogantes. Cada productor deberá hacer sus números para ver si en su
situación en particular la escala le da como para usar esta herramienta o esta
fuera de su alcance. En esto no hay recetas estrictas. Hay que tener presente
que no se puede descartar el engorde si previamente no se han hecho los números
afinados y si no se han considerado los beneficios de oportunidad o eventuales
(no cuantificables).
Lo ideal
seria poder mantener una continuidad de engordes para de esa manera disminuir
costos fijos y garantizar calidad por mas tiempo. Pero ello depende de los
valores de venta de la carne en los mercados locales y regionales y de la
manera que cada productor pueda encontrar para complementar el pastoreo
extensivo con la intensificación.
Finalmente
resalto que este año si bien es un muy mal año para los precios ganaderos, es
posible mantener ciertos niveles de rentabilidad si se aplican todos los
conceptos técnicos, se ajustan los costos y las dietas y finalmente si se
acuerdan valores como los planteados (creo que son medianamente razonables)
para el producto terminado.
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