Factores que determinan la productividad en invernada

Bavera, G. A. 2000. Cursos de Producción Bovina de Carne, FAV UNRC.

www.produccion-animal.com.ar

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Introducción

Campo

Aptitud             

Productivos

Carga animal.

Potencialidad productiva (APD)

Internos

 Actitud empresarial

Externos

 Políticos

 De mercado

 

Objetivo empresario: Máxima producción económica de carne por ha.

FACTORES QUE INCIDEN EN LA BAJA PRODUCCIóN GANADERA

      Falta medición de la producción.

      No estar preparado para una mayor demanda intelectual.

      Desconocimiento de las relaciones económicas de la actividad.

      Falta de difusión de planteos de alta producción.

      Déficit inversionista en la actividad.

      Baja producción forrajera.

      Bajo aprovechamiento del forraje producido.

      Desconocimiento de las necesidades nutritivas del ganado.

      Falta de difusión de planes sanitarios adecuados.

      Precios relativos desfavorables.

FACTORES DE MAYOR INCIDENCIA EN EL PROGRESO PRODUCTIVO

      En una primera etapa de crecimiento, uno de los aspectos fundamentales es la estabilización de la base forrajera, para lo que se debe ampliar paulatinamente la superficie praderizada.

      Manejo de la carga.

      Transferencia de forraje

      Eficientizar el empleo de las reservas.

      Balance forrajero

      Eficiencia en el aprovechamiento del forraje.

      Aspectos sanitarios.

      Balancear deficiencias cualitativas de la base forrajera.

      Sostener una alta carga invernal (heno, grano) para ingresar en primavera con buena dotación de animales.

INCIDENCIA SOBRE LA PRODUCCIóN DE CARNE/HA DE TéCNICAS ANALIZADAS AISLADAMENTE

A)    Proporcionan mejoras en ganancias individuales:

 

Cruzamientos         

0 -  5 %

Control parásitos  

0 - 10 %

Implantes       

3 -  6 %

Suplementación mineral 

2 -  5 %

Suplementación     

3 -  5 %

Reducir mortandad 

3 -  6 %

Aplicando todas

11 - 37 %

 

B) Técnicas que aumentan la receptividad:

 

Mayor producción de forraje y/o aumento de cosecha 

50 - 100 %

Ajuste entre oferta y demanda de forraje

20 -  30 %

Reservas de forraje  

10 -  20 %

Aplicando todas    

80 - 150 %

En resumen

      El aumento en la producción de carne debe considerar los dos aspectos que lo determinan: carga y eficiencia.

      El aumento de la receptividad de un sistema ganadero, con el consiguiente aumento de la carga, es determinante en el aumento de la producción. Hay una alta correlación entre producción y carga.

      El aumento de la carga debe ir paralelo al aumento de la receptividad, para no producir desequilibrios entre la oferta forrajera y los requerimientos, lo que se traduciría en una disminución de la eficiencia del stock.

      La producción y la eficiencia de stock están correlacionadas de una manera más débil que la producción y la carga.

      Si bien no existe correlación entre carga y eficiencia en el conjunto de las empresas ganaderas, cuando se analizan cada uno de los niveles por separado, se observa una alta correlación negativa, fundamentalmente en los sistemas de mayor producción. Esto nos estaría indicando que a mayor producción la relación carga-eficiencia se sensibiliza y que aumentos en la carga nos pueden producir importantes disminuciones en la eficiencia del stock.

      El mantenimiento de la eficiencia del stock es fundamental para obtener buenas rentabilidades con altas cargas.

      En los niveles de alta producción, las pérdidas de eficiencia del stock tienen un efecto mucho mayor sobre la rentabilidad que en los modelos de baja carga.

      El efecto de una variación del 20 % en los costos de producción tiene efectos menos importantes sobre los resultados (margen y rentabilidad) que las variaciones en la eficiencia de stock.

CONCLUSIONES

Los sistemas de producción de carne de la región pampeana necesitan un proceso de transformación e intensificación que coloque a la ganadería en un nivel de rentabilidad suficientemente atractivo para permitir el sostenimiento de la actividad en un contexto de competencia con la producción de granos.

Desde el punto de vista tecnológico-productivo, resulta prioritario desarrollar alternativas que permitan la producción de carne en forma sustentable y rentable para el productor y por otro lado lograr suficientes volúmenes de producción para satisfacer las demandas en cantidad y calidad del consumo interno y de exportación.

En la actualidad, la brecha entre los promedios zonales o regionales de productividad de carne y los niveles obtenidos en Unidades Demostrativas y establecimientos de punta es todavía notable.

Bajo este enfoque, la transferencia y adopción de tecnologías aprobadas y de uso habitual por parte de un gran número de productores podría redundar en un importante estrechamiento de esta franja.

También es un hecho evidente que aún en las empresas consideradas de punta, la productividad está lejos de alcanzar el potencial biológico que surge de la calidad y aptitud de los suelos en que la actividad se desarrolla y la producción de forraje actual de las praderas.

Estos sistemas, que han realizado una importante incorporación de tecnología en los últimos años (alfalfas y verdeos mejorados, pastoreo rotativo, aceptable control de plagas y malezas, manejo de la carga animal, etc.) siguen manejándose en forma casi exclusivamente pastoril, con características semiextensivas, escaso control del pastoreo, uso ocasional de suplementos y relativamente bajo insumo de mano de obra.

Al estudiar la evolución de los índices físicos y económicos de estas empresas surge que se ha alcanzado un techo productivo difícil de perforar con el nivel de tecnología e insumos aplicados.

En estos esquemas, los AMD (APD) se encuentran fuertemente condicionados por las restricciones de calidad y cantidad que la oferta forrajera sufre durante la mayor parte del año.

En otoño, los desbalances en la composición del forraje (calidad) son la causa de bajos desempeños productivos, mientras que en invierno la principal limitante es de cantidad, pudiendo coexistir en verano ambas deficiencias. Durante la primavera es relativamente fácil lograr ganancias de 800-900 g/día cuando la oferta y calidad del forraje se aproxima a la óptima. A esto puede contribuir en alguna medida, un aumento compensatorio tras eventuales restricciones invernales.

Trabajando con biotipos británicos, deben lograrse AMD de al menos 500 g/día promedio anual, para conseguir invernadas de un año de duración. Fijar como meta una ganancia de peso de esta magnitud o superior, posibilita terminar y vender los animales en los momentos programados, permitiendo su reposición al cabo de un ciclo de producción anual.

A su vez, esto asegura una alta eficiencia de stock, que es otro de los indicadores que definen la eficiencia biológica del sistema.

 

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