La importancia de la asociación pasto y suplemento en la PRODUCCIÓN de carne Argentina

M.V., M.S. Leandro O. Abdelhadi*. 2005. XVIª Jornadas Ganaderas de Pergamino y

Expofeedlot; Estudio Ganadero Pergamino.

*Est. El Encuentro, Investigación y Extensión en Nutrición de

Rumiantes, Coronel. Brandsen.

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Introducción

En general e independientemente del momento que atraviese la actividad, el cuello de botella de los ganaderos no ha sido la producción sino la utilización del forraje que nos ofrece el campo a lo largo del año. Esto se debe ni más ni menos a que dicha oferta de forraje es estacional y genera excesos o déficits dependiendo de la estación climática y carga que se maneje (figura 1), lo cual atenta contra los resultados productivos de tres formas:

  1. Si el pasto sobra y no es transformado en carne (baja carga), en realidad gastamos dinero en producirlo y luego se pierde (o lo que es peor dejamos de ganar muchos kg de carne).
  2. Si el pasto sobra, en general por no ajustar el manejo se terminan pastoreando forrajes de muy baja calidad en un estado avanzado de madurez, lo cual afecta directamente las ganancias de peso de los animales.
  3. Si el pasto no alcanza por manejar altas cargas, las ganancias de peso disminuyen y ello constituye una pérdida directa.

 

Déficit

< GPV

 

Exceso

Pierdo pasto

 

Figura 1: Curva de crecimiento de una pastura y demanda de alimento por hectárea para un esquema intensivo de

 producción de carne. Oferta: pastura fertilizada de raigrás perenne, cebadilla criolla y trébol rojo y Demanda:

requerimiento (kgMS/ha) para una carga de 5 cabezas con un peso de entrada-salida de 180-400 kg/cab.

 

Ninguno de los extremos es bueno, y lo que uno tiene que lograr es, sabiendo cuanto y cómo nos ofrece el pasto nuestro campo, ajustar la carga para transformar la mayor cantidad de forraje en producto vendible (carne). Debido a que la mayor oferta de forraje en cantidad y calidad se concentra en primavera, uno debe diseñar un planteo que permita ganar la mayor cantidad de kg baratos en este momento y mantener la carga el resto del año con un adecuado ritmo de engorde, que permita llegar a mercado en el momento planeado. Esta situación tan real que percibimos en el campo, no sería posible sin el uso de suplementos que permitan soportar la carga en períodos críticos y mantener así adecuadas ganancias de peso.

Debido a que en general una pastura bien manejada presenta a lo largo del año adecuados tenores proteicos para un animal en engorde, la suplementación se ha enfocado hacia la utilización de recursos que llamamos energéticos como lo son los granos y silajes generados a partir de cereales, en especial maíz y sorgo. El uso de granos o silajes, dependerá de las posibilidades de cada campo, que son función por un lado del tipo de suelo, disponibilidad de maquinaria, personal, costo de producción, etc.; y por otro de los objetivos productivos que esperamos por el uso del suplemento.

El mayor efecto buscado de dar granos en pastoreo, ha sido incrementar las ganancias de peso (Cummins, 1996); no obstante ello, la sustitución de forraje por grano permite aumentar la capacidad de carga del sistema.

La utilización de grano de maíz cosechado húmedo y conservado bajo la forma de silaje ha ido creciendo, ya que presenta algunas ventajas respecto al grano seco: permite disminuir las perdidas de campo, cosecha y almacenamiento, evitando gastos de flete y secado, deja un rastrojo de mayor calidad y al desocupar tempranamente los lotes permite una mejor planificación en la secuencia de cultivos (Álvarez, 1996).

Nutricionalmente se caracteriza por aportar energía rápidamente fermentecible en el rumen (ideal para combinarlo con nitrógeno altamente degradable presente en pasturas y verdeos), pero debido a sus características de elevada digestibilidad, contenido de almidón similar al de los granos secos y altas tasas de digestión ruminal, su utilización acentúa el riesgo de acidosis (Nocek, 1987). Para prevenir tales efectos del almidón sobre la fermentación ruminal, los alimentos con alto contenido de fibra, constituyen una fuente alternativa para la suplementación energética (Horn y col., 1995).

Tanto maíz como sorgo, se caracterizan por producir grandes volúmenes de materia seca por hectárea, lo que permite generar silajes con un bajo costo por tonelada de alimento. El aporte energético del silaje dependerá de la digestibilidad de la pared celular (fibra) y del contenido de grano al momento de ensilarlo, pudiendo integrar más de la mitad de la dieta de los animales, siempre y cuando la pastura tenga una concentración proteica adecuada (pastura bien manejada).

En general cuando el objetivo es maximizar la producción de carne/ha a partir del manejo de altas cargas, los silajes serían más adecuados que los granos (Abdelhadi y col., 2005).

Sean granos o silajes, el uso de suplementos en animales en pastoreo genera lo que se conoce como sustitución: kg de pasto que el animal deja de comer por cada kg de suplemento. Este índice para el caso de los granos está en el orden de 0,5 y para el caso de silajes más cerca de 1. Conocer esto es muy importante, ya que si primero no ajustamos la carga a la oferta de pasto, al incluir un suplemento estaremos haciendo que el animal deje de comer más pasto por cada kg de suplemento que le damos.

Así las pérdidas del pasto que nos costo producir se incrementarían y si el suplemento no mejora la performance individual de los animales, también lo estaremos tirando.

Por eso, el beneficio económico máximo de suplementar animales en pastoreo, se obtiene no solamente cuando se mejora en las ganancias de peso vivo, sino cuando dicha sustitución es aprovechada a través de los incrementos en la carga animal.

Por otro lado, es bien conocido el impacto logrado en la producción de carne por hectárea a través de los incrementos en la carga y su repercusión en el resultado económico de la empresa (Abdelhadi y col, 2005; Abdelhadi y Santini, en prensa).

A fin de ilustrar el impacto del uso de granos y silajes sobre la producción de carne, primero mencionaremos algunos conceptos básicos acerca del uso de granos y silajes en la suplementación en pastoreo; luego veremos algunos resultados obtenidos al combinar pasto más granos o silajes; y finalmente veremos algunos ejemplos prácticos de planteos de invernada actualmente en marcha en zonas marginales en dónde la base forrajera la constituyen pasturas, verdeos o promociones de alta calidad y el suplemento silajes de sorgo o maíz generalmente suministrados en autoconsumo.

Desarrollo

Los granos como suplemento en pastoreo (conceptos básicos)

Una extensa descripción de la estructura y composición de los granos de cereales fue realizada por Evers y col. (1999), quienes afirman que el endosperma (cuyo mayor componente es el almidón) hace el mayor aporte al peso seco del grano.

Dependiendo del nivel de procesamiento que tenga ese grano, la digestión se producirá en diferentes sitios. Al respecto, (Huntington, 1997) comunica que el almidón de los granos es mejor utilizado cuando es extensamente fermentado en rumen, ya que del almidón que llega a intestino delgado el 45% no es absorbido como glucosa.

Entre los métodos de procesamiento, están aquellos que se caracterizan por una ruptura del pericarpio a fin de exponer el endosperma (partido), aquellos que reducen el tamaño de partícula (molido, aplastado) y otros como el ensilado húmedo y la aplicación de vapor.

De una recopilación de datos realizada a partir de los trabajos de Waldo (1973), Theurer (1986), Santini y Elizalde (1993) y Huntington (1997), sobre el efecto del procesamiento del grano de maíz sobre la digestión ruminal y total del almidón, se presenta la figura 2, en donde se observa la factibilidad de incrementar la digestión ruminal del almidón de maíz a través del procesamiento del grano, lo cual se acompaña por un incremento en la digestión en el tracto total (ya que ambas variables se encuentran fuertemente correlacionadas), siendo la distancia entre la línea llena y punteada, la desaparición intestinal del almidón por digestión o por fermentaciones en intestino grueso, ciego y colon, que llevan a potenciales pérdidas energéticas (Huntington, 1997).

 

Figura 2. Efecto del procesamiento del grano de maíz sobre la digestión ruminal e intestinal del almidón

Referencias: Nivel de procesamiento 0 (entero), 1 (aplastado), 2 (molido), 3 (ensilado húmedo),

 4 (vapor). Dig.Rum digestión ruminal. Dig. Tot digestión en el tracto total.

 

El nivel 3 de procesamiento (ensilado húmedo), muestra una alta digestión ruminal, similar a la obtenida con procesamientos más enérgicos como los logrados a partir de la aplicación de vapor. Álvarez (1996), a partir del análisis del trabajo de Owens y col. (1986), concluyen que el ensilado del grano de maíz al igual que el tratamiento con vapor, fueron los métodos que más incrementaron la digestión ruminal y total del almidón, y que los valores de digestión ruminal alcanzados, se encuentran cerca de los propuestos por Orskov (1986) para los granos de alta degradabilidad ruminal.

La mayoría de esta información, ha sido generada para planteos de feedlot, en donde los granos constituyen una alta proporción de la dieta de los animales, por lo cual dichos resultados difieren de los que podrían esperarse en situaciones de pastoreo en donde los forrajes de alta calidad constituyen la dieta base de los animales. Por ello como base para analizar el efecto de la suplementación con granos de cereales a bovinos en pastoreo, se utilizaron los trabajos de Horn y McCollum (1987), Caton y Dhuyvetter (1997), Moore y col. (1999) y Dixon y Stockdale (1999).

Para el caso particular de suplementación con granos de cereales cosechados húmedos y conservados bajo la forma de silaje, debido a la escasa información disponible se presentan datos de respuesta productiva en bovinos de carne en pastoreo, obtenidos a partir del análisis de 5 trabajos, y en relación al ambiente ruminal generado por los suplementos, la información procesada fue obtenida a partir de trabajos realizados en su mayoría con vacas lecheras.

Cuando se utilizan granos y forrajes en la alimentación de rumiantes se producen efectos asociativos, que se originan a partir de interacciones digestivas y metabólicas que modifican el consumo de energía digestible y metabolizable. Según Dixon y Stockdale (1999), tales efectos pueden ser positivos cuando el consumo de EM es mayor que el esperado si el forraje y grano se hubieran dado solos, mientras que los efectos negativos ocurren cuando el consumo de EM es menor al esperado. En cuanto a los efectos positivos, Dixon y Stockdale (1999) informan que los mismos ocurren cuando el forraje contiene un nutriente limitante para los microorganismos ruminales (nitrógeno, sulfuro) o para el animal (fósforo) y el mismo es aportado por un grano conteniendo ese nutriente.

Caton y Dhuyveter (1997) suplementando novillos con grano de cebada (alta degradabilidad ruminal) al 0,8% del peso vivo, vieron afectados solo marginalmente el consumo y la digestibilidad el forraje, y coinciden con Horn y McCollum (1987), en que el nivel de suplemento que mínimamente afecta la utilización del forraje estaría en los 30 g/kg de peso metabólico, o sea 0,7% del peso vivo.

La utilización de carbohidratos rápidamente fermentecibles (CRF) en niveles <10% de la dieta, como suplementos de forrajes de mediana a baja calidad, produciría efectos asociativos positivos debido a la estimulación de la digestión microbiana del forraje y a la síntesis de proteína microbiana (efecto starter) (Opatpatanakit y col., 1995; en Dixon y Stockdale, 1999). Por otro lado, en los trabajos se ha puesto un gran énfasis en dilucidar el porque de los efectos asociativos negativos entre granos y forrajes (reducción en el consumo y/o digestión del forraje), y como sobrellevarlos.

En cuanto a los efectos negativos, las reducciones en el consumo de forraje son las más citadas y dependen de la calidad del mismo. Horn y McCollum (1987), indican sustituciones mayores (más negativas) con incrementos en la digestibilidad del forraje en bovinos (r =-0,93) y ovinos (r =-0,87). Por otro lado Minson (1990), indica que a medida que el nivel proteico del forraje aumenta, la sustitución aumenta. En una extensa revisión de trabajos, Moore y col. (1999) encuentran que la mayoría de los incrementos en el consumo de forraje se dieron cuando la suplementación se realizó sobre dietas basadas en campos naturales o paja (forrajes de baja calidad), mientras que las reducciones se produjeron con dietas basadas en forrajes invernales o estivales.

Cuando relacionan el TND (% de MO) con la concentración de PB del forraje encuentran que, con valores menores a 7 (lo cual probablemente indicaría un déficit proteico) hubo una reducción en el consumo de forraje, mientras que con valores superiores a 12 (forrajes con mayor contenido de PB), el consumo de forraje aumento por efecto de la suplementación.

En general, la tasa de digestión (kd=%/h) no ha sido afectada por la suplementación. Sin embargo Leventini y col. (1990) suplementando con cebada en niveles de 10, 30 y 50%, encontraron una disminución lineal en las tasa de digestión ruminal de la MS y FDN.

Para explicar tales efectos asociativos se han propuesto las siguientes teorías: a)pH ruminal, b)efecto carbohidrato, c)competencia de bacterias por nutrientes escenciales.

a) pH ruminal. La fermentación ruminal produce ácidos grasos volátiles (AGV) que reducen el pH cuando la producción supera a la absorción. Al suplementar con carbohidratos rápidamente fermentecibles (CRF), se vio que el pH disminuye y que la tendencia fue lineal en relación al nivel de CRF (Dixon y Stockdale, 1999).

Orskov (1982) y Mould y col. (1983/84), indican que un pH ruminal debajo de 6,2 reduce la actividad de bacterias celulolíticas y la digestión de la paja; indicando que depresiones en el pH podrían ser responsables de las reducciones en la digestibilidad de la fibra asociada con la suplementación con granos. Por su parte, Horn y McCollum (1987) proponen que la disminución en la adhesión y la muerte bacteriana serían los mecanismos por los cuales el pH disminuye la digestión ruminal de los forrajes.

Sin embargo, Caton y Dhuyveter (1997) a partir de una extensa revisión de trabajos concluyen que el pH no siempre es reducido por la suplementación con granos, y algunos datos indican que las disminuciones en la digestibilidad del forraje pueden ocurrir independientemente del efecto sobre el pH ruminal; por ello aunque parece lógico que las reducciones en el pH expliquen reducciones en el consumo y digestibilidad del forraje, solo una parte de la información apoya esta teoría.

b) Efecto carbohidrato. Cuando se intento disminuir los efectos del pH sobre la digestión de la fibra a través del uso de buffers, se vio que buena parte de dichos efectos negativos seguían. Esto constituye la teoría propuesta Mould y col.(1983/84), conocida como “efecto carbohidrato”.

c) Competencia de bacterias por nutrientes esenciales, es otra de las teorías citadas en la bibliografía (Horn y McCollum, 1987). En situaciones en la cuales la PB es limitante, la suplementación energética empeoraría la deficiencia de PB, resultando en una reducción en el consumo, digestibilidad y respuesta animal (Caton y Dhuyveter, 1997).

El-Shazly y col. (1961), sugiere que las deficiencias ruminales de amoníaco tienen un  rol muy importante en la inhibición de la digestión de la celulosa debida a la suplementación con almidón. Satter y Roffler (1975), establecen que manteniendo los valores de nitrógeno amoniacal (N-NH3) por encima de 5 mg/dl, no habría efectos sobre la producción de proteína microbiana. Finalmente Horn y McCollum (1987), proponen que diferencias en la degradabilidad ruminal de la proteína de los granos y el efecto del procesamiento afectarían la concentración de amoníaco en rumiantes en pastoreo con suplementación energética, y deberían ser mas estudiado.

Los silajes como suplemento en pastoreo (conceptos básicos)

De los 29 trabajos analizados en la revisión bibliográfica realizada por Abdelhadi y col. (2001), el 75% utilizó silaje de maíz como suplemento mientras que el resto utilizó silaje de sorgo. Los silajes fueron incluidos en las dietas de los animales en un 37% en promedio (base MS), con un rango que va del 12 al 67% de la dieta total.

La duración media de los trabajos fue de 101 días (±27), utilizándose un total de 334 animales  con un peso promedio de 274 kg (±84) siendo el número promedio de animales por tratamiento (n) de 13 (±7,5). La dieta base estuvo constituida por pasturas y verdeos, cuya disponibilidad y parámetros de calidad medios se presentan en el Cuadro 1.

 

Cuadro 1. Disponibilidad de forraje y composición química de las pasturas

 

Media

D.S.

Disponibilidad, kgMS/ha

2670

462

Materia seca, %

29,5

7,2

DIVMS1

70,3

10,6

FDN1

40,1

5,2

PB1

17,1

5,5

1 Expresado como % de la MS; D.S. Desvío estándar. DIVMS= digestibilidad in vitro de la MS,

FDN= fibra detergente neutro, PB= proteína bruta.

 

El tenor promedio de MS de los silajes utilizados fue de 32,1% (± 6,6) con una digestibilidad in vitro de la MS (DIVMS) del orden de 63,4% (± 5,6), un contenido de 55,4% (± 7,1) de fibra detergente neutro (FDN)  y de 8,6% (± 0,9) de proteína bruta (PB). En el Cuadro 2 se presenta el efecto de la suplementación con silajes de planta entera sobre la ganancia de peso y el consumo de bovinos para carne.

Los valores observados en el cuadro representan la diferencia promedio entre los animales suplementados y el grupo control, estimada mediante el test t de Student para medias apareadas. Además se presenta el desvío estándar así como el valor máximo y mínimo para cada una de las variables analizadas.

 

Cuadro 2. Efecto de la suplementación con silajes de planta entera (maíz o sorgo) sobre

la ganancia de peso, el consumo y la carga animal en bovinos para carne. (1)

Ítem

n

Media

D.S.

Min

Max

P<

GPV, kg/día

17

-0,004

0,03

-0,25

-0,21

0,91

CTMS, kgMS/día

14

-0,124

0,21

-1,23

1,30

0,56

CTP, kgMS/día

8

-2,185

0,41

-4,37

-0,90

0,01

Carga, cab/ha

6

3,25

0,8

1,5

6,9

0,01

1) Los valores representan la diferencia promedio entre los animales suplementados y los control,

test t de Student para diferencias apareadas.

2) Referencias: Juan y col.(1996), Juan y col.(1997), Juan y Jouly (1998), Pavan y col.(1998), Pieroni y col.(1998), Pordomingo (1997), Pordomingo y col. (no publicado), Vogel y col.(1989) y Wales y Moran (1992).

GPV = ganancia diaria de peso vivo; CTMS = consumo total de materia seca; CTP = consumo total de pastura o verdeo;

 n = número de comparaciones; D.S. = desvío estándar; Min = valor mínimo; Max = valor máximo.

 

La suplementación con silajes de planta entera de maíz o sorgo produjo una reducción en el consumo de pastura o verdeo (CP) (P<0,01), sin afectar el consumo total de materia seca (CTMS) de los animales (P<0,56) (Cuadro 3). El coeficiente de sustitución (CS) promedio calculado (CS= (CP del control – CP del suplementado) / consumo de suplemento) fue de 0,75 ± 0,16 kg MS de forraje por kg de MS de silaje, para un rango de suplementación que osciló entre 0,8 y 3,9 kg de MS por animal y por día.

La carga resultó significativamente superior (P<0,01) en los tratamientos suplementados con silajes (Cuadro 2), no habiendo reducciones en las ganancias diarias de peso vivo (GPV) (P<0,91). Por ello es de esperar una mejora en la producción de carne por hectárea, por efecto de la suplementación.

El efecto de la suplementación sobre el aumento de la carga animal y la ganancia de peso vivo, en relación a los animales control, se presenta en la Figura 3. Los valores observados en la figura representan la diferencia promedio (expresada en porcentaje) entre los animales suplementados y el grupo control, estimada mediante el test t de Student para medias apareadas.

 

Figura 3. Respuesta a la suplementación con silajes de planta entera sobre la ganancia de peso vivo (GPV)

y la carga animal en bovinos para carne en pastoreo.

(% de incremento sobre el control =  suplementado – control * 100)

                                            suplementado

y=8,52 + (-0,195*% silaje), r2=0,06, P<0,35.

 

y=27,47 + (0,433*% silaje), r2=0,59, P<0,02.

 

 

En la figura se observa que a partir de un mínimo de 12% de silaje en la dieta hasta un máximo de 67% (base MS), la carga puede ser incrementada desde 35,7 a 56,5%, sin resentir la GPV, para un rango de concentración proteica del forraje base que va de 11,6 a 22,6%. Debe quedar claro que a menor concentración proteica del forraje base, el % de suplemento a utilizar deberá ser menor, a fin de no generar raciones con tenores de PB inferiores al 12% -mínimo recomendado en bovinos para carne en crecimiento/terminación-(NRC, 2000). Caso contrario, el uso de una fuente proteica sería necesario.

Del análisis de los trabajos revisados en lo que hace al ambiente y digestión ruminal, podemos concluir que la suplementación con silaje de maíz generó valores de pH ruminal de 7,01 ± 0,4, sin diferencias significativas con los valores de 6,97 ± 0,5, registrados en los animales control que no recibieron suplementación (Cuadro 3).

 

Cuadro 3. Efecto de la suplementación con silaje de planta entera de maíz

sobre el ambiente ruminal en bovinos para leche. (1)

Ítem

n

Media

D.S.

Min

Max

P<

pH

17

0,04

0,06

-0,40

0,50

0,49

N-NH3, mg/dl

18

-10,2

3,58

-49,0

5,00

0,01

AGV, mmol/l

17

-5,55

3,71

-26,0

15,0

0,15

Ac:Pr

17

-0,10

0,05

-0,40

0,20

0,09

1) Los valores representan la diferencia entre los animales suplementados y los control,

test t de Student para diferencias apareadas.

2) Referencias : Elizalde (1990), Moran y Croke (1993), Stockdale (1994a), Stockdale (1994b), Stockdale (1994c),

Stockdale (1997a), Stockdale (1997b), Stockdale y Dellow (1995), Stockdale (1996) y Valk (1994). CTMS= consumo total de materia seca; CTP= consumo total de pastura o verdeo; N-NH3= concentración ruminal de nitrógeno amoniacal; AGV= concentración ruminal de ácidos grasos volátiles; Ac:Pr= relación entre los ácidos acético y propiónico n= número de comparaciones; D.S.= desvío estándar; Min= valor mínimo; Max= valor máximo.

 

Por otra parte, se detectó un efecto claro de la suplementación con silaje sobre la concentración ruminal de nitrógeno amoniacal (N-NH3), la cual fue menor (P<0,01) en los animales suplementados (Cuadro 4). Sobre un total de 16 comparaciones analizadas, se registró una correlación negativa entre el % de silaje de maíz en la dieta y la N-NH3 (r = -0,68; P<0,01;   n = 16), siendo de 0,48 mg/dl la disminución en la N-NH3 por cada unidad de incremento en el nivel de silaje de la dieta, para un rango de suplementación de 15 a 49% (base MS) (Figura 4).

 

Figura 4. Relación entre el porcentaje de silaje de maíz en la dieta y la concentración

 ruminal de nitrógeno amoniacal en bovinos en pastoreo

 

Esta disminución en la N-NH3 en los tratamientos suplementados con silaje de maíz, puede ser explicada por la menor concentración proteica de la dieta total, ya que el silaje constituyó en promedio el 33% de la dieta y su concentración proteica fue del 7,7%, lo cual determinó una concentración proteica de la dieta total de 15,3%, inferior en 4,6 puntos de la registrada en los animales que consumieron 100% pasturas o verdeos (19,9% PB).

Cuando menor es la concentración proteica de la dieta total o el consumo de nitrógeno, menor será la N-NH3 (Stockdale, 1994c). Esto es muy importante tenerlo en cuenta y es en general lo que limita el nivel de inclusión de silajes de maíz o sorgo que uno puede hacer, ya que por debajo de 12% de proteína en la dieta total estaríamos limitando la performance individual, en especial en animales jóvenes con altos requerimientos proteicos.

La concentración total de ácidos grasos volátiles (AGV) no fue diferente entre tratamientos (P<0,15), registrándose una tendencia a la disminución de la relación acético: propiónico (Ac: Pr). Enfocado en la producción de carne, una Ac: Por igual o menor a 3:1 sería necesaria para lograr la máxima eficiencia en ganancia de peso (Elizalde y Santini, 1992). La tendencia (P<0,09) al incremento en la proporción de ácido propiónico en relación al acético registrada al suplementar con silaje de maíz, sería recomendable ya que el ácido propiónico es un precursor gluconeogénico que permitiría  una mayor producción de glucosa a nivel hepático, aumentando la relación insulina: somatotrofina,  estimulando la lipogénesis. Además esta mayor producción de glucosa, abastecería del glicerol necesario para la fijación de grasa, permitiendo así una mejor terminación.

Orientar la fermentación ruminal hacia la formación de ácido propiónico resulta ventajosa tanto en novillos en crecimiento como en terminación, ya que del 43 al 67% del carbono usado para la síntesis hepática de glucosa, proviene de dicho ácido (Huntington, 1997).

De esta manera los aminoácidos gluconeogénicos quedarían libres pudiendo expresar así su capacidad aminogénica (síntesis de proteína) y con ello se mejoraría la ganancia de peso de animales en crecimiento.

Finalmente en la medida que con buenas prácticas de manejo logremos potenciar la calidad del forraje en pastoreo como así también del silaje producido, el nivel de inclusión de uno u otro componente de la dieta dependerá de cual sea el factor limitante para una ganancia de peso objetivo. En el caso de un silaje de maíz o sorgo sin dudas lo es la proteína.

Debe quedar claro que para no afectar la performance individual al suplementar en pastoreo, la calidad del suplemento a utilizar debe al menos equipararse con la calidad del recurso base (pasto). De no ser así e independientemente del nivel proteico de la dieta estaremos comprometiendo las ganancias de peso. En este sentido debemos conocer que hoy por hoy en Argentina estamos bastante lejos de lograr silajes de alta calidad que nos permitan altos niveles de suplementación (Cuadro 4), ya que si vemos el cuadro siguiente con 61 puntos de digestibilidad no podemos pensar en altas performances si el silaje se incluirá en altos niveles de la dieta.

 

Cuadro 4. Calidad nutritiva de silajes de maíz remitidos al laboratorio de INTA EEA Balcarce

por productores de la Pcia. de Bs.As. (tomado de Schroeder y col., 2000)

Análisis

1993

1994

1995

1996

1997

1998

Total

MS, %

31,4

33,8

31,0

31,4

33,0

31,2

31,7 ± 5,9

DIVMS, %

58,0

59,0

63,3

65,5

61,8

60,1

61,1 ±  5,1

En % de la MS

 

 

 

 

 

 

 

MO

--

--

95,5

93,7

93,7

93,6

93,7 ± 1,3

PB

6,4

6,7

6,6

7,3

7,0

6,8

6,8 ±  1,2

CHS

--

11,5

--

--

--

9,1

10,3 ± 4,7

FDN

54,1

53,7

50,7

50,2

50,8

48,8

50,2 ± 6,3

FDA