M.V., M.S. Leandro O. Abdelhadi*. 2005. XVIª Jornadas Ganaderas de
Pergamino y
Expofeedlot; Estudio Ganadero Pergamino.
*Est. El Encuentro, Investigación y Extensión en Nutrición de
Rumiantes, Coronel. Brandsen.
Volver a: Invernada
en general
Introducción
En
general e independientemente del momento que atraviese la actividad, el cuello
de botella de los ganaderos no ha sido la producción sino la utilización del forraje
que nos ofrece el campo a lo largo del año. Esto se debe ni más ni menos a que
dicha oferta de forraje es estacional y genera excesos o déficits dependiendo
de la estación climática y carga que se maneje (figura 1), lo cual atenta
contra los resultados productivos de tres formas:
Déficit < GPV Exceso Pierdo pasto

Figura 1: Curva de
crecimiento de una pastura y demanda de alimento por hectárea para un esquema
intensivo de
producción de carne. Oferta: pastura
fertilizada de raigrás perenne, cebadilla criolla y trébol rojo y Demanda:
requerimiento (kgMS/ha) para
una carga de 5 cabezas con un peso de entrada-salida de 180-400 kg/cab.
Ninguno
de los extremos es bueno, y lo que uno tiene que lograr es, sabiendo cuanto y
cómo nos ofrece el pasto nuestro campo, ajustar la carga para transformar la
mayor cantidad de forraje en producto vendible (carne). Debido a que la mayor
oferta de forraje en cantidad y calidad se concentra en primavera, uno debe diseñar
un planteo que permita ganar la mayor cantidad de kg baratos en este momento y
mantener la carga el resto del año con un adecuado ritmo de engorde, que
permita llegar a mercado en el momento planeado. Esta situación tan real que
percibimos en el campo, no sería posible sin el uso de suplementos que permitan
soportar la carga en períodos críticos y mantener así adecuadas ganancias de
peso.
Debido
a que en general una pastura bien manejada presenta a lo largo del año
adecuados tenores proteicos para un animal en engorde, la suplementación se ha
enfocado hacia la utilización de recursos que llamamos energéticos como lo son
los granos y silajes generados a partir de cereales, en especial maíz y sorgo.
El uso de granos o silajes, dependerá de las posibilidades de cada campo, que
son función por un lado del tipo de suelo, disponibilidad de maquinaria,
personal, costo de producción, etc.; y por otro de los objetivos productivos
que esperamos por el uso del suplemento.
El
mayor efecto buscado de dar granos en pastoreo, ha sido incrementar las
ganancias de peso (Cummins, 1996); no obstante ello, la sustitución de forraje
por grano permite aumentar la capacidad de carga del sistema.
La
utilización de grano de maíz cosechado húmedo y conservado bajo la forma de silaje
ha ido creciendo, ya que presenta algunas ventajas respecto al grano seco:
permite disminuir las perdidas de campo, cosecha y almacenamiento, evitando
gastos de flete y secado, deja un rastrojo de mayor calidad y al desocupar
tempranamente los lotes permite una mejor planificación en la secuencia de
cultivos (Álvarez, 1996).
Nutricionalmente
se caracteriza por aportar energía rápidamente fermentecible en el rumen (ideal
para combinarlo con nitrógeno altamente degradable presente en pasturas y
verdeos), pero debido a sus características de elevada digestibilidad,
contenido de almidón similar al de los granos secos y altas tasas de digestión
ruminal, su utilización acentúa el riesgo de acidosis (Nocek, 1987). Para
prevenir tales efectos del almidón sobre la fermentación ruminal, los alimentos
con alto contenido de fibra, constituyen una fuente alternativa para la
suplementación energética (Horn y col., 1995).
Tanto
maíz como sorgo, se caracterizan por producir grandes volúmenes de materia seca
por hectárea, lo que permite generar silajes con un bajo costo por tonelada de
alimento. El aporte energético del silaje dependerá de la digestibilidad de la
pared celular (fibra) y del contenido de grano al momento de ensilarlo,
pudiendo integrar más de la mitad de la dieta de los animales, siempre y cuando
la pastura tenga una concentración proteica adecuada (pastura bien manejada).
En
general cuando el objetivo es maximizar la producción de carne/ha a partir del
manejo de altas cargas, los silajes serían más adecuados que los granos
(Abdelhadi y col., 2005).
Sean
granos o silajes, el uso de suplementos en animales en pastoreo genera lo que
se conoce como sustitución: kg de pasto que el animal deja de comer por cada kg
de suplemento. Este índice para el caso de los granos está en el orden de 0,5 y
para el caso de silajes más cerca de 1. Conocer esto es muy importante, ya que
si primero no ajustamos la carga a la oferta de pasto, al incluir un suplemento
estaremos haciendo que el animal deje de comer más pasto por cada kg de
suplemento que le damos.
Así
las pérdidas del pasto que nos costo producir se incrementarían y si el
suplemento no mejora la performance individual de los animales, también lo
estaremos tirando.
Por
eso, el beneficio económico máximo de suplementar animales en pastoreo, se
obtiene no solamente cuando se mejora en las ganancias de peso vivo, sino
cuando dicha sustitución es aprovechada a través de los incrementos en la carga
animal.
Por
otro lado, es bien conocido el impacto logrado en la producción de carne por
hectárea a través de los incrementos en la carga y su repercusión en el
resultado económico de la empresa (Abdelhadi y col, 2005; Abdelhadi y Santini,
en prensa).
A
fin de ilustrar el impacto del uso de granos y silajes sobre la producción de
carne, primero mencionaremos algunos conceptos básicos acerca del uso de granos
y silajes en la suplementación en pastoreo; luego veremos algunos resultados
obtenidos al combinar pasto más granos o silajes; y finalmente veremos algunos
ejemplos prácticos de planteos de invernada actualmente en marcha en zonas
marginales en dónde la base forrajera la constituyen pasturas, verdeos o
promociones de alta calidad y el suplemento silajes de sorgo o maíz
generalmente suministrados en autoconsumo.
Desarrollo
Una
extensa descripción de la estructura y composición de los granos de cereales
fue realizada por Evers y col. (1999), quienes afirman que el endosperma (cuyo
mayor componente es el almidón) hace el mayor aporte al peso seco del grano.
Dependiendo
del nivel de procesamiento que tenga ese grano, la digestión se producirá en
diferentes sitios. Al respecto, (Huntington, 1997) comunica que el almidón de
los granos es mejor utilizado cuando es extensamente fermentado en rumen, ya
que del almidón que llega a intestino delgado el 45% no es absorbido como
glucosa.
Entre
los métodos de procesamiento, están aquellos que se caracterizan por una
ruptura del pericarpio a fin de exponer el endosperma (partido), aquellos que
reducen el tamaño de partícula (molido, aplastado) y otros como el ensilado
húmedo y la aplicación de vapor.
De
una recopilación de datos realizada a partir de los trabajos de Waldo (1973),
Theurer (1986), Santini y Elizalde (1993) y Huntington (1997), sobre el efecto
del procesamiento del grano de maíz sobre la digestión ruminal y total del
almidón, se presenta la figura 2, en donde se observa la factibilidad de
incrementar la digestión ruminal del almidón de maíz a través del procesamiento
del grano, lo cual se acompaña por un incremento en la digestión en el tracto
total (ya que ambas variables se encuentran fuertemente correlacionadas),
siendo la distancia entre la línea llena y punteada, la desaparición intestinal
del almidón por digestión o por fermentaciones en intestino grueso, ciego y
colon, que llevan a potenciales pérdidas energéticas (Huntington, 1997).
Figura 2. Efecto del procesamiento del grano
de maíz sobre la digestión ruminal e intestinal del almidón

Referencias: Nivel de
procesamiento 0 (entero), 1 (aplastado), 2 (molido), 3 (ensilado húmedo),
4 (vapor). Dig.Rum digestión ruminal. Dig. Tot
digestión en el tracto total.
El
nivel 3 de procesamiento (ensilado húmedo), muestra una alta digestión ruminal,
similar a la obtenida con procesamientos más enérgicos como los logrados a
partir de la aplicación de vapor. Álvarez (1996), a partir del análisis del
trabajo de Owens y col. (1986), concluyen que el ensilado del grano de maíz al
igual que el tratamiento con vapor, fueron los métodos que más incrementaron la
digestión ruminal y total del almidón, y que los valores de digestión ruminal
alcanzados, se encuentran cerca de los propuestos por Orskov (1986) para los
granos de alta degradabilidad ruminal.
La
mayoría de esta información, ha sido generada para planteos de feedlot, en
donde los granos constituyen una alta proporción de la dieta de los animales,
por lo cual dichos resultados difieren de los que podrían esperarse en
situaciones de pastoreo en donde los forrajes de alta calidad constituyen la
dieta base de los animales. Por ello como base para analizar el efecto de la
suplementación con granos de cereales a bovinos en pastoreo, se utilizaron los
trabajos de Horn y McCollum (1987), Caton y Dhuyvetter (1997), Moore y col.
(1999) y Dixon y Stockdale (1999).
Para
el caso particular de suplementación con granos de cereales cosechados húmedos
y conservados bajo la forma de silaje, debido a la escasa información
disponible se presentan datos de respuesta productiva en bovinos de carne en
pastoreo, obtenidos a partir del análisis de 5 trabajos, y en relación al
ambiente ruminal generado por los suplementos, la información procesada fue
obtenida a partir de trabajos realizados en su mayoría con vacas lecheras.
Cuando
se utilizan granos y forrajes en la alimentación de rumiantes se producen
efectos asociativos, que se originan a partir de interacciones digestivas y
metabólicas que modifican el consumo de energía digestible y metabolizable.
Según Dixon y Stockdale (1999), tales efectos pueden ser positivos cuando el
consumo de EM es mayor que el esperado si el forraje y grano se hubieran dado
solos, mientras que los efectos negativos ocurren cuando el consumo de EM es
menor al esperado. En cuanto a los efectos positivos, Dixon y Stockdale (1999)
informan que los mismos ocurren cuando el forraje contiene un nutriente
limitante para los microorganismos ruminales (nitrógeno, sulfuro) o para el
animal (fósforo) y el mismo es aportado por un grano conteniendo ese nutriente.
Caton
y Dhuyveter (1997) suplementando novillos con grano de cebada (alta
degradabilidad ruminal) al 0,8% del peso vivo, vieron afectados solo
marginalmente el consumo y la digestibilidad el forraje, y coinciden con Horn y
McCollum (1987), en que el nivel de suplemento que mínimamente afecta la
utilización del forraje estaría en los 30 g/kg de peso metabólico, o sea 0,7%
del peso vivo.
La
utilización de carbohidratos rápidamente fermentecibles (CRF) en niveles
<10% de la dieta, como suplementos de forrajes de mediana a baja calidad,
produciría efectos asociativos positivos debido a la estimulación de la
digestión microbiana del forraje y a la síntesis de proteína microbiana (efecto
starter) (Opatpatanakit y col., 1995; en Dixon y Stockdale, 1999). Por otro
lado, en los trabajos se ha puesto un gran énfasis en dilucidar el porque de
los efectos asociativos negativos entre granos y forrajes (reducción en el
consumo y/o digestión del forraje), y como sobrellevarlos.
En
cuanto a los efectos negativos, las reducciones en el consumo de forraje son
las más citadas y dependen de la calidad del mismo. Horn y McCollum (1987),
indican sustituciones mayores (más negativas) con incrementos en la
digestibilidad del forraje en bovinos (r =-0,93) y ovinos (r =-0,87). Por otro
lado Minson (1990), indica que a medida que el nivel proteico del forraje
aumenta, la sustitución aumenta. En una extensa revisión de trabajos, Moore y
col. (1999) encuentran que la mayoría de los incrementos en el consumo de
forraje se dieron cuando la suplementación se realizó sobre dietas basadas en
campos naturales o paja (forrajes de baja calidad), mientras que las
reducciones se produjeron con dietas basadas en forrajes invernales o
estivales.
Cuando
relacionan el TND (% de MO) con la concentración de PB del forraje encuentran
que, con valores menores a 7 (lo cual probablemente indicaría un déficit
proteico) hubo una reducción en el consumo de forraje, mientras que con valores
superiores a 12 (forrajes con mayor contenido de PB), el consumo de forraje
aumento por efecto de la suplementación.
En
general, la tasa de digestión (kd=%/h) no ha sido afectada por la
suplementación. Sin embargo Leventini y col. (1990) suplementando con cebada en
niveles de 10, 30 y 50%, encontraron una disminución lineal en las tasa de
digestión ruminal de la MS y FDN.
Para
explicar tales efectos asociativos se han propuesto las siguientes teorías:
a)pH ruminal, b)efecto carbohidrato, c)competencia de bacterias por nutrientes
escenciales.
a) pH ruminal. La fermentación ruminal
produce ácidos grasos volátiles (AGV) que reducen el pH cuando la producción
supera a la absorción. Al suplementar con carbohidratos rápidamente
fermentecibles (CRF), se vio que el pH disminuye y que la tendencia fue lineal
en relación al nivel de CRF (Dixon y Stockdale, 1999).
Orskov
(1982) y Mould y col. (1983/84), indican que un pH ruminal debajo de 6,2 reduce
la actividad de bacterias celulolíticas y la digestión de la paja; indicando
que depresiones en el pH podrían ser responsables de las reducciones en la
digestibilidad de la fibra asociada con la suplementación con granos. Por su
parte, Horn y McCollum (1987) proponen que la disminución en la adhesión y la
muerte bacteriana serían los mecanismos por los cuales el pH disminuye la
digestión ruminal de los forrajes.
Sin
embargo, Caton y Dhuyveter (1997) a partir de una extensa revisión de trabajos
concluyen que el pH no siempre es reducido por la suplementación con granos, y
algunos datos indican que las disminuciones en la digestibilidad del forraje
pueden ocurrir independientemente del efecto sobre el pH ruminal; por ello
aunque parece lógico que las reducciones en el pH expliquen reducciones en el
consumo y digestibilidad del forraje, solo una parte de la información apoya esta
teoría.
b) Efecto
carbohidrato. Cuando se intento disminuir los efectos del pH sobre la
digestión de la fibra a través del uso de buffers, se vio que buena parte de
dichos efectos negativos seguían. Esto constituye la teoría propuesta Mould y col.(1983/84),
conocida como “efecto carbohidrato”.
c) Competencia
de bacterias por nutrientes esenciales, es otra de las teorías citadas en
la bibliografía (Horn y McCollum, 1987). En situaciones en la cuales la PB es
limitante, la suplementación energética empeoraría la deficiencia de PB,
resultando en una reducción en el consumo, digestibilidad y respuesta animal
(Caton y Dhuyveter, 1997).
El-Shazly
y col. (1961), sugiere que las deficiencias ruminales de amoníaco tienen
un rol muy importante en la inhibición
de la digestión de la celulosa debida a la suplementación con almidón. Satter y
Roffler (1975), establecen que manteniendo los valores de nitrógeno amoniacal
(N-NH3) por encima de 5 mg/dl, no habría efectos sobre la producción
de proteína microbiana. Finalmente Horn y McCollum (1987), proponen que
diferencias en la degradabilidad ruminal de la proteína de los granos y el
efecto del procesamiento afectarían la concentración de amoníaco en rumiantes
en pastoreo con suplementación energética, y deberían ser mas estudiado.
De
los 29 trabajos analizados en la revisión bibliográfica realizada por Abdelhadi
y col. (2001), el 75% utilizó silaje de maíz como suplemento mientras que el
resto utilizó silaje de sorgo. Los silajes fueron incluidos en las dietas de
los animales en un 37% en promedio (base MS), con un rango que va del 12 al 67%
de la dieta total.
La
duración media de los trabajos fue de 101 días (±27), utilizándose un total de
334 animales con un peso promedio de 274
kg (±84) siendo el número promedio de animales por tratamiento (n) de 13
(±7,5). La dieta base estuvo constituida por pasturas y verdeos, cuya
disponibilidad y parámetros de calidad medios se presentan en el Cuadro 1.
Cuadro 1. Disponibilidad de forraje y
composición química de las pasturas
|
|
Media |
D.S. |
|
Disponibilidad, kgMS/ha |
2670 |
462 |
|
Materia seca, % |
29,5 |
7,2 |
|
DIVMS1 |
70,3 |
10,6 |
|
FDN1 |
40,1 |
5,2 |
|
PB1 |
17,1 |
5,5 |
1 Expresado como % de la MS;
D.S. Desvío estándar. DIVMS= digestibilidad in vitro de la MS,
FDN= fibra detergente
neutro, PB= proteína bruta.
El
tenor promedio de MS de los silajes utilizados fue de 32,1% (± 6,6) con una
digestibilidad in vitro de la MS (DIVMS) del orden de 63,4% (± 5,6), un
contenido de 55,4% (± 7,1) de fibra detergente neutro (FDN) y de 8,6% (± 0,9) de proteína bruta (PB). En
el Cuadro 2 se presenta el efecto de la suplementación con silajes de planta
entera sobre la ganancia de peso y el consumo de bovinos para carne.
Los
valores observados en el cuadro representan la diferencia promedio entre los
animales suplementados y el grupo control, estimada mediante el test t de
Student para medias apareadas. Además se presenta el desvío estándar así como
el valor máximo y mínimo para cada una de las variables analizadas.
Cuadro 2. Efecto de la suplementación con
silajes de planta entera (maíz o sorgo) sobre
la ganancia de peso, el consumo y la carga
animal en bovinos para carne. (1)
|
Ítem |
n |
Media |
D.S. |
Min |
Max |
P< |
|
GPV, kg/día |
17 |
-0,004 |
0,03 |
-0,25 |
-0,21 |
0,91 |
|
CTMS, kgMS/día |
14 |
-0,124 |
0,21 |
-1,23 |
1,30 |
0,56 |
|
CTP, kgMS/día |
8 |
-2,185 |
0,41 |
-4,37 |
-0,90 |
0,01 |
|
Carga, cab/ha |
6 |
3,25 |
0,8 |
1,5 |
6,9 |
0,01 |
1) Los valores representan
la diferencia promedio entre los animales suplementados y los control,
test t de Student para
diferencias apareadas.
2) Referencias: Juan y
col.(1996), Juan y col.(1997), Juan y Jouly (1998), Pavan y col.(1998), Pieroni
y col.(1998), Pordomingo (1997), Pordomingo y col. (no publicado), Vogel y
col.(1989) y Wales y Moran (1992).
GPV = ganancia diaria de
peso vivo; CTMS = consumo total de materia seca; CTP = consumo total de pastura
o verdeo;
n = número de comparaciones; D.S. = desvío
estándar; Min = valor mínimo; Max = valor máximo.
La
suplementación con silajes de planta entera de maíz o sorgo produjo una
reducción en el consumo de pastura o verdeo (CP) (P<0,01), sin afectar el
consumo total de materia seca (CTMS) de los animales (P<0,56) (Cuadro 3). El
coeficiente de sustitución (CS) promedio calculado (CS= (CP del control – CP
del suplementado) / consumo de suplemento) fue de 0,75 ± 0,16 kg MS de forraje
por kg de MS de silaje, para un rango de suplementación que osciló entre 0,8 y
3,9 kg de MS por animal y por día.
La
carga resultó significativamente superior (P<0,01) en los tratamientos
suplementados con silajes (Cuadro 2), no habiendo reducciones en las ganancias
diarias de peso vivo (GPV) (P<0,91). Por ello es de esperar una mejora en la
producción de carne por hectárea, por efecto de la suplementación.
El
efecto de la suplementación sobre el aumento de la carga animal y la ganancia
de peso vivo, en relación a los animales control, se presenta en la Figura 3.
Los valores observados en la figura representan la diferencia promedio
(expresada en porcentaje) entre los animales suplementados y el grupo control,
estimada mediante el test t de Student para medias apareadas.
Figura 3. Respuesta a la suplementación con silajes
de planta entera sobre la ganancia de peso vivo (GPV)
y la carga animal en bovinos para carne en
pastoreo.
(% de incremento sobre el
control = suplementado – control * 100)
suplementado
y=8,52 + (-0,195*% silaje), r2=0,06,
P<0,35. y=27,47 + (0,433*% silaje), r2=0,59,
P<0,02.

En
la figura se observa que a partir de un mínimo de 12% de silaje en la dieta hasta
un máximo de 67% (base MS), la carga puede ser incrementada desde 35,7 a 56,5%,
sin resentir la GPV, para un rango de concentración proteica del forraje base
que va de 11,6 a 22,6%. Debe quedar claro que a menor concentración proteica
del forraje base, el % de suplemento a utilizar deberá ser menor, a fin de no
generar raciones con tenores de PB inferiores al 12% -mínimo recomendado en
bovinos para carne en crecimiento/terminación-(NRC, 2000). Caso contrario, el
uso de una fuente proteica sería necesario.
Del
análisis de los trabajos revisados en lo que hace al ambiente y digestión
ruminal, podemos concluir que la suplementación con silaje de maíz generó
valores de pH ruminal de 7,01 ± 0,4, sin diferencias
significativas con los valores de 6,97 ± 0,5, registrados en los
animales control que no recibieron suplementación (Cuadro 3).
Cuadro 3. Efecto de la suplementación con
silaje de planta entera de maíz
sobre el ambiente ruminal en bovinos para
leche. (1)
|
Ítem |
n |
Media |
D.S. |
Min |
Max |
P< |
|
pH |
17 |
0,04 |
0,06 |
-0,40 |
0,50 |
0,49 |
|
N-NH3, mg/dl |
18 |
-10,2 |
3,58 |
-49,0 |
5,00 |
0,01 |
|
AGV, mmol/l |
17 |
-5,55 |
3,71 |
-26,0 |
15,0 |
0,15 |
|
Ac:Pr |
17 |
-0,10 |
0,05 |
-0,40 |
0,20 |
0,09 |
1) Los valores representan la
diferencia entre los animales suplementados y los control,
test t de Student para
diferencias apareadas.
2) Referencias : Elizalde
(1990), Moran y Croke (1993), Stockdale (1994a), Stockdale (1994b), Stockdale
(1994c),
Stockdale (1997a), Stockdale
(1997b), Stockdale y Dellow (1995), Stockdale (1996) y Valk (1994). CTMS= consumo
total de materia seca; CTP= consumo total de pastura o verdeo; N-NH3=
concentración ruminal de nitrógeno amoniacal; AGV= concentración ruminal de
ácidos grasos volátiles; Ac:Pr= relación entre los ácidos acético y propiónico
n= número de comparaciones; D.S.= desvío estándar; Min= valor mínimo; Max=
valor máximo.
Por
otra parte, se detectó un efecto claro de la suplementación con silaje sobre la
concentración ruminal de nitrógeno amoniacal (N-NH3), la cual fue menor
(P<0,01) en los animales suplementados (Cuadro 4). Sobre un total de 16
comparaciones analizadas, se registró una correlación negativa entre el % de
silaje de maíz en la dieta y la N-NH3 (r = -0,68; P<0,01; n = 16), siendo de 0,48 mg/dl la disminución
en la N-NH3 por cada unidad de incremento en el nivel de silaje de la dieta,
para un rango de suplementación de 15 a 49% (base MS) (Figura 4).
Figura 4. Relación entre el porcentaje de
silaje de maíz en la dieta y la concentración
ruminal de nitrógeno amoniacal en bovinos en
pastoreo

Esta
disminución en la N-NH3 en los tratamientos suplementados con silaje de maíz,
puede ser explicada por la menor concentración proteica de la dieta total, ya que
el silaje constituyó en promedio el 33% de la dieta y su concentración proteica
fue del 7,7%, lo cual determinó una concentración proteica de la dieta total de
15,3%, inferior en 4,6 puntos de la registrada en los animales que consumieron
100% pasturas o verdeos (19,9% PB).
Cuando
menor es la concentración proteica de la dieta total o el consumo de nitrógeno,
menor será la N-NH3 (Stockdale, 1994c). Esto es muy importante tenerlo en
cuenta y es en general lo que limita el nivel de inclusión de silajes de maíz o
sorgo que uno puede hacer, ya que por debajo de 12% de proteína en la dieta
total estaríamos limitando la performance individual, en especial en animales
jóvenes con altos requerimientos proteicos.
La
concentración total de ácidos grasos volátiles (AGV) no fue diferente entre
tratamientos (P<0,15), registrándose una tendencia a la disminución de la
relación acético: propiónico (Ac: Pr). Enfocado en la producción de carne, una
Ac: Por igual o menor a 3:1 sería necesaria para lograr la máxima eficiencia en
ganancia de peso (Elizalde y Santini, 1992). La tendencia (P<0,09) al
incremento en la proporción de ácido propiónico en relación al acético
registrada al suplementar con silaje de maíz, sería recomendable ya que el
ácido propiónico es un precursor gluconeogénico que permitiría una mayor producción de glucosa a nivel
hepático, aumentando la relación insulina: somatotrofina, estimulando la lipogénesis. Además esta mayor
producción de glucosa, abastecería del glicerol necesario para la fijación de
grasa, permitiendo así una mejor terminación.
Orientar
la fermentación ruminal hacia la formación de ácido propiónico resulta
ventajosa tanto en novillos en crecimiento como en terminación, ya que del 43
al 67% del carbono usado para la síntesis hepática de glucosa, proviene de
dicho ácido (Huntington, 1997).
De
esta manera los aminoácidos gluconeogénicos quedarían libres pudiendo expresar
así su capacidad aminogénica (síntesis de proteína) y con ello se mejoraría la
ganancia de peso de animales en crecimiento.
Finalmente
en la medida que con buenas prácticas de manejo logremos potenciar la calidad
del forraje en pastoreo como así también del silaje producido, el nivel de
inclusión de uno u otro componente de la dieta dependerá de cual sea el factor
limitante para una ganancia de peso objetivo. En el caso de un silaje de maíz o
sorgo sin dudas lo es la proteína.
Debe
quedar claro que para no afectar la performance individual al suplementar en
pastoreo, la calidad del suplemento a utilizar debe al menos equipararse con la
calidad del recurso base (pasto). De no ser así e independientemente del nivel
proteico de la dieta estaremos comprometiendo las ganancias de peso. En este
sentido debemos conocer que hoy por hoy en Argentina estamos bastante lejos de
lograr silajes de alta calidad que nos permitan altos niveles de suplementación
(Cuadro 4), ya que si vemos el cuadro siguiente con 61 puntos de digestibilidad
no podemos pensar en altas performances si el silaje se incluirá en altos
niveles de la dieta.
Cuadro 4. Calidad nutritiva de silajes de
maíz remitidos al laboratorio de INTA EEA Balcarce
por productores de la Pcia. de Bs.As. (tomado
de Schroeder y col., 2000)
|
Análisis |
1993 |
1994 |
1995 |
1996 |
1997 |
1998 |
Total |
|
MS, % |
31,4 |
33,8 |
31,0 |
31,4 |
33,0 |
31,2 |
31,7 ± 5,9 |
|
DIVMS, % |
58,0 |
59,0 |
63,3 |
65,5 |
61,8 |
60,1 |
61,1 ± 5,1 |
|
En % de la MS |
|
|
|
|
|
|
|
|
MO |
-- |
-- |
95,5 |
93,7 |
93,7 |
93,6 |
93,7 ± 1,3 |
|
PB |
6,4 |
6,7 |
6,6 |
7,3 |
7,0 |
6,8 |
6,8 ± 1,2 |
|
CHS |
-- |
11,5 |
-- |
-- |
-- |
9,1 |
10,3 ± 4,7 |
|
FDN |
54,1 |
53,7 |
50,7 |
50,2 |
50,8 |
48,8 |
50,2 ± 6,3 |
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FDA |