Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria,
Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República
Argentina
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Juan
María Baeck. 2000. Oeste Ganadero, 2(8):30-35.
Med. Vet., asesor y
consultor privado de empresas ganaderas.
Conferencia en el 1º Congreso
Nacional Agroganadero de Zonas Semiáridas y Áridas, Mendoza, 16-18/09/99.
Introducción
Hablar
de feedlot en nuestro país, en cualquier zona y momento, siempre polariza
opiniones. Los fanáticos del pro y los
fanáticos del contra. Costos vs. calidad
de producto, mercado actual y potencial, carnes ecológicas, colesterol,
presentación, consistencia de producto, terneza, tamaño de los cortes, etc.,
etc. Somos
un país polémico,
nos polarizamos con apasionamiento y rápidamente. Deporte, política, sistemas de
producción. Somos por naturaleza
apasionados. Esa pasión es la que muchas
veces nos permite la obtención de grandes logros o nos ciega y nos bloquea para
encontrar soluciones intermedias mas cerebrales. El feedlot no escapa a esta tendencia. Hoy aquí seguramente hay quienes lo descartan
de plano en sus mentes, y otros que ven en este sistema de producción la
panacea del futuro frente a los desafíos que nos plantea la globalización y la
competitividad del mercado mundial. En
mi opinión ni unos ni otros tienen la verdad absoluta, aunque puedan contener
razones valederas ambas posiciones.
El
feedlot es tanto un sistema de producción como una herramienta de producción
que complementa o sinergiza el sistema de producción pastoril, sea cría o
invernada.
En
el primer caso estamos hablando de empresas especializadas, que se dedican
exclusivamente a engordar animales en corral, o sea feedlot estructurales, que
trabajan con hacienda propia o brindan servicio de engorde a terceros, terceros
que pueden ser tanto productores como industriales de la carne, o simplemente
inversores. Estos feedlot funcionan todo
el año, y generalmente realizan en promedio 3 ciclos de producción durante el
mismo. Debido a su estructura y a la
inversión que contienen, generalmente son muy dependientes de la escala. En el segundo caso estamos hablando del
feedlot inserto dentro del establecimiento ganadero, o sea, una herramienta, al
igual que tantas otras, que se complementa perfectamente con los sistemas
pastoriles de producción. El mismo podrá
utilizarse según distintas estrategias para alcanzar el último objetivo que no
es otro que el de incrementar la rentabilidad y la estabilidad de nuestros
sistemas ganaderos. De esta manera hoy
ya encontramos feedlot que conviven armoniosamente dentro de establecimientos
de cría (ternero bolita), de invernada (última etapa de engrasamiento), o de
establecimientos netamente agrícolas. En
estos casos podrá ser coyuntural, sirviendo como herramienta para paliar
situaciones de crisis climáticas (desfasaje de la curva de requerimientos del
rodeo y la producción de forraje del sistema), o de precios relativos que
benefician la transformación de granos en carne, o estacional, donde ocupa un
espacio permanente cubriendo los requerimientos de terminación de los animales,
permitiendo liberar al pasto para el objetivo que este puede cubrir en forma
eficiente y barata, el crecimiento. Es
en este caso, técnicamente hablando, donde quizás, el engorde a corral, ocupe
el lugar más racional en nuestros sistemas de producción. El mismo permitiría cubrir los requerimientos
de engrasamiento de animales que ya no son eficientes en la transformación de
pasto en carne, y que por ende ocupan espacio que bien podría ser utilizado por
aquellos que por potencial de crecimiento (formación de músculo) lo harían más
eficientemente. Esto no sólo permitirá
una mayor eficiencia de transformación de pasto en producto, sino que por ser
animales de menores requerimientos globales (más chicos) permitirá incrementar
la carga animal por ha, lo cual permite un uso más racional del capital
tierra. Existe también la posibilidad de
transformar un establecimiento de invernada intensiva, en uno de recría
intensiva y terminación en feedlot en el propio establecimiento o en feedlot estructurales,
bajo la figura de hotelería, habida cuenta del desarrollo que esta actividad
viene mostrando. Todo esto sin duda
mejorará la producción física del la empresa, a la vez que le da estabilidad en
cuanto a la planificación de las ventas e ingresos, y en cuanto a la calidad
del producto obtenido.
Por lo
tanto, el feedlot será de valor en función de las distintas necesidades de cada
empresa, en cuanto a:
·
Producto a obtener (calidad y homogeneidad de la terminación de
animales).
·
Maximizar el uso del capital tierra, potenciando la carga y la
producción por ha.
·
Cubrir requerimientos para terminación (engrasamiento) rápida (corto
período de tiempo).
·
Estabilización de sistemas pastoriles de producción frente a crisis
climáticas que afectan seriamente la producción de forrajes.
·
Planificación estacional de ventas y sus ingresos.
Esta
son solamente algunas situaciones, y seguramente existen muchas otras, donde el
feedlot cobra valor como sistema o como herramienta de producción.
Es
importante tener en cuenta que en nuestro país no existen modelos rígidos de
producción. Hasta hoy hay lugar para
todo lo que producimos, y por ende no estamos sujetos a un mercado rígido que
nos exige un determinado producto.
Obviamente el sistema se ajusta por precio de producto. En función de esto vemos que no hay
homogeneidad en la forma de producir, que no hay empresas tipo, que lo que sí
existen son empresarios que adecuan sus sistemas de producción a los distintos
objetivos que los cambiantes mercados plantean.
A partir de aquí cada sistema de producción puede tener cabida, y cada
empresa será más o menos rentable en función de los objetivos que se fije.
El
Feedlot en los planteos de invernada en la Zona Semiárida
Actualmente
a nadie escapa la necesidad de aumentar eficientemente la producción de
carne/ha. Esta variable tiene una gran
dependencia de la carga animal, según la clásica curva de Mott (figura 1 ).
Figura 1.- Efecto de la carga sobre la
producción (Curva de Mott adaptada por Bustamante y
col).
Esta
carga animal, globalmente y en términos reales, dependerá de 2 factores
principales :
·
receptividad del campo (producción de pasto y eficiencia de cosecha);
·
variabilidad climática, que afecta la sustentabilidad de la carga.
Si
vemos un ejemplo de la curva de lluvias de 70 años de la zona semiárida y árida
de nuestro país, en este caso el centro de la pcia. de San Luis (fig.2-3),
vamos a ver 2 características muy marcadas, que son una gran estacionalidad
primavero-estival, y una gran variabilidad entre años (baja consistencia).
Figura 2.- Evolución histórica de lluvias
1931-1999 en Centro Oeste pcia. de San Luis
Figura 3.- Evolución histórica de lluvias. Centro Oeste pcia. de San Luis. Promedio mensual lluvias 1931-1998.
Esto
significa que aunque podamos hablar de un promedio histórico determinado, es
común observar una marcada amplitud en las mismas año a año. La variabilidad climática de esta zona es
clave, pues es la que va a producir una marcada inestabilidad en la determinación
de la carga ganadera (relación consumo/producción de forraje). La producción de MS del sistema será muy
dependiente del nivel y distribución anual de lluvias, principalmente
primaverales, lo cual condicionará la oferta primavero estival de forrajes y su
calidad, habida cuenta de que la temporada estival generalmente está signada
por una gran evapotranspiración y una habitual disminución en las
precipitaciones entre fines de diciembre y mediados de enero, lo cual
condiciona grandemente la calidad forrajera (stress hídrico) (fig. 4).
Figura 4.- Variación estacional de nutrientes en forrajes.
Esta
caída en la cantidad y calidad estival de forraje generalmente coincide con el
momento de mayores requerimientos de los sistemas de invernada, si tenemos en
cuenta que en general se repone a fines de verano-inicios de otoño. Esta caída habitual en la cantidad y calidad
de forrajes, sumado a la variabilidad climática hacen que nuestros sistemas
muchas veces entren en crisis a la menor inestabilidad forrajera.
Frente
a esta problemática se presentan distintas soluciones alternativas:
·
trabajar con cargas prudentes, reservando excedentes, pero
generalmente haciendo un muy ineficiente uso de los picos de producción de las
pasturas (baja eficiencia de cosecha de forraje), de manera de asegurar la
evolución de los engordes (alta selectividad) y evitar la retención de animales
que no se venden en tiempo por falta de terminación;
·
uso de suplementación en pastoreo para suplir en calidad y/o cantidad
las pasturas en esta etapa;
·
disminución de los requerimientos del sistema.
La
primera alternativa es la más comúnmente utilizada. Existe una gran ineficiencia en el uso del
forraje pues al no contar el sistema con la carga adecuada para cosechar
eficientemente el forraje producido. De
esta manera se pierde producción por pérdida de rebrotes, y por otro lado se
pierde calidad pues las plantas se consumen generalmente en estados fenológicos
avanzados. Esta situación lleva a bajos
de productividad por ha, a un bajo uso del capital tierra, el más importante en
la empresa agropecuaria, y por ende a una baja rentabilidad global con menor
circulación del capital.
La
segunda alternativa es la que generalmente se adopta en los sistemas de
invernada intensiva corta que maximizan el uso de la carga, y por ende apuntan
a eficientizar la cosecha de forraje a través de pastoreos de alta carga. Estos sistemas han demostrado ser muy
eficientes en términos de producción por ha y de rentabilidad, y han sido
rápidamente adoptados, por ejemplo, por aquellas empresas que por un aumento
del área agrícola han disminuido sensiblemente la superficie ganadera sin
disminuir la carga del sistema en términos de cabezas, aumentando la carga por
ha (igual número de animales en menor superficie ganadera efectiva). Estos sistemas funcionan bien en aquellas
zonas de bajos riesgos climáticos donde la sustentabilidad del sistema es
mayor. En la zona semiárida el factor de
riesgo climático es importante a la hora de la planificación adecuada de las
ventas e ingresos, habida cuenta de que la maximización de la carga achica el
factor de seguridad del sistema.
La
3ª alternativa, la disminución de los requerimientos del sistema, consiste en
sacar del sistema pastoril a aquellos animales cuyos requerimientos de
producción ya no pueden ser satisfechos eficientemente por el pasto (porque no
es suficiente o por pérdida de calidad) y reemplazarlos por animales más
jóvenes, en crecimiento, de menores requerimientos, a los que el pasto sí les
cubrirá una parte importante de sus requerimientos de crecimiento (deposición
de tejido magro).
Generalmente
luego de los 13-15 meses de vida los novillitos ya han cubierto una etapa
importante de crecimiento de tejido magro (músculo) y deben por lo tanto
comenzar a deponer niveles cada vez mayores de grasa, lo cual se logra
solamente con altas tasas de ganancia diaria, que le permitan llegar a peso y
grado de terminación óptimos para ser comercializados. En la etapa de terminación, en un sistema
pastoril, es fundamentalmente la etapa de engrasamiento final. En términos energéticos, la síntesis de grasa
demanda 2,25 veces más energía que la síntesis de proteína. He aquí la clave de
por qué no es fácil terminar animales en sistemas de invernada de alta carga,
sin recurrir a la suplementación (fig.5-6).
Figura 5.- Patrones de acumulación de agua,
grasa y proteína en novillos británicos (Fox
y Black, 1984).
Figura 6.- Composición de la ganancia de peso
en novillos (Byers, 1982).
Esto
coincide, de acuerdo a la estacionalidad de los nacimientos en esta gran área,
aproximadamente con la primavera e inicios del verano, momento en que, como ya
se mencionó, tanto la calidad como la cantidad de forraje comienza a decrecer,
producto de las mayores temperaturas de la estación, que también afectan la
eficiencia de conversión de dichos animales (estrés calórico). Esta disminución en los requerimientos de¡
sistema permitirá a su vez diferir el forraje excedente para épocas
otoño-invernales, donde será necesario para poder sostener altas cargas en
momentos del año donde el sistema tiene menores recursos globales, tales como
otoño-invierno. Esto permitirá siempre
trabajar con alta carga en animales, pero de menores requerimientos, lo cual
permitirá hacer eficientemente kg de tejido magro (músculo), y por ende lograr
mejores eficiencias de conversión del forraje.
Si tenemos en cuenta los requerimientos en pastoreo de un animal de
Figura 7.- Requerimientos de energía según peso y ganancia diaria (Mcal/kg MS)
La
inserción del feedlot dentro del sistema de producción, en este momento del
año, nos permitirá:
·
Acelerar y asegurar la terminación de los animales, y por ende su
venta en tiempo y forma.
·
Aumentar la carga global del establecimiento en cabezas, bajando los
requerimientos globales del sistema, con animales más eficientes para
transformar pasto en carne (+ músculo), de manera de poder aumentar la
producción de carne del sistema.
·
Asegurar la reserva de forraje para diferir a épocas críticas.
·
Disminuir el stress térmico estival en animales en terminación.
·
Aumentar la tasa de ganancia diaria de peso con mayor nivel de
engrasamiento, en una época de menor cantidad y calidad de forraje.
La
aparición de feedlot estructurales en la zona, así como la factibilidad de la
instalación de pequeños feedlot dentro de los establecimientos que tenga escala
para ello, plantea la alternativa de pensar en sistemas que optimicen aún más
la productividad de un establecimiento pastoril. Esto es transformándolo en un establecimiento
de recría intensiva, con salida hacia el corral de terminación (propio o en
hotelería) a los
El
Feedlot en los sistemas de cría de la Región Semiárida y Árida
Existe
en la actualidad un importante paquete tecnológico para ser aplicado en
cría. Vimos en presentaciones previas el
impacto que genera en el negocio de la cría el aumento de la carga y el
mantenimiento de una buena eficiencia reproductiva, utilizando entre otras
técnicas como el destete precoz, a los cuales se podrá agregar en otros
planteos el destete anticipado, el destete temporario, el creep feeding,
etc. Estas herramientas tienden a
optimizar la relación entre la oferta de nutrientes del sistema y los
requerimientos del mismo, principalmente a través de la variable de ajuste más
manejable como es la de los requerimientos.
De esta manera el resultado generalmente es optimizar la producción de
terneros a costa de un menor peso de los mismos al momento del destete, como
herramienta para disminuir los requerimientos energéticos del sistema, y trabajar
con la condición corporal como seguro de variables climáticas. Para quien tiene su sistema integrado con un
sistema de invernada sobre pasturas y verdeos, esto resulta altamente viable. Para aquel productor que no tenga la
alternativa de disponer de pasturas de calidad temprana para sus terneros, el
peso puede, en el caso de tener que venderlos al destete, resultar una
limitante si hablamos del peso de terneros destetados precozmente. Actualmente hay una marcada tendencia, en las
zonas de cría más tradicionales, a tratar de cerrar el ciclo de la producción
de carne, engordando o recriando sus terneros.
Esto es a través del uso del engorde a corral como herramienta para la
producción de terneros bolita, o a través de una recría pastoril en los mismos
campos de cría, con una fase de terminación a corral. La zonas de cría pura de la región semiárida
y árida, que no cuentan con la alternativa de contar con pasturas consociadas y
verdeos, y que pretenden realizar la recría de sus terneros y terneras, se
encuentran con una limitante nutricional que limita el crecimiento y desarrollo
de los mismos. Esto es la baja
calidad nutricional y disponibilidad de los pastizales naturales en
otoño-invierno, que no cubren los requerimientos proteicos necesarios para un
buen desarrollo musculoesquelético del animal.
Hay excepciones a esto, dadas por aquellos campos naturales con una
buena predominancia de espacies invernales, que permiten realizar estas recrías
en forma medianamente eficiente. Es importante recordar que esta categoría de
animales en crecimiento no puede ser restringida sin afectar su desarrollo y
eficiencia futura de engorde o producción en el caso de las hembras de
reposición.
Existe
la alternativa viable de realizar una recría pastoril otoño-invernal en campos
de cría, con el uso de la suplementación estratégica que optimice, o al menos
mejore, el balance proteico de estos animales en crecimiento. De esta manera, el uso de suplementación
proteica permite mejorar los índices de crecimiento, lo cual permitirá aumentar
el peso de los machos, y el desarrollo de las hembras de reposición (cuadro 8).
Cuadro 8.- Respuestas de terneros a la suplementación invernal de recursos forrajeros de baja calidad nutricional
Esta
herramienta permite transformar el campo de cría en un sistema integrado de
cría y recría, con animales de menores requerimientos, de mayor eficiencia de
conversión, y de mayor valor agregado, que podrán ser destinados a la venta, al
engorde a corral para su terminación, sea en el propio establecimiento o en
sistema de hotelería, llegando al feedlot en un momento donde estos ya
comienzan a descargar su primer ciclo anual de producción (julio a
septiembre). De esta manera, y con estas
herramientas, el peso a destete pasa a no ser una limitante comercial para
aquellos sistemas que pretenden incrementar la carga de vientres disminuyendo
los requerimientos energéticos de los mismos, a través del acortamiento de los
períodos de lactancia y por ende de menor peso de sus terneros. El ternero es la categoría más eficiente en
la transformación alimentos en carne, debido a su alto potencial de crecimiento
de tejido magro y a su bajo costo de mantenimiento (relacionado con peso
metabólico). La eficiencia de conversión
alimenticia de esta categoría es, por ende, superior a la de novillos más
grandes. Se ingresa al corral luego de
destete o de una recría corta, con aproximadamente
Conclusiones
El
feedlot es tanto un sistema como una herramienta de producción.
No
es la mejor ni la peor, es una más.
Es
una herramienta muy dinamizante de la empresa ganadera, pues permite no sólo
pensar en incrementos de escala importantes, sino también en darle un margen
más amplio de estabilidad en las ventas e ingresos.
Permite
la obtención de un producto más consistente en términos de calidad, y la
terminación final a grano no provee animales excedidos en grasa, lo cual es
caro.
Requiere
un nivel de especialización, y por ende de capacitación importante.
Requiere
un mayor capital de inversión que los sistemas pastoriles.
La
zona semiárida y árida, por clima y distancia a los puertos (costo de flete de
cereales), posiblemente sea la zona más apta de nuestro país para el desarrollo
de este sistema de producción. El clima
seco que disminuye los problemas de piso, la baja humedad ambiental y la
marcada amplitud térmica que tiene su condición continental, y que en conjunto
disminuyen marcadamente los problemas de stress térmico en verano y los
problemas sanitarios (respiratorios principalmente) en invierno, la buena
aptitud de producción de forraje que tiene la zona, la existencia de zonas
tradicionales de riego y la existencia de agua subterránea que permite la
posibilidad de incorporar nueva superficie de riego, son sólo algunas de las
ventajas comparativas que ofrece esta gran área de nuestro país, para la
instalación de esta actividad.
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