Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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o engorde en general
Oscar N. Di Marco y Mario S. Aello. 2004.
Unidad Integrada Balcarce (Facultad de
Ciencias Agrarias, UNMdP-INTA EEA
Balcarce).
Un material con más de 20% de almidón posibilita altas ganancias de peso para su concentración energética. Además, convenientemente suplementado, en general permite duplicar los incrementos de peso obtenidos.
Ahora que los maíces RR prometen difundir aún más el uso de esta herramienta, conviene repasar algunos conceptos. Un trabajo del INTA Balcarce se inicia con un comentario que bien puede considerarse contundente para lo que pretende explicarse, dado que se adapta de maravilla a los criterios de confección del silo de maíz: "Si se guarda basura, se tiene basura". Es que el proceso de ensilaje no agrega valor nutricional al conjunto, sino que, por el contrario, parte de éste se pierde. De ahí la importancia de la calidad del maíz para ensilar, que puede definirse en función de la cantidad de sustrato degradable aportado por sus componentes -la espiga y el resto de la planta- en el rumen del bovino. La espiga contiene el grano, de alto valor nutritivo para los animales, mientras que el resto de la planta puede equipararse a un forraje de mediana a baja calidad.
Cabe recordar que la fracción soluble en el silaje es menor debido a la pérdida de hidratos de carbono solubles y proteínas. Esto hace que su degradabilidad sea al menos de un 10 a un 15 % inferior a la de la planta antes de ser ensilada, depende el contenido de materia seca (MS) del cultivo al momento de ensilar. Una regla general es que, a menor contenido de MS aumentan las pérdidas; por eso se recomienda cosechar con un nivel de MS entre 30 y 35 %.
Constituido fundamentalmente por almidón, es altamente utilizado por los rumiantes. Se estima que los animales digieren más del 90 % de los granos, aunque hay variaciones debidas a su procesamiento, la madurez del cultivo y el híbrido empleado. En la espiga también encontramos el marlo, un componente de baja calidad que representa aproximadamente el 17 % de su peso.
El resto de la planta está formada por un 45-50 % de hojas, un 40-45 % de tallos y un 10-15 % de chala. Estos componentes son todos de mediana a muy baja calidad. Cuando este material se expone a 24 horas de degradación en el rumen, que es el tiempo en que los silajes son retenidos para su digestión, se observa que solamente se degrada alrededor de un 45 %.
En otras palabras, algo más de la mitad del peso de las hojas y cerca del 70 al 75 % del de los tallos que se ensilan se pierden en heces. Queda claro que cuanto mayor sea la proporción de tallos, peor será el silaje.
Riego, densidad y fecha de siembra no inciden mayormente en la degradabilidad de hojas y tallos, pero afectan la proporción de los componentes de la planta y, de esta forma, su calidad. Por ejemplo, el riego mejora el rendimiento de grano y disminuye la proporción de hojas, el alza de la densidad reduce el peso de la espiga y aumenta el de hojas y tallos; y el retraso de la fecha de siembra disminuye el tamaño de la espiga e incrementa el peso del tallo.
¿Cuánto puede obtener el animal por kilogramo de materia seca de silaje? Cuanto más amplia es la relación espiga/tallo, mejor es el material para ensilar. Esto se debe a que la espiga es el componente que aporta energía y el tallo se comporta como un diluyente, ya que ocupa lugar en el rumen y aporta muy poco sustrato degradable. Por ejemplo, en un híbrido para silaje, esta relación es de 1,8/1, pero disminuye a 1,4/1 cuando se retrasa la fecha de siembra. En cambio, en híbridos para grano puede llegar a 3/1.
La concentración de energía metabolizable (EM) depende de la digestibilidad in vivo. De forma experimental se comprobó que dicho parámetro está en el rango del 52-55 %, independientemente del estado de madurez. Al madurar la planta, el aumento del contenido de almidón compensa la disminución de la digestibilidad de hojas y tallos. Sin embargo, para un mismo estado de madurez, por ejemplo de mitad de línea de leche a pastoso, la digestibilidad aumenta con el contenido de almidón.
Para un silaje de maíz con 25 % de
almidón es de esperar una concentración de EM de
¿Qué se puede esperar en cuanto a la ganancia de peso con un silaje de tan
baja concentración energética? La producción es por lo
general mayor que la que corresponde a su valor energético. Por ejemplo,
en un vacuno para carne que consumiera una pastura de 52 % de digestibilidad o
1,9 Mcal EM/kg MS es muy poco lo que se puede esperar en términos de
ganancia de peso. Por lo general, los animales podrían estar entre
mantenimiento y ganancias de
Esto es así porque las partículas de silaje no son retenidas en el rumen más de 20 a 24 horas, lo cual, si bien hace que se pierdan en las heces las partes de menor degradabilidad, que disminuyen la digestibilidad del silaje, también produce el vaciado rápido del rumen, lo que ocasiona un mayor consumo. El alimento consumido es un material con el doble o triple de calidad en términos de degradabilidad que el que se pierde por pasaje.
Por esta razón se han medido consumos de MS
entre el 3 y el 4 % del peso vivo en animales que se alimentan a partir de
dietas basadas en silaje de maíz, cuando el consumo en forrajes de la
misma digestibilidad (
El silaje de
maíz convenientemente suplementado permite, en general, duplicar la
ganancia de peso. Por ejemplo, el trabajo del INTA Balcarce menciona un
experimento llevado a cabo en Uruguay con novillos de
En Balcarce, la ganancia de peso de terneros de
De acuerdo con los técnicos del INTA Balcarce, a la hora de ensilar es preciso tener en cuenta que:
t Hay que seleccionar los híbridos y las prácticas de manejo que den una alta proporción de espiga en la planta, lo cual no significa estrictamente mayor producción de granos por hectárea, porque ello también se puede lograr con plantas muy desarrolladas y mediana proporción de espigas.
t El incremento de la densidad disminuye el peso de la espiga y aumenta el de hojas y tallos, lo cual no es conveniente para silaje. Se ha obtenido mejor proporción de espiga y mayor relación espiga/tallos con 50 mil plantas por hectárea que con 80 mil.
t El retraso de la fecha de siembra de mitad de octubre a mitad de noviembre disminuye el tamaño de la espiga y aumenta el peso del tallo. Sin embargo, en años con un verano seco los híbridos de ciclo corto sembrados en noviembre tienen mejor aspecto que los sembrados en octubre, en los cuales la planta se secó antes. Aún se desconoce qué pasará con la degradabilidad de la MS de los respectivos silajes.
Se
preguntará cómo saber cuál es el volumen de materia seca
digestible en función del contenido de almidón del silaje.
Aquí va el cálculo propuesto por el INTA Balcarce, a partir de un
maíz con 40 % de espiga y 60 % de hoja (40 %) + tallo + chala. En
t
Grano = 400 x 0,83 =
t
Marlo = 400 x 0,17 =
t
Tallo = 600 x 0,40 =
t
Hojas/chalas = 600 - 240 (tallos) =
En este ejemplo, la relación espiga/tallo es 400/240 = 1,7:1
Veamos entonces cómo se obtiene la materia seca degradable (MSD) de los componentes:
t
El grano es degradable en el 90 %, por tanto:
332 x 0,9 =
t
El tallo y el marlo tienen una degradabilidad de
aproximadamente 27 %, por lo tanto: (68 + 240) x 0,27 =
t
Para hojas y chala, el cálculo es: 360 x
0,45 =
El conjunto
tendrá un total de
Como se ha
dicho, en el proceso se pierde alrededor de un 10 % de material degradable bajo
la forma de hidratos de carbono solubles que se consumen por
respiración. Por lo tanto, si se corrige la MSD del resto de la planta (
En otras
palabras, cada kg de MS ensilada hace un aporte de prácticamente
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