Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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M.A. Ochoa - 1996. E.E.A. INTA Rama Caída, Mendoza.
La actividad ganadera
de la provincia de Mendoza es desarrollada en secano, aprovechando la oferta
forrajera del pastizal natural. De la totalidad de su superficie, el 95%
no tiene otra aptitud que no sea la ganadería en sus distintas alternativas.
La
importancia de esta actividad, sobre todo en el sur de la Provincia
(departamentos de San Rafael y General Alvear) se manifiesta por el hecho de
que en esta zona se encuentra más del 50% del total de cabezas del ganado
bovino de Mendoza.
El producto
primario de la actividad en los campos naturales de Mendoza, el ternero
de destete, es llevado casi íntegramente a otras zonas del país para realizar
su recría y engorde. Por otro lado, la totalidad de carne bovina
consumida por la provincia de Mendoza, que se calcula en aproximadamente
400.000 cabezas por año, proviene totalmente de la Pampa Húmeda. La
posibilidad de integrar el proceso de producción de carne, o sea la
complementación del sistema cría en campos naturales con la recría y engorde en
praderas irrigadas, es el fundamento básico en el cual se sustenta esta
incipiente pero promisoria actividad.
El
oasis irrigado de Mendoza, tiene un potencial muy alto para la producción
de carne y en aquellas zonas con alto riesgo de accidentes climáticos esta
alternativa se torna aún más interesante. Además, es posible desarrollar
una ganadería intensiva en aquellas áreas bajo riego que tienen alguna
limitante para la producción de cultivos tradicionales, como alto grado de
salinidad, presencia de napa freática cercana a la superficie, problemas
texturales, etc.
Como
resultante de los expuesto, la producción de carne en áreas bajo riego del Sur
mendocino va tomando un creciente interés debido, fundamentalmente, a la baja
rentabilidad de los cultivos tradicionales en la zona. Aprovechando la
disponibilidad de agua para riego de un gran número de hectáreas que
actualmente están en virtual estado de abandono, ha comenzado a tener cierta
envergadura la superficie implantada con pasturas destinadas a pastoreo
directo para producción de carne bovino.
Aunque no se
han determinado aún cuáles son las consociaciones forrajeras que mejor se
adaptan a las distintas situaciones, casi todas las mezclas sembradas en la
zona se basan en alfalfa con 2 o 3 gramíneas acompañantes.
Lógicamente, se trata de balancear el perfil nutritivo de las pasturas,
sembrando una leguminosa (alfalfa) como fuente de proteínas y las gramíneas
aportan fundamentalmente energía a la dieta.
Tampoco se
conoce la longevidad de las praderas ni la dinámica poblacional que presentarán
las distintas consociaciones, lo cual está íntimamente ligado a diversos
factores, como el manejo de la pradera disponibilidad de agua de riego, tipo y
calidad de suelo, época de pastoreo, etc.
El pastoreo
es un fuerte condicionante de la producción de forraje y de la composición
botánica de la pradera. Afecta significativamente el crecimiento y la
composición botánica de las mezclas forrajeras (Sala et al, 1986).
Las especies
pastoreadas o cortadas mecánicamente sufren una paulatina pérdida de vigor, que
es gradualmente compensado por el crecimiento de especies más competitivas, por
lo cual, en muchos casos, el cambio total en la producción de materia seca es
poco apreciable (Hart y Norton, 1988).
La
bibliografía también cita que el pastoreo puede incrementar la producción de
forraje mediante la remoción del tejido maduro de la planta, lo que estimula la
actividad de meristemas en dormición al crear un medio ambiente más
favorable para el desarrollo de los mismos (Sala et al, 1986; Paige and
Whithman, 1987). El pastoreo no sólo afecta la producción y composición
botánica de la pradera, sino también la capacidad reproductiva y longevidad de
las especies integrantes de la misma (Archer and Tieszen, 1986). La
reproducción sexual de las plantas, principalmente de las gramíneas, es
seriamente afectada.
De acuerdo a
estos antecedentes, surge la importancia de medir la respuesta al pastoreo de
diferentes consociaciones forrajeras bajo riego, para así determinar cuál o
cuáles mezclas son más productivas y se mantienen estables en su composición
botánica. Además, es necesario determinar la producción de carne (kg/ha)
posible a obtener bajo pastoreo directo de consociaciones forrajeras irrigadas.
Para comparar
diferentes pasturas consociadas se realizaron siembras de seis distintas
mezclas forrajeras (Tabla1). Las pruebas se conducen un predio de
Las
mezclas fueron regadas a manto, ya que cada parcela está dividida por
bordos a
En las
consociaciones sembradas se evaluó la respuesta al pastoreo, determinándose
producción de materia seca, estabilidad botánica y producción de carne a
obtener bajo pastoreo directo.
Se utilizó el
sistema de pastoreo rotativo intensivo (PRI). Los animales pastoreaban
desde las 8 de la mañana hasta el momento de su encierro (18-19 hs). El
forraje a consumir se regulaba mediante el corrimiento del alambrado eléctrico.
La
alimentación de los novillos se basó, exclusivamente, en forraje verde y heno.
El heno, proveniente de las mismas mezclas y obtenido durante el verano,
fue suministrado en julio y agosto, cuando no había disponibilidad
forrajera para pastoreo directo.
Los novillos
(en número de 19), fueron aportados por un productor privado. Tenían una edad
promedio de 2,5 años y su estado inicial fue sumamente heterogéneo ya que
algunos venían en buenas condiciones, pero otros presentaban serios problemas
estructurales por haber sufrido deficiencias nutricionales durante la etapa de
recría.
El peso
promedio inicial fue de
En esta publicación
se muestran únicamente los resultados de producción de carne, ya que las
mezclas llevan sólo un año bajo presión de pastoreo. Para analizar
producción de materia seca y estabilidad botánica es preferible someterlas a
pastoreo durante, por lo menos, 3 años para obtener resultados más
representativos. Luego del primer año de evaluación, las mezclas más
productivas son la 1 y la 6, con rendimientos de 18.000 y
En la tabla 2
se resumen los resultados obtenidos, indicando solamente pesada inicial y final
de los novillos. En el ensayo de producción de carne se evaluaron 19
novillos y es importante remarcar algunos aspectos sobresalientes del mismo.
En primer
lugar merece destacarse que la ganancia de peso promedio (tasa de engorde) fue
de 0,586 kg/día, pese a que el lote de novillos era muy heterogéneo, tanto en
peso inicial como en raza. Esta tasa, multiplicada por el número de días
del año da un aumento de 214 kg/animal/año.
Considerando
que la producción de materia seca de las pasturas consociadas es suficiente
para alimentar
Además, es
importante destacar que la tasa de engorde promedio fue obtenida utilizando
únicamente pasturas como alimento, es decir, sin otro tipo de alimentación
suplementaria, como concentrados, balanceados, residuos industriales, etc.
La eficiencia
en la etapa de engorde o terminación de los novillos está influenciada por
varios factores, entre los cuales revisten fundamental importancia la raza y la
alimentación que han tenido esos animales en su primer año de vida, sobre todo
en la etapa de recría. En esta etapa (posterior al destete), la alimentación
tiene que ser suficiente, tanto en calidad como en cantidad, porque es el
período de formación de músculos en el animal y, por lo tanto, cualquier
deficiencia nutricional durante la misma repercute negativamente en su
posterior terminación.
En nuestra
zona la recría de los terneros suele realizarse en campos naturales. En
algunos casos, cuando la producción de forraje de los campos naturales es
suficiente, puede llevarse a cabo con éxito. Pero en otros, en los que la
oferta forrajera del recurso natural es escasa (por sobrepastoreo, escasez de
lluvias, fuegos accidentales, etc.), la etapa de recría se realiza en
condiciones deficitarias y estos animales obtienen una estructura muscular
pobre, presentando posteriormente, en la etapa de engorde, serios problemas, ya
que la eficiencia en la conversión de forraje en carne es baja. Esto
ocurre porque las deficiencias en la estructura muscular en la etapa de
engorde, son suplidas por deposición de grasa y es bien sabido que es más caro,
en términos alimenticios, producir
En este
ensayo, los novillos 10 y 11 presentados en la Tabla 2 fueron los que
presentaron menor tasa de engorde, probablemente por haber sufrido
restricciones nutricionales en la etapa de recría.
El caso
del novillo 3 es diferente porque presentó un proceso infeccioso que
afectó seriamente la ganancia diaria de peso.
Esto resalta
la importancia de mantener una sanidad adecuada en el rodeo ya que los efectos
negativos de las enfermedades afectan seriamente la tasa de engorde.
Los novillos
6, 13 y 19 presentaron una tasa de engorde más alta que el resto debido,
principalmente, a que el proceso de recría fue llevado a cabo en buenas
condiciones y, por lo tanto, en la etapa de terminación fueron los novillos más
eficientes.
Los animales
utilizados en este ensayo no respondían a ningún patrón racial definido.
Por el contrario, la dispersión genética de los mismos era muy grande. Por
esto, se cree que si se obtuviera un lote homogéneo de animales en cuanto a
raza, y que durante el proceso de recría no hubieran sufrido deficiencias
nutricionales, sería probable obtener mayor eficiencia en la etapa de engorde y
lograr así, importantes aumentos diarios de peso. Tomando como ejemplo
los novillos con mayor ganancia de peso (6, 13 y 19), que tuvieron una tasa de
engorde promedio diaria de
En un segundo
ensayo, actualmente en marcha, se ha previsto realizar la etapa de recría de
terneros destetados precozmente, en praderas bajo riego para realizar una
correcta alimentación. Eliminando el impacto negativo que causa la
deficiente alimentación en la recría, será posible obtener un datos más
fehaciente en cuanto al rendimiento potencial de carne por hectárea y por año.
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