Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia
de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. Marcelo De León.
2005. INTA E.E.A. Manfredi, Proyecto Regional de
Ganadería,
Producción de
Carne Bovina, Boletín Técnico Producción Animal, Año 3 Nº 4.
La intensificación de la ganadería de carne, implica el mejoramiento de una
serie de factores de producción, con el objetivo de lograr una mayor eficiencia
en el uso de los recursos, una mayor productividad y un mejor resultado
económico de la empresa.
Los principales aspectos que se deben contemplar para
lograr estos objetivos son:
♦
Obtener una alta producción de forraje.
♦
Lograr una alto grado de cosecha del forraje producido.
♦
Cubrir adecuadamente los requerimientos nutricionales del ganado.
♦
Plantear un modelo de producción estable.
Cada vez es mayor la necesidad de dotar de eficiencia a las empresas
productoras de carne ya que se encuentran acorraladas por una creciente
asignación del recurso suelo a las actividades agrícolas.
Para lograr sistemas de producción mixtos y además
complementarios, resulta imprescindible optimizar el uso de los recursos
productivos y económicos de la empresa.
La clave está en el uso de técnicas ya conocidas, cuya correcta
implementación posibilita incrementar significativamente los niveles de
producción promedio de la región central. Estas técnicas son:
El objetivo es lograr altas producciones y hacer un uso eficiente de la
misma, lo cual implica manejar cierta información previa de las pasturas a
utilizar; materiales adaptados a la zona de producción, rendimiento esperado,
época y distribución de la producción en cantidad y calidad.
Tomando como ejemplo las pasturas base alfalfas puras
o consociadas, para aprovechar su alto potencial de producción ésta debe ser
manejada teniendo en cuenta su forma de crecimiento en tandas, lo que exige
necesariamente su pastoreo en forma rotativa, con intervalos entre 23 y 42 días
y períodos de utilización no mayores a 7 días. La intensidad de uso a la cual
sea sometida esta pastura, no afecta su capacidad de producción de forraje,
pero lo que se ve afectada es la cantidad y calidad de lo que los animales son
capaces de cosechar. Esto tiene un efecto directo sobre la energía que el
animal puede destinar a producción y por lo tanto marcará el límite de ganancia
de peso a obtener (Fig. 1).
Figura
1: Ganancia
de peso vivo individual y por ha, en función del % de utilización.

Situarnos en el grado de utilización medio, nos permite lograr ganancias de
peso vivo aceptables para una invernada de corta duración y una elevada
producción de carne/ha.
Durante el otoño, la producción de forraje es inferior a la de las
otras épocas, por lo tanto, para lograr ganancias de peso aceptables para una
invernada corta, necesitaríamos disminuir la carga animal. Para poder mantener
en este caso la presión de pastoreo, podemos entrar en esta época con terneros
de destete, lo que nos permite mantener un mismo número de animales por unidad de
superficie, respetando la presión de pastoreo propuesta, sin necesidad de
trabajar con cargas variables.
Sin embargo, la problemática de las bajas ganancias de peso otoñales
es un fenómeno actualmente bien identificado y una de las hipótesis más aceptadas
que podrían explicarlo se basa en ciertas características nutricionales que los
forrajes de alta calidad (pasturas de alfalfa puras o consociadas o verdeos de
invierno) presentan durante esta época del año.
Entre estas características se encuentra el bajo contenido de materia
seca (MS) y de fibra (pastos aguachentos), exceso de proteínas y
particularmente de la fracción rápidamente fermentecible, y bajos niveles de
carbohidratos solubles (CHS). Estos desequilibrios del forraje tienen
consecuencias digestivas y fisiológicas en general, que conducen a un bajo
desempeño de los animales aún sin mediar restricciones en la cantidad del
forraje ofrecido.
Esta problemática ha sido estudiada desde el punto de vista
nutricional y se han obtenido resultados muy satisfactorios en la búsqueda de
su corrección, a través de la suplementación.
En los sistemas de invernada sobre una base pastoril, normalmente se
presentan en algunas épocas del año deficiencias debidas a calidad y/o cantidad
de forraje disponible. Cualquiera de estas limitantes ocasiona restricciones
para la ganancia de peso, lo cual afecta el sistema de producción, ya sea en la
duración de la invernada, la carga animal que pueda mantener el mismo, la
productividad por unidad de superficie y como consecuencia el resultado
económico de la empresa.
En pasturas de alta calidad, la limitante más
importante en la producción de carne y la más cara de corregir es la energía.
Por lo tanto la suplementación con granos forrajeros aparece como la
alternativa más adecuada para compensar esta deficiencia, por ser considerados
concentrados energéticos.
Si bien esta práctica es frecuentemente utilizada, sus
resultados son variables, ya que dependen de una serie de interacciones entre
las pasturas, los animales y los suplementos, que definen la eficiencia de
utilización de esta técnica.
Cuando se implementa la suplementación en un sistema
de producción debemos tener en cuenta a qué animales conviene suplementar.
Desde el punto de vista de la eficiencia de conversión obtendremos los mejores
resultados con los animales más jóvenes; pese a ello, muchas veces desde el
punto de vista del sistema, conviene suplementar a los animales grandes, para
dar el grado de terminación necesario para su venta. De esta forma se saca del
sistema una categoría de alta demanda, lo que permite aumentar la carga y
además se evita el tener que mantener los novillos pesados un segundo invierno,
siendo este período el de mayor costo de producción.
No obstante, en todos los años analizados, la
suplementación con granos resultó una práctica favorable y económicamente
conveniente con niveles de suplementación relativamente bajos (0,75% del peso
vivo) e incrementó la carga animal para aprovechar el forraje sustituido.
Uno de los principales factores relacionados a la intensificación de la
producción de carne es la definición de la cadena forrajera y la carga animal a
utilizar.
El ajuste de la carga animal por el aporte de la
pastura base (alfalfa en este caso), invariablemente nos mostrará la
incapacidad de mantener este elevado número de animales durante el invierno,
época del año en que las pasturas perennes presentan muy bajo o nulo
crecimiento.
En general en esta época del año se completa la cadena
forrajera con verdeos de invierno. La utilización de ellos trae aparejado
algunos inconvenientes, como son en algunas zonas la incertidumbre de lograrlos
y el gran número de hectáreas que se deberían hacer, cuando se utiliza como
único recurso forrajero, para mantener las cargas animales debido a su
relativamente baja productividad. La imposibilidad de contar con esta
superficie de verdeos, sumado al impacto negativo que esto traería al sistema
en su conjunto, lleva invariablemente a que el productor restrinja la
utilización de los verdeos y deba complementar la dieta con otros recursos
forrajeros.
Si el objetivo es hacer una invernada de corta
duración (no más de 12 meses), se debe mantener un ritmo de ganancia de peso
aproximadamente de 0,650 kg/día. El silaje de maíz o sorgo, que nos provee un
forraje con una concentración energética de 2,3 – 2,5 Mcal de Energía
Metabólica (EM) por kg de Materia Seca (MS), sería la alternativa más
ventajosa, ya que el heno no cubre estas necesidades y los concentrados
energéticos resultan más caros por Mcal. Por otra parte, una hectárea de silo
de maíz o sorgo nos provee casi el doble de energía que una hectárea de maíz
para grano y por lo tanto se necesitan menos hectáreas para cubrir las épocas
de déficit permitiendo aumentar la carga animal sin disminuir las ganancias de
peso durante la crítica época invernal disminuyendo además al mínimo la
necesidad de verdeos invernales.
Con el objetivo de desarrollar, adaptar y difundir tecnologías para la
producción de carne, integrándolas en sistemas de producción eficientes y
sustentables, mejorando su rentabilidad, se han desarrollado en el INTA Manfredi
durante cinco años, una serie de módulos de producción intensiva de carne de
novillos británicos y holando argentino.
La cadena forrajera está compuesta por un 80 % de la superficie de alfalfa
pura y el 20% de maíz o sorgo para silaje, utilizado de junio a setiembre. La
suplementación con grano se utiliza en forma estratégica en los novillos
Británicos y en forma permanente en los Holando.
Ingresan terneros de
Las Ganancias de peso esperada son: Abril y Mayo: 550
g/día. Jun., Jul., Ago. y Sept.: 830 g/día. Oct., Nov., Dic., Ene. y Feb.: 650
g/día. Ganancia de peso promedio: 700 g/día
Ingresan terneros de
Luego de varios años de evaluación, a continuación se presentan los
resultados obtenidos:
Resultados productivos
promedio de los módulos holando y británicos
|
|
BRITÁNICO |
HOLANDO |
|
Peso de Compra
(kg./cab.) |
185 |
165 |
|
Peso de Venta
(kg./cab.) |
415 |
490 - 510 |
|
Carga Animal
(cab./ha.) |
4 |
3 |
|
ADPV (gr./día) |
700 |
920 |
|
Ganancia de Peso
por Animal (Kg./cab.) |
230 |
325 |
|
Duración del Ciclo
(días) |
340 |
360 |
|
Kg. Producidos
(Kg./ha.) |
916 |
970 |
|
Eficiencia de Stock
(%) |
83 |
90.6 |
Resultados económicos; Promedio
actualizado al 2003
|
|
BRITÁNICO |
HOLANDO |
|
Compras($/ha.) |
1596 |
891 |
|
Ventas ($/ha.) |
3206 |
2608 |
|
Ingreso en Chacra
($/ha.) |
1610 |
1717 |
|
Cultivo para Silo
($/ha.) |
196 |
196 |
|
Pasturas(Amort.+
Manten.) ($/ha.) |
185 |
185 |
|
Insumos
Alimenticios ($/ha.) |
341 |
673 |
|
Costo Total de
Aliment. ($/ha.) |
721 |
1053 |
|
Costo de Sanidad
($/ha.) |
106 |
80 |
|
Costo de Personal
($/ha.) |
78 |
59 |
|
Costos Directos
($/ha.) |
905 |
1192 |
|
MARGEN BRUTO
($/ha.) |
704 |
526 |
|
Relación Compra -
Venta |
1.08 |
1.00 |
|
Costo por Kg.
Producido ($/kg.) |
1.02 |
1.25 |
|
Precio de Compra
($/kg.) |
2.10 |
1.80 |
|
Precio de Venta
($/kg.) |
1.95 |
1.80 |
Los resultados muestran que mediante la integración y correcta
implementación de las tecnologías disponibles como la eficiente producción y
utilización de pasturas, suplementación con grano y uso de forrajes
concentrados, es posible incrementar significativamente la productividad y
rentabilidad de los sistemas de invernadas.
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