Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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> Invernada o engorde pastoril o a campo
Ing. Agr. Carlos Alberto Gonella. 2000. Publicación Técnica 32. Área de
Investigación, Estación Experimental Agropecuaria
General Villegas, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria,
República Argentina.
En el actual escenario en que se desenvuelve la
ganadería, caracterizado por aumentos de los gastos de estructura y disminución
de ciertos insumos productivos, en este contexto, aparece como principal
alternativa para mejorar la productividad y la rentabilidad de la empresa
agropecuaria, la intensificación de los sistemas de producción.
En dicho proceso la innovación y la adopción
tecnológica son las herramientas disponibles para alcanzar dicho fin. La
intensificación de los sistemas de producción deberá implementarse en el marco
de la conservación de los recursos naturales, especialmente el suelo y del
medio ambiente.
Para mejorar los resultados productivos de la
actividad ganadera es necesaria una adecuada planificación de la cadena
forrajera que contemple, entre otros, porcentaje de pasturas perennes,
superficie y tipo de verdeo invernal, acompañado de un correcto manejo, tanto
del forraje como de la carga animal instantánea y de la suplementación
estratégica.
De esta manera es posible mantener la máxima carga
animal durante la estación de menor aporte forrajero y aprovechar en
primavera-verano el forraje más barato aportado por las pasturas perennes sobre
la base de alfalfa, con la máxima carga animal del sistema.
Las condiciones agroecológicas de la Región
Pampeana Argentina permiten realizar una producción de carne sobre la base
pastoril, que se desarrollan mayoritariamente sobre pasturas perennes y
pastizales naturales cuya productividad es el resultado de la interacción de
las condiciones ambientales y del manejo. Y que de acuerdo al grado de
intensificación del sistema puede alcanzar niveles de producción biológicamente
factibles y económicamente viables en el marco de conservación del recurso
natural.
El principal argumento que sustenta la producción
de carne en forma pastoril es la ventaja económica que representa utilizar un
alimento que tiene un costo de $ 0.015 el Kg. de Materia Seca como lo es el
pastoreo de pasturas perennes y verdeos estacionales, en comparación con el suministro
de concentrados y forrajes procesados donde dicha cifra sobrepasa los $ 0,10 el
kilo de Materia Seca.
El sistema de producción de carne extensivo,
utiliza alimentos concentrados y/o forrajes procesados solo en forma
estratégica, cuando los requerimientos del rodeo lo exigen, y con relación de
precios insumo/producto favorables, surge como alternativa implementar dicha
suplementación, para aumentar la carga animal durante el período de
menor oferta forrajera y aprovechar de esta manera el excedente primavero-estival.
Argentina, tiene el reconocimiento internacional
por la calidad de sus carnes, donde el forraje es la principal fuente de
alimentos de los bovinos, lo que le permite producir con niveles
comparativamente más bajos de grasa intramuscular y colesterol que aquellos
países que producen carne con animales en confinamiento y alimentados
exclusivamente con concentrados. (García R 1992).
Durante los últimos años los productores de carne perciben
día a día la necesidad de intensificar su producción para poder permanecer en
la actividad. Las posibilidades de apertura de mercados externos, luego de
haber sido declarada la Argentina como país libre de aftosa por la Organización
Internacional de Epizootias (O.I.E.), parecen marcar para el mediano plazo una
posibilidad de aumentar significativamente las exportaciones de carne
Argentina. Considerando la disminución de la superficie ganadera en la zona más
productiva del país, podrá ser una realidad obtener saldos exportables, solo si
se logra una planificada intensificación de los sistemas de producción.
La intensificación de los sistemas de producción es
una realidad y una necesidad indiscutible, pero deberá implementarse un uso
eficiente de los recursos naturales en un marco de sustentabilidad y de
preservación del medio ambiente, especialmente del suelo. Productividad y
Sustentabilidad no son conceptos contrapuestos, por el contrario solo planteos
intensivos de producción que sean capaces de asegurar el mantenimiento de los
recursos naturales y la no contaminación ambiental lograrán la sustentabilidad
biológica y la viabilidad económica para hacerlos perdurable en el tiempo.
En el nuevo escenario productivo en que se
desenvuelve la ganadería, caracterizado por aumentos de los gastos de
estructura y disminución de ciertos insumos productivos hace que la
intensificación de los sistemas ganaderos de producción aparezca como la
principal alternativa para aumentar la productividad y la rentabilidad de la
empresa agropecuaria. En dicho proceso la innovación y la adopción tecnológica
son las herramientas disponibles para lograr el aumento de eficiencia buscado.
Se puede considerar generalizada para todas las
regiones ganaderas del país la necesidad de intensificar, aunque cada región
tendrá características propias. Durante los últimos años se observó mayor
intensificación en la actividad invernada, que en la cría. Si bien existen
datos de módulos de producción de carne con cifras cercanas a los 1000
Kg/ha/año, el techo de productividad alcanzado en sistemas pastoril es de
producción no supera los 550-600 Kg/ha/año, sin suministro de suplementos. En
cambio aquellos sistemas que incorporaron la suplementación estratégica superan
los 800 Kg/ha/año de producción de carne, aunque son escasos los análisis
económicos a nivel de rentabilidad y/o ingreso neto disponibles de algunos de
esos planteos.
En esta actividad la labor de extensión y
transferencia de tecnología sigue siendo fundamental, aunque existen casos que
hallan logrado dichas productividades. El promedio de la Región Pampeana
Argentina para la actividad invernada sigue con valores que no sobrepasan los
280 Kg/ha/año, si bien productores del cuartil superior sobrepasan los 400
Kg/ha/año. Para la actividad cría los valores medios de producción de carne
para la misma zona oscila entre 90-100 Kg/ha/año. Algunas empresas que realizan
el ciclo completo, superan los 180 Kg/ha/año para la cría (Rearte, 1999).
La intensificación de los sistemas de producción es
una realidad y una necesidad de las empresas agropecuarias, hoy para cubrir los Costos Directos y los Gastos de
Estructura en el NO Bonaerense una empresa mediana necesita una
producción de carne del orden de los 250 Kg/ha/año.
Los actuales sistemas de producción de carne en la
región pampeana se desarrollan en su mayoría sobre pasturas perennes,
compuestas por leguminosas y gramíneas que tienen dos misiones centrales: por
un lado la producción de forraje para la alimentación animal durante la mayor
parte del año según la cadena forrajera contemplada, y en segundo orden la
recuperación de la fertilidad potencial del suelo por incrementos en los
contenidos de Materia Orgánica (Gráfico 1) y fijación biológica del nitrógeno
atmosférico. (Díaz-Zorita, 1997 y Gonella, 1998).
Gráfico 1. Evolución relativa media de la materia orgánica en dos suelos del oeste bonaerense

El potencial de producción de forraje de las pasturas
perennes en el Noroeste de la Pcia. de Buenos Aires y el Este de la Pcia. de La
Pampa se caracteriza por la marcada estacionalidad, con un pico de oferta
primavero-estival y un período crítico provocado por sequía y bajas
temperaturas, que se extiende desde fines de otoño a principios de primavera.
La intensificación en la producción de carne en sistemas pastoriles pasa en primer lugar por obtener una alta producción de forraje a lo largo de todo el año, complementada con una racional utilización del mismo. Evaluaciones realizadas bajo corte y pastoreo en la EEA Gral. Villegas del INTA arrojaron una producción media de Materia Seca de alfalfa superior a los 10.000 Kg/ha/año, principal componente de la mezcla con un mayor potencial para los cultivos de latencia intermedia. Las gramíneas templadas aportan menos del 40 % pero existen referencias de producciones en mezclas superiores a 6000 KgMS/ha/año, como se muestra en el gráfico 2 (Zaniboni, 1997).
Gráfico 2. Tasa de
crecimiento de pasturas mezcla Alfalfa-Festuca. (Prod. Potencial

El principal obstáculo para el productor, para
poder basar su planificación es la concentración estacional de la producción de
forraje de pasturas perennes, debiendo recurrir a distintas herramientas tecnológicas
que permitan mantener planteos estables en términos biológicos y económicos.
Los cambios más relevantes en la composición
botánica lo constituyen el uso de materiales de alfalfa de reconocido origen y
grado de latencia, que reemplazaron a la tradicional "pampeana".
Dicho cambio fue acompañado por una disminución en la densidad de siembra,
debido en parte a un mayor valor cultural de los nuevos materiales y a la mayor
resistencia de los mismos a plagas especialmente pulgón (Zaniboni, 1996).
Con respecto a gramíneas la tendencia es menos
definida, si bien existe suficiente información sobre el principal rol de las
gramíneas perennes como mejoradoras de la estructura del suelo y su aporte de
forraje en cantidad y calidad de acuerdo a la especie y/o variedad. También
atenúan el empaste o meteorismo espumoso de los bovinos; por lo mencionado
resulta indispensable mantener un balance leguminosas/gramíneas durante la vida
útil de las pasturas.
Para el NO de la Provincia de Buenos Aires se
destacan las siguientes especies y variedades de gramíneas.
Cebadilla críolla
Cebadilla criolla por ser la especie más flexible
en su comportamiento con alfalfa, brindar forraje en cantidad y calidad y
asegurar su longevidad por la resiembra natural, justifica su inclusión en la
mezcla. Se destacan las siguientes variedades Martín Fierro, Matua y
Bellergade.
Festuca alta
Festuca alta es la especie más difundida por su
seguridad de producción en condiciones extremas de agua y temperaturas, sí bien
la calidad del forraje en algunos meses del año es baja. La variedad El
Palenque INTA seleccionada por su alta producción y persistencia sigue siendo
la más difundida. Últimamente El Palenque Plus seleccionada por su calidad y
mayor producción estival reemplaza a la anterior. Las variedades de festuca de
tipo mediterráneo de mayor calidad tienen muy poca producción de forraje en la
zona. Como recomendación general deben elegirse materiales libres de endófito.
Falaris bulbosa
Se observa una reducción importante de la superficie
sembrada, su aporte es otoño-primaveral, como posee sus reservas en la parte
apical, un mal manejo reduce su longevidad presentándose generalmente durante
la estación estival. La variedad El Gaucho INTA sigue siendo la más difundida,
sí bien las variedades australianas como Sirolan y Sirosa poseen un
comportamiento aceptable.
Pasto ovillo
Se observa un incremento en la superficie sembrada
en los últimos años, posiblemente debido al mejoramiento en la sanidad en
hojas. Las variedades de origen australiano Currie y Porto y la neocelandesa
Cambria, mostraron el mejor comportamiento. Últimamente Oberón, de origen
uruguayo, multiplicada en el país por Palaversich, está mostrando un buen
comportamiento como material promisorio para la zona.
Agropiro alargado
Se lo utiliza básicamente para lotes bajos y
planteo de cría, pero con buen manejo demostró en evaluaciones bajo pastoreo,
en asociación con alfalfa, interesantes producciones de carne, similares a
festuca asociada con alfalfa. El panorama varietal se restringe a El
Vizcachero, única variedad utilizada en la Argentina y materiales sin
identificar.
El empleo de verdeos invernales constituye una
herramienta esencial para desarrollar cadenas alimentarias que posibiliten la
continuidad del proceso productivo de los sistemas de producción de carne y
leche de la región. Las especies anuales cumplen un rol insustituible en la
elaboración de las cadenas forrajeras que permiten mejorar la oferta total
anual y su distribución estacional en cantidad y calidad de forraje.
Hasta años recientes el empresario agropecuario se
apoyó casi exclusivamente en la variedad Suregrain de avena, variedades de
centenos precoces para la zona semiárida y algunos de ciclo largo para la
sub-húmeda. Afortunadamente hacia fines de la década del 80 esta circunstancia
cambió por la gran difusión de cultivares de avena como Millauquén INTA,
Cristal INTA, Bonaerense Payé y Tambera FA para las distintas zonas del país.
La incorporación del triticale en distintos ensayos
de evaluación de cereales forrajeros en una extensa área ganadera, que incluye
la principal zona productora de carne del país, confirma las excelentes
aptitudes, básicamente por el aporte de forraje distribuido a lo largo del
ciclo de utilización, sumado a su excelente sanidad característica que
convierte a la especie en una interesante alternativa para el reemplazo parcial
de los cereales forrajeros tradicionales. El actual panorama varietal es amplio
para las distintas zonas. En el N.O. bonaerense se destacan Don Norman INTA,
Tehuelche INTA, Yagan INTA, y Tizné de acuerdo a la información obtenida hasta
la fecha.
Es frecuente observar que durante el primer
pastoreo de los verdeos invernales no se obtengan los resultados esperados en
producción de carne, debido a bajas o nulas ganancias de peso, fenómeno que
ocurre cuando el verdeo no está "sazonado" con porcentajes de materia
seca del orden de 14-16 %.
Para atenuar dicha situación se recomienda la
práctica de encierre nocturno sobre rastrojos de cosecha gruesa con suministro
de heno, no necesariamente de excelente calidad. Una suplementación estratégica
con granos o heno durante el primer pastoreo es otra alternativa de manejo que
puede mejorar el nivel de ganancia individual de los novillos, con un cuidadoso
manejo de la carga animal para evitar la sustitución del forraje por el grano y
no lograr el resultado esperado.
Según Viglizzo, (1982) las bajas ganancias diarias
en otoño se atribuyen a una menor eficiencia de utilización energética debida a
un menor contenido de materia seca y a la posible presencia de concentraciones
excesivas de formas nitrogenadas no proteicas. Estas variables se invierten en
su expresión en la medida que el estado de desarrollo de los cultivos avanza.
Información que coincide es la presentada por
(Díaz-Zorita y Gonella, 1995) en un estudio sobre fertilización nitrogenada de
verdeos de invierno en la región subhúmeda Pampeana donde informan que la
ganancia de peso se incrementa hacia el invierno e inicio de la primavera, sin
mostrar diferencias entre tratamientos de fertilización en ninguno de los
períodos evaluados.
Existen abundantes trabajos que demuestran que de
la producción total de Materia Seca aportada por un verdeo invernal, entre el
40 y el 60 % lo producen durante la primera utilización (Méndez, 1998). Es por
ello que resulta importante mantener altas ganancias individuales durante dicho
período, para lograr el objetivo de todo empresario, cual es la máxima
producción de carne y/o leche/ha.
En el momento en que la materia seca del verdeo
supera los 17-18 %, mejora el balance de nutrientes, donde la suplementación
puede plantearse como una alternativa para lograr aumentar la carga animal o
alargar los períodos de pastoreo. Para obtener buenos resultados en producción
de carne/ha durante la utilización de los verdeos invernales, la superficie de
la parcela, los días de permanencia, el descanso y la carga animal instantánea,
son los factores de mayor importancia para obtener la máxima eficiencia de
cosecha y la mayor productividad de un recurso todavía insustituible para
nuestros sistemas de producción pastoriles, y aún en aquellos con cierta
dependencia de la suplementación, donde la respuesta productiva está definida
por el recurso más barato. Siendo el Kg de Materia Seca del forraje, en su
comparación con el concentrado y/o grano altamente favorable a favor del
primero.
En la Estación Experimental Agropecuaria Gral.
Villegas del INTA, desde el año 1995 se está trabajando en utilización de
verdeos, principalmente en lo que respecta a evaluar el efecto de la
suplementación y otras prácticas (encierre, encadenamiento de especies, uso de
reservas) sobre la respuesta animal.
El cuadro 1 muestra los resultados obtenidos en la respuesta animal durante el primer período de pastoreo de verdeos invernales. La suplementación con grano en ninguno de los cinco años permitió aumentar en forma significativa la ganancia de peso con respecto a los testigos. En dicho experimento se eliminó el efecto de llenado con un período de acostumbramiento previo a la pesada inicial (Méndez y Davies, 2000).
Cuadro 1. Ganancias de peso durante el primer pastoreo de verdeos para distintas fuentes y niveles de suplementación.

En el cuadro 2 se presentan los datos de un sistema real de producción
mixto en el oeste de la Pcia. de Buenos Aires, donde se aplica un manejo
racional del verdeo invernal para obtener la máxima producción de carne por ha
(Zaniboni, 1996).
Cuadro 2. Sistema Experimental mixto. Utilización de verdeos de invierno: Triticale

En la evaluación de la producción de carne de
verdeos invernales fertilizados, se dispone de información proveniente de un
estudio específico desarrollado en la EEA General Villegas durante dos
temporadas. Se evaluaron bajo pastoreo avena Millauquén INTA, triticale Don
Norman INTA y Ray Grass Tama en todos los casos con un elevado nivel de
nitratos en el momento de la siembra, y con aplicación de 50 Kg/ha de N (urea)
en estadios de crecimiento temprano (3-5) hojas.
Los resultados indican que la práctica de la fertilización nitrogenada en verdeos de invierno mejora la producción de carne para todos los cereales evaluados (Gráfico 3), anticipando la iniciación del pastoreo, con una mayor disponibilidad y depresión del nivel de aumento individual básicamente para avena y triticale, indicando que los lotes fertilizados con N deberían manejarse con una suplementación estratégica de los animales durante el primer aprovechamiento para evitar deprimir el nivel de aumento individual en el peor trimestre del año.
Gráfico 3. Producción de carne sobre verdeos de Invierno fertilizados con 50 kg/ha N

El incremento en la oferta de forraje por agregado
de nitrógeno en verdeos invernales, debe contemplarse en el marco del uso estratégico
de los fertilizantes. Estudios desarrollados en la región semiárida pampeana
sugieren respuestas altamente significativas en lotes con niveles de nitrato en
la capa arable de los suelos menores a 20 ppm y adecuada disponibilidad de
agua.
El resultado global de la producción de carne no
solo depende de las herramientas tecnológicas de producción de forraje
(material genético, laboreo del suelo, fertilización, etc.), sino también de la
eficiencia de cosecha del forraje producido mediante la regulación de la carga
animal y de las presiones de pastoreo entre otros.
Práctica difundida en toda el área ganadera
argentina, si bien el enfoque en la aplicación pasa por la planificación que
contempla especie, variedad, carga animal, categoría y superficie de parcela.
En época de heladas se debe evitar las pérdidas de
forraje por pisoteo, teniendo en cuenta que la cantidad de horas diarias de
pastoreo del verdeo depende de la categoría y peso de los novillos para cubrir
los requerimientos en proteína y energía, como así también de la disponibilidad
forrajera. Generalmente, cuando ésta es escasa en pleno invierno, el uso de
animales chicos permite aprovechar mejor el forraje disponible logrando mejores
ganancias de peso que con novillos en terminación.
La práctica del encierre nocturno sobre rastrojos o
pastura perenne degradada, generalmente se acompaña con suministro de rollos de
mediana calidad y se realiza como norma de manejo durante todas las noches
desde el inicio de las heladas. El enfoque en un sistema racional debe
planificarse para implementar dicha práctica solo en días donde la temperatura
y el viento indiquen posibilidad de heladas, puesto que la misma tiene como
principal objetivo evitar pérdidas de forraje por pisoteo.
El plan sanitario para atender a un sistema de alta
producción de carne debe reunir dos requisitos fundamentales: a) ser programado
y b) estricto. Esto significa conocer con anticipación la base epidemiológica
de nuestro sistema (que enfermedades y cual es el momento más oportuno para
controlarlas y disponer de los insumos adecuados para hacerlo). Se estima que
el costo total por animal de todos los tratamientos (medicamentos y mano de
obra), equivale a $ 3 para una invernada en el oeste bonaerense, siendo muy
superior los beneficios alcanzados en producción de carne.
Para los sistemas de engorde pastoril del NO Bonaerense y en base a los estudios realizados en la EEA General Villegas (Homse, Buffarini, 1999), se recomiendan dos desparasitaciones con endectocida de reconocida eficacia con 30 días de intervalo al inicio del pastoreo de los verdeos. Esto es fundamental dado que como generalmente en nuestra zona se trabaja con invernada de compra, no conocemos la historia sanitaria previa y por otro lado, la primera desparasitada es importante hacerla antes del pastoreo de los verdeos, ya que esta pastura al ser estacional está libre de contaminación, nos permite cortar el ciclo de los parásitos.
En forma simultánea a la primera desparasitación se
debe vacunar contra mancha y gangrena gaseosa y la primera dosis de
queratoconjuntivitis, la 2ª dosis se repite a los 30 días junto con la segunda
desparasitada. Es importante que esta vacuna tenga en su composición IBR.
El control de mosca de los cuernos se realizará con
"Pour On" con productos permitidos por SENASA y siguiendo las
recomendaciones del laboratorio en dos épocas pico, fin de diciembre y fin de
febrero, que es donde mayor cantidad de moscas se han registrado.
El pietín se controla por medio de pediluvios con
productos en base a SO4Cu
al 2 % y formol al 3 %.
Si bien intensificar la producción de carne en
sistemas pastoriles significa básicamente aumentar la producción a través de
una mejor utilización de las pasturas y cultivos anuales, no resulta tan fácil
responder a la pregunta como y para qué intensificar, puesto que las empresas
agropecuarias se encuentran en distinto grado de evolución. Se deben definir
entonces, "qué" criterios contemplar y de que manera o
"cómo" implementarlos.
|
QUE |
COMO |
|
Mejor producción individual y calidad de las pasturas |
Mezclas forrajeras adaptadas a cada región y conservación de forrajes de calidad |
|
Eficientizar la calidad del forraje |
Determinar la receptividad y regular la carga óptima para cada sistema |
|
Mejor utilización y transformación del forraje consumido |
Adaptar sistemas de pastoreo y suplementación estratégica |
|
Mejorar la salud productiva del ganado y la calidad higiénica de la carne. |
Ajustar el plan sanitario acorde a los objetivos productivos |
Una mayor producción y utilización del forraje
permite aumentar la carga animal del sistema, que sumado al consumo de reservas
forrajeras de calidad posibilitan obtener mejores ganancias de peso por animal.
La incorporación de la suplementación estratégica se traduce en mayores
producciones de carne/ha como consecuencia de mantener altas cargas y obtener
mejores ganancias de peso.
Durante los últimos años los avances en la
tecnología de producción, y manejo de reservas forrajeras han generado un nuevo
espacio para que estos recursos, además de ser útiles para mantener o
incrementar la carga animal, pasen a tener un rol fundamental en la
complementación para planteos de alta producción de carne (Pordomingo, 1997).
El efecto de la agrículturízación en la Región
Pampeana sobre la actividad ganadera, trajo aparejado un aumento de carga
animal provocando en consecuencia una mejora en la utilización del forraje
proveniente de pasturas perennes, y cultivos estacionales. En el mismo período
se produjo un cambio en la cadena forrajera donde la alfalfa con reposo
invernal fue reemplazada por variedades de los grupos 7, 8 y 9 lo que significó
mejorar la producción total de materia seca y su distribución, atenuando en
buena medida la mejora en la eficiencia de cosecha del forraje disponible.
¨ Costos directos de¡ establecimiento.
¨ Gastos de estructura.
¨ Relación compra/venta
¨ Costo del Kg de novillo producido.
¨
Margen bruto,
ingreso neto, rentabilidad
En la Región Pampeana existen claros ejemplos de
empresas que apostaron a la producción intensiva y eficiente de carne sobre la
base pastoril, obteniendo resultados - físicos y económicos que son referentes
para aquellas otras empresas que están en la búsqueda del mismo camino.
El establecimiento "La Perla", situado a
El mismo establecimiento pasó del sistema mejorado al intensificado. Sobre la base pastoril se implemento suplementación estratégica con granos, obteniendo una carga animal superior a 2 EV/ha con un nivel de producción para ciclo completo entre 450 y 550 Kg/ha de carne y para invernada entre 650 y 800 Kg/ha, con margen Bruto superior a $ 300/ ha (cuadro 3).
Cuadro 3. Proceso de intensificación (Est. La Perla)

¨ Elevado porcentaje de pasturas base alfalfa.
¨ Pastoreo rotativo.
¨ Invernada corta > conversión de forraje en carne.
¨ Menores requerimientos en el invierno.
¨ Bajar costos y aumentar cargas.
¨ Suplementación estratégica.
(Fuente:
UEEA Huinca Renancó. julio 1997 Ing. Agr. Guillermo Resch)
Información proveniente del INTA (Estaciones
Experimentales Marcos Juárez, Manfredi y General Villegas) proponen para los
sistemas de base pastoril, una invernada de corta duración con las siguientes
herramientas tecnológicas: planificación de una cadena forrajera, utilización
eficiente del pasto, confección y utilización de reservas forrajeras de
calidad, regulación de la carga animal en base a la disponibilidad forrajera y
la suplementación estratégica. De acuerdo al grado de intensificación fue
posible obtener producciones de carne del orden de los 505, 705 y 826
Kg/ha/año, con un margen bruto de 186, 238 y 296 $/ha, respectivamente.
Cada empresa, de acuerdo al análisis y evaluación
de su situación, deberá seleccionar las mejores opciones tecnológicas para
poder combinar los factores determinantes de su productividad obteniendo los
mejores resultados físicos y económicamente viables para el logro de sistemas
productivos sustentables.
Los indicadores que merecen una mayor atención para
predecir el resultado económico de la empresa, son la relación compra venta, la
eficiencia productiva y el nivel del costo del Kg de carne producido.
El proceso de innovación, adopción de tecnología e
intensificación de los sistemas de producción en los últimos años, aparece como
instalado en la principal zona productora de carne del país. A pesar de ello,
todavía existe una importante brecha tecnológica entre lo disponible y lo
adoptado. Siendo misión del sistema nacional de extensión, a través de la
transferencia de tecnología, acortar esta diferencia.
La mayor producción y utilización del forraje
obtenido básicamente de las pasturas perennes y directamente cosechado por el
animal, sigue siendo el alimento más barato y seguro. La implementación de la
suplementación estratégica con concentrado, brindará a cada empresa en
particular las herramientas básicas para permitirle alcanzar mejores resultados
físicos viables económicamente en el marco de la sustentabilidad de recursos
naturales.
Desde el punto de vista del análisis de la empresa,
no necesariamente el incremento en la productividad significa una mayor
rentabilidad y o una mejora en el ingreso neto, por lo tanto el impacto de la
intensificación se debe medir en término físicos y económicos para darle
sostenibilidad al sistema de producción.
El autor agradece al Dr. Alberto C. Horrise, la
corrección de los originales y los aportes realizados y al Sr. Claudio Pringles
Martín por la compaginación del trabajo.
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