M.A. Ochoa y O. Fernández. 1998. E.E.A. INTA Rama Caída, Mendoza.
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pastoril
El consumo de
carne en la provincia de Mendoza es de alrededor de 400.000 novillos gordos por
año, que son abastecidos en un 90 a 95% por ciento desde las provincias
productoras de la pampa húmeda. Históricamente, la ganadería mendocina ha
sido de cría, con una producción anual de, aproximadamente 150.000 terneros de
destete. Esto significa que el ternero, que se desteta entre los 7 y 9
meses, es transportado a las provincias de la pampa húmeda para hacer la cría y
el engorde y, una vez engordados, vuelven a Mendoza para la faena.
Sobre esta
coyuntura se están trabajando alternativas que, aunque no lograrán el
autoabastecimiento, remplazarán parte de la carne que llega desde otras
regiones, haciendo la recría y el engorde en las áreas bajo riego, aprovechando
las condiciones agroecológicas favorables para la producción forrajera que
existen en el sur de la provincia.
La principal
actividad agrícola que se desarrolla en los departamentos del Sur mendocino
(San Rafael y General Alvear), son la fruticultura y la vitivinicultura.
Ambas están expuestas a los daños por accidentes climáticos -fundamentalmente
granizo- que provocan pérdidas de hasta el 100 por ciento, y que muchas veces
no sólo damnifican a la producción del año sino que también condicional la
siguiente, porque las plantas quedan muy lastimadas y entran en una situación
muy deficitaria para el invierno, con la consecuente reducción de los
rendimientos en el siguiente ciclo.
La actividad
ganadera y la producción de forraje -que es la base de todo el sistema de
producción de carne bajo riego- tampoco están libres del riesgo del granizo.
Sin embargo, sus consecuencias tienen menor incidencia económica y sus
perjuicios no son comparables con los que sufren los cultivos mencionados
anteriormente. Un potrero de alfalfa o una consociada forrajera pueden
tener pérdidas en un corte debido al granizo, pero disponiendo de agua de
riego, en 25 a 30 días ya alcanza una producción normal.
Mendoza tiene
tradición en la producción de alfalfa para la obtención de heno o como
mejoradora de suelos (una conocida propiedad de las leguminosas).
Generalmente los productores realizan un potrero de alfalfas, que se explota
durante 4 o 5 años y luego se levanta para realizar otro cultivo agrícola
(monte frutal u hortícola). La idea de conservación de forraje en carne es
relativamente nueva, y surge como consecuencia de diversos factores, entre los
cuales se destacan la grave incidencia de los accidentes climáticos y la baja
rentabilidad de los cultivos tradicionales. En la actualidad en el área
de San Rafael, todos los esquemas de producción de carne se basan en la muy
buena oferta forrajera que se puede lograr en el área bajo riego, por las altas
producciones de materia seca, con rendimientos del orden de los 18.000 kilos de
materia seca/hectárea/año en alfalfa pura. También existen pasturas
consociadas a base de alfalfa con dos o tres gramíneas, cuyos rendimientos
pueden llegar hasta los 22.000 kg de materia seca/ha/año. Esta muy buena
oferta forrajera es la base sobre la que se sustenta el sistema de conversión
de pasto a carne.
Es lógico que
se logren estos niveles productivos cuando hay una adecuada disponibilidad de
agua de riego para suministrar a las pasturas, ya que se deben satisfacer los
requerimientos hídricos de las especies más exigentes como la alfalfa, cuyas
necesidades se ubican en los 10.000 metros cúbicos/ha/año.
El agua de
riego, que proviene de los ríos Atuel y Diamante, es el producto del deshielo
en la cordillera de Los Andes que se acumula en los diques realizados sobre
estos ríos, donde una red de canales la suministra y distribuye. El
departamento General de Irrigación mendocino la reparte entre los productores
mediante un turnado de riego, de acuerdo con la superficie irrigada de cada propiedad.
A lo largo del año se erogan distintos volúmenes en función de la
evapotranspiración de los cultivos, por eso es que la mayor cantidad de agua de
riego se suministra durante los meses de verano.
El sistema de
riego utilizado es generalmente por inundación, aunque éste presenta el
inconveniente de la baja eficiencia de aplicación, sobre todo en suelos
arenosos con poca pendiente. En este sentido, algunos productores están
considerando la posibilidad de incorporar el riego presurizado para mejorar la
eficiencia de aplicación del agua.
En la
Estación Experimental Agropecuaria Rama Caída, San Rafael, se están haciendo
trabajos junto a productores de la zona, con el fin de lograr engorde de
distintas categorías de animales: novillos, terneros, vaquillonas y vacas de
refugo. Estas últimas son los vientres que se descartan del rodeo de cría
por edad o por problemas reproductivos, los cuales son factibles de engordar en
praderas bajo riego. Esta categoría puede engordarse en un tiempo relativamente
corto (100 a 130 días) con la ventaja que mejora sustancialmente el precio de
venta al cambiar de categoría, ya que se compra una vaca "flaca"
(descarte) y se vende una vaca "gorda" con la consiguiente
revalorización del animal.
Por los rendimientos
que genera, el manejo más aconsejado es el pastoreo directo, aunque éste es un
aspecto que hay que mejorar porque esas altísimas producciones de materia seca
no se traducen en un equivalente en la producción de carne. Generalmente
existen fallas en el manejo, que se manifiestan en una ineficiente recolección
de ese forraje con elevadas pérdidas por desperdicio de pasto. Esto
último tiende a disminuir con el uso del pastoreo rotativo intensivo con
alambrado eléctrico, que hace más eficiente la cosecha del forraje por los
animales.
En cuanto al
comportamiento de los animales, no existen problemas de piso porque la región
registra bajos porcentajes de humedad que oscilan entre el 40 y el 60 por
ciento durante el verano. En cuanto a la prevención de las enfermedades
más importantes, Mendoza no escapa a las que se registran en cualquier zona,
pero tienen una incidencia mucho menor que en las zonas húmedas, destacándose
que las de tipo parasitario no se propagan con facilidad por la baja humedad
ambiental predominante.
La mosca de
los cuernos es un problema a tener en cuenta en los rodeos de cría en campo
natural. Sin embargo, desde su aparición, los ganaderos han manifestado
un marcado interés en su control y ha traído aparejado, como ventaja, un
control más frecuente de los animales. A partir de allí se pueden detectar
otros problemas más importantes, como enfermedad reproductiva, que al
subsanarlas aumentan los índices de parición, con el consiguiente beneficio
para el productos.
El hecho de
haber tenido aftosa ha repercutido de la misma manera, su control se efectúa en
todo el territorio de la provincia y por la ley, se dispuso que las
vacunaciones las hagan los médicos veterinarios. Esto les permitió a los
productores realizar distintos tipos de consultas y ha traído aparejada una
mejora en el rodeo, que en los últimos años ha sido muy importante.
De las
experiencias realizadas en el INTA-Rama Caída, la que dio mejor resultado fue
un ensayo de destete precoz que se hizo a los tres meses de edad de los
terneros. Después se llevaron a pasturas bajo riego donde permanecieron
un año completo y terminaron como novillos livianos de 310 kg, aproximadamente.
En ese
ensayo, practicado en una superficie de 5,5 hectáreas y trabajando con 35
animales, se logró una producción de carne de 1.400 kg/ha/año
Indudablemente,
los resultados fueron muy promisorios por la alta producción de carne obtenida
y los beneficios que trae consigo para la madre que queda en el campo ya que al
retirarle el ternero 3 o 4 meses antes, entra en mejores condiciones al
invierno, mejorando las posibilidades de éxito en la siguiente preñez.
Durante el
primer mes posterior al destete, a los terneros se les suministró alimento
balanceado para destete precoz, a razón de 1 kg por cabeza y por día, más
forraje proveniente de un ensayo de 6 mezclas forrajeras consociadas, mediante
pastoreo directo sin restricciones de consumo. Un mes después se
les dio 1 kg de maíz molido por ternero por día y forraje a discreción. A
los 8 meses de iniciada la experiencia se aumentó la dosis de maíz molido a 1,5
kg por ternero y por día, siguiendo con el consumo de forraje a
discreción. este esquema continuó hasta completar el año de
permanencia en las pasturas, cuando adquirieron un peso de aproximadamente 310
kg cada uno al finalizar la experiencia.
El ensayo de
engorde de terneras dio un rendimiento de 1.050 kg de carne/ha/año. Se
realizó sobre una superficie de 5,5 ha de pasturas consociadas, en la cual se
engordó un lote de 25 animales cuyo peso promedio inicial fue de 112 kg, que
por el estado corporal que presentaban se consideraron aptas para la
faena. Durante 200 días se les suministró forraje verde, mediante
pastoreo directo sin restricciones de consumo y en los últimos 44 días se
reforzó la dieta dándole 2 kg de maíz molido por animal y por día además del
forraje.
El
Establecimiento San Gerardo, ubicado en el departamento de San Rafael, trabajo
un sistema de engorde bajo riego a mayor escala. Cuenta con 150 hectáreas
de alfalfa, de las cuales 100 se utilizan para suministrar directamente
empleando pastoreo rotativo intensivo con alambrado eléctrico y las restantes
se henifican para la producción de rollo. Además, se realizan 50 ha de
maíz para ensilar y 30 a 40 ha de avena, que entran en el esquema de rotación
en los lotes de maíz y en los alfalfares degradados que anualmente se
renuevan. Con esa base forrajera se engordan mil vaquillonas por año.
En la zona,
la compra de las terneras se realiza entre los meses de abril, mayo y junio,
que es la época tradicional de destete de los campos de cría, con un peso
promedio inicial que oscila entre 130 y 140 kilos. La venta de las mismas
se efectúa principalmente en febrero y marzo y, lo que resta, en abril del año siguiente
con un peso promedio de 320 kg.
El esquema de
alimentación en invierno es silo de maíz, avena picada y rollo de alfalfa,
permaneciendo los animales a corral nuevamente, con un sistema de alimentación
a base de alfalfa picada y suplemento de maíz en grano, a razón de 3 kilos por
vaquillona por día hasta la terminación. El tiempo total es de 10 a 12
meses, y varía en función del biotipo del animal y del peso inicial de cada
uno.
Las producciones
de alfalfa son altas, con un promedio de 16.000 kg de materia
seca/hectárea/año, fundamentalmente debido a la disponibilidad de agua de riego
y a que se puede suministrar el recurso hídrico en el momento que las plantas
lo necesitan. En el caso de maíz para silo y avena, los rendimientos
promedios aproximados son de 18.000 y 6.000 kg de materia seca/ha/año,
respectivamente. Estas producciones se obtienen también debido a la
disponibilidad de agua de riego y al uso de fertilización.
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