Ing. Agr. (Mg. Sc.)
Enrique Ustarroz e Ing. Agr. (Mg. Sc.) Marcelo De
León. 2004. Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentos, Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria, Centro Regional Córdoba,
Estación Experimental Agropecuaria Manfredi,
Córdoba, Argentina. Proyecto Ganadero Regional:
Mejoramiento de la Productividad y Calidad de
la Carne Bovina en la Provincia de Córdoba.
Editor Responsable: Ing. Agr. (Mg. Sc.) Marcelo
De León. Informe Técnico Nº 3.
Volver a: Invernada
o engorde pastoril o a campo
Para
aprovechar el alto potencial de producción forrajera de la alfalfa, ésta debe
ser manejada teniendo en cuenta su forma de crecimiento en tandas a partir de
yemas de la corona, lo que exige necesariamente su pastoreo en forma rotativa
con intervalos entre 23 y 42 días y períodos de utilización no mayores a 7
días. La intensidad de uso a la cual sea sometida esta pastura, no afecta su
capacidad de producción de forraje.
Cuando esta
variable fue analizada experimentalmente, se obtuvieron similares producciones
para alfalfas utilizadas a tres intensidades de uso, las cuales se definieron
como asignaciones de forraje diaria de 2.4; 3.3 y 6.3% del peso vivo,
correspondiente a baja asignación (BA), media asignación (MA) y alta asignación
(AA) (Cuadro 1).
Cuadro 1.
Producción de forraje en Kg de MS/ha. año y por carga animal (Ustarroz y col., 1997).
|
AÑO |
Asignación forrajera |
||
|
BAJA |
MEDIA |
ALTA |
|
|
Primer |
12920 ± |
12064 ± |
12006 ± |
|
Segundo |
10547 ± |
10713 ± |
9743 ± 609 b |
|
Tercer |
9541 ± |
10462 ± |
10561 ± |
|
Cuarto |
10237 ± |
10550 ± |
10677 ± |
|
Letras
distintas significan diferencias estadísticas (á=0.05) entre cargas para cada
año |
|||
Si bien la
producción de forraje no se ve afectada por la intensidad de uso, sí se afecta
la calidad de lo que los animales son capaces de cosechar con estos diferentes
grados de uso, ya que, como podemos observar en el Cuadro 2, la digestibilidad
y el tenor de proteína disminuyen desde la parte superior de la pastura hacia
la base, siendo este efecto más notable en tallo que en hoja.
Cuadro 2.
Digestibilidad (DIVMS) y Proteína Bruta (PB) en alfalfa por estratos (Cangiano, 1992, adaptado de
Frasinelli)
|
Estratos |
Hoja Verde |
Tallo Verde |
||
|
(Cm.) |
DIVMS% |
PB% |
DIVMS% |
PB% |
|
Más de 30 |
70.0 |
28.5 |
70.0 |
16.0 |
|
20 a 30 |
70.7 |
28.5 |
62.5 |
13.0 |
|
10 a 20 |
67.0 |
30.0 |
55.5 |
11.0 |
|
|
67.0 |
31.0 |
48.0 |
10.0 |
La
disminución de la digestibilidad tiene un efecto directo sobre la energía que
el animal puede destinar a producción y por lo tanto marcará el límite de
ganancia de peso que podamos obtener (Fig. 1).
Fig. 1. Ganancia de peso vivo individual y por
hectárea en función del % de utilización (Ustarroz, 1997).

En el Cuadro
3 se muestran valores de ganancia de peso y producción de carne con relación a
carga animal, porcentaje de utilización y asignación de forraje, como resultado
de diferentes intensidades de uso.
Cuadro 3. Ganancia de
peso vivo individual (GPVI) y producción de carne (GPV/ha)
en función del grado
de utilización (todo el ciclo) (Ustarroz y col., 1997).
|
CARGA |
Nov/ha |
Kg. MS/100 Kg. PV/día |
% Útil |
GPVI (Kg/día) |
GPV/ha (Kg/ha) |
|
ALTA |
7.5 |
2.4 |
82.5 |
0.589 |
854 |
|
MEDIA |
6.3 |
3.3 |
74.5 |
0.642 |
837 |
|
BAJA |
3 |
6.3 |
55.0 0.817 |
483 |
|
Situarnos en
el grado de utilización medio, nos permite lograr ganancias de peso vivo aceptables
para una invernada de corta duración y una elevada producción de carne/ha.
Si analizamos
las variaciones en el crecimiento de la pastura durante su ciclo encontramos
que en la primavera, debido a la alta producción de forraje y a la buena calidad
de la misma, la ganancia de peso vivo individual no se ve afectada con el grado
de uso propuesto. Por otra parte en el verano, la producción de forraje es un
poco inferior a la de primavera, pero sobre todo la calidad es inferior, por lo
tanto disminuye la ganancia de peso; sin embargo, a la presión de pastoreo
intermedia se mantiene en niveles aceptables para cumplir el objetivo
productivo.
Durante el
otoño, la producción de forraje es inferior a la de las otras épocas, por lo
tanto, para lograr ganancias de peso aceptables para una invernada corta,
necesitamos disminuir la carga animal. Para poder uniformar las presiones de
pastoreo, sobretodo por la baja disponibilidad otoñal, necesitamos entrar en
ésta época con terneros de destete, lo que nos permite mantener un mismo número
de animales por unidad de superficie, respetando la presión de pastoreo
propuesta, sin necesidad de trabajar con cargas variables.
Sin embargo,
la problemática de las bajas ganancias de peso otoñales es un fenómeno
actualmente bien identificado por los productores de las zonas ganaderas y
tamberas de la pampa húmeda, y en general de las regiones en las que se
utilizan recursos forrajeros de alta calidad bajo pastoreo directo.
Como es
conocido, este fenómeno se caracteriza por una respuesta productiva inferior a
la que podría esperarse al considerar el volumen y la calidad aparente del
forraje ofrecido a los animales. La magnitud de esta depresión productiva varía
significativamente de año en año, dependiendo fundamentalmente de las
condiciones climáticas imperantes. Sobre pasturas de alfalfa pura o consociada
y sobre verdeos invernales, suelen detectarse las mayores diferencias entre las
respuestas esperadas y las que se obtienen en esta época del año. Por otra
parte, otoños húmedos, cálidos, con lloviznas frecuentes y días nublados,
agudizan el problema notoriamente. Esto último explica las diferencias entre
años en cuanto a intensidad y duración del fenómeno. No es extraño detectar
condiciones similares a las “otoñales”, a la salida de inviernos poco rigurosos
y húmedos.
Una de las
hipótesis más aceptadas que podrían explicar este fenómeno se basa en ciertas
características nutricionales que los forrajes de alta calidad como pasturas de
alfalfa puras o consociadas, presentan durante esta época del año. Entre estas
características se encuentra el bajo contenido de materia seca (MS) y de fibra
(pastos aguachentos), exceso de proteínas y particularmente de la fracción
rápidamente fermentable, y bajos niveles de carbohidratos solubles (CHS). Estos
desequilibrios en la composición química del forraje tienen consecuencias
digestivas y fisiológicas en general, que conducen a un bajo desempeño de los
animales aún sin mediar restricciones en la cantidad del forraje ofrecido. Bajo
estas condiciones, los animales disminuyen el consumo, tienen aumentos de peso
por debajo de lo que se esperaría considerando el forraje que se les ofrece, se
observan sumidos y con síntomas de diarrea.
Esta
problemática ha sido estudiada desde el punto de vista nutricional y se han
obtenido resultados muy satisfactorios en la búsqueda de su corrección, a
través de la suplementación.
En los
sistemas de invernada sobre una base pastoril, normalmente se presentan en
algunas épocas del año deficiencias debidas a calidad y/o cantidad de forraje
disponible. Cualquiera de estas limitantes ocasiona restricciones para la
ganancia de peso, lo cual afecta el sistema de producción, ya sea en la
duración de la invernada, la carga animal que pueda mantener el mismo, la
productividad por unidad de superficie y como consecuencia el resultado
económico de la empresa.
En pasturas
de buena calidad, la limitante más importante en la producción de carne y la
más cara de corregir es la energía. Por lo tanto la suplementación con granos
forrajeros aparece como la alternativa más adecuada para compensar esta
deficiencia, por ser considerados concentrados energéticos.
Si bien esta
práctica es frecuentemente utilizada, sus resultados son variables, ya que
dependen de una serie de interacciones entre las pasturas, los animales y los
suplementos, que definen la eficiencia de utilización de esta técnica. Para
lograr los mejores resultados se deben tener en cuenta los principales factores
que entran en juego y definen las estrategias a utilizar en cada caso.
Los objetivos
que se persiguen con la suplementación son:
a) Aumentar la ganancia de peso individual de los animales, situación que
se presenta cuando la respuesta animal está condicionada por parte de la
pastura ya sea en su calidad, cantidad del forraje disponible o desbalances
ocasionados por las características nutricionales de la pastura.
b) Aumentar la carga animal. Cuando la baja disponibilidad estacional, ya
sea productividad o superficie de las pasturas, conspira contra el
mantenimiento de la carga animal en el sistema de producción, con ganancia de
peso requeridas para una adecuada invernada para poder lograr además una
eficiente utilización de las pasturas en el resto del ciclo.
c) La combinación de los objetivos anteriores para aumentar ganancia
individual y carga animal.
Las pasturas
ofrecen cantidades y calidades variables de forraje a lo largo del año. Con el
avance de la madurez, aumenta la proporción de la pared celular, disminuyendo
el contenido celular. Estos cambios de la composición química de los forrajes
afectan el valor nutritivo de los mismos, ya que disminuyen su digestibilidad y
afectan su consumo.
La digestión
ruminal de los componentes estructurales de la pastura, se realiza a través de
la fermentación, principalmente causada por bacterias celulolíticas las que
requieren para su desarrollo un pH cercano a la neutralidad.
La
suplementación con granos trae aparejado cambios en el ambiente ruminal, que a
su vez afectan las vías fermentativas en el rumen, con efectos muy importantes
como la eficiencia de utilización de la energía.
El suministro
de granos provoca una disminución del pH ruminal, lo que causa una disminución
de las bacterias celulolíticas, se incrementan las bacterias amilolíticas y la
proporción de ácido propiónico en la concentración de AGV.
Cuando se
implementa la suplementación en un sistema de producción debemos tener en
cuenta a qué animales conviene suplementar. Desde el punto de vista de la
eficiencia de conversión obtendremos los mejores resultados con los animales
más jóvenes, ya que éstos tendrán un menor requerimiento de energía para
mantenimiento y a su vez el valor calórico en la ganancia de peso es menor.
Pese a ello,
muchas veces desde el punto de vista del sistema, conviene suplementar a los
animales grandes, para dar el grado de terminación necesario para su venta; de
esta forma se saca del sistema una categoría de alta demanda, lo que permite
aumentar la carga y además se evita el tener que mantener los novillos pesados
un segundo invierno, siendo este período el de mayor costo de producción.
Con el
objetivo de corregir los desbalances en la composición de las pasturas que se
presentan en otoño, como se señaló anteriormente, se han obtenido resultados de
la respuesta a la suplementación con granos.
En todos los
casos estudiados se han logrado muy buenos niveles de conversión de suplemento
en carne, durante el período otoñal, lo que resulta un buen indicio de la
conveniencia de la práctica. Es importante destacar que el análisis del
resultado económico no debe limitarse a la relación de precios grano/carne y la
eficiencia de su transformación, sino que debe considerar aspectos mas globales
como la duración de la invernada, la calidad de la terminación, la época de
ventas, etc., que se logran con uno y otro planteo de alimentación.
Sobre
pasturas de alfalfa pura o consociada se encontraron importantes variaciones
entre años, en cuanto a la respuesta de los animales a la suplementación
correctiva. Obviamente, en otoños menos húmedos, el desempeño de los animales
sobre las pasturas es mejor y la respuesta a la suplementación es menos
importante. Como ya se mencionó, además de la intensidad, varía también la
duración del fenómeno. No obstante, en todos los años analizados, la
suplementación con granos resultó una práctica favorable y económicamente
conveniente.
En el
siguiente cuadro (Cuadro 4) se muestran valores promedio de cuatro años de
evaluación de respuesta a la suplementación correctiva practicada durante el
período "otoñal" de los años
Cuadro 4. Resultados de 4 años de
suplementación correctiva con granos durante el otoño
(Latimori, Kloster y Amigone,
1996).
|
|
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
PROMEDIO |
|
Días evaluación |
118 |
133 |
124 |
98 |
118 |
|
Suplemento |
0.5 % (*) |
0.7 % |
0.7 % |
0.7 % |
0.65 % |
|
AMD diferencial |
250 |
275 |
200 |
272 |
250 |
|
ECI |
5.5 |
6.5 |
8.7 |
6.8 |
6.8 |
|
EC/ha (**) |
4.6 |
5.4 |
7.3 |
5.7 |
5.7 |
|
(*)
El grano
utilizado fue sorgo quebrado mientras que en el resto se usó maíz. (**)
Sobre la
base de un nivel de sustitución medio del 20 %. |
|||||
Como puede observarse,
la duración e intensidad del problema, fue variable entre años y en
consecuencia también lo fueron las respuestas, no obstante los resultados de la
suplementación fueron satisfactorios. Es importante destacar que una conversión
de 6,8 (ECI) ó 5,7 (EC/ha) kilos de grano en
La
intensificación de los sistemas de invernada requiere del mantenimiento de
altas cargas animales y el sostenimiento o incremento de las ganancias de peso
individuales respecto a las que se obtienen en sistemas puramente pastoriles,
mas aún si se pretende un alto grado de utilización del forraje producido.
La
suplementación con grano es una herramienta adecuada para cumplir estos objetivos
pudiendo utilizarse con distintas combinaciones entre los niveles de suministro
de grano y asignaciones forrajeras, definidas por la carga animal. Los
resultados obtenidos en la EEA Manfredi INTA mostraron el efecto de tres
niveles de suplementación con grano de maíz y tres asignaciones forrajeras de
pastura de alfalfa, sobre la ganancia de peso de novillos y la producción de
carne/ha, durante todo el ciclo de crecimiento de la pastura.
Cuadro 5. Ganancia de peso vivo individual en
Kg./nov.día según nivel de
suplementación y asignación de forraje (Ustarroz y Col., 1998).
|
AF |
NS= 0 |
NS= 0.75 |
NS= 1.5 |
|||
|
GPVI |
GPV/ha |
GPVI |
GPV/ha |
GPVI |
GPV/ha |
|
|
1.5 |
0.153 |
204.6 |
0.715 |
948.4 |
0.856 |
1183.8 |
|
2.3 |
0.338 |
317.6 |
0.759 |
691.7 |
1.036 |
889.4 |
|
3 |
0.529 |
365.4 |
0.838 |
639.4 |
1.020 |
729.8 |
Para todas
las asignaciones de forraje (AF), los tratamientos sin suplementación
difirieron de los suplementados, independientemente de su nivel (baja
suplementación o alta suplementación). En los tratamientos sin suplementación
se puso de manifiesto el efecto de cantidad, con aumento de la respuesta animal
a medida que se incrementó la asignación de forraje. Con bajo nivel de
suplementación, se podrían haber compensado las diferencias de oferta
forrajera, por lo cual se obtuvieron similares ganancias de peso en las
distintas AF. Cuando se suministró alto nivel de suplementación, cercano al 50%
del consumo potencial, posiblemente se haya logrado un doble efecto de cantidad
y calidad, permitiendo a los animales una mayor selección en las asignaciones
más altas, resultando en ganancias de peso más elevadas.
El
tratamiento de alta suplementación y baja asignación resultó ser
significativamente mayor que el resto, por haber combinado una buena ganancia
de peso con alta carga animal. Los tratamientos sin suplementación,
independientemente de la presión de pastoreo, resultaron ser inferiores a todos
los tratamientos con suplementación, condicionado por las bajas ganancias de peso
obtenidas solamente con pastura. El tratamiento de baja suplementación y baja
asignación resultó ser superior al del mismo nivel de suplementación y alta
asignación, debido a que se obtuvieron similares ganancias de peso, marcándose
el efecto de la carga. El resto de las combinaciones de nivel de suplementación
y AF se ubicaron en valores intermedios, sin diferencias entre ellos, por haber
compensado las menores GPVI con las mayores cargas.
En la
conversión de grano a carne, si bien hubo una tendencia a mostrar mejores
índices en los tratamientos de baja y media asignación, no se pudieron detectar
diferencias estadísticamente significativas, lográndose una conversión media de
Como
recomendaciones se puede señalar:
El nivel de
0.75% de suplementación resultó ser efectivo para elevar las ganancias de peso
a valores compatibles con invernadas de corta duración, obteniéndose al mismo
tiempo altas ganancias de peso por hectárea cuando se combinó con altas
presiones de pastoreo
Cuando el
objetivo es maximizar la ganancia de peso por hectárea se debería combinar un
nivel de suplementación de 1.5% del peso vivo con una alta presión de pastoreo.
El valor de
conversión de grano a carne obtenido en el presente ensayo resulta ser
económicamente viable en la mayoría de los años en función de los precios del
grano y el Kg vivo.
La
suplementación con granos, muestra ser una herramienta eficiente en la
intensificación de los sistemas de invernada.
Su utilización
sobre pasturas de buena calidad mejora las ganancias de peso cuando las
disponibilidades forrajeras son limitantes o cuando corrige desbalances
estacionales en las pasturas permanentes o verdeos de invierno.
Los mayores
beneficios se logran cuando se incrementa la carga animal, para utilizar el
forraje que es sustituido por grano.
La
conveniencia de suplementar, no debe ser evaluada tan solo por un análisis
simple de la relación precio del grano/ precio de la carne, sino que debe ser
tenido en cuenta el impacto que trae aparejado sobre todo el sistema de
producción (mantenimiento de la carga, duración de la invernada, grado de
terminación, etc.).
En cada caso
en particular deberán evaluarse las diferentes alternativas respecto a todas
las variables en juego, debido a que existen una serie de interacciones que
deberán ser tenidas en cuenta para el logro del beneficio esperado.
Uno de los
principales factores relacionados a la intensificación de la producción de
carne es la definición de la cadena forrajera y la carga animal a utilizar.
El ajuste de
la carga animal por el aporte de la pastura base (alfalfa en este caso),
invariablemente nos mostrará la incapacidad de mantener este elevado número de
animales durante el invierno, época del año en que las pasturas perennes
presentan muy bajo o nulo crecimiento.
En general en
esta época del año se completa la cadena forrajera con verdeos de invierno. La
utilización de ellos trae aparejado algunos inconvenientes, como son en algunas
zonas la incertidumbre de lograrlos y el gran número de hectáreas que se
deberían hacer, cuando se utiliza como único recurso forrajero, para mantener
las cargas animales, debido a sus valores de productividad. La imposibilidad de
contar con esta superficie de verdeos, sumado al impacto negativo que esto
traería al sistema en su conjunto, lleva invariablemente a que el productor
restrinja la utilización de los verdeos y deba complementar la dieta con otros
recursos forrajeros.
Figura 2. Respuesta animal a distintas
calidades de la dieta (Elaboración propia).

En la Figura
Nº 2 se presentan alternativas factibles de utilizar, indicando el rango de
concentraciones energéticas que pueden cubrir, ya que la energía es la principal
variable que condiciona la respuesta animal y es lo más costoso económicamente
de corregir.
Si nuestro
objetivo es hacer una invernada de corta duración (no más de 12 meses), debemos
mantener un ritmo de ganancia de peso aproximadamente de 0,650 Kg/día.
Analizando la Figura Nº 2, vemos que el silaje de maíz, que nos provee un
forraje con una concentración energética de 2,3 - 2,6 Mcal de Energía
Metabólica (EM) por Kg de Materia Seca (MS), sería la alternativa ventajosa, ya
que el heno no cubre estas necesidades y los concentrados energéticos resultan
más caros por Mcal. (Cuadro 6).
Cuadro Nº 6. Comparación de precios/Mcal de
grano y silaje de maíz (Elaboración propia)
|
|
GRANO |
SILO BOLSA |
|
Kg/ha |
5000 35000 |
|
|
Costo cultivo (6.3 Has) |
$1449 |
$1449 |
|
Cosecha, flete y secado (6.3 Has) |
$562 |
|
|
Cortapicado y acarreo de 6.3 has para una bolsa |
|
$945 |
|
Bolsa y confección |
|
$900 |
|
Kg de MS disponible |
28.350 |
72600 |
|
Concentración Energética (Mcal/Kg. MS) |
3.2 |
2.5 |
|
$/Mcal |
$0.022 $0.018 |
|
Por otra
parte, una hectárea de silo de maíz nos provee casi el doble de energía que una
hectárea de maíz para grano y por lo tanto se necesitan menos hectáreas para
cubrir las épocas de déficit.
El silaje de maíz,
en sistemas con base pastoril pero intensificados, debe dejar de ser una
reserva forrajera de uso ocasional, para pasar a ser un recurso forrajero de
muy buen aporte energético y volumen. Su uso permite aumentar notablemente las
cargas animales sin disminuir las ganancias de peso durante la crítica época
invernal, permitiendo disminuir al mínimo los verdeos invernales o eliminarlos.
El incremento
de la carga animal traerá aparejado una mejor utilización de la pastura en
primavera y verano, época en que se producen las máximas tasas de crecimiento y
por lo tanto, con bajas cargas animales se nos escapan. Esta mejora en la
utilización de los recursos forrajeros, lograda por el aumento de la carga
animal, ha sido probado que es la variable de mayor impacto en la productividad
de los sistemas de invernada.
El silaje de
maíz puede ser utilizado como suplemento a animales en pastoreo o como único
alimento para animales en confinamiento, corrigiendo en este último caso el
tenor proteico, por ser deficitario en este nutriente.
SISTEMAS
PROPUESTOS:
CADENA FORRAJERA: 80 % ALFALFA
20 % SILAJE DE MAÍZ