Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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pastoril o a campo
Carlos Nuin. 1999. 5º Seminario de Actualización Técnica, Consejo de Ing. Agr. Marca Líquida, nov/99:9-12 y dic./99:9-12
Los
esquemas de producción de carne vacuna son esencialmente pastoriles y se basan
en la capacidad de los rumiantes para aprovechar forrajes fibrosos. Inclusive en Estado Unidos donde los cereales
tienen un bajo precio relativo frente a los forrajes y al precio de la carne,
el esquema de producción vacuna es esencialmente pastoril.
Los
terneros son gestados, criados y recriados a pasto, para luego terminarlos a
base de cereal. En general los novillos
entran al Feed Lot recién con
a) Mejora de la oferta forrajera.
Mejorando la siembra, fertilización y conservación de excedentes, de
pasturas y verdeos.
b) Un mejor aprovechamiento de esa oferta forrajera tanto por
aumento de la eficiencia de cosecha, como de la conversión de pasto a carne.
c) Una correcta utilización de concentrados para complementar la
base forrajera.
En
este artículo nos vamos a referir con más detalle de esta última área
analizando las distintas alternativas de utilización de concentrados dentro del
esquema de producción de carne con base pastoril.
OBJETIVOS DEL ENGORDE INTENSIVO
¿Cuál
son algunos de los objetivos que se pueden perseguir con la utilización de
concentrados, principalmente cereales, en sistemas de engorde intensivo?
1)
Darle valor agregado al cereal transformado en carne. En muchos casos el principal objetivo de los
sistemas de engorde intensivo es mejorar la comercialización del cereal de
producción propia.
2)
Liberar campo para otras actividades o categorías con mayor rentabilidad por
hectárea.
3)
Intensificar el ritmo de engorde para acortar la duración del ciclo.
4)
Lograr un buen grado de terminación de los animales. Una terminación intensiva a base de
concentrados permite un rápido engrasamiento de los animales, una mejor calidad
de res, mejor rinde al gancho y de la media res.
5)
Cambio de Categoría. Intensificar el
ritmo de engorde en algunas categorías permite transformarlas rápidamente en
categorías de mayor valor. Por ejemplo
terminar terneras antes de que se pasen a vaquillonas, estás antes de que se
pasen a vacas, o terminar novillos livianos antes de que se pasen a novillos
pesados.
6)
Aprovechar estacionalidad en precios. Un
sistema de Engorde Intensivo permite llegar con animales terminados en momentos
de escasez de gordos y comprar flacos cuando hay menos demanda, por tener
independencia de los factores climáticos, ya que la dieta de los animales no
depende de la disponibilidad y calidad de las pasturas o verdeos.
7)
Tapar baches estacionales de oferta y calidad forrajera. La utilización de granos para el engorde de
animales también puede buscar el objetivo de “agrandar” el campo en momentos de
escasez forrajera o de corregir desbalances nutricionales de los verdeos o
pasturas.
8)
Aprovechamiento de algún residuo o subproducto industrial. Se pueden utilizar los corrales de engorde
para transformar en carne algún residuo o subproducto a cierto precio, porque
suelen ser muy fluctuantes en su disponibilidad y costo. Esto se debe a que la oferta de un
subproducto es limitada y no depende de su demanda, sino de la producción del
bien principal.
FACTORES LIMITANTES
Un
sistema de engorde intensivo a corral puede presentar los siguientes factores
limitantes principales:
1) Mayor costo de alimentación
por kilogramo ganado.
Si
tomamos el costo de alimentación en un sistema intensivo a base de grano, ésta
ronda entre los 55 y 70 centavos por kilogramo ganado dependiendo de la
categoría que engordemos, tomando un maíz de 8 centavos por kilogramo.
En
cambio el costo de alimentación en los sistemas pastoriles ronda entre los 10 y
20 centavos por kilo ganado si tomamos solamente el costo de amortización y
mantenimiento de una pastura. Por
ejemplo en una pastura que cuesta 152 $/ha anuales de costo implantación a
amortizar en 4 años, más 10 $/ha anuales de costo de mantenimiento, nos da un
costo de 48 $/ha/año para producir 400 kg/ha/año, resultando en un costo de
alimentación pastoril de 12 centavos por kilo ganado. Este costo calculado, sería mayor si
consideráramos el de la oportunidad de utilizar esa superficie de campo para
pastoreo cuando en su lugar podría destinarse a otros usos de mayor
rentabilidad. Es decir, considerar el
alquiler de la tierra como parte el costo de alimentación en pastoreo. En algunos casos este costo de oportunidad es
real. Si en el ejemplo anterior asumimos
que esa hectárea se puede destinar a un uso agrícola con un margen bruto de 100
$/ha entonces el costo de alimentación pastoril sería unos (100/400) 25
centavos superior, es decir, unos 37 centavos/kg.
Pero
el costo de alimentación es sólo uno de los costos de producción. Hay otros,
como los de mano de obra y el interés al capital hacienda, que se reducen
significativamente en los sistemas intensivos al acortarse el ciclo de engorde.
Si
en lugar de considerar a los animales como una inversión que nos protege de la
inflación, lo tomamos como un capital invertido en producción nos damos cuenta
de la importancia que toma el intensificar el sistema, para lograr una mayor
eficiencia de stock y reducir el costo del interés sobre el capital hacienda.
Por
ejemplo con una eficiencia de stock del 60% en un sistema pastoril, significa
que debemos mantener una inversión de 100 kilos de carne para producir 60
kilos. Con una tasa de interés del 12%
anual pagaremos 12 kilos de carne en interés sobre el capital hacienda para
producir 60. Es decir que el interés
para un sistema de engorde pastoril sería de 19 centavos por kg ganado mientras
que baja a solo 0,95 centavos en un sistema intensivo que duplique la
eficiencia de stock.
2) Mayor Inversión.
Un
sistema de engorde a corral requiere una mayor inversión en instalaciones, cuyo
costo ronda entre 50 y $ 250 por cabeza instalada, dependiendo de la escala y
grado de sofisticación de las instalaciones.
Esta inversión por cabeza es superior a la inversión en instalaciones de
un sistema pastoril, pero si consideramos que en el sistema intensivo se
duplica o triplica la rotación de cabezas, la inversión en instalaciones por
kilo producido es similar a ambos sistemas.
Y por el contrario, si tomamos en consideración la inversión en tierra,
entonces la inversión necesaria por cabeza en un sistema pastoril supera en
gran cantidad a la inversión que requiere un engorde a corral del orden de los
$ 3000 por cabeza.
3) Mayor Costo de estructura.
Un
sistema de engorde intensivo requiere de una mayor estructura fija en personal
y administración, pero permite licuarla en una mayor cantidad de kilos
producidos. De hecho en Estados Unidos la
rentabilidad de un Feed Lot pasa principalmente por la posibilidad de
aprovechar las economías en escala, para licuar los costos fijos. Allí sólo son
rentables aquellos corrales eficientes con más de 15 mil cabezas encerradas y
un grado de ocupación superior al 75% a lo largo del año.
4) Mayor costo de Producción y
menos Margen Bruto por Kilogramo.
Los
tres puntos anteriores marcan que si bien depende de que factores se consideren
al calcular los costos, en general, los costos totales de producción por kilogramo
ganado en un sistema de engorde a corral son superiores a los costos de
producción por kilo en un sistema pastoril.
Lo que determina que el margen neto por kilo ganado tienda a ser menor,
pero esto se compensa con un mayor volumen de Producción.
5) Rentabilidad muy sensible al
ingreso neto por kilo que depende del planteo comercial.
Un
ingreso neto determinado por menos márgenes netos y mayor volumen de producción
hace al planteo mucho más sensible a cualquier cambio en el margen neto por
kilo producido, pudiendo pasar rápidamente de un excelente negocio a grandes
pérdidas o viceversa.
Si
bien el margen neto por kilogramo es afectado por variaciones en los costos de
producción, éstos están bastante acotados, en cambio sí se dan grandes
variaciones en el ingreso por kilo neto ganado.
Este depende del planteo comercial que se haga con la hacienda, es decir
que categoría se engorda, cuántos kilos y a que precio neto se compra, cuántos
kilos gana el animal y cuál es el precio neto de venta. Estos factores son los que determinan el
precio neto que se recibe por kilogramo ganado.
6) El Mercado Argentino no exige la carne engordada a grano, por lo tanto es susceptible a la competencia pastoril.
En
el mercado de carne norteamericano, el consumidor y la industria exigen un
nivel de engrasamiento, con un intercalado y color de grasa en la carne que
sólo se puede dar a través de un engorde a corral. El diferencial de precio de un animal
terminado a grano vs un animal terminado a pasto es tan grande que justifica
siempre el golpe de terminación en los corrales de engorde. El 95% de los animales jóvenes que se faenan
(24 millones de cabezas) pasan por los corrales de engorde. Hay otros 9
millones de cabezas, principalmente vacas de cría y de tambo de rechazo, que
van directo a faena sin pasar por los corrales de engorde.
Al
ser el engorde a corral una etapa obligatoria en la cadena de producción de
carne americana, está le permite trasladar hacia atrás en la cadena cualquier
variación en los precios de venta de los animales gordos o los costos de
producción. El mercado ajusta los
precios de compra de los novillitos y vaquillonas a engordar de tal forma de
mantener por lo menos una rentabilidad mínima para corrales de engorde.
Dentro
de este esquema no hay competencia entre terminación a grano y la terminación a
pasto. Se plantea una competencia entre los distintos corrales de engorde: los
corrales más eficientes crecen y sobreviven, mientras que los ineficientes
pierden plata y se funden. Esto llevó a
una carrera entre los corrales de engorde por una concentración de la industria
con grandes inversiones para aprovechar economías de escala e intensificar al
máximo el sistema para lograr mayor eficiencia.
En
cambio si analizamos el mercado argentino, ni el consumidor ni la industria
exigen carne engordado a grano. Recién ahora se empieza a comercializar por
separado pero aún no se paga un diferencial importante. Esta diferencia hace que cualquier planteo de
engorde a corral en la Argentina sea susceptible a la competencia
pastoril. El engorde a corral debe
competir en costo con la invernada tradicional y no puede trasladar al criador
el aumento en los costos de producción.
Ello significa que a pesar de ser eficientes los Feed Lots pueden quedar
fuera del negocio si cambian demasiado algunos precios relativos. Por ejemplo un aumento en el precio de
cereales o una baja en el precio del gordo pueden hacer inviable el engorde
intensivo.
Inclusive
aunque los costos de producción no aumenten y el precio de venta del gordo se
mantenga, los Feed Lots pueden desaparecer por un aumento del precio de la
invernada, ya que ante la escasez de terneros los invernadores a pasto están dispuestos
a pagar por la hacienda más de lo que pueden pagar los Feed Lots. El invernador
tradicional podrá soportar una peor relación de compra - venta, recibiendo un
menor ingreso por kilo ganado porque sus costos directos de producción son
menores. Y si se considera que ya tiene
implantada la pastura, entonces y aunque sea para ganar marginalmente, le
conviene poblar sus campos y no dejarlos vacíos.
Al
correr el riesgo de quedar fuera del negocio, los corrales de engorde que se
instalen en la Argentina deberán ser planteos de menor inversión inicial y probablemente
con menor estructura, aunque esto signifique resignar algo de eficiencia
global. Pero estos planteos permitirán
mayor facilidad para entrar y salir del negocio en la medida que las variables
la hagan o no rentable. Por otro lado
también pueden intentar protegerse de la competencia pastoril para hacer el
planteo menos susceptible al cambio de los precios relativos.
COMO PROTEGERSE
1)
Zonal:
Alejarse
a áreas marginales y competir con fletes a favor. En ciertas zonas marginales, con aptitud para la cría y recría de animales
la oferta forrajera no permite un engorde eficiente En estas zonas los destetes
son exportados a zonas tradicionales de invernada para su terminación. Zonas
como el Norte Argentino, San Luis y el Litoral presentarían estas características.
Si
instala un Engorde a corral en estas zonas, se podría comprar animales para
engordar más baratos, ya que no tendrían el costo del flete a las zonas de
invernada. También en muchas de estas zonas, o por lo menos cerca, se consigue
cereales más baratos por su lejanía con los puertos. En muchas de estas zonas
también existe un mercado consumidor que paga un buen precio por animales de
calidad bien terminados porque comúnmente no existen en la zona o los traen
para faena de las zonas de invernada tradicional.
De
esta forma, al alejarse de las zonas de invernada tradicional, los costos de
los fletes protegen a los feed lots de la competencia pastoril.
2)
Diferenciación:
Producir
una categoría o cambios de categoría en momentos que es difícil de lograrlos a
pasto.
Hay
nichos en el mercado de carnes que están dispuestos a pagar importantes
diferenciales por calidad, como puede ser el caso de la ternera especial gorda
de
Estos
cambios de categoría difíciles de lograr a pastó suelen tener una diferencia de
precio entre compra y venta, que justifica el costo extra de la alimentación en
el corral.
3)
Complementación:
En
vez de competir el engorde con grano con la producción pastoril se lo puede
utilizar como una herramienta que complementa la base forrajera haciendo un
mejor uso de ambos recursos.
La
mejor forma de combinar los recursos forrajeros con los granos, para producir
carne, es aprovechando el pasto para recriar animales y luego utilizar el grano
para lograr un rápido engrasamiento y vender los animales bien terminados. El pasto es un recurso barato que permite
producir eficientemente hueso y músculo durante la recría, pero cuando se
necesita terminar los animales, el pasto tienen una baja concentración
energética que hace muy lento y caro el engrasamiento final, excepto con
pasturas primaverales de excelente calidad.
Los
animales más livianos en recría, son más eficientes en sus ganancias, por tener
menores requerimientos de energía de mantenimiento, mayor consumo en proporción
a su peso vivo y principalmente porque deponen más músculo que grasa. Ganar un kilo de grasa requiere 8 veces más
energía que ganar un kilo de músculo. El
siguiente ejemplo ilustra la gran diferencia que existe entre recriar o
terminar animales a pasto. En un verdeo
de invierno sazonado se pueden poner 3 terneros de
Por
el otro lado, con los cereales la diferencia de eficiencia entre recriar y
engordar animales también existe pero no es tan pronunciada. Se puede hacer la recría de un animal a
corral a un costo de alimentación entre 55/ 60 centavos por kilo ganado,
mientras que en la terminación de ese mismo animal el costo subiría un 20%
hasta los 65/70 centavos por kilo engordado.
Por lo cual podemos decir que si bien la transformación de granos en
carne es más eficiente en las categorías más chicas desde el punto de vista
general, conviene utilizar el grano para deponer grasa y aprovechar la gran
eficiencia del pasto en la etapa de recría.
En general es conveniente limitar el engorde intensivo con grano para
dar los últimos 60/120 kg de terminación a los animales, ya sea engrasando una
ternera de
Por
supuesto que conviene más utilizar los granos en la terminación de los animales
durante aquellas épocas del año en que la terminación sobre pasturas se hace
más lenta, los cereales tienen precios más bajos. Como puede ser el caso de un novillo que
termina el verano con
En
esta circunstancia puede ser conveniente colocar al novillo en un corral de
engorde a principios del otoño para poder darle los últimos
SUPLEMENTACIÓN A CAMPO VS
ENGORDE A CORRAL
La
diferencia pasa por el nivel de intensidad que se le desea dar al engorde. Si se pretende lograr una intensidad
intermedia, como la que se necesita durante la recría, se la podrá lograr
eficientemente con un buen programa de suplementación estratégica estacional,
que tenga en cuenta la interrelación del forraje con el concentrado a nivel
ruminal. Pero cuando la idea es lograr
una mayor intensificación del engorde como en la etapa de terminación, mejor
que mantener una suplementación energética sobre pasturas por un largo período,
es conveniente suplementar por un corto período a niveles más altos.
La
suplementación a bajos niveles se justifica para corregir desbalances del
forraje o para estirar el campo durante épocas de baja oferta forrajera, de tal
forma de mantener una alta carga, y aprovechar los momentos de buena oferta
forrajera, pero no para hacer una eficiente conversión de cereal en carne. Los rumiantes están bien preparados para
digerir forrajes, pero si se los acostumbra gradualmente se los puede adaptar
para que digieran bien los concentrados.
Lo que no pueden hacer bien es digerir las dos cosas al mismo tiempo, ni
digerir forraje a la mañana y grano a la tarde.
Por lo cual no es eficiente tener a los animales en dietas 50% forraje y
50% concentrados. Es conveniente
recostar la dieta para el lado del forraje durante la recría y para el lado del
concentrado en la terminación. Dietas
con un mayor porcentaje de concentrado, también permiten licuar en una mayor
ganancia, el gasto diario de energía de mantenimiento que es relativamente
alto, similar al de la energía necesaria para deponer
La
proporción mínima de forraje que debe tener una dieta de terminación para
evitar disturbios ruminales, depende del sistema de engorde intensivo que se
utilice: alta suplementación a campo, engorde a corral con rollo y racionando
concentrados, o engorde a corral entregando el forraje molido mezclado con el
concentrado. En el sistema de alta suplementación a campo, donde los animales
deben cosechar su propio forraje no conviene sobrepasar un 70% de la dieta con
concentrados. Esto equivaldría a mantener
la suplementación energética a niveles del 2% del peso vivo. Pero si se dispone de corrales de engorde donde
se provee el concentrado y el forraje por separado entonces habrá que limitar
el concentrado a no más del 75/80 % de la dieta. Para que los animales mantengan un nivel de
hambre suficiente para asegurar un buen consumo de forraje. La mayor eficiencia se da cuando los animales
se encuentran en un corral, pero se les provee el concentrado y el forraje
juntos, mezclados con un mixer en una sola ración. Una vez que los animales están acostumbrados
se puede bajar la proporción de forrajes al 10/15% de las dietas y permitirles
consumo a voluntad de la ración. El
engorde a corral, además de permitir aumentar la proporción de concentrado en
la dieta y liberar el campo, también reduce el gasto de energía por actividad
voluntaria al no tener los animales que caminar y cosechar su alimento. Este ahorro puede representar hasta unos
¿CUAL DE LOS SISTEMAS SE DEBE UTILIZAR?
Los
sistemas más intensivos son más eficientes en la conversión del cereal a carne
pero requieren mayor inversión y gasto.
La eficiencia económica estará muy ligada a la escala o cantidad de
animales a engordar. Es decir dependerá
de la cantidad de kilos extra que se podrán obtener con esta mayor eficiencia
como para solventar los mayores gastos de inversión y estructura. En general los sistemas intensivos de engorde
a corral deberán terminar por lo menos unos 3000/5000 animales por año para solventar
los mayores gastos,
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