Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia
de Córdoba, República Argentina
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> Invernada o engorde pastoril o a campo
Ing. Agr. Martín Correa Luna. 2003.
INTA Venado Tuerto.
En
el cálculo se tiene en cuenta únicamente el aprovechamiento de la superficie de
pradera, sin contemplar los rastrojos. Los campos naturales mejorados de la
zona promedian 126 kg/ha/año.
La
reciente expansión de la agricultura Argentina determinó la reducción de la
superficie ganadera. Sin embargo, el stock de bovinos no disminuyó debido,
fundamentalmente, a la intensificación de la invernada. Por diversas causas la
cría no se desarrolló en igual medida, provocando en algunos momentos la
escasez de terneros para el engorde.
En
este marco, el Ing. Agr. Martín Correa Luna del INTA Venado Tuerto, en la
provincia de Santa Fe, analizó la alternativa de realizar la cría en suelos
agrícolas, con pasturas de óptima calidad bajo pastoreo rotativo.
La
técnica posibilita aprovechar los beneficios de la rotación con pasturas en los
campos de mayor aptitud agrícola -aún en condiciones de labranza mínima-
mejorando la sustentabilidad y la rentabilidad. Se considera que los campos tradicionalmente
ganaderos -cañadas, bajos o potreros con limitantes severas para la producción
de granos- deben continuar con ganadería de cría, la alternativa más viable y
sustentable para esos casos.
La
Cría Bovina Intensiva (CBI) es un sistema de producción agropecuario mixto
implementado en campos de buena aptitud agrícola, en el cual la cría bovina se
realiza con un manejo intensificado en todos sus aspectos (salud animal,
nutrición, genética, etc.). La alimentación es básicamente pastoril sobre
pasturas consociadas base alfalfa. El manejo del pastoreo (asignación forrajera
y descansos de la pastura) pasa a ser de fundamental importancia, asegurando
así el forraje necesario para poder mantener muchas cabezas por hectárea (5
vacas/ha) durante la vida útil de la pastura. Esta carga se mantiene en
lactancia-servicio (primavera-verano), y, durante el período de vaca seca
(otoño-invierno) la vaca pastorea los rastrojos.
Para
poder soportar altas cargas en este sistema, las pasturas deben ser implantadas
en suelos fértiles posibilitando así buena productividad forrajera. Si se
consideran las dos actividades (agrícola y la ganadera) ambas se ven más
beneficiadas con estas alfalfas consociadas con gramíneas templadas, debido a
que proporcionan un forraje más equilibrado en su composición química para las
vacas, reduciendo los riesgos de empaste y de producción forrajera (por
excesiva humedad o por sequía). Por otro lado, en la rotación del campo, este
ciclo pastoril aporta materia orgánica y fertilidad química al suelo para el
siguiente período agrícola. La gran complementación que se logra en este
sistema, es que durante el momento de menores requerimientos nutritivos de las
vacas (vaca seca), están disponibles los residuos de cosecha o rastrojos que
son un excelente recurso para esta categoría.
El
sistema CBI propone de esta manera la alternativa de realizar cría bovina en
suelos agrícolas, complementándose ambas actividades. Del mismo modo que la
aplicación de nuevas tecnologías permiten maximizar en estos suelos la
producción de cultivos de cosecha, esta propuesta técnica tiene como objetivo
permitir expresar el potencial productivo de rodeos de cría en campos de la
zona núcleo, y a diferencia de los planteos clásicos en óptimas condiciones de
producción, maximizando así la producción de terneros por hectárea, y a bajo
costo. Lográndose como objetivo central una producción mixta sustentable
económicamente y sostenible en el tiempo.
Los
campos tradicionalmente llamados ganaderos, cañadas, bajos o con alguna
limitante a la producción de granos, deben continuar con ganadería de cría, al
ser la alternativa de producción más viable y sustentable para esas
situaciones. No obstante, en los campos de mayor aptitud agrícola, dentro la
rotación de los cultivos -en agricultura continua- se vuelve a plantear los
beneficios de incluir ciclos de pasturas no solo para mejorar así las
condiciones del suelo sino para ejercer control de ciertas plagas, aún en
aquellos casos de labranza cero o conservacionistas.
La
propuesta técnica es que, dentro de las opciones ganaderas que hagan un buen
uso de estas pasturas perennes, sea considerada la cría con un manejo más
intensivo (aún sin disponer de campos bajos o cañadas). De esta forma se le
daría una oportunidad a la vaca de cría en los mejores campos de obtener muy
buenos resultados productivos y económicos. Como se incluye a todo el sistema,
se considera que las deyecciones de los animales y las raíces de las pasturas
mejoran las condiciones físicas y químicas del suelo (estructura y nitrógeno).
A su vez los cultivos agrícolas aportan gratuitamente los residuos de cosecha
(rastrojos) a las vacas, quienes la aprovechan eficazmente aportando a esta
superficie la producción de carne que de otra forma al estar en "barbecho
químico" no solo está improductiva, sino que requiere herbicidas para el
control de malezas.
El
planteo básico es que durante el período de lactancia y servicio cuando la vaca
tiene los mayores requerimientos nutritivos dispone de pasturas de gran
productividad (
Para
lograr un manejo adecuado de cría con altas cargas por hectárea, es fundamental
un adecuado manejo del pastoreo, asegurando el forraje necesario para vacas en
plena lactancia y con la necesidad adicional de energía para activar su
actividad reproductiva durante el servicio. También es importante el tiempo de
descanso que necesita la pastura para su recuperación. Para poder lograr lo
mencionado más arriba es de mucha importancia el conocimiento y la aplicación
práctica del buen uso y manejo de alambres o hilos electrificados. El correcto
uso de esta tecnología permite no solo la asignación de forraje necesario y el
descanso de la pastura (pastoreo rotativo racional), al poder modificar el
tamaño de las parcelas según la oferta forrajera para cada momento y situación
de la pastura durante el año, y ciclo productivo.
Este
sistema de producción agrícola ganadero, para tener éxito en sus resultados
debe producir más, y como ocurre en otras actividades es preciso innovar, bajar
costos y hacer un mejor uso de los recursos disponibles, fundamentalmente
mediante un mejor manejo de tecnologías de procesos. En definitiva, mantener y
si es posible mejorar la rentabilidad del sistema.
Por
lo tanto, el objetivo central del trabajo es impulsar la actividad de cría
bovina, mejorando su productividad y competitividad, a través de la
intensificación de su manejo tratando de obtener mayores producciones por
hectárea que eleven la rentabilidad, sustentabilidad y sostenibilidad del
sistema agrícola-ganadero en su conjunto.
¨
Mejorar
el nivel de ingresos de la población rural y de todos los sectores relacionados
con la actividad.
¨
Fortalecer
el arraigo y la permanencia de la población rural en el campo.
¨
Mejorar
el nivel de vida de los productores ganaderos.
¨
Incrementar
la eficiencia (eficacia económica y biológica) de la cría vacuna por
aumentos de carga animal, aumentos de los procreos, elevando el índice de
destete por vaca y por hectárea.
¨
Mejorar
el nivel de conocimiento de los ganaderos, mediante la capacitación y
transferencia de tecnologías, articulando con programas en ejecución (por
ejemplo: "Carnes Santafesinas 2000"MAGIC).
¨
Generar
y Desarrollar nuevas tecnologías en el proceso de cría, con la participación de
Estaciones Experimentales de INTA y Universidades (Facultades de Ciencias
Veterinarias y de Ciencias Agrarias).
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