Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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> Invernada o engorde pastoril o a campo
Andrés M. Kloster, Néstor J. Latimori y Miguel Amigone*. 2004. Agromercado, Cuadernillo Ganadero, Bs.As., 84:11-15.
*Técnicos EEA INTA Marcos Juárez.
Por diferentes razones el total de la tropa se hace muy difícil de terminar, en un ciclo, y siempre queda un porcentaje de "cola de invernada". Para tal caso, la suplementación energética otoñal puede ser un elemento que permita la terminación más rápida. Aquí se presenta un trabajo que esclarece algunos puntos a tener en cuenta, cuando se aplica dicha práctica.
Entre las ventajas de los
sistemas de producción de carne sobre pasturas y verdeos se destaca su
plasticidad para adaptarse a distintas contingencias (climáticas, relaciones de
precios de insumos y productos, demanda) sin necesidad de variar
sustancialmente sus factores de producción, Esto les permite combinar
satisfactoriamente distintos recursos alimenticios o sistemas de alimentación
en función de las particularidades de cada etapa productiva y del contexto de
mercado.
En este sentido, ya son
muchos los planteos eficientes y de buena productividad que han incorporado,
junto con mejoras de la base forrajera, alguna forma de alimentación
suplementaria que, con distintas variantes, persigue los objetivos centrales de
acortar los ciclos de engorde y aumentar la productividad de carne. De todas
formas, para la generalidad de las situaciones, queda un camino por recorrer en
el terreno de la correcta aplicación práctica de la suplementación a campo para
que la misma se constituya en una herramienta no solo eficaz sino también
eficiente para consolidar el resultado económico del subsistema ganadero.
Los beneficios de la
suplementación energética estratégica, con bajos niveles de ingredientes
energéticos, a animales jóvenes desde el inicio de la invernada y durante todo
el período otoño invernal, están suficientemente comprobadas, tanto en
condiciones experimentales como en establecimientos comerciales.
De este modo, con un buen
manejo del recurso forrajero y la implementación de la mencionada técnica, es
posible lograr invernadas que no superen los 12 meses de duración en un
porcentaje importante de la tropa, aún trabajando con altas cargas, las que a
su vez permiten una buena eficiencia de cosecha del forraje durante el período
primavero-estival que concentra la mayor producción de las praderas.
Con todo, en explotaciones comerciales siempre hay
que contar cierta proporción de "colas de invernada" a la salida del
verano aún en sistemas ajustados. Las causas por las cuales se arriba a esta
situación pueden ser variadas. Por un lado, se hace difícil terminar la
totalidad de una tropa en un ciclo anual con cargas moderadamente altas en un
esquema pastoril puro. En otros casos, sobre todo en invernadas de compra,
ingresos tardíos de terneros en pleno invierno, bajos pesos de destete, un
deficiente control de parasitosis internas, sequías, veranos rigurosos o
biotipos demasiado grandes para el nivel de alimentación ofrecido pueden
conspirar contra el objetivo planteado.
Cuando por alguna razón la meta del engorde cercano
al año de duración se ve comprometida, la suplementación otoñal de animales
"cola de invernada" se convierte en un valioso instrumento para
acelerar su terminación. No obstante, algunos factores deben ser tenidos en
cuenta para lograr los objetivos perseguidos. Por un lado, debe considerarse la
menor eficiencia de conversión del grano en carne de esta categoría de novillos
en relación con la obtenida con animales jóvenes. Considerando esto, la
práctica debe planificarse correctamente para lograr un razonable beneficio
económico. En este sentido, es importante realizar todas las ventas posibles
después de haber aprovechado los buenos engordes sobre pasturas en primavera y
verano para luego identificar los animales que aún pueden alcanzar un peso y
estado de comercialización hacia fines del otoño o inicio del invierno con
auxilio de una suplementación energética.
Esta decisión es clave en la programación forrajera
de la empresa ganadera hacia el final del verano y en este contexto, la suplementación
debiera ajustarse a las características de respuesta de los animales en esta
época del año sin perder de vista el objetivo estratégico de reducir la carga
del establecimiento antes de la entrada del invierno.
Para clarificar algunos aspectos vinculados con la
eficiencia del uso del grano para la suplementación otoñal de animales próximos
a la terminación, en la EEA INTA Marcos Juárez se realizó un ensayo de
suplementación de novillos, provenientes de una invernada pastoril corta, con
grano de maíz quebrado a dos niveles de suministro. Sobre una pastura base
alfalfa utilizada bajo pastoreo rotativo, entre marzo y principios de julio, se
colocaron tres novillos por ha con un peso inicial promedio de
Cuadro Nº 1.- Asignación de forraje,
consumo, aumento medio diario y eficiencia de conversión
de novillos sobre pasturas suplementados
con dos niveles de grano de maíz.

Es interesante destacar que si bien esta técnica resulta
efectiva para lograr el objetivo estratégico de comercializar colas de tropas
próximas a la terminación antes del invierno, la eficiencia de conversión del
grano en carne se deteriora sensiblemente si se la compara con valores entre
4,5:1 y 6:1 que pueden obtenerse en la misma época con novillitos al inicio del
engorde. Un segundo punto a tener en cuenta es el escaso incremento adicional
en ganancias de peso ante la casi duplicación del suplemento entregado. Por lo
tanto, el ajuste del nivel de suplemento adquiere mucha importancia en este
tipo de animales cuya eficiencia de conversión ya no es la óptima.
En consecuencia, cuando las relaciones de precios insumo/producto son estrechas, la suplementación con altos niveles de grano debe evaluarse de manera crítica confrontándola con otras opciones accesibles o disponibles en el establecimiento que permitan reducir el consumo de grano para la terminación de esta categoría de animales (verdeos, silajes, reservas de heno, subproductos energéticos diversos, etc.). Los suplementos ricos en lípidos y/o proteínas (semilla de algodón, sojilla, etc.) no están indicados para ser utilizados como ingredientes únicos en la suplementación de pasturas templadas y verdeos. Estos recursos forrajeros siempre deberían ir acompañados de un mínimo de energía de rápida digestión ruminal, aportada mediante granos, para que la suplementación funcione en pasturas de estas características.
Este interrogante siempre provoca algunas controversias teniendo en cuenta el costo del procesamiento del grano y la dificultad práctica para valorar el porcentaje de pérdidas atribuibles al uso del grano entero. Los datos provenientes de estimaciones de pérdidas de grano por las heces en situaciones de engorde a corral tienen poco valor cuando se las intenta asimilar a condiciones de pastoreo, máxime en pasturas a base de leguminosas. Sin duda la alta velocidad de pasaje derivada del consumo de este tipo de forrajes en otoño e invierno hace que las pérdidas debidas a la falta de procesamiento de algunos granos sean importantes, sobre todo en animales grandes. Particularidades anatómicas de esta categoría con un orificio omasal más amplio que el de los terneros y una menor masticación del grano, hacen que el mismo escape más rápidamente del retículo rumen y ya no tenga casi chances de ser digerido en el intestino. El cuadro Nº 2 muestra como la suplementación con grano de maíz entero vs. aplastado en novillos relativamente chicos, ya marcó diferencias entre ambas formas de entrega en cada uno de los niveles probados. Esto tuvo su correlato en la eficiencia de conversión del suplemento en carne donde en el nivel mayor, el grano aplastado duplicó en eficiencia al grano entero. Esto resulta altamente indicativo de que alguna forma de procesamiento físico del grano es recomendable para reducir el nivel de pérdidas que ocurre al ofrecer granos enteros a animales relativamente grandes en condiciones de pastoreo.
Cuadro Nº 2.- Comparación de dos alternativas de procesamiento a dos niveles de
suplementación de novillos sobre pasturas base alfalfa.

La discusión acerca de los distintos suplementos
posibles de utilizar en invierno y las ventajas relativas de cada uno, suele
presentarse con bastante frecuencia. En principio, podemos decir que todo
suplemento de los denominados “energéticos” puede ser de utilidad. Esta época,
comparada con el otoño, en general permite aceptar suplementos con menor
contenido de carbohidratos no estructurales (como el almidón de los granos) de
modo que otras fuentes energéticas concentradas o ingredientes más fibrosos
pueden integrar el suplemento en forma total o parcial.
Dentro de los suplementos más voluminosos, el
silaje picado de planta entera de maíz constituye una excelente alternativa que
une a su interesante volumen de forraje y buena digestibilidad, el componente
de grano que le otorga al conjunto una concentración energética superior a la
de los henos posibilitando su utilización en la doble función de sostenedor de
carga y suplemento energético.
En la EEA Marcos Juárez se realizaron distintos
ensayos de suplementación de novillos sobre pasturas utilizando en forma
comparativa el grano seco de maíz y el silaje de planta entera de maíz.
Por un lado, cuando se equiparó la entrega total de
energía entre suplementos utilizando en un caso grano seco y en otro silaje de
maíz picado fino, las ganancias de peso fueron bastante parecidas aunque
generalmente con una leve tendencia a favor del grano seco.
En cambio, cuando a través de ambas alternativas de
suplementación se trató de aportar similares cantidades de energía tanto bajo
la forma de almidón como de fibra, los resultados fueron idénticos. Así, en un
caso se evaluaron tres tratamientos. El primero (T1) accedió solamente a
pasturas base alfalfa y los otros dos grupos fueron suplementados a campo.
Además de la pastura, uno de ellos (T2) recibió el 1 % del PV de silaje de maíz
sobre base seca. El tercer tratamiento (T3) recibió pastura más heno de alfalfa
al 0,6 % del PV + el 0,4 % del PV de grano de maíz. Con dicho porcentaje de
maíz, T3 recibió una cantidad de grano equivalente al aportado por el silaje de
T2 mientras que el. heno sirvió para igualar el nivel de suplemento total de T2
y T3. La pastura fue manejada bajo pastoreo rotativo y la carga fue de tres
animales de
Cuadro Nº 3.- Asignación de forraje, consumo, aumento medio diario y eficiencia de conversión

Como surge del cuadro Nº 3, las ganancias de peso
se relacionaron con el contenido de energía total del suplemento (fijado en
similar nivel de almidón y de fibra para ambas alternativas), independientemente
del tipo de suplemento utilizado. Esto nos marca la posibilidad de arribar a
resultados satisfactorios por distintos caminos y que este resultado no se
encuentra necesariamente ligado al tipo de suplemento energético utilizado.
Considerando las eficiencias de conversión
relativamente bajas y las discretas ganancias de peso que a veces se obtienen
con este tipo de animales sobre pasturas durante el otoño, suele plantearse el
interrogante acerca de que si no resulta más conveniente encerrar esta
categoría para aumentar su ritmo de engorde, liberar campo para animales más
eficientes y asegurar un adecuado estado de terminación de los novillos más
grandes racionándolos a corral.
Hoy en día, con el avance de la agricultura, muchos
campos han quedado "chicos" para sostener a esta categoría sobre
pasturas. En este caso, la pregunta se responde fácilmente y la cuestión a
resolver será encontrar una ración de encierre razonablemente
"barata" que se concilie con aceptables ganancias diarias. No
obstante, existen situaciones intermedias donde realmente conviene plantearse
si, con al menos "algo" de pasto, no resulta viable un planteo de
suplementación a campo. Los resultados ya expuestos, abonan la factibilidad de
lograr un desempeño aceptable y de costo razonable con una suplementación sobre
pasturas con bajo nivel de suplemento, aún con limitada asignación de forraje.
A su vez, el siguiente ensayo realizado en INTA Rafaela (ver cuadro Nº 4), nos muestra que el aporte de la pastura resultó muy importante en el balance de la dieta total (predominante en silajes y grano), para lograr ganancias de peso similares a las del engorde a corral. Este efecto ahorrador de concentrados proteicos por parte de la pastura resulta muy interesante, sobre todo en la época de transición, cuando se comienza a pastorear verdeos y las pasturas todavía mantienen cierto ritmo de crecimiento para permitir este tipo de engorde.
Cuadro Nº 4.- Desempeño de novillos/ha en terminación con silajes en dietas de engorde sobre pasturas y a corral

Algunas recomendaciones prácticas para implementar
de manera eficiente y rentable la técnica de la suplementación de animales próximos
a su terminación durante el otoño y principios del invierno pueden remarcarse a
modo de síntesis.
¨
Estratificar las categorías de invernada y
comenzar a suplementar en otoño temprano cuando todavía existe pasto en el
campo que puede combinarse eficientemente con el uso de forrajes conservados o
granos.
¨
A título orientativo, en condiciones de baja
asignación de forraje, una suplementación con silaje de buena calidad al 1,0
-1,5 % del PV, además de balancear la dieta a través de su contenido de grano,
permitirá mantener la receptividad del campo cuando la oferta forrajera
declina.
¨
Alternativamente, en la misma situación
forrajera, se puede esperar resultados comparables suplementando con bajos
niveles de grano (0,5-0,7 % del PV) y aportando el volumen de forraje faltante
con heno de mediana a buena calidad.
¨
Cualquiera de estas opciones, permitirá no solo
asegurar la terminación de novillos de invernadas cortas en planteos
intensificados, sino también facilitar el acortamiento del ciclo y el grado de
terminación de animales provenientes de esquemas pastoriles con importantes
colas de invernada que resulta conveniente comercializar total o parcialmente
antes del invierno.
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