Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Gimeno Casas, Gemma. 2005. Biovet
S.A.
La
intensificación de la producción animal y la difusión del empleo de estirpes o
líneas genéticas de alto rendimiento, han condicionado el uso generalizado de
sustancias químicas conocidas como “promotores de crecimiento”.
Este tipo de
moléculas se adicionan a la formulación de los alimentos balanceados en un
porcentaje relativamente bajo, sin cambiar considerablemente la composición del
alimento. La inclusión de promotores de crecimiento en la ración diaria permite
alcanzar mayores índices de crecimiento en tiempos más cortos y por tanto,
mejorar los parámetros productivos, como el índice de conversión.
Los
promotores de crecimiento, para ser efectivos, deben mantener su integridad y
no deben ser absorbidos durante el proceso de digestión.
De todas las
moléculas conocidas como promotores de crecimiento, los más utilizados
tradicionalmente son los antibióticos, aunque en la actualidad, su uso está
decreciendo hasta su total extinción.
Esta nueva
situación, ha estimulado la investigación de nuevas sustancias con la misma
finalidad que los antibióticos, pero sin el efecto tóxico para el consumidor.
Entre las diferentes alternativas existentes en el mercado se encuentran los
“pro-nutrientes”.
Un
pro-nutriente se define como un micro-ingrediente incluido en la formulación
del alimento animal en cantidades relativamente pequeñas con funciones
fisiológicas y microbiológicas específicas, distintas a la de otros nutrientes.
Esta definición corresponde con la descripción de la U.E. sobre “ingredientes
para alimentar animales”.
Muchos
ingredientes activos de las plantas deben ser considerados pro-nutrientes con
acción promotora de crecimiento, debido a su efecto contra la colonización de
diferentes patógenos de acceso diarreicos (E. coli…) y la estimulación de las
bacterias benéficas, la bacteria probiótica.
Algunas de
las más populares son: Holarrhena antidysenterica, Zingiber officinale,
Aegle marmelos y Woodforida fructicosa.
Holarrhena
antidysenterica; ha sido
empleada de forma tradicional en Europa y la India contra la disentería. Más de
30 componentes diferentes se han podido aislar procedentes del tallo de la
planta. Uno de los más representativos es la “connesine”. Se caracteriza por
tener actividad antiprotozoaria y antibacteriana especialmente frente a
bacterias entéricas: E. coli, S. typhimurium, S. aureus....
Zingiber
officinale; la raíz, es la
parte de la planta más utilizada debido a sus propiedades. Contiene una mezcla
de más de 24 constituyentes, entre los que se encuentra el “gingerol”,
característico por su actividad estimulante del tracto digestivo.
Punica
granatum; el fruto es
empleado principalmente por sus propiedades antidiarreicas y antidisentéricas y
la corteza de la raíz por sus propiedades antihelmínticas. Tanto la raíz como
el fruto contienen taninos y otros constituyentes como el “delphinidin
diglicosido” y “malvidin pentosa glicosido”.
Aegle
marmelos; ha sido
utilizada comúnmente por sus propiedades antidiarreicas y antidisentéricas. Se
han logrado aislar varios componentes entre los que se encuentran esteroles,
taninos y componentes aromáticos como: “marmelin”, “aegelin” y
“umbelliferine”..
Por último, Woodforida
fructicosa, también destaca por sus propiedades antidisentericas y
antidiarreicas. El componente que se aísla en mayor proporción es el “ácido
elágico”.
Todos estos
pro-nutrientes tienen una acción sinérgica y como consecuencia, mejoran e
incrementan el índice productivo, por ejemplo: el Índice de Conversión. Para
resumir todos ellos:
♦
Estabilizan
la peristalsis intestinal, mejorando el tiempo de tránsito intestinal de los
nutrientes (proteínas, minerales, vitaminas, electrolitos) a través del lúmen,
permitiendo su óptima absorción.
♦
Contribuyen
a la formación de una “matriz de extrusión de gel”. Esta permite la separación
de las moléculas de diferentes tamaños y mejora la absorción de las moléculas
pequeñas. Más aún, este “gel” actúa como soporte para el crecimiento de bacteria
benéfica.
♦
Ayudan a
la reabsorción de gas.
♦
Optimizan
la mucosa intestinal.
Los
beneficios de los pro-nutrientes han sido estudiados desde hace años, y han
sido chequeados en diferentes especies animales:
♦
Das, M. K.
y Maity, D. P. (1997) estudiaron la eficacia con o sin quimioterapéuticos en
becerros. Livestock International, Dic.
♦
Jani, R.G.
y Patel, P. R. (1995) estudiaron el efecto en diarrea no específica en cabras.
Pashudhan Agosto
♦
Kanaran,
P.P; Vijayan, P (1990) estudiaron el efecto en el ganado. Indian J. Indg. Med.
7: 39-41.
♦
Mukherjee,
R (1998) estudió la eficacia clínica en lechones diarreicos. Pashudhan 11 810)
Oct: 20.
Todas estas
experiencias han demostrado resultados similares: el uso de pro-nutrientes
naturales, presentes en extractos vegetales, produce una disminución en el
índice de mortalidad, reduce el índice de conversión alimentaria y mejora el
costo de alimento por kg de peso ganado, siendo una alternativa saludable a los
antibióticos.
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