Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Quickfood Campo. 2003.
1(6):1.
Los
antioxidantes naturales son sustancias que más allá de sus efectos benéficos
para la alimentación humana, mejoran la conservación de la carne. Son vitaminas inhibidoras del proceso de
oxidación, que altera parámetros como el color, sabor, aroma y textura,
afectando la calidad organoléptica.
Estudios
realizados por el INTA demostraron que la hacienda a pasto tiene mayor
contenido de antioxidantes naturales en sus músculos, que la alimentada a
grano. En cortes destinados al mercado
interno se evaluó que después de tres días de exposición en góndola, las carnes
a grano presentaron un nivel de oxidación que en sistemas pastoriles sólo se
registró a los siete días.
La
estabilidad es más importante en carnes destinadas a exportación. "En un ensayo sobre cortes envasados al
vacío y almacenados durante 90 días a 2 ºC -simulando condiciones de envío a
mercados lejanos como los de Asia y el Pacífico- las vitaminas antioxidantes
permitieron una mayor estabilidad del color rojo, aún después del prolongado
lapso", afirmó la Dra. Norma Pensel del INTA.
“Muchos
productores consideran que la hacienda pesada requiere altos niveles de
suplementación, con la consiguiente incidencia en los costos. Sin embargo, el pasto, nuestra gran ventaja
comparativa para producir carne, o más concretamente la cadena forrajera, no
siempre está bien utilizada y esto lleva al empleo de volúmenes innecesarios de
suplementación”, dijo a Quickfood Campo el Ing. Agr. Juan Pastra,
consultor en ganadería.
La
insuficiente reposición de las pasturas en los últimos años y el mayor
deterioro por problemas climáticos, hacen de su óptimo aprovechamiento un tema
estratégico. "Hay explotaciones
con pasturas de cuatro años que producen 10.000 kg/ha/año de materia seca, pero
aprovechan sólo el 30 % al 40 %, es decir que los animales consumen unos 4.000
kg/ha/año. Otras, con igual volumen
producido alcanzan una eficiencia de cosecha del 60% al 70%, o sea que la
hacienda dispone de 7.000 kg/ha/año", explicó el técnico.
"Las
consecuencias son de alto impacto económico.
Con los mismos costos de laboreo, semillas, fertilizantes y herbicidas
resultan más kilos de pasto cosechado, y éstos a su vez se traducen en más
carne por hectárea. Las variables a
tener en cuenta son múltiples: adecuar la cadena forrajera al tipo de hacienda
y al producto buscado, prestando atención a su composición y digestibilidad;
utilizar las pasturas en el momento oportuno, separando los animales por
categorías, y evaluar continuamente la disponibilidad de recursos y
remanentes. En síntesis, la
suplementación es negocio si se
utiliza para potenciar los resultados de una alta performance del pasto",
concluyó Pastra.
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