Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de
Córdoba, República Argentina
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alimento
Steven
C. Loerch. 1998. Simposio. Dietas con alto porcentaje de
grano para ganado de carne.
Department of Animal Sciences
- Ohio Agricultural Rescarch and Development
Center and The Ohio State
University. Wooster. Ohio. U.S.A.
Curso de Posgrado Sistema Intensivo
de Producción de Carne. Río Cuarto
Convenio Ohio State
University - U.N.R.C.
Los
costos del alimento representan más del 65% del costo total de producción para
los productores de ganado para carne. Como
resultado, el costo anual de alimentar una vaca tiene un efecto importante en
las ganancias de las empresas productoras.
Gran
parte de los costos de alimentación provienen de la necesidad de proveer
reservas de forraje. Los alimentos más
económicos son aquellos que la vaca por si sola puede obtener. En los E.E.U.U.,
cuesta alrededor de $ 0.30 por día, mantener una vaca en pastoreo. Este período dura aproximadamente 7 meses y
el costo por lo tanto es de $ 63.
Debido
a las condiciones climáticas adversas, hay que alimentar a los animales con
reservas durante 5 meses del año. Con reservas el costo es de $1.00 a
$1.50/vaca, lo que resulta en $150 a $220 por año.
Se
pueden reducir los costos totales de producción reduciendo el costo de reservas
de forraje.
El
ganado de carne, como toda especie, requiere cierta cantidad de energía
(calorías) para realizar cualquier función fisiológica. La hipótesis de esta investigación es que la
energía es energía y no es tan importante de donde proviene, sino la cantidad de
la misma que el animal consume.
Tradicionalmente se le da al ganado para carne alimento ad libitum
durante todas las etapas de producción.
El consumo de energía se controla suministrando alimentos de baja
energía cuando los requerimientos son menores, como en gestación y de alta
energía en lactancia,
Este
trabajo discutirá acerca de la eficiencia del suministro restringido de maíz
como una alternativa al uso de reservas de forrajes en ganado de carne.
Durante
los últimos 10 años, el grano de maíz fue el alimento menos costoso, por unidad
de energía disponible, en todo US.
El
alimento más común usado para vacas gestantes, vaquillonas de reemplazo y
novillitos es el heno. Esta tradición
existe a pesar de que el costo del heno ascendió a mas de un 100% del costo del
grano, medido por unidad de energía neta (NE).
En estos 10 años el precio del maíz ha oscilado entre $0.07/kg a
$0.18/kg. El heno varió entre 0.02/kg a $0.15/kg. Debido a que el heno tiene solo la mitad de energía que el grano,
siempre que el grano se pueda comprar en valores entre $ 0.06/kg y $0.30/kg,
será una fuente más económica que el heno.
En la
mayoría de las situaciones, sería más ventajoso usar grano para satisfacer los
requerimientos del ganado de carne.
Sorprendentemente, este sistema de alimentación no había sido
investigado hasta que comenzamos los experimentos en 1991. Es teóricamente posible programar consumos
de dietas a base de maíz para gestación, lactación o cualquier tasa de ganancia
deseada en vaquillonas de reemplazo o novillos. El consumo de esos animales debe restringirse para prevenir
consumos excesivos que puedan conducir a exceso de gordura.
Esta
discusión considerará los resultados de la investigación llevada a cabo en la
Universidad de Ohio sobre el suministro limitado de dietas a base de maíz para
satisfacer los requerimientos de gestación, lactación y desarrollo de hembras
de reemplazo. También se discutirá el
efecto de estas dietas en animales en crecimiento. Aunque existe poca información disponible, otros alimentos
podrían adaptarse a este sistema.
Se han
resumido tres ensayos que investigan el suministro limitado de maíz, como una
alternativa al heno, en las vacas de carne que están en gestación (Loerch,
1996).
Los
ensayos comenzaron en noviembre, tres semanas después del destete. Se utilizó un plantel de 212 vacas (peso
medio 590 kg). Los experimentos se
realizaron en la Estación Experimental de Coshocton del Ohio Agricultural
Research and Development Center. Se
invernaron 30 vacas en una superficie de 2 hectáreas, a las que se les
suministró 4.5 kg de grano de maíz entero (base materia seca) y 1.1 kg de un
suplemento peleteado por día. Se
aumentó la cantidad de maíz a 5.5 kg por día desde enero hasta abril para
satisfacer los requerimientos de las vacas en los últimos meses de gestación y
primeros de lactancia. También se les
dio 1 kg de heno para asegurar el buen funcionamiento ruminal. El suministro fue una sola vez por día y el
espacio del comedero fue de 61 cm (por animal). En los primeros cuatro días se les disminuyó gradualmente el heno
para que paulatinamente las vacas se acostumbraran a la dieta a base de maíz. La composición del suplemento se encuentra
en la Cuadro 1 (no se incluyó Rumensin en el primer ensayo).
Se
suministró heno ad líbitum a otros 42 animales utilizando el manejo
convencional, para vacas de carne en gestación. El heno utilizado fue principalmente del primer corte de pasto ovillo
con una cantidad pequeña de alfalfa, con un 75% de fibra detergente neutro
(NDF) y 10.2% de proteína cruda (CP).
Las
vacas fueron servidas para parir en marzo y abril. Se mantuvieron los tratamientos de dieta hasta la tercer semana
de abril cuando la pastura de la primavera estaba disponible, momento en que
todas las vacas ya habían parido y estaban pastoreando en tres grupos hasta
destete. Los animales fueron pesados y
se les determinó su condición corporal todos los meses, desde noviembre hasta abril. Se consideró una condición corporal de 1 a 5
(emaciada a gorda).
Las
vacas fueron expuestas a los toros en junio y julio. Las tasas de concepción se determinaron por palpación en
septiembre para evaluar posibles efectos residuales de la dieta de gestación en
la performance reproductiva.
El peso
de los temeros al destete fue determinado para evaluar los efectos residuales
de la dieta del invierno previo, sobre la subsiguiente performance del
ternero. El consumo y el costo de los
alimentos se encuentran en el Cuadro 2. Las vacas con suministro restringido de
maíz (HG) consumieron 7.2 kg de materia seca por día, mientras que las
alimentadas a base de heno a voluntad (HH) consumieron 13.7 kg por día.
El
precio del maíz es de $ 0.12/kg, el heno $ 0.09/kg y el suplemento de $
0.17/kg. Los costos del alimento HG fueron $1.00/día mientras que los de HH
$1.41/día. Las vacas de HG perdieron 25 kg de Noviembre a Abril, mientras que
las alimentadas con heno perdieron 33 kg (P< 0.08) (Cuadro 3). Los cambios de peso incluyen pérdidas
asociadas con el parto porque todas las vacas habían parido antes de
Abril. Las vacas alimentadas con heno
perdieron más condición corporal que aquellas alimentadas con la dicta a base
de maíz (P < 0.01).
Tres
vacas tuvieron problema de consumo durante el invierno en el ensayo 1. Estas
vacas fueron alimentadas con heno por 3 días y gradualmente readaptadas a la
dieta a base de maíz durante 4 días. No
se incluyó Rumesin en el suplemento de los ensayos 2 y 3, ni se observó ningún
problema. El ganado alimentado con maíz
tiene tendencia a presentar problemas en el rumen de acidosis y paraqueratosis
(Loerch, 1991). Estos problemas se
reducen con forraje grosero. El consumo
diario de 1 kg de heno por animal reduce los problemas del rumen.
Las
vacas con suministro restringido manifestaban sensación de hambre aunque
comieran una cantidad similar de calorías al grupo de animales que comían heno
ad libitum. Un incremento pequeño de
heno mejoraría el ánimo, pero esto significaría elevar el costo.
Los
terneros de vacas alimentadas con HH durante gestación pesaron 4 kg más (P <
0.0 2) que los terneros de vacas alimentadas con heno. Esto podía deberse al mayor aporte
energético para el feto. Sin embargo el
score de la dificultad al parto (información no presentada) no fue afectado por
la dieta. Los terneros destetados de
las vacas HG pesaron 10 kg más (P < .02) al destete que los terneros de las
HH (Cuadro 4). El período de pastoreo
del verano eliminó efectos residuales del invierno anterior en el peso y la
condición corporal. La tasa de
concepción tampoco fue afectada por la dieta de las vacas durante el invierno
anterior.
La
diferencia más importante que fue estudiada entre los dos sistemas de
invernada, fue el costo por día para alimentar cada vaca. El costo de alimentar a una vaca con heno
fue 50% mayor que el de alimentarla con la dieta restringida de maíz. El precio límite para el heno sería $0.07/kg
cuando el del maíz es de $0.12/kg. Esto quiere decir que si el heno no puede
ser producido o comprado por un precio menor a $ 0.07/kg, los costos pueden ser
reducidos suministrando maíz en forma restringida. En este caso, el suplemento es muy importante debido a que la
fuente más importante de energía, el maíz, es deficitario en algunos
nutrientes.
El
suplemento utilizado representó el 25% del costo total diario del
alimento. Otras investigaciones
deberían buscar formas de hacer el sistema alimenticio restringido más
económico. Los efectos de nivel y
fuente de proteína, no han sido investigados.
Resumiendo,
esta investigación tiene varias implicancias para los productores de carne,
debido a que la performance no fue afectada negativamente, las decisiones sobre
fuentes de alimentos para las vacas pueden ser basadas en costos.
No es
necesario alimentar las vacas ad libitum.
La
energía a suministrar debe ser la fuerte de calorías más económica.
Este
sistema trabaja bien como alimento de emergencia en un programa de pastoreo
continuo alrededor del año o en sequía cuando hay déficit de pasturas.
El
grano tiene un efecto negativo en la digestibilidad del heno en dietas
mezcla. Por lo tanto cuando no hay
abundancia de heno, es mejor alimentar las vacas con la dieta restringida base
maíz por un tiempo y luego alimentarlas con heno en vez de alimentarlas con una
mezcla de heno y maíz todos los días.
El
desarrollo de vaquillonas de reemplazo es una inversión de futuro para los
productores de carne. Sería ideal
servir a las vaquillonas a los 14-15 meses para obtener la parición cerca de su
segundo año de vida. Para lograr esto,
deben ser alimentadas para aumentar 0.7 - 0.8 kg/día para que al entore pesen
alrededor del 75% de su peso adulto. Al
igual que las vacas adultas, las vaquillonas fueron alimentadas con dietas a
base de forrajes ad libitum para lograr este incremento en su peso.
Dos
ensayos fueron realizados en Ohio State para determinar los efectos de la dieta
restringida base maíz en el crecimiento de las vaquillonas, sobre la
subsiguiente performance reproductiva y los costos (Loerch el al, 1994). Las vaquillonas utilizadas fueron cruza
Simmental-Angus, de aproximadamente 8 meses de edad y 260 kg, un mes después
del destete. En el ensayo 1 (30
vaquillonas) y en el ensayo 2 (29 vaquillonas), se alimentaron la mitad de las
vaquillonas con silaje de maíz y rollo de heno de pasto ovillo de primer corte
y una mezcla de minerales ad libitum (CSH).
Al resto se les suministró la dieta restringida a base de maíz (HG)
El consumo
de la dieta HG fue ajustado mensualmente de acuerdo al peso de las vaquillonas
para lograr un aumento de 0.75 kg/día, utilizando las ecuaciones de energía
neta del NRC 1984. El maíz entero fue
suplementado con proteínas, minerales y vitaminas para alcanzar los
requerimientos de vaquillonas en crecimiento (Cuadro 5). Además del concentrado, las vaquillonas
recibían 0.8 kg de materia seca de heno/día para reducir los problemas de
salud. Las vaquillonas que recibían la
dieta de ensilaje de maíz-heno, recibieron además sal y una mezcla mineral a
voluntad. Al momento del ensilado, el
ensilaje se trató con 5 kg de urea, 5 kg de caliza y 0.5 kg de Dynamate por
cada 1000 kg de ensilaje. Se registró
diariamente la cantidad consumida por ambos grupos.
En
abril se dio por terminado el ensayo, después de 168 días, cuando las pasturas
estuvieron disponibles. En este momento
se agruparon las vaquillonas en una pastura durante el verano. Al comienzo del mes de mayo y durante 45
días se les dio servicio con 2 toros Simmental.
En
octubre, las vaquillonas de 19 meses se pesaron y palparon para determinar tasa
de concepción.
Los
resultados de la performance se presentan en el Cuadro 6. Las vaquillonas
alimentadas con la mezcla CSH ganaron 0.76 kg/día mientras que las alimentadas
con maíz ganaron 0.73 kg/día desde noviembre a abril. Los pesos de abril promediaron 390 y 383 kg respectivamente.
Las
vaquillonas de la dicta CSH consumieron 6 kg de materia seca de ensilaje y 1.4
kg de materia seca de heno por día durante los meses de invierno. El consumo total de materia seca fue 26%
menor en HG comparado con las CSH. El
consumo en la dieta HG fue ajustado para alcanzar una tasa de ganancia de 0.75
kg/día. Las ganancias observadas fueron
similares a las proyectadas.
Los
precios fueron, maíz de 0.12 kg, suplemento 0,17 y heno 0.09/kg. Determinando
un precio para HG de $0.79/día. Para
que las vaquillonas ganaron 0.75 kg/día requerían 2 veces mas heno que la
cantidad requerida de HG. Debido a que
el heno tiene la mitad de la energía que el grano de maíz, el precio límite
para el heno en la crianza de vaquillonas debería ser de aproximadamente $
0.07/kg. Por lo tanto cuando el maíz tiene un valor de $ 0.12/kg las
vaquillonas pueden ser alimentadas a un costo menor suministrando dietas a base
de maíz, a menos que pueda ser comprado un heno de suficiente calidad como para
permitir una ganancia de 0.75 kg/día, a un costo menor que $0.07/kg.
Las
dietas de crecimiento de invierno, no afectaron las ganancias posteriores en
octubre, tasas de concepción o fecha de parición en la primavera próxima.
En
resumen, se puede utilizar dietas restringidas de alta energía en la crianza de
las vaquillonas de reemplazo, sin efectos adversos sobre su performance o
reproducción.
Consistente
con el ensayo de las vacas discutido anteriormente, la fuente de energía puede
ser seleccionada en base al costo (costo del alimento por unidad de
energía). Si la cantidad de energía
suministrada por día cubre los requerimientos del animal, la fuente de la misma
no tiene importancia
Las
dietas que aumentan la producción ruminal de propionato, parecen tener un
efecto beneficioso sobre la reproducción.
En estudios realizados con vaquillonas, el uso de ionóforos como
aditivos provocaron una pubertad más temprana (Mosley et al, 1977). El consumo a voluntad de dietas con elevado
tenor de grano, provocaron un aumento en la concentración de propionato ruminal
(Luther and Trenkle, 1967). El
propionato es el principal estimulante de la secreción de insulina (Manns et
al, 1967). Hinch and Roelofs (1986)
encontraron un aumento en la tasa de ovulación de las ovejas a las cuales se
les infundió insulina.
Nosotros
conducimos un experimento para determinar el efecto de dietas altas en grano
pero de consumo restringido sobre la edad de la pubertad en corderas. Se determinaron concentraciones en sangre de
glucosa e insulina (Susin et al, 1995).
Para el
ensayo de pubertad, se usaron 39 corderas ( peso vivo inicial 29 kg ) en un
diseño completamente aleatorizado con un arreglo factorial de los tratamientos
de 2 por 2.
Los
factores fueron, raza ( Polypay vs Targhee) y dieta (alta en forraje vs alta en
grano).
El consumo
de las dietas se ajustó (considerando la tasa de crecimiento) cuando era
necesario para alcanzar iguales tasas de crecimiento entre dietas. El período experimental se dividió en dos
partes: crecimiento y reproducción. El
período de crecimiento tuvo una duración de 153 días (Julio a Noviembre)
mientras que el de reproducción 35 días.
Durante
el periodo experimental las corderas consumieron una dieta alta en forraje que
consistía en 80% de cubos de alfalfa y 20% de suplemento peleteado (HF) o una
dieta alta en grano compuesta por 10% de alfalfa en cubos y 90% de concentrado
(46% de suplemento peleteado y 44% de grano entero) (HG). Los cubos de alfalfa contenían 47% de NDF y
17% de CP. Las dietas experimentales y
la composición química se muestran en el Cuadro 7. Las dietas se formularon de
acuerdo a la tabla de requerimientos (NRC, 1985). Muestras de sangre se tomaron a lo largo del experimento para
determinar el efecto de la dieta sobre el nivel de insulina y glucosa. Se definió la pubertad por la presencia de 1
ng/ml o más de progesterona en plasma (dos muestreos por semana).
Los
datos del período de crecimiento se presentan en el Cuadro 8. A pesar del
esfuerzo de lograr la misma tasa de crecimiento en las corderas de ambos
grupos, hubo una interacción dieta x raza (P < 0.01) debido a la baja
variación entre repeticiones. Las
Polypay, alimentadas con dieta con HF y las alimentadas con HG tuvieron una
ganancia (ADG) de 173 g. Las corderas Targhee, alimentadas con HF aumentaron
172 g/d y las HG aumentaron 181 g/d.
De
acuerdo con los objetivos del experimento, el consumo de DM de las corderas
alimentadas con dietas con gran cantidad de grano fue 31% más bajo que el de
las alimentadas con forraje. La edad de
la pubertad no fue afectada (P > 0.10) por la dieta. Aunque las corderas Polypay llegaron a la
pubertad antes (P < 0.01) que las Targhee.
La dieta no afectó (P < 0.10) ni el peso ni la condición corporal de
las corderas al principio y al fin del el apareamiento. Las corderas alimentadas con dietas con alto
contenido de grano tuvieron un ADG más bajo (P < 0.06) que las alimentadas
con forraje. No se observaron efectos
de la dieta (P > 0.10) en las parición, pero hubo una diferencia entre las
razas. Un porcentaje más bajo de
Targhees (P < 0.01) que Polypay tuvieron cría, 35 vs 100% respectivamente.
Ni la dieta ni la raza afectaron la edad al parto.
Las
corderas HG tuvieron más alta (P < .001) concentración de insulina en el
plasma a las 0,6 y 9 h después de haber sido alimentadas. Estos resultados concuerdan con estudios que
concluyen que dietas con altos niveles de grano elevan las concentraciones de
insulina en vacas lactantes, terneros, vaquillonas y ovejas. El efecto de la dieta sobre la glucosa
plasmática, fue menos consistente. Tres
horas después del suministro de altos niveles de granos las ovejas tenían el
mayor nivel de glucosa en sangre (P < 0.01) comparadas a las alimentadas con
forraje. A pesar de las mayores
concentraciones de insulina y glucosa, no se registraron efectos beneficiosos
sobre la performance reproductiva de las ovejas alimentadas con grano.
La
incidencia de mellizos fue demasiado baja para determinar efecto de la dieta
sobre nacimientos múltiples.
Esos
resultados indican que, o los cambios en el metabolismo no fueron suficientes
para lograr una mejora reproductiva de las corderas, o que las mismas no
manifiestan respuesta cuando el consumo de energía es igual. Una importante conclusión de este
experimento es que el suministro restringido de dietas muy concentradas no
tiene efecto sobre la performance de las corderas. Este sistema es una forma efectiva de reducir el costo del
alimento cuando el forraje es más costoso que el grano.
Al
comienzo de la lactancia, el requerimiento nutricional de la oveja aumenta dramáticamente,
en particular para las ovejas que amamantan mellizos o trillizos. El balance energético negativo que se
produce cuando las ovejas son forzadas a usar las reservas corporales, puede
afectar la producción de leche, el crecimiento del cordero y la futura
reproducción, especialmente en sistemas intensivos.
Se
condujeron 2 experimentos en la Universidad de Ohio para determinar el efecto
de dietas restringidas de alta energía sobre la producción y composición de la
leche (Susin et al, 1995b).
En el experimento
1, 27 ovejas Polypay (70 ±3 kg) con
mellizos al pié, fueron asignadas a 6 corrales (4 o 5 animales por corral) el
tercer día después de la parición.
En el
experimento 2, 29 ovejas Polypay,
también criando mellizos se asignaron a 8 jaulas de 3 o 4 animales cada una.
Las
ovejas fueron alimentadas con dietas de altos niveles de forrajes (HF) o dietas
restringidas de alta concentración (HG).
La fuente de forraje fue heno de pasto ovillo y cubos de alfalfa para
los Exp. 1 y 2 respectivamente. La composición
del heno de pasto ovillo fue de 60,7% de NDF y 11,4 % de CP y la de la alfalfa
48% NDF y 18.5% de CP. La dieta de
grano contenía un 15% de forraje para minimizar los problemas de salud. La composición de las dietas experimentales
se muestra en el Cuadro 9.
La UF
se formuló de acuerdo al NRC (1985) para ovejas lactantes. Las ovejas de la dieta de grano tuvieron una
restricción del 21.3 y 19.7% del consumo de materia seca en el experimento 1 y
2 respectivamente, comparadas con las dietas a base de forraje. La restricción posibilitó así el mismo
consumo de energía. En las dietas con
grano se incrementaron la proteína (CP), vitaminas y minerales para
contrarrestar el efecto de la restricción de consumo de DM.
El
efecto del suministro restringido de las dietas HG sobre la producción y
composición de la leche se muestra en el Cuadro 10. El consumo de CP fue similar en HG que en HF (Exp. 1: 432 vs 428
g/d; Exp. 2: 498 vs 462 g/día respectivamente).
La
producción de leche fue 19% mayor (P < 0.05) Exp 1 y 8% mayor (P < 0. 10)
en el Exp. 2 para las ovejas alimentadas con grano. El aumento de la producción debido a niveles crecientes de
concentrado, está bien documentado. En
estos estudios el aumento del concentrado produjo aumento del consumo de energía,
por lo que no es sorprendente que haya aumentado la producción. En el presente
estudio también aumentó la producción, aunque los niveles de energía de las
dietas eran los mismos. Un cambio en
las proporciones de VFA puede haber contribuido a la respuesta.
Las
dietas con grano en el Exp. 1 y 2 aumentaron el porcentaje de la proteína en
leche en un 8% y también la cantidad de proteína diaria (P < 0.05).
Un
aumento en la proteína de la leche se obtuvo en vacas cuando la relación
concentrado: forraje se modificó de 60:40 a 50:50 (Everson et al, 1976). El aumento de proteína en leche puede
deberse a un aumento de disponibilidad de aminoácidos para la glándula
mamaria. Cuando se suministran dietas
con grano, se aumenta el propionato ruminal, y éste es un importante compuesto
glugoneogénico en rumiantes (Bergman, 1973).
El propionato puede evitar el uso de aminoácidos para gluconeogénesis,
favoreciendo su uso para la síntesis de proteína en la leche.
El
consumo de dietas altas en granos en el Exp 1 y 2 provocó una reducción del 15
y 19% (P < 0.03) en el porcentaje de grasa dietaria en relación a HF. Una reducción similar del 19% se observó con
cabras lecheras cuando la relación forraje: concentrado cambió de 75:25 a 45:55
(Kawas et al., 1991). La disminución
del porcentaje de grasa butirosa con dietas altas en grano es consistente con
trabajos previos en vacas lecheras (Baldwin et al, Keys et al, 1983; MacLeod et
al, 1983).
El
Cuadro 10 muestra los cambios en el peso vivo y la condición corporal que ocurrieron
durante la lactancia. Las ovejas de la
dieta HG mantuvieron su peso y condición sin mayores cambios, las ovejas de HF
del Exp. 1 y 2 tuvieron pérdidas mayores de peso y de estado corporal.
Nuestros
resultados indican que las ovejas de HF movilizaron reservas para poder
producir; sin embargo no pudieron alcanzar el mismo nivel de producción que HG.
En
resumen, el consumo restringido de dietas altas en granos mejora la lactancia
en ovejas.
La
estrategia de alimentación restringida en novillos en crecimiento puede ser
dividida en dos categorías. Primero,
una dieta alta en energía (tal como el maíz) puede ser suministrada a consumo
restringido para lograr tasas de crecimientos similares a las obtenidas con
forrajes.
Segundo,
una restricción de hasta el 15% del consumo, puede mejorar la eficiencia del
alimento sin afectar la ganancia (ADG), comparado con animales alimentados con
la misma dieta ad libitum.
Se condujeron
3 ensayos para comparar los efectos del consumo restringido de dietas
concentradas vs el consumo a voluntad de dietas a base de ensilaje de maíz,
durante la fase de crecimiento sobre la performance en el feedlot (Loerch,
1990). En el ensayo 1, 120 novillos (PV
inicial 246 kg) fueron alimentados con: 1) Dieta de ensilaje a voluntad, 2)
Dieta de grano húmedo-ensilaje de maíz a consumo restringido a un nivel 20%
menor que la dieta de ensilaje (R20) y 3) una dieta como la anterior pero con
una restricción del 30% (R30).
Los
novillos alimentados con la dieta R20 ganaron mas lentamente que los R30 (P =
0.07). La eficiencia del alimento y la digestibilidad de la dieta fueron
mayores en R30 (P < 0.01). La performance de los novillos durante los 118
días del período de terminación no fue afectada por la fuente de energía
durante el período de crecimiento (P > 0.65). En el ensayo 2, ADG de los
novillos alimentados con R30 fue levemente menor que la de los novillos
alimentados con R20. Durante los 76
días del período de terminación las ganancias y la conversión de alimentos
fueron mejores en los novillos de R30.
Durante el período de crecimiento del ensayo 3 la ADG de los novillos de
R30 fueron levemente mayores que las ganancias de los alimentados con ensilaje
a voluntad. Las ganancias en el período
de terminación siguiente no difirieron cuando los novillos fueron cambiados a
una dieta de 85 a 100% de concentrado.
Concluimos
que el consumo de dietas concentradas puede ser restringido para alcanzar
ganancias iguales a las de novillos alimentados con ensilaje a voluntad sin
encontrar efectos detrimentales sobre la performance en el período de
terminación.
Para
investigar la segunda estrategia (restricción leve del consumo para mejorar la
eficiencia de la misma dieta), se condujeron dos experimentos para determinar
el efecto de la restricción sobre la performance, características de la res y
composición (Murphy et. al, 1994). En
el ensayo 1, 36 temeros confinados en forma individual (280 ± 13 kg) fueron
alimentados con dietas: concentradas a voluntad (CC), 90% (R90) y 80 % del
consumo a voluntad (RSO). El ensayo 2
usó 36 temeros confinados individualmente (298 ±14 kg) alimentados con dietas
de crecimiento a base de ensilaje por un total de 84 días, seguido de una dieta
de terminación con 91% de concentrado.
El consumo fue como el descripto para el ensayo 1. Comparando con
novillos con consumo ad libitum, ADG se redujo (P < 0.005) 0.15 y 0.25 kg
para R90 y R80 respectivamente en el ensayo 1. En el ensayo 2, ADG en el
período de crecimiento se redujo (P < 0.005) 0.15 y 0.24 kg para los
tratamientos de R90 y R80 del consumo a voluntad respectivamente. La ADG en el período de terminación se
redujo (P < 0.005) 0.12 y 0.21 kg para R90 y R80 del consumo a
voluntad. La eficiencia del alimento no
fue afectada por el consumo, ni cuando se suministraron las dietas concentradas
en el ensayo 1, ni cuando una dieta a base de maíz y ensilaje fue suministrada
en la fase de crecimiento del ensayo 2.
Durante
el período de terminación del ensayo 2, la eficiencia del alimento se
incremento cuando el consumo fue restringido.
La calidad de la carcasa y la grasa dorsal a la altura de la 12 costilla
se redujeron (P < 0.04), con la disminución en el consumo diario de alimento
cuando se suministraron dietas concentradas.
Sin embargo, en el ensayo 2 no se observó ningún efecto en las
características de la carcasa. El peso
del corazón y el del hígado no fueron afectados por el consumo diario. Las concentraciones de triiodotironina (T3)
tuvieron tendencia (P = 0.11) a disminuir en el ganado recibiendo suministro
restringido de dietas concentradas y disminuyeron (P < 0.04) con la
restricción en el ensayo 2. Esto sugiere que la restricción del consumo puede
disminuir el gasto de energía de mantenimiento.
Debido
a la restricción del consumo en ambos ensayos, se redujo el contenido de grasa
de la res (P < 0.02), mientras que se incrementaron la proteína y el agua (P
< .06). Concluimos que la alimentación restringida de animales en
crecimiento-terminación no causó una disminución en la eficiencia, es más,
puede llegar a incrementarla, estos novillos tienen un menor costo de
mantenimiento, y la acumulación de tejido magro representa un gran porcentaje
de la ganancia total.
Se
sugirieron varios factores que pueden contribuir al aumento de la eficiencia en
alimentación restringida o sistemas de ganancia programada, comparadas con las
ecuaciones de NRC (1984) (Plegge, 1987; Glimp et al, 1989). Entre ellos, aumento de la digestibilidad de
las dietas altas en concentrados, masa de los órganos viscerales reducida,
aumento de carne magra, disminución de la grasa, cambio en el metabolismo de
los animales, todos han sido hipotetizados como posibles explicaciones (Hicks
et al, 1990). Parece probable que todos
los factores en forma conjunta expliquen el aumento de la eficiencia.
Una
desventaja de la restricción en el consumo, es la reducción en la ganancia de
peso. Sin embargo, esto puede ser
contrarrestado con el aumento compensatorio que ocurre en la realimentación con
niveles altos de energía. En el ensayo
realizado en Ohio State en 1996, 161 novillitos cruza (peso medio inicial 306
kg) fueron utilizados para determinar los efectos del consumo restringido sobre
la performance del ganado y las características de la carcasa.
Los
novillitos fueron asignados por peso a 18 corrales con nueve animales cada uno
y tres o cuatro corrales por cada sistema de terminación, los que se describen
a continuación
|
|
Tratamientos |
||||
|
Predicción de la ganancia |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
|
kg ganados |
|||||
|
1.10 kg. |
32 |
77 |
77 |
55 |
a voluntad |
|
1.4 kg. |
77 |
123 |
77 |
99 |
a voluntad |
|
a voluntad |
123 |
32 |
77 |
77 |
a voluntad |
El consumo
de alimento fue restringido (según las ecuaciones de energía neta) en los
tratamientos 1, 2, 3, y 4 para alcanzar los aumentos estimados de peso. Los novillos del ensayo 5 fueron alimentados a voluntad.
Los
efectos de los cinco sistemas de terminación en el ganado se encuentran en el
Cuadro 11.
Cuando
se sacó el promedio de todo el ensayo, todos los programas de alimentación
restringida (tratamientos 1, 2, 3 y 4) condujeron al una reducción en el
consumo diario (P < 0.05) comparado con los novillos del tratamiento 5. Los
terneros alimentados ad libitum tuvieron una menor eficiencia (P < 0.05) que
los de los tratamientos 2 y 4; los tratamientos 1 y 3 fueron intermedios. La restricción del alimento produjo
similares tasas de ganancia (P > 0.05) comparadas con los alimentados a
voluntad en todo el período. También
los tratamientos de consumo restringido (1, 2, 3 y 4), tuvieron un consumo
total menor que los novillos alimentados a voluntad. El alimento ahorrado fue 56, 140, 72 y 105 kg para los tratamientos
1, 2, 3 y 4 respectivamente, en comparación con los animales del tratamiento 5.
Por lo
tanto el suministro de alimento a voluntad, no representó el uso más económico
o más eficiente del alimento.
Requerimiento
de Proteína
En los
estudios ya mencionados, se han hecho pocos intentos para determinar el óptimo
en lo referente a fuente o nivel de proteína en estrategias de restricción de
alimento. El alimento restringido
reduce el flujo de digesta, esto puede afectar el flujo de proteínas
microbianas que van hacia el intestino delgado. En esta situación menor cantidad de proteína es suministrada por
los ingredientes de la ración. Esto
aumenta la proporción total de proteína dietaria que proviene del suplemento de
proteína. Es necesaria más
investigación para cuantificar el óptimo de proteína requerida en la
suplementación de dietas restringidas.
Requerimientos
de Fibra.
Los
requerimientos de fibra no son una preocupación respecto a los animales para
consumo, se los alimenta con una dieta de alta fibra solo por muy poco
tiempo. Si hay problemas en el rumen,
no hay grandes consecuencias ya que son alimentados para ir al matadero. Sin embargo, las vacas y vaquillonas debe
ser productivas por años. Por eso es
importante incluir fibra en su dieta para prevenir acidosis, laminitis y otros
problemas del rumen. Aunque estos
problemas no se encuentran en nuestra investigación, hay que tratar de
identificar el balance óptimo entre el costo de la suplementación de fibra y
los requerimientos del animal.
Fuentes
alternativas de energía
En
nuestros trabajos siempre hemos usado el maíz debido a que en Ohio es la fuente
más económica en calorías disponibles.
El año pasado, el precio del maíz aumentó mucho reduciendo las ventajas
de la dieta a base de maíz en el programa de restricción de alimentos. Sin embargo lo investigado hasta ahora
tendría aplicación con otras fuentes de energía que pueden ser fuentes
económicas de calorías. Alimentos como
el glutenfeed, granos de destilería, ensilaje de maíz, grasa y otros
subproductos deberían ser investigados en su relación costo/caloría y en su
eficacia en programas alimenticios restringidos.
Aplicación
para la Lechería
Los
productores lecheros y nutricionistas le dan mucha importancia a la calidad del
forraje e intentan maximizar el consumo. Sin embargo es posible que la energía
neta de lactación pueden ser alcanzados con dietas de alta concentración a
consumo limitado.
Nuestras
estudios con ovejas lactantes sugirieron que el volumen de leche y la
producción de proteína, se incrementan con estos programas. Hay una depresión en el porcentaje de grasa
de la leche, pero podría ser insignificante comparado al ahorro potencial de
alimento. Al comienzo de 1997,
estaremos iniciando un estudio de lactación para investigar la eficiencia de
las dietas limitadas en dietas de vacas Holstein.
Consideraciones
medioambientales
Dietas
basadas en forraje aportan poca energía y tienen una menor digestibilidad. Como consecuencia de las mismas hay una gran
excreción de material fecal. Los granos
tienen una digestibilidad elevada.
La
alimentación restringida reduce el pasaje de la digesta y por lo tanto aumenta
aún más la digestibilidad
En un
estudio preliminar con vacas de carne, se estimó que una vaca alimentada con
forraje producía alrededor de 6 kg de DM/día.
Las con alimentación restringida 1.5 kg. Para productores con extensiones limitadas de tierra y capacidad
reducida del manejo de los residuos, este punto puede ser de mucha importancia.
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