Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Principal > Manejo del
alimento
The Stockgrass Farmer. 2002. Revista
Hereford, Bs.As., 67(630):116-118.
Las
ganancias en la producción de carne pueden ser difíciles de alcanzar,
especialmente en tiempos de precios bajos de la hacienda y altos costos de
alimento. Los productores deben encontrar la manera de minimizar los costos de
alimentación, sin perder productividad.
En los años de buenos mercados el productor puede pagar más por el
alimento porque recibe más por sus animales, pero en años pobres los operadores
de "bajo ingreso" estarán en mejor posición financiera incluso si sus
pesos al destete y de venta son más bajos que aquellos de los productores de
"altos costos".
Las
ganancias no dependen tanto de los pesos de sus terneros, sino de los costos
que generaron su producción. La mayor parte de ese costo es el gasto que lleva
mantener a la vaca por un año.
Un
número de estudios realizados por economistas y científicos de varios estados
han demostrado que existen tres factores que tienen un gran impacto sobre la
rentabilidad del rodeo de cría:
a)costos de producción,
b) tasas de reproducción y
e) pesos al destete.
De
estos factores, el que tiene mayor impacto sobre la rentabilidad es el costo de
producción. Los estudios también
demostraron que el factor al que los productores le ponen mayor énfasis, peso
al destete, hace muy poca diferencia entre los grupos muy rentables o poco
rentables. En otras palabras, los
productores que generan más ingresos son los que minimizan los costos de
producción, aún produciendo a niveles moderados.
El
primer paso para disminuir costos es determinar el costo de producción,
especialmente los de alimentación por vaca.
Por lo general, estos representan más de la mitad de los gastos totales
generados por la vaca (alrededor del 60
al 70%). Algunos economistas estiman
que alrededor del 45% del gasto total de una vaca deriva del alimento cosechado
y suplementos.
Si
se maneja con fardos, preste atención a los métodos que aplica para la
elaboración de los mismos, con referencia a equipos, mano de obra y combustible
y considere todas las opciones. Para
muchos productores, esta es un área en donde se pueden recortar los gastos (al
permitirles a las vacas cosechar su propio alimento o cambiando a un sistema
más eficiente y económico o tercerizando el trabajo).
Otra opción cuando realiza fardos es vender
los de alto valor y reemplazarlos por alimentos de menor costo. Muchos productores no consideran el valor
que tienen sus forrajes de alta calidad en el mercado y solo se centran en los
costos de producción. En años en donde
la alfalfa se puede vender a muy buenos precios, muchos productores irán mucho
más allá si venden ese fardo (o solo se guarda lo necesario para los animales
jóvenes del rodeo que necesitan más proteína) y utilizan otro de menor calidad
para las principales vacas del rodeo.
La
mayoría de los productores que aumentan las ganancias son aquellos que
encuentran la forma de reducir la cantidad de alimento cosechado dado a los
animales. Existen muchas maneras para
hacer esto, incluyendo el uso de residuos de los cultivos, utilizando forrajes
de épocas frías que se pueden pastar a principio de la primavera, pasturas de
reserva, etc.
En
zonas en donde los residuos de cultivos están disponibles, estos son los
alimentos más baratos. Un residuo de
cultivo que rara vez es utilizado para obtener las mejores ventajas, es la paja
del trigo, suplementación adecuada que puede conformar en gran parte la dieta
de las vacas, especialmente antes de parir.
Otra
forma de reducir el uso de alimento cosechado es sacar ventaja de los forrajes
de crecimiento temprano (plantas de épocas frías), tales como la pastura de
trigo. Las pasturas de trigo ofrecen un
gran potencial, por el crecimiento temprano y alta productividad.
Otra
opción, en algunas zonas geográficas, es la reserva de pastura para extender la
época de pastoreo durante el comienzo del invierno, reduciendo la cantidad de
fardos.
La
reserva de pastura es permitirle al forraje que se acumule durante sus períodos
de crecimiento más importantes y luego utilizarlo en el invierno una vez que
terminó el crecimiento. Invernar una
vaca con reservas de gramíneas puede representar la mitad del costo en
comparación con heno.
Dichas
pasturas, crecen bien en el otoño, manteniendo su calidad siendo además muy
resistentes al pisoteo. Hoy quienes
utilizan las reservas de pastura para los terneros recién destetados (siguen
teniendo buenas ganancias y están menos estresados que en el corral tradicional
de destete), después pastorean con las vacas una vez que se ha comido el pasto
de mejor calidad.
Para
reservar este alimento para pastoreo de otoño o invierno, se debe cortar o
pastorear la misma en época temprana.
Si tiene trébol colorado, no le agrega fertilizante, si no tiene, le
agrega entre 40 y 60 libras de nitrógeno a principios de agosto, la cantidad
depende de la humedad, poniendo solo 40 libras si está seca. De este modo, la pastura vuelve a crecer
hasta una altura y calidad ideal para el momento en que esté lista para comer,
a mediados o fines de octubre.
"Los primeros animales que entran en las pasturas abundantes son
los terneros destetados. Les dejamos
comer desde la punta hasta un tercio de la misma y luego los trasladamos a una
nueva pastura. Luego las vacas terminan
el pastoreo hacia noviembre o diciembre."
Las
reservas funcionan mejor para las vacas de razas de carne en sus épocas secas,
cuando no le urge tener ganancias rápidas o producción récord de leche, pero
también funciona como refuerzo para los terneros destetados.
Una
de las opciones poco utilizada por los productores de cría es un sistema de
forraje complementario que permite el pastoreo temprano o posterior al
otoño. Esto puede incluir el pastoreo
de alfalfa, pasturas de cereales con granos o ciertos tipos de cultivos
Un
estudio realizado en la Universidad de Kansas en 1970 demostró que en un
sistema de pastoreo local típico de esa región, se necesitan entre 8 y 12 acres
de pastura local para mantener a una vaca.
Pero cuando se utilizó el sistema de forrajes complementarios, solo se
necesitaron 3 acres de la misma pastura.
Probablemente existen tantas maneras innovadoras de cortar los costos de
alimentación como establecimientos, cada productor debe averiguar la forma más
eficiente y práctica para alimentar a sus animales, teniendo en cuenta todos
los factores involucrados en su situación en particular.
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