Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de
Córdoba, República Argentina
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Cristóbal Díaz Guerra*. 2005.
Rev. Mundo Veterinario, Julio 2005.
*Profesor
universitario-Consultor.
El
consumo voluntario de la ración por la vaca lechera constituye la principal
dificultad para un adecuado racionamiento; también, para la productividad
lechera, la salud del animal y la economía de la empresa.
El nivel de ingestión de la fracción de forraje como base de la ración,
frecuentemente a libre disposición, determina el potencial de producción láctea
y en caso necesario, la correspondiente complementación con la fracción de
concentrado.
La distribución de la fracción de concentrado en función a las necesidades
nutricionales de la vaca permite evitar tanto la sub-alimentación (origen de:
baja producción, cetosis, infertilidad...) como la sobrealimentación (origen
de: depresión del consumo de forraje, baja producción, trastornos digestivos y
trastornos metabólicos).
Las variaciones del consumo voluntario de la ración, excluyendo ciertas
particularidades del alimento (disponibilidad, palatabilidad..) y del animal
(peso vivo, estado fisiológico, nivel de producción. . .), están determinadas
por mecanismos de regulación. Estos mecanismos pueden constituir factores
físicos (repleción) o metabólicos (saciedad), según la ración sea alta en
forraje (fibrosa) o alta en concentrado, respectivamente.
Las raciones a base de forrajes restringen el consumo por la repleción del
rumen-retículo, y ésta, depende del contenido ruminal y del periodo de
permanencia de los alimentos en el tracto pre-estomacal.
Está en relación con el volumen del abdomen y el tamaño del animal. También
está influenciado por el periodo de adaptación del régimen; así, el consumo se
reduce en aproximadamente 13 % en seis semanas luego del cambio de una ración
alta en forraje por otra alta en concentrado y, recupera su normalidad, después
de cuatro semanas cuando se ha restablecido la ración alta en forraje. La
capacidad del rumen se encuentra igualmente disminuida por la acumulación de
grasa abdominal, por el contenido uterino (fin de la gestación), por la
involución uterina (inicio de la lactación) y por el periodo de readaptación
del tracto digestivo y la población microbiana. Finalmente, la capacidad
ruminal se encuentra afectada por el exceso de humedad de la ración,
principalmente, de la fracción de forraje.
Es inversamente proporcional al nivel de consumo de la ración. La duración
de permanencia está condicionada por la fineza de las partículas para atravesar
el orificio retículo-omaso; en consecuencia, la duración de permanencia de los
alimentos en el rumen dependerá del nivel de fibra en la ración y de la
susceptibilidad de la misma para su degradación por medios físicos (molienda) o
químicos (celulólisis).
Está relacionada con la riqueza en carbohidratos estructurales (CE), cuya
estructura física y naturaleza química condicionan la rapidez de degradación en
pequeñas partículas y, evidentemente, es opuesta a la velocidad de digestión e
ingestión de la ración. La fibra está dividida en dos grupos: fibra detergente
ácida (FDA) y fibra detergente neutra (FDN). La cantidad adecuada de FDA y FDN
para ser incluidas en la ración varía con el tipo de forraje y los niveles de
producción de la vaca. La FDN está más relacionada con el consumo de la ración
porque incluye a todos los componentes de la fibra (celulosa, hemicelulosa y
lignina), ocupa más espacio y puede ser digerida lentamente. La FDN también
comprende a la fibra efectiva, la cual resulta indispensable para la rumia y el
mezclado ruminal y, por ello, es importante asegurar que la vaca consuma de
El suministro de forraje picado aumenta la velocidad de tránsito a través
del rumen-retículo y, paralelamente, un aumento en la ingestión. El incremento
en el consumo es tanto más eficaz cuanto peor (mediocre) es la calidad del
forraje, más fino es el picado y el aporte de concentrado es restringido. Sin
embargo, el exceso de picado (muy.
fino), aún cuando es favorable al ataque microbiano, tiende a disminuir la
digestibilidad debido a la rapidez del tránsito ruminal y la depresión de la
actividad celulolítica, acompañada de un descenso del pH. En estos casos, los
niveles bajos de lignina pueden ser útiles como reguladores de la velocidad de
paso de los alimentos por el tracto digestivo, en general, como una necesidad
para la formación del estiércol normal y, ello, justifica la incorporación de
un mínimo de heno, paja de cereales o panca picada de maíz (

Asegura la disolución química de los elementos fibrosos y favorece la
digestibilidad e ingestibilidad; para tal efecto, se debe tener en cuenta el
periodo de adaptación y requerimientos nutricionales de la población
microbiana. El periodo de adaptación digestiva de la población microbiana es de
aproximadamente diez días, durante el cual se opera un cambio gradual y
progresivo. Los requerimientos nutricionales implican el aporte suficiente,
igualitario, sincronizado y disponible de carbohidratos fermentables, proteína
degradable en el rumen, minerales, vitaminas y, eventualmente, factores de
crecimiento bacteriano (levaduras, probióticos...). A mayor actividad
celulolítica, mejores índices de digestibilidad e ingestibilidad.
Cuando la repleción ya no constituye un factor limitante para el consumo
voluntario de la ración, entonces, interviene la regulación bioquímica para
equilibrar el consumo con las necesidades energéticas del animal. La vaca
lechera, con raciones equilibradas y de digestibilidad superior, regula su
consumo en función de sus necesidades energéticas; éstas, a su vez,
dependientes del estado fisiológico y del nivel productivo. Especialmente, el
nivel productivo es consecuencia de la energía y proteína disponibles; esta
última, proveniente de la proteosíntesis (requerimiento en aminoácidos y
energía). Ver ilustración en el esquema N° 01.
En el rumiante la ingestión de materia seca experimenta diferentes fases:
primero, se observa un incremento acelerado por una mayor digestibilidad
(favorecida por la adición de concentrado), después se produce un
desaceleramiento hasta alcanzar un nivel máximo (techo) y finalmente se
constata la caída en el consumo, pero, el aporte en energía permanece
constante, tal como se indica en el esquema N° 02.
En caso de exceso en la concentración energética de la ración (ENI/ kg.MS.)
con relación a las necesidades reales de la vaca, ésta reduce su consumo (en
kgs de MS.) por un mismo aporte en energía, en cuyas circunstancias, se produce
la sustitución del forraje por el concentrado, con lo cual hay mayor riesgo
para la salud de la vaca (trastornos digestivos y metabólicos).
El exceso de la fracción de concentrado en la ración provoca cierta
desviación de la energía neta a favor de la lipogénesis por la elevación en la
proporción: propionato / acetato, también resulta más oneroso (el precio del
concentrado es mayor en comparación al forraje) y además, aparecen los factores
recurrentes de inhibición del apetito y caída en la tasa butírica de la leche.
La inhibición del apetito, por una sensación de saciedad, es producido por
el conjunto de ácidos grasos volátiles, más por su concentración que por la
cantidad producida en el rumen. Los receptores parecen ubicarse en la pared
ruminal para el ácido acético y en la vena porta para el ácido propiónico . El
apetito también se puede inhibir por el exceso de ácido láctico (acidosis) o de
cuerpos cetónicos (cetosis). Otra posibilidad podría ser el nivel de azúcar en
la sangre, pues, se ha observado que a medida que se reduce el grano en la
ración totalmente mezclada (RTM), las vacas desarrollan apetito más vigoroso.
Con forrajes de baja calidad lo más probable es que se llene el rumen a
toda su capacidad. A medida que mejora el forraje en calidad y digestibilidad, esto
parece ser de menos importancia. Lo deseable es que la vaca alcance una
ingestión en materia seca de 4.0 ó 5.0 % de su peso corporal, y en el caso de
las vacas altas productoras, superar estos indicadores.

Las vacas lecheras de alta producción con más de
Alimentation de la Vache Laitiére.l988. WOLTER, Roge
Ed. France Agricole.
Alimentatíon des bovins, ovins el caprins. 1991. Ed.
INRA-Francia.
Hord's Dairyman. 1994-2005. Revista mensual.
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