PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

 

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Hay que repensar la Nación desde la perspectiva del campo

María del Carmen Alarcón*. 2004. La Nación, Sec. El Campo, Bs. As., 18.12.04, pag. 3.

*Presidenta de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de

Diputados e integrante del grupo Pampa Sur.

 

Cuando decidimos formar el Grupo Pampa Sur pensamos en la necesidad de generar un espacio desde el cual promover diferentes políticas agropecuarias que contemplaran las necesidades, inquietudes y desafíos de quienes diariamente ponen en marcha esta Argentina productiva. Observábamos que más allá de algunas buenas intenciones y voluntades aisladas, existía un vacío político en cuanto a la representación del sector que sin dudas fue responsable del renacer de nuestra Argentina. Aunque la cantidad de votantes del agro es considerablemente mayor que en los países más importantes de la Unión Europea y Estados Unidos, el campo argentino no ha logrado ser un factor de presión influyente en la toma de decisiones políticas, como sí lo han hecho en esos países. Además, teniendo en cuenta ciertos datos (como por ejemplo que el 27% de la población activa del país pertenece al sector agrícola-ganadero; que la generación de empleo directa o indirecta representa el 40% del empleo nacional; que durante el 2003 el sector aportó 6200 millones de pesos; que 3200 millones fueron destinados al plan Jefes y Jefas) y teniendo en cuenta la actual coyuntura (las ventajas comparativas de nuestro campo, el buen momento que atraviesa el sector como consecuencia de los altos precios internacionales, la apertura de nuevos mercados, la demanda agroalimentaria y nuestra posibilidad de satisfacerla teniendo en cuenta que la Argentina es uno de los países con mayor disponibilidad de granos per capita en el mundo ya que producimos 70 millones de toneladas de granos) considerábamos que el sector no estaba siendo contemplado acorde a la importancia política, social y económica que ha demostrado tener. Y detrás de modificar esa realidad nos encausamos.

Sabemos que hemos avanzado bastante en nuestro objetivo, pero aún queda mucho por hacer. Creemos que las temáticas relacionadas con el agro aún se abordan aisladamente, se plantean como políticas sectoriales que no se incluyen dentro de un programa nacional. Esto, definitivamente, debe revertirse porque los objetivos agrarios son problemas nacionales cuya resolución no puede limitarse a un tratamiento sectorial. No estamos hablando de intereses particulares, sino de intereses que le competen a la Nación toda. En este punto es apropiado citar a Rosendo Fraga quien sostiene que "nadie parece advertir el elevado costo de tal indiferencia". Nosotros sí percibimos esto y nos hemos esforzado, en el transcurso de este año, por generar una modificación en cuanto a esta realidad. Con ese fin, hemos trabajado en contacto permanente con los concejos deliberantes, con los congresos provinciales y el Congreso Nacional procurando unificar criterios con el objetivo de cambiar este esquema. Teniendo en cuenta un análisis realizado por el mismo profesional, creemos que es factible lograrlo. Fraga indica que, por ejemplo, en el caso de la provincia de Buenos Aires, el 20% de la población percibe ingresos provenientes del agro en forma directa o indirecta. Este distrito tiene 70 diputados nacionales y de acuerdo con ello, 14 deberían responder al voto de ese sector. Por otra parte, en el ámbito nacional, de un total de 257 diputados, 20 o 30 deberían responder al voto del agro. Si se lograra esa unión política, el sector estaría sentado en la mesa de las decisiones de Estado.

Finalmente dejaríamos de estar representados por una dependencia subordinada del Ministerio de Economía. Empezaríamos a tener voz significante en la toma de decisiones que tienen que ver con el sector y con el andar de nuestra Argentina presente y futura. Esto que hasta ahora, podría decirse formaba parte de una expresión de deseo, tal vez empiece a vislumbrarse como una posibilidad altamente factible. Ha quedado claramente demostrado que el campo fue responsable del despegue de nuestro país en el momento más crítico de su historia reciente. Afortunadamente, esta no es una percepción exclusiva del sector sino que es una realidad reconocida por la gran mayoría de los argentinos.

En el Foro de la Cadena Agroindustrial que se realizó recientemente se revelaron los datos de una encuesta que indica que el 73% de los consultados considera que el Gobierno debería darle mayor prioridad al sector. También establece que 9 de cada 10 consideran que el agro es importante para nuestro país y lo vinculan con la generación de empleo, la exportación y el progreso. El dato que vale la pena destacar es que la encuesta está realizada sobre población urbana. De manera que quien decida acudir ante las necesidades del agro, dar respuesta a sus inquietudes y proyectar hacia el futuro, no sólo contará con el apoyo del sector, también contará con el respaldo del resto de la sociedad. Esta nueva visión, definitivamente, no debe ser desaprovechada. Y quienes nos encontramos compenetrados con este pensamiento, convencidos del rol trascendental que ocupa nuestro campo, seguiremos intentando sumar a todo aquel que coincida con esto, que tenga vocación de trabajo y que decida aunar esfuerzos en pos de ubicar a nuestro agro en el centro del debate nacional.

Desde Pampa Sur hemos afirmado en infinidad de ocasiones que debemos repensar la Nación desde el campo argentino. Quienes hoy defendemos al sector productivo, desde la responsabilidad política y aún desde una concepción cultural, creemos que debemos ser capaces de instalar la nueva Argentina desde este sector generando el crecimiento de nuestra Nación a partir de nuestro aparato productivo, industrial, tecnológico y científico. Y para ello es necesario decidir llevar adelante las políticas agropecuarias que el sector necesita y exige, como parte de una política de Estado.

 

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