La cadena de la carne fuente de trabajo en todo el país

Fundación Producir Conservando. 2006. Angus, Bs. As., 234:29-33.

Fuente: Invernada II y Agroalimentos Argentinos I y II de AACREA

 y La generación de empleo en las cadenas industriales, de Juan Llach.

www.produccion-animal.com.ar

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Introducción

La ganadería argentina forma parte de una cadena de valor más amplia y compleja, con una cantidad importante de eslabo­nes que interactúan antes de que los productos lleguen a los consumidores nacionales y extran­jeros.

El esfuerzo de los actores involucrados en cada etapa permitió exportar productos por más de 1300 millones de dólares en 2005 y empleó el 25 % del total de trabajadores del sector agroin­dustrial.

PRINCIPALES ACTORES

Los principales actores de la cadena de la carne en la Argentina se agrupan en:

1) ge­neradores de conocimiento y tecnología;

2) proveedores de servicios e insumos;

3) pro­ductores de genética vacuna;

4) criadores productores de terneros;

5) engordadores;

6) intermediarios comerciales;

7) procesadores e industriales;

8) vendedores al público;

9) or­ganismos e instituciones estatales y no gu­bernamentales.

ACTORES DE LA CADENA DE LA CARNE

Entre los primeros se encuentran las universi­dades, el INTA, la Secretaría de Ciencia y Téc­nica, el Conicet, el INTI y los departamentos de investigación y desarrollo de las empresas pro­veedoras de insumos, cuyos trabajos se han orientado principalmente a tecnologías de pro­cesos y de insumos para la producción a cam­po, a cuestiones sanitarias y de calidad de car­nes.

En segundo lugar, existe una amplia gama de empresas que ofrecen insumos y servicios para la actividad ganadera, como semillas forrajeras, tecnología para el procesamiento de forrajes, maquinaria e instalaciones para feedlots y pro­ductos veterinarios, entre otros.

El transporte y la logística están presentes en todas las etapas de la cadena y en torno a su actividad giran algunos temas clave como cos­tos, cadena de frío y continuidad del abasteci­miento.

Los cabañeros forman parte del tercer grupo que conforma la cadena de valor. Estos actores ofrecen genética al mercado a través de reproductores, semen congelado y embriones implantados.

En nuestro país existen alrededor de 200.000 pro­ductores ganade­ros -la cuarta etapa- que pre­sentan una gran diversidad de es­calas, tipo y cali­dades de hacien­da, A ellos se su­man unos 15.000 productores tam­beros que au­mentan la oferta de terneros para engorde. Los ter­neros pasan a la etapa de pasto o corral.

También existen intermediarios comerciales de diversa índole. Desde los consignatarios de ga­nado hasta los matarifes que, contratando el servicio de faena a la industria, intermedian con la comercialización de la media res a las carni­cerías y supermercados.

La industria frigorífica abastece al consumo in­terno y/o a la exportación. Hay establecimien­tos que sólo faenan hasta la media res y otros que realizan el despostado en cortes. La indus­tria exportadora puede añadir, a estas dos eta­pas, el termoprocesado de la carne y la elabo­ración de productos con valor agregado. A esta industria se suma la de la curtiembre, que pro­cesa un subproducto también susceptible de un importante agregado de valor posterior.

El consumidor toma contacto con el producto a través de carnicerías, supermercados, hipermer­cados, restaurantes y empresas de catering. En el país, casi la mitad de la carne que se vende en el mostrador o en la góndola se comercializa por carnicerías, un cuarto en hipermercados y otro tanto en supermercados.

El Estado está presente en la actividad ganade­ra a través de municipalidades, provincias y la Nación que, respectivamente, tienen autoridad superpuesta para habilitar las plantas frigorífi­cas que abastecen al consumo interno y para controlar los movimientos de hacienda y carnes. Las organizaciones no gubernamentales rela­cionadas con la cadena de la carne vacuna son muy numerosas e incluyen las de índole gremial, comercial, empresarial y tecnológica, entre otras.

 

LA CARNE, PROVEEDORA DE DIVISAS

"Durante la década de 1990 no hubo una clara política exportadora, sino un comportamiento errático y alejado de los altos valores de expor­tación de décadas anteriores", apunta Fernando Canosa, coordinador de la Comisión de Gana­dería de AACREA. Luego de superado el brote de aftosa de 2001, la Argentina ingresó en una franca apertura de mercados que se reflejó en los altos niveles de exportación de 2005, que superaron los 1300 millones de dólares, con mayores precios por tonelada pero todavía lejos de cuando estaban abiertos mercados del cir­cuito no aftósico, como EE.UU.

En 2005, en la Argentina se faenaron más de 14,2 millones de cabezas, según la Oncca, que dieron lugar a una producción de 3,1 millones de toneladas de carne bovina. Esta producción se destinó en su mayoría al consumo interno. La exportación ocupó entre el 15 y el 22 % del to­tal, según las diferentes épocas y situaciones de mercado.

El año pasado se exportaron 680.654 tonela­das de carne. De esa cifra, el 59 % correspondió a carnes frescas, según se detalla en el gráfico 1. El total de las ventas al exterior fue equiva­lente a 1.600 millones de dólares, a un precio promedio de 2465 dólares por tonelada. Los principales destinos fueron Rusia, la Unión Eu­ropea y Chile.

 

Gráfico 1.- Exportación de carne en 2005

  

MÁS PRODUCTIVIDAD Y EMPLEO

La distribución física del rodeo nacional (cuadro 1) y de las plantas frigoríficas (gráfico 2) mues­tra que la cadena de la carne se encuentra ex­pandida por todo el país.

 

Gráfico 2. Establecimientos faenadores por zonas

 

Cuadro 1. Distribución del rodeo nacional según regiones

Región

Distribución del rodeo (%)

NEA   

27

NOA

7

Pampeana

59

Patagonia

2

Semiárida

8

 

El desarrollo y la adopción de nuevas tecnologí­as permitieron a los ganaderos registrar un gran aumento de productividad en la última década. En ese período se perdieron 6,6 millones de hectáreas a favor de la agricultura. No obstante, los 8,6 millones de novillos que se invernaban en esa superficie hoy se siguen engordando con un mejor aprovechamiento del forraje y la complementación con granos en un área consi­derablemente menor.

Sin duda, las condiciones ecológicas y de mer­cados demandantes llevaron a una mayor con­centración de frigoríficos en la región pampea­na, aunque el resto de las zonas tiene una im­portante participación como demandante de mano de obra. En un país con alta concentra­ción en zonas urbanas y grandes metrópolis, no es un dato menor la distribución de la mano de obra de la cadena cárnica; ello contribuye a la ocupación geopolítica, así como a hacer efecti­vo el federalismo.

Según un trabajo elaborado por Juan Llach para la fundación Producir Con­servando, 3,6 argentinos de cada 10 están rela­cionados con la cadena agroindustrial, en tanto que el sector cárnico es el segundo mayor de­mandante de mano de obra agroindustrial, lue­go del de frutas y verduras. Si a esta cifra se le suma la demanda de la cadena del cuero, el sector ocupa alrededor del 25 % de la mano de obra de la cadena agroindustrial. Esto significa­ría que cerca de 1 argentino de cada 10 estaría ligado laboralmente a la cadena de ganados y carne, Dentro del sector cárnico, la producción primaria demanda el 48 % de la mano de obra, seguida en importancia por el comercio y la in­dustria procesadora.

 

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