Ángel Girardi*. La Nación, Sec. 5ª Campo, Bs. As.,
11.11.06:3.
*Presidente de la Asociación de Productores de
Carne Bovina Argentina (Aprocaboa).
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Introducción
Pocas veces
en la historia del país la ganadería tuvo tanto futuro.
Los Estados
Unidos y Canadá están fuera del mercado internacional por la irrupción de la
Encefalopatía Espongiforme Bovina. Los países asiáticos están en franco
desarrollo de sus economías y requieren cada vez más proteínas rojas de alta
calidad para una población dispuesta a pagarla. Los 25 miembros de la Unión
Europea demandan cada vez más carne de alta calidad. Rusia, con su stock vacuno
más bajo en años, exige cada vez más carne vacuna. Chile abre su mercado y
permite complementar mejor la res. Argelia, Marruecos y Egipto, por citar
destinos no tan comunes, demandan nuestro producto. Hay posibilidad cierta de
volver a entrar en el estratégico mercado de los Estados Unidos si seguimos
haciendo las cosas bien en materia sanitaria.
Lamentablemente,
un conjunto de desaciertos de todo tipo nos encuentra en un estado de
desconcierto.
No
pretendemos echar culpa a un gobierno en particular. Sería un error omitir cómo
se manejó el tema aftósico en el mandato de un presidente anterior, al cual
bautizamos "virus ST (silencio tramposo)", actitud muy distinta al
del entonces presidente Batlle que salió al mundo a decir lo ocurrido en
Uruguay.
Ejemplo de competidores
Hoy vemos con
asombro cómo un país pequeño pero con mente grande exporta en este año 510.000
toneladas, guarismo que nos supera. A su vez ya están en los Estados Unidos y
Asia y nosotros seguimos esperando con un rodeo mucho mayor en cantidad y
calidad.
Brasil, en
tanto, persiste con su meta de expandir sus fronteras y producción que continuó
independientemente del gobernante de turno. Aunque muchos no crean, hasta 2000
(año fatídico u aftósico), exportaba 492.000 toneladas. Sus gobernantes
supieron aprovechar oportunidades e impericias ajenas, que les posibilitaron
avanzar en forma agigantada para cuadruplicar esos guarismos, para exportar
actualmente 1.945.000 toneladas que lo convierten en el número uno del mundo en
sólo seis años.
El otro socio
del Mercosur, Paraguay, tampoco se estanca: es el proveedor fundamental de
Chile, exporta a Europa y hoy sus ganaderos viven un clima de euforia, pues
reciben casi un dólar por kilo vivo de novillo. Su ganadería está creciendo y
sus progresos en materia genética son fantásticos.
Hoy el
productor argentino recibe el menor valor por kilogramo vivo de novillo de
todos los integrantes del Mercosur. Y nosotros mientras tanto perdemos terreno
por no tomar el toro por las astas y lo que es peor por autoexcluirnos.
Que a un
sector le vaya bien, es bueno para todos, es el axioma del sano crecimiento y
desarrollo de un país serio. No interpretar esto es ir contra las leyes del
mercado.
Pretender
alterar la oferta y demanda con mecanismos perversos son verdaderos desatinos.
Lo anunciamos con anterioridad que la Resolución 645 iba alterar la oferta y
desvirtuar el mercado.
Imponer
retenciones a las exportaciones y luego triplicarlas constituyen otro
despropósito que atenta contra la inversión y crecimiento del sector de ganados
y carnes. Quitar reintegros ídem. Retirarse de los mercados supera todos los
análisis.
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