Roberto Seifert.
2007. La Nación, Secc. 5ª Campo, 14.07.07:6.
Volver a: Orígenes, evolución, estadísticas y
análisis de la ganadería
El año pasado batió
récords en producción y exportación con aumento del consumo interno; no
existen, como en la Argentina, intervención del Estado ni retenciones y tiene
abiertos mercados exigentes
MONTEVIDEO.-
La ganadería vacuna en Uruguay está pasando por un muy buen momento. El año
pasado, el país batió sus récords históricos en producción de carne vacuna,
faena y exportaciones, con un mercado interno en suba. Con un marco económico
favorable, donde no hay intervención del Estado ni retenciones a las
exportaciones y hay acceso a mercados vedados, el escenario es propicio para
captar inversiones del exterior, entre ellas, de la Argentina, como se informa
en la página 7. "Con la carne, Uruguay crece", se lee en un pequeño
cartel autoadhesivo con letras blancas sobre fondo rojo del Instituto Nacional
de Carnes (INAC) en la luneta de un automóvil que transita por las calles
céntricas de esta ciudad. Y con esta frase quizá se resuma la importancia que
la economía local le asigna a la actividad. El último año la faena llegó a
2.600.000 cabezas a un peso promedio de 480 kilogramos. La producción de carne
fue de unos 670.000 toneladas. Las exportaciones llegaron a 500.000 toneladas,
representando un 75 por ciento de la producción (con un volumen parecido al de
la Argentina), ubicándose en el séptimo lugar en el mundo.

En Uruguay predomina la raza Hereford
Si se suman
las demás carnes (ovinas, aviares, etcétera), Uruguay vendió por 1180 millones
de dólares, que representan el 24 por ciento de las exportaciones totales del país
dijo a LA NACIÓN el director ejecutivo de la Cámara de la Industria Frigorífica
(CIF), Daniel Belerati.
El consumo,
que había caído a 38 kilos per cápita a raíz de la crisis de 2001/2, hoy está
en 52 kilos. Con 170.000 toneladas, representa casi un 25 por ciento de la
producción, agregó el industrial.
El problema,
como en la Argentina está en el mostrador. "Nuestro mercado está
suficientemente abastecido, el único inconveniente es el costo", aclaró Mabel
Lorenzo de Sánchez, presidenta de la Liga de Amas de Casa.
¿Por dónde
pasa el impulso que se le da a la ganadería uruguaya? LA NACIÓN visitó el país
vecino y notó el énfasis que tanto el sector privado como público le imprimen
al mercado externo, al comercio libre de intervencionismos del Estado y al
cumplimiento de las requisitos sanitarios de los compradores más exigentes.
"De las
17,5 millones de hectáreas el país ocupa 16 millones para la ganadería, con 12
millones de cabezas pertenecientes a 42.000 productores ganaderos, incluyendo
los lecheros", explicó el director de la Oficina de Programación y
Política Agropecuaria (Opypa), Martín Francisco Buxedas López.
El
funcionario agregó que "con cuatro cabezas de vacuno por habitante el
Uruguay es el país que más ganado tiene per cápita en el mundo".
Como dato
ilustrativo, Buxeda López agregó que el sector agropecuario en general ocupa
directa e indirectamente la cuarta parte de la mano de obra del Uruguay, que es
de 1.250.000 puestos.
También las ovejas
Cabe recordar
que el Uruguay tiene una vieja tradición de país ovejero: llegó a tener un
rodeo de 30 millones de lanares y la lana y los productos textiles fueron la
principal fuente de exportación durante muchísimos años. Comentan aquí que tuvo
una industria textil formidable, hoy, un poco disminuida.
Pero hoy el
tema es la ganadería vacuna. En general se produce el ciclo completo (cría,
recría e invernada), aunque en el Norte se ha especializado en cría y el
Litoral más en invernada. "Se utiliza básicamente el sistema
pastoril", acotó Miguel Martirena Bove, presidente de la Sociedad de
Criadores de Hereford, la raza mayoritaria del país (ver página 8).
Para Guzmán
Tellechea Otero, presidente de la Asociación Rural del Uruguay, los ganaderos
de su país están pasando por un muy buen momento. "Alternamos períodos de
bonanzas con los de crisis, aunque muchas veces son más los años malos o
regulares que los buenos. Pero diría que en los últimos años el Uruguay ha
tenido un formidable comportamiento en la producción de carne vacuna",
señaló.
Para el
dirigente, el estado sanitario de los rodeos es muy bueno. Es uno de los puntos
que tanto a nivel oficial como privado le damos una preponderancia fundamental.
Hoy Uruguay llega a mercados muy exigentes como los Estados Unidos (20.000
toneladas con arancel preferencial), Canadá, la Unión Europea (UE), Israel,
México, Rusia y Chile en un universo que abarca 80 destinos. "Pero nos
falta Japón y Corea, que al igual que México exige el estatus país libre de
aftosa sin vacunación, aunque esta última nación hizo una excepción con
Uruguay, que tiene la condición de libre con vacunación", agregó.
Respecto del
negocio interno de la hacienda el presidente de la Asociación Rural dijo que
los precios internos son rentables para el ganadero. "Uruguay tuvo durante
mucho tiempo un mercado concentrador cerca de Montevideo, que se llamaba La
Tablada y operaba como el de Liniers en la Argentina. Pero ese sistema se dejó
de lado -para evitar la posición dominante de algunos frigoríficos, dicen en la
industria- y ahora el productor vende directamente a través de un consignatario
a los frigoríficos exportadores o a los abastecedores del mercado
interno", explicó Tellechea Otero.
Hoy el kilo
de novillo en pie está en torno de 1,10 y 1,15 dólar. "Tuvo una suba
porque estamos con dificultades de forraje", comentó el dirigente.
Tellechea
Otero detalló que una gran diferencia con la Argentina es que el precio de la
vaca -a unos 95 centavos de dólar el kilo vivo en pie- está mucho más cerca con
el del novillo. Por los terneros, cuya venta se hace por pantalla electrónica
se ha llegado a pagar entre 1,45 y hasta 1,65 dólar el kilo vivo. "Todo
esto se da en un marco en donde no hay intervención del Estado. Yo diría que
gracias a Dios el Uruguay ha aprendido. Durante muchos años en este país era el
Gobierno el que decidía lo que tenía que valer todo. En los últimos años se ha
ido a una política mucho más liberal y hoy la producción y la comercialización
es libre y se rige con las reglas del mercado: la oferta y la demanda",
agregó el ruralista.

Inversiones
El escenario
fue acompañado de una gran inversión para la producción y la industria.
"Se ha disminuido la edad de faena y se mejoró la calidad del producto a
raíz de ello y se ha aumentado enormemente la capacidad de faena y de frío de
las plantas", explicó Tellechea Otero.
"Había
un porcentaje muy alto de engorde a campo natural, lo que hacía que la edad de
faena fuera bastante elevada, con entre tres años y medio y cuatro de edad,
pero esa tendencia se ha ido revirtiendo. En los últimos cinco años hubo un
aumento en el mejoramiento a través de inversiones en praderas o cultivos
anuales y verdeos de invierno. Hoy el 75 por ciento de los novillos tienen de
dos a tres años de edad", completó el dirigente.
En tanto, en
la industria se informó que desde el despegue de 2003 las inversiones en la
industria superan los 60 a 70 millones de dólares. "Sólo el año pasado
llegaron a 20 millones en equipamiento y modernización de plantas y con capitales
propios", dijo Belerati.
El industrial
explicó que en el Uruguay existen 36 frigoríficos habilitados, 19 de los cuales
lo son para mercados de "alta exigencia".
La idea es producir para
la exportación
MONTEVIDEO
(De un enviado especial).- ¿Cómo, con 12 millones de cabezas, Uruguay está en
un mismo nivel de exportaciones que la Argentina, que tiene un rodeo de 53
millones de vacunos? "Es que los argentinos comen mucha carne: el 80 por
ciento de lo que producen. Para nosotros es exactamente al revés: exportamos el
75 por ciento", explicó el director ejecutivo de la Cámara de la Industria
Frigorífica (CIF), Daniel Belerati.
Para el
industrial son realidades diferentes: los argentinos son 37 millones mientras
que los uruguayos somos 3.300.000", explicó Belerati. "Nosotros no
podemos pensar en producir carne para el consumo interno. Estamos direccionados
y estructurados , comercial y políticamente para vender afuera", agregó el
empresario.
Pero por
sobre todo, no hay que buscar respuestas por el lado de la producción. Bien
sabidas son las cualidades del ganadero argentino, caracterizado por su
eficiencia y las inversiones que hace en tecnología tanto en genética animal
como en mejoramiento de pasturas.
Hay que
buscar razones políticas. El sector de ganados y carnes uruguayo no tiene
retenciones a las exportaciones como en la Argentina, que son del 15 por
ciento. Tampoco tiene restricciones a las ventas externas como resultado del
intervencionismo del Gobierno.

Desde el puerto de Montevideo
se embarcan las carnes vacunas uruguayas al exterior
Costos elevados
Pero así como
en Uruguay ha subido el precio de la hacienda, hubo un alza de los costos muy
significativo. "El gasoil supera hoy el dólar por litro; los fertilizantes
tuvieron una suba muy importante en los últimos tres años. Una tonelada de
urea, que costaba 180 dólares, hoy vale 500. El sulfato de amonio hoy supera
los 620 dólares, cuando un año atrás costaba 360 dólares. Hay una gran demanda,
pero el costo es muy alto. Hay que pensarlo muy bien antes de hacerla",
dijo Guzmán Telechea Otero, presidente de la Asociación Rural del Uruguay.
El dirigente
agregó que las semillas, los diques, postes y alambres "también tuvieron
un incremento muy grande".
Otro costo
significativo es el salarial "sobre todo desde que asumió este
gobierno", pero reconocemos que en el sector los sueldos mínimos estaban
bajos. Y todo esto con un dólar bajo. "Estamos en el orden de 23,30 pesos
uruguayos por dólar, cuando en 2003, después de la devaluación, estaba en 30
pesos uruguayos", concluyó.
Lo dijo el
ministro de Ganadería uruguayo, José Mujica
MONTEVIDEO (De un enviado especial).- En este país se
reconoce con satisfacción que el Estado no interviene en los mercados. Incluso
no tiene retenciones a la exportaciones, como ocurre en la Argentina.
Sin embargo, en un encuentro fugaz con LA NACIÓN, el
ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, José Mujica, dijo que "el
Estado tiene que intervenir siempre, pero el asunto es cómo y en qué
interviene", aunque enseguida aclaró: "Tratamos de toquetear lo menos que podamos".
El funcionario hizo esas declaraciones luego de firmar
con el presidente del Banco de la República Oriental del Uruguay, Fernando
Calloia, un plan de refinanciación de deudas para pequeños y medianos
productores.
En este país existen programas de ayuda para los
productores, según informó el director de la Oficina de Programación y Política
Agropecuaria (Opypa), dependiente del Ministerio de Ganadería, Martín Buxedas
López.
Explicó que hay un programa ganadero que cuenta con 19
millones de dólares para ejecutar en varios años y que tiene dos líneas de
trabajo. Una es promover la cría, ya que es una actividad de más largo plazo y
que ha sido menos dinámica que el engorde. La otra apunta a promover
"proyectos novedosos" y consiste en "subsidios no generalizados
sino para determinados grupos de empresas familiares y medianas",
concluyó.
Sin embargo, una luz de alerta se encendió en la
cadena de ganados y carnes. La última reforma tributaria decretada a principios
de mes recorta la histórica devolución de impuestos directos que el sector paga
para los productos de exportación.
Si bien la medida entrará en vigor en octubre y el
gobierno abrió un ámbito de discusión, en el sector de ganados y carnes se lo
da como un hecho y crea cierta incertidumbre.
Históricamente, el gobierno devolvía el 5,50 por
ciento que la industria pagaba por dichos tributos. A partir del nuevo decreto,
el reintegro se reduce al 2,50 por ciento.
Preocupación
"Esta
medida puede significar una pérdida para el sector de 38 millones de dólares
(entre 28 de carnes y 10 de cueros)", dijo el director ejecutivo de la
Cámara de la Industria Frigorífica (CIF), Daniel Belerati.
Para Miguel
Martirena, productor ganadero en el departamento San José y presidente de la
Sociedad de Criadores de Hereford, la medida oficial provoca incertidumbre.
"Vamos a ver cómo nos pega", señaló.
Sobre el
tema, el ministro Mujica opinó que "todos los gremios agropecuarios del
mundo tienen dos características en común: trabajan la tierra y lloran", y
concluyó: "La rentabilidad (del ganadero) es buena; aumentaron los costos
pero aumentó más la rentabilidad en el último años".
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